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Mi Vida Después De Ti

Mi Vida Después De Ti

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:9.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Rosalva

Valentina creyó haberlo dado todo. Años de amor, de entrega, de familia y de sostener una vida que sin darse cuenta ya estaba quebrada.
Hasta que una noche, sin aviso, todo termino. Lo que siguió no fue una separación... fue un descenso al vacío. Entre el dolor, soledad y la reconstrucción de si misma, aparece Santiago... Un encuentro inesperado que despierta en ella emociones que creia muertas. Pero no todo lo que se enciende... sana, no todo lo que llega... permanece.
Esta es la historia de una mujer que tuvo que perdió a si misma, para finalmente reencontrarse.
"A veces, para volver a vivir... hay que aprender a soltarse"

NovelToon tiene autorización de Maria Rosalva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 7

Valentina

A las nueve de la mañana ya estaba despierta.

No porque hubiera descansado bien.

Sino porque el hábito de sostenerlo todo… seguía ahí.

Bajé a la cocina y empecé a preparar el desayuno. Movimientos automáticos. Café, tostadas, la mesa ordenada como siempre.

Todo en su lugar.

Como si eso pudiera sostener algo más que la rutina.

Escuché sus pasos bajar las escaleras.

Lucas apareció impecable, como cada mañana. Camisa perfecta, perfume fuerte, mirada distante.

Ni siquiera me miró al principio.

Serví el café.

—Buen día —dije, sin mucha fuerza.

Él apenas levantó la mirada, y con un gesto frío respondió:

—No necesito tomar café.

No fue el contenido.

Fue el tono.

Ese desdén que ya conocía.

Ese que, durante años, aprendí a ignorar.

Pero esta vez… lo sentí.

Se dio media vuelta.

Y se fue.

La puerta se cerró.

Y el silencio volvió a llenar la casa.

Me quedé unos segundos quieta, con la taza en la mano.

Sí.

Me dolió.

Como tantas otras veces.

Pero esta vez fue distinto.

Porque el dolor… no me rompió.

Respiré hondo.

Apoyé la taza.

Y seguí.

Ordené la cocina, acomodé cada cosa en su lugar, limpié la mesa, hice la cama.

Pero mientras lo hacía… algo dentro mío estaba en otro lado.

Pensando.

Sintiendo.

Moviéndose.

Cuando terminé, subí a la habitación.

Abrí el placard.

Y me quedé mirando la ropa.

Durante años me vestí para otros.

Para cumplir.

Para encajar.

Para no incomodar.

Pero esa mañana…

quería elegir por mí.

Pasé la mano por las telas, dudando.

"¿Quién soy ahora?"

Esa pregunta apareció sin aviso.

Y no supe responderla.

Pero no me detuve.

Elegí algo simple.

Cómodo.

Pero que me hacía sentir bien.

No perfecta.

No espectacular.

Pero sí… presente.

Mientras me cambiaba, escuché el sonido del teléfono.

Lo tomé.

Era un mensaje.

De Melina.

Sonreí antes de abrirlo.

Sabía que algo iba a decir.

Siempre decía algo.

"Amiga, suerte con la entrevista. Ya hablé con el jefe y le mandé tu mail."

Leí eso… y algo en mi pecho se aflojó.

Seguí leyendo.

"Oye, amiga… mucha suerte. Y ojo con el guapo de Luciano 😏"

No pude evitar reír.

Así era ella.

Siempre encontrando la forma de sacarme una sonrisa, incluso en medio de todo.

Le respondí:

"Sí, amiga. Nos vemos a las 11. Tengo la entrevista."

Dudé un segundo antes de escribir lo siguiente.

"Todavía no sé si me quedo… pero aunque sea, ya arranqué."

Mandé el mensaje.

Y me quedé mirando la pantalla.

"Ya arranqué."

Esa frase quedó resonando en mi cabeza.

Porque era verdad.

Por primera vez en mucho tiempo…

estaba haciendo algo por mí.

Agarré mi bolso.

Bajé.

Salí de la casa.

Y cerré la puerta detrás mío.

Sin mirar atrás. El camino hasta el restaurante fue corto.

Pero para mí…

fue enorme.

Cada paso tenía peso.

Cada paso tenía miedo.

Pero también… decisión.

Cuando llegué, me detuve un segundo en la puerta.

Respiré hondo.

"Podés hacerlo."

Entré.

El lugar era cálido.

No lujoso.

Pero sí vivo.

Se sentía movimiento, energía, trabajo.

Algo que hacía tiempo no sentía.

Me acerqué al mostrador.

—Buenos días —dije.

La chica que estaba ahí me sonrió.

—¿Valentina?

Asentí.

—Sí.

—Te estaban esperando.

Mi corazón se aceleró.

Seguí sus indicaciones y caminé hacia el fondo.

Y entonces lo vi.

Estaba de espaldas, hablando con alguien.

Alto.

Postura firme.

Cuando se giró…

lo entendí.

Ojos verdes.

Piel clara.

Una presencia que no pasaba desapercibida.

Pero no era solo lo físico.

Era la seguridad.

La forma en la que ocupaba el espacio.

Caminó hacia mí.

—¿Valentina?

Su voz era tranquila.

Segura.

—Sí —respondí.

Me extendió la mano.

—Luciano.

La estreché.

—Un gusto.

Me sostuvo la mirada un segundo más de lo necesario.

No incómodo.

Pero sí… directo.

—Melina me habló de vos —dijo—. Y vi tu experiencia.

Asentí, un poco nerviosa.

—Vamos a hacer algo simple hoy —continuó—. Quiero verte trabajar.

Sentí un leve cosquilleo en el estómago.

No de miedo.

De expectativa.

—Perfecto —respondí.

Me indicó el área de cocina.

Me dio algunas instrucciones.

Simples.

Claras.

Nada imposible.

Pero para mí…

era todo.

Porque hacía mucho que no me ponía a prueba.

Que no demostraba lo que sabía.

Que no era… yo.

Empecé.

Al principio, con cuidado.

Observando.

Midiendo.

Pero a medida que pasaban los minutos…

algo cambió.

Mis manos se movieron solas.

Mi cuerpo recordó.

Los tiempos.

Los cortes.

Los aromas.

Todo volvió.

Como si nunca se hubiera ido.

Luciano me observaba de vez en cuando.

Sin intervenir.

Solo mirando.

Evaluando.

Pero sin presión.

Y eso…

me dio confianza.

Pasó una hora.

Tal vez dos.

No lo sé.

Perdí la noción del tiempo.

Porque por primera vez en mucho tiempo…

estaba presente.

Cuando terminé, me limpié las manos y levanté la mirada.

Él estaba ahí.

Mirándome.

—Bien —dijo.

Solo eso.

Pero su tono…

lo decía todo.

—Gracias —respondí.

No sabía qué más decir.

Él asintió.

—Tenés mano —agregó—. Y eso no se aprende.

Sentí algo en el pecho.

Algo bueno.

Algo que hacía tiempo no sentía.

—Si querés, podés empezar esta semana —continuó—. Turnos cortos.

Hizo una pausa.

—A tu ritmo.

Lo miré.

Y por un segundo…

dudé.

No por miedo.

Sino porque sabía lo que esto implicaba.

Cambio.

Movimiento.

Decisión.

Pero después…

pensé en mí.

En lo que sentía esa mañana.

En lo que había perdido.

Y en lo que estaba empezando a recuperar.

—Sí —dije.

Mi voz fue firme.

—Quiero.

Luciano asintió.

Sin sonrisa exagerada.

Sin emoción visible.

Pero aprobando.

Y en ese momento…

lo supe.

No era solo un trabajo.

Era un comienzo.

El primero.

El mío.

Volví a casa con una sensación que hacía tiempo no conocía.

Ligereza.

No era felicidad completa.

No era paz absoluta.

Pero era algo.

Algo que nacía desde adentro.

Caminé hasta la puerta con una sonrisa suave, sosteniendo las llaves en la mano. Abrí despacio, como siempre, casi en automático.

Entré.

Colgué el abrigo en la percha.

Dejé el bolso.

Y sin darme cuenta… seguía sonriendo.

Fui directo a la cocina.

Ese lugar que durante años había sido mi mundo.

Pero que ahora… empezaba a sentirse distinto.

Más chico.

Más ajeno.

Apoyé las manos sobre la mesada.

Respiré.

Y en ese momento lo sentí.

Esa presencia.

Ese silencio distinto.

Giré apenas la cabeza.

Y lo vi.

Lucas.

Sentado en el sillón.

Mirándome.

No había sonrisa.

No había suavidad.

Solo esa expresión fría que ya conocía demasiado bien.

—¿De dónde venís?

Su voz fue seca.

Directa.

Sin rodeos.

Sentí un pequeño nudo en el estómago.

Ese reflejo automático que mi cuerpo todavía no terminaba de soltar.

Pero no bajé la mirada.

No esta vez.

—Vengo de la entrevista de trabajo —respondí.

Firme.

Sin adornos.

Él hizo una leve mueca.

—¿Trabajo?

Una sola palabra.

Pero cargada de desprecio.

Lo sostuve con la mirada.

—Sí.

Di un paso hacia adelante.

—Sigo con la idea de trabajar afuera.

Sentí cómo algo dentro mío se afirmaba.

—Por primera vez voy a hacer lo que quiero.

Mi voz no tembló.

—Y no me podés decir nada.

El silencio que siguió fue tenso.

Pesado.

Lucas se inclinó apenas hacia adelante.

—Sí, claro —dijo—. Te vas a ir a buscar a otro.

Parpadeé.

No por sorpresa.

Sino por la claridad.

—Eso pasa —continuó—. Salís de casa, empezás a trabajar… y ya está.

Se levantó despacio.

—Tenés esa idea metida en la cabeza.

Lo miré.

Y por primera vez…

no sentí culpa.

Sentí algo distinto.

Algo más frío.

Más claro.

Sonreí.

Pero no fue una sonrisa linda.

Fue amarga.

—Claro —dije—. Me voy a ir a buscar a otro.

Lo sostuve con la mirada.

—Para eso voy a salir de mi casa.

Di un paso más cerca.

—Para hacer lo mismo que vos hacés.

Silencio.

—Eso es lo que pensás, ¿no?

Vi cómo algo en su cara cambiaba.

Por un segundo.

Pero volvió a su lugar.

Frío.

Controlado.

—Dejá de hablar pavadas —respondió—. No es lo mismo.

Solté una pequeña risa.

—No, claro —dije—. Nunca es lo mismo cuando lo hacés vos.

El aire se volvió denso.

Incómodo.

Lucas pasó su mano por el rostro.

Molesto.

—¿Dónde vas a trabajar? —preguntó de repente.

No respondí.

—¿Con quién? —insistió.

Su tono ya no era solo seco.

Era exigente.

—¿Quién es el dueño? —agregó—. ¿Quién te llamó?

Sentí cómo la conversación empezaba a girar.

A volverse control otra vez.

A volverse él.

Saqué el teléfono.

No con miedo.

Sino con decisión.

Pero en ese movimiento… se me resbaló.

Cayó al piso.

El sonido fue seco.

Me agaché de inmediato.

Pero antes de que pudiera alcanzarlo…

él ya lo había tomado.

Se incorporó despacio.

Con el teléfono en la mano.

Mirándolo.

Como si fuera suyo.

—A ver —dijo—. ¿Quién es?

No respondí.

Lo miré.

Esperando.

Esperando que al menos…

me lo devolviera.

Pero no.

Deslizó la pantalla.

Buscó.

Revisó.

Como si tuviera derecho.

Como si yo no fuera nadie.

—¿Este es? —dijo, levantando apenas el teléfono—. ¿Tu “jefe”?

No me moví.

No me acerqué.

No le pedí nada.

Porque en ese instante…

entendí algo.

Más claro que nunca.

Esto no era amor.

Nunca lo había sido de la forma que yo creía.

Era control.

Costumbre.

Poder.

—No tengo nada que ocultar —le dije.

Mi voz salió calma.

Extrañamente calma.

—Miralo.

Sus ojos se levantaron hacia mí.

Como si no esperara esa respuesta.

—¿De verdad querés ver? —agregué.

Me acerqué.

Desbloqueé el teléfono.

Y lo sostuve entre los dos.

Ahí.

Abierto.

Expuesto.

Conversaciones.

Mensajes.

Todo.

Nada oculto.

Nada escondido.

Y en ese momento…

el silencio fue distinto.

Porque no había nada que encontrar.

Nada que señalar.

Nada que usar en mi contra.

Solo verdad.

Mi verdad.

Lo miré.

Y por dentro…

algo terminó de acomodarse.

No sabía qué iba a pasar después.

No sabía cómo iba a seguir todo.

Pero sí sabía algo.

Ya no tenía miedo.

Porque por primera vez…

no tenía nada que esconder.

Y él…

Ya no tenía el mismo poder sobre mí.

Su mirada fría, se aferró a mis brazos con brusquedad — Valentina no me desafíes...

Justo en ese momento llegó un chat de Luciano Ferre, Lucas sonrió con sarcasmo —¿Que confianza?—dijo ejerciendo más fuerza.

"Valentina, olvide decirte mañana hay un evento y necesito tu disponibilidad horaria".

Me solté de su agarré y respondí.

"Si estaré allí"

Él salió sin decir nada, me fui a la cocina y preparé un café "tranquila Valentina no hiciste nada" me digo a sí misma. Esa noche Lucas no regreso a dormir, pero ya nada me sorprendía.

Buenos días 🤗

Dios las bendiga 🙏

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Diana maryuri
y su momento llegó sin prisa por qué lo que se quiere no requiere correr más bien se disfruta
Diana maryuri
me gustaría aunque al principio odie el personaje de lucas por su egoísmo al elegir sus necesidades no reconstruir su hogar , por maltratarla de esa manera cobarde, pero eso el actuar de orgullo herido,lo de el con Lucia no fue más que viento 🌬️ que llegó y se fue pero creo que también merece una oportunidad de reconstruir su vida y con la lección aprendida no volver a fallar
Diana maryuri
todo tiene su tiempo y todo tiene lugar ,quizás el estuvo para impulsar al, Santi para enseñarle o recordarle lo valiosa que es, Lucas desde su punto ya no como esposo ahora como apoyo, y Luciano nuevamente para enseñarle que el amor siempre está no se va
Diana maryuri
tremendo porque Luciano por decirlo así fue la primer persona que la impulsó o que le abrió las puertas de su restaurante cuando ella tomó la decisión de empezar a trabajar aún cuando vivía con Lucas y todo lo que estaba sucediendo en ese momento como quien dice él fue el primero que la vio pero no era su momento todavía Santiago tenía que entrar a sanar algo en ella para que él terminara esa tarea que Santiago hizo que también era una oportunidad para Santiago de vivir sus últimos tiempos porque no creo que haya durado más de dos años su relación su último tiempo antes del partido también tuvo esa oportunidad el de ser feliz junto a la mujer que lo acompañó hasta su último respiro y ahora le toca a Luciano continuar en ese camino
Maria Rosalva: 👏👏👏 agradezco infinitamente tus comentarios 😭 cada palabra para mi son de mucha ayuda , estaré subiendo más capítulos 🥰 si tal cual todo tiene su tiempo y cada uno cumple si rol
total 1 replies
Diana maryuri
todo comienzo es diferente el comienzo después de la traición fue difíciles allí estuvo Santiago , increíblemente en el nuevo comienzo de ella con Luciano está Lucas impulsando esto el no se fue se. quedó con ella sabiendo que ahora en la vida de ella será ese apoyo desde la amistad
Diana maryuri
aquí me sacaron una risa la viuda negra, hacerle exámenes a Luciano para estar seguro que este dure mas
Diana maryuri
un amor nunca se olvida se aprende a vivir con su ausencia
Diana maryuri
he leído muchas historias porque me gusta mucho esta plataforma porque me gusta y muy poquitas de las novelas que he leído me han hecho llorar y es una realidad la capacidad que tienes como autora para hacer que esos sentimientos surjan es muy es muy profesional o sea captaste en estos capítulos donde él se pone tan mal hasta este como hacer que el corazón se uno se meta en el personaje y sienta como la vulnerabilidad que está viviendo en este momento la la protagonista y déjame decirte que te felicito
Diana maryuri
creo que son los capítulos más tristes de esta historia porque al principio vemos a una mujer que fue destruida por una traición que el que había confiado dañó su autoestima y muchas cosas y eso causó un daño en ella pero tuvo personas como su amiga como aún el mismo Luciano quien la inspiró a salir adelante y después apareció Santiago para volver a hacerla sentir querida y amada y recordar que era una mujer valiosa pero estos capítulos muestran la vulnerabilidad que tiene el ser humano en la partida definitiva porque hay diferentes partidas hay de esas que se van pero tú sabes que la persona vive como en el caso de Lucas pero en este caso es una partida donde tú ya no volverás a verlo y solamente quedará los recuerdos vividos los momentos que nunca se borrarán de su mente y es una dolorosa es un doloroso momento para ella ella está atravesando un momento que creo que ningún ser humano quisiera atravesar que es la pérdida de un ser querido alguien que tú amaste y amas con todo tu corazón es difícil pero Dios siempre tiene preparado para ese dolor un bálsamo
Diana maryuri
me salió la lagrimita porque fue un amor intenso el la amo, le recordó lo valiosa que era le mostró lo importante que es ella , como mujer , como madre, como todo, y claro que duele que cuando crees que haz encontrado a alguien para hacer un nuevo comienzo, la vida por circunstancias que no podemos controlar se lo lleve
Maria Rosalva: 😭😭😭yoo la re sufrí pero aun tengo más 👏 espero estés disfrutando cada capítulo
total 1 replies
Diana maryuri
jajajaja lucas creo que durante todo este tiempo ver desde espectador lo que un día te brindaron no debe ser nada fácil y más sabiendo que este resultado lo creaste tu al mirar afuera lo que en tu casa había, allí es donde se evalúa quizás lucia de quien no se sabe más era esa parte que habían perdido en la rutina que sea lo que sea destruye hasta lo más sólido , pero al final nunca remplaza lo sólido porque es eso un escape, a lo rutinal pero no es fijo ella es quizás exitosa pero no es de hogar en cambio vale era eso y más opacada por los años , enfrascada en ser siempre esa persona para todos menos para ella, alguien la ayudo a sacar y a creer en su talento en ella y esa persona pudo ser tu.ahora te toca confirmarte con solo ver de lejos lo que u. día fue solo de tu exclusividad, y ellos se fortalecen cada día más porque el amor todo lo puede ,todo lo soporta , es sufrido, el dar sin esperar
Diana maryuri
vuelvo y concluyó si alguien se fue de tu vida, no lo traigas de nuevo porque por lo que se fue así volverá, creo que sus padres creyeron erróneamente que si su ex volvía haría bien quizás engañados en su propia justificación creyeron hacer bien pero tremenda víbora 🐍 le acercaron a su hijo
Maria Rosalva: esa es el mismo infierno no la quiero pero sigue siendo historia 🤭
total 1 replies
Diana maryuri
el amor verdadero vence distancia, edades, círculos sociales.
Diana maryuri
los padres claro no van a estar de acuerdo el es menor, no tiene hijos, en cambio ella ya tiene historia de lógica para sus padres es asuí lo que yo nunca entenderé es porque si algiuien que alguna vez estuvo en tu vida y se fue por alguna razón la quieran volver a traer
Maria Rosalva: fue y será especial seguro hasta el final quizás
total 1 replies
Diana maryuri
allí se muestra el verdadero amor no huyendo, enfrentando
Diana maryuri
lucas pensó que aquella mujer que dejó esa tarde en casa , esa a la que le restregó su nueva relación llevándola a vivir cerca no se levantaría, no sería nada sin el porque el se encargó de hacerle sentír que el era su eje no en ese momento desde mucho tiempo porque el abandono no ocurre al irse, ocurre aún estando cerca, el creyó dejarla destruida y aún lejos seguir alimentando ese sentimiento, pero ella fue fuerte, y a su lado llegó alguien para ayudarla a sanar y recordarle que ella es valiosa
Gladys Muñoz
que triste
Maria Rosalva: 😭😭😭 la re sufrí, fue mucho lo juro , fue parte de un momento difícil mio y lo transporte a la historia 👏
total 1 replies
Diana maryuri
mucho perro lo hizo😡 no se fue lejos para atormentarla si no lo hacía allí en casa lo hacía no muy lejos disfrutando de verla sufrir, lo más increíble es esa mujer se presto. a todo esto
Diana maryuri
bueno esto es algo que se tiene que parar porque si no ella se va a convertir en el saco de boxeo de su esposo porque él ya no ejerce solamente una violencia de engaño de mentiras sino de violencia psicológica y ahora física esto es la acción o la reacción que tiene una persona cuando lo enfrentan a su verdad la cual no quiere aceptar y utiliza la violencia física para ejercer ese poder que siente que ha perdido y Valentina tiene que parar eso de lo contrario no habrá escapatoria él no está ahí en esa casa por amor a ella ni por amor a sus hijos porque si eso fuera así nunca los había engañado pero es más por egoísmo es más por mentiras es más por orgullo macho entonces sí se va que se vaya bien lo que le impide a él es que Lucía no es así como Valentina Lucía es autónoma y antes ella ejerce en él un poder de acción de que si ella se enoja él es el que ruega lo que no sucede en su propio hogar si él se enoja Valentina es la que termina cediendo
Diana maryuri
de verdad necesitas fuerzas porque mientras tu t apagas el vivve su vida 😘 de amor al lado de Lucia que espero le de una patada por la s huevos
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