Edelayn es una mujer que sirvió toda su vida al ejército de su país,al ser jubilada, ella se da cuenta que todo el tiempo vivió para una organización y no para si misma,con arrepentimiento pide un deseo en su cumpleaños,que por azares del destino se le concede y reencarna en el cuerpo de la Duquesa Edelayn Lierrer Paradise,en un mundo donde todavía manda el feudalismo,con esta nueva oportunidad ella decide que está vez vivirá,para si misma haciendo lo que le plazca,pero hay ciertos retos que surgen,teniendo los que enfrentar,pero ella los vence aplicando sus conocimientos modernos, utilizando cualquier cosa o persona a su favor para cumplir sus deseos.
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Capitulo 9: Continuación
A la mañana siguiente Edelayn, se alistaba para, poner en marcha sus futuros planes.
—¡Señorita y ahora que sigue!
—Por ahora solo, espero que los esclavos estén listos.
— ¿A qué se refiere, señorita?
—¡Necesito que se aprendan a defenderse ya que mi intención es que algunos se infiltren en el marquesado, para saber cómo convencer al marqués de otorgarme la autorización para liberar a todos, los esclavos!.
—Señorita y ¿por qué no hace lo mismo que hizo con los sirvientes de Lucia?
—A los sirvientes de Lucia los soborne por qué, quiero que baje la guardia, que sienta que aún tiene el control pero ese plan fue gracias al dinero que dejó mi madre, aunque es una gran cantidad no es una solución a largo plazo.
—¡Tiene razón señorita!.a veces me preguntó de dónde saca tantas ideas.
—«No te puedo decir, ¡que es porque soy otra persona en el cuerpo de tu señorita verdad!»—no pudo evitar pensar Edelayn mientras miraba con ternura a Matilda.
—Tal vez es por qué desde que, tuve ese intento de asesinato vi el mundo con nuevos ojos.
—Es cierto, desde que cayó al río no volvió a ser la misma aunque su bondad no cambió... escucho señorita un carruaje acaba de llegar, ¿será su padre y su tía?.
—Mejor bajemos a echar un vistazo.
Edelayn bajo a la recepción del ducado junto con Matilda, ahí se encontraba, su padre Enrique, su tía Lucia y su prima Khaterine.
—¡Padre!, ¡Tía¡, ¡prima! ¡Qué gustos verlos de nuevo!. Estos días los he echado de menos, ¿como fue su viaje?,¡deben de estar cansados! ¡ordenaré que preparen las bañeras, para que tomen un baño y descansen!—Dijo Edelayn fingiendo total preocupación.
—¡Qué considerada hija! ¡Espero y estos días sin mi ausencia te hayas comportado!—dijo Enrique con tono serio.
—Solo salí el primer día a comprar ropa, y el segundo me la pasé en mi habitación leyendo, nunca haría algo que afecte la reputación del ducado padre.
«Al menos está niña es sensata, no como la rebelde de su madre»—pensó Enrique mientras miraba a Edelayn.
—¡Prima! No quieres saber cómo nos fue en el viaje, nos fue excelente, pasamos bebiendo té y charlando con la nobleza, en lo personal pase los días charlando con el príncipe Alfred.— decía sonriendo Khaterine mientras pensaba «Maldita, más te vale que aprendas cuál es tu lugar, todo lo que es tuyo, tarde o temprano será mío»
—¡Me da gusto prima!, que su viaje haya sido tan placentero, espero poder acompañarlos algún día en el futuro.
—Edelayn no lo tomes a mal pequeña, solo que tus modales aún no son adecuados, no podemos permitirnos que cometas un error y dejes en vergüenza al ducado.—dijo Lucia mientras tocaba su collar con la mano «Bastarda veremos cómo respondas ahora que notes que traigo puesto el collar de tu madre, ¡quien sabe! Tal vez y logré evitar que me quites las joyas»
«Te tocaste deliberadamente el collar, para que yo lo notará y reaccionará de forma explosiva, pero ya que me das está oportunidad, la aprovecharé para recuperarlo, ese collar podría ser la llave que me abra la puerta al reino de Astrivia, por si algún día me quiero largar de aquí»—pensaba Edelayn mientras sonreía.
—Tía tienes razón, lo que significa que en el futuro debo esforzarme, en aprender lo suficiente, no quiero hacer nada inapropiado que afecte la reputación de mi padre.
—¡Bien dicho hija! Me da gusto saber que al menos eres prudente.
«Porque no reacciono, acaso no la provoque lo suficiente, debo seguir intentando»
—Edelayn has visto mi collar, no crees ¿ qué me queda bien?—preguntó Lucía.
—Si tía es muy bonito, pero ahora que lo veo de cerca, veo qué es el collar que siempre usaba mi madre.
—Si supongo¿que no te molestará que lo usé verdad?
—¡Claro que no tía puedo prestarte las joyas que necesites!
«Prestarme está maldita se atreve a prestarme mis cosas, por suerte ya había hablado en el camino con Enrique»—Pensó Lucia mientras le contestaba a Edelayn.
—¡Querida sobrina este collar no te lo podré devolver, ya que este collar solo puede pasar a los legítimos herederos de mi familia! En ese caso, de mi hermana paso a mí.
—Con mayor razón tía, ese collar debe pasar a mi—Edelayn no termino de hablar cuando fue interrumpida por su padre.
—¡Edelayn! ¡No pensé que fueras tan mezquina, claramente le pertenece a tu tía por qué reclamas cosas que no son tuyas.
«Maldita bastarda, quiero ver cómo reaccionas después de que te logré quitarte el collar de tu madre, una joya tan buena como puedo dejártela a ti»—Pensaba Lucia mientras miraba burlonamente a Edelayn.
«¡Este tonto anciano! Se nota que nunca le interesó su hija en lo más mínimo, con una petición de Lucía se la cumple sin rechistar... amenos que no sepa que Lucía es adoptada, bien jugaré está carta, veamos cómo pueden refutar mi respuesta»
—¡Padre!—exclamo Edelayn—perdona si fui imprudente solo que recuerdo que mi madre siempre me contaba como mi abuelo había adoptado dulcemente a mi tía Lucía, si el collar solo se puede ser pasado a los legítimos herederos, no sería lo más natural que me lo diera a mí, o solo que mi mamá lo haya dicho de broma, pero eso lo podemos buscar en su árbol genealógico, pero ahora que se menciona, ¿A qué árbol genealógico pertenece mi madre?
—¡Qué eres Adoptada!—exclamo Enrique.
—Yo..yo—tartamudeo Lucía,mientras pensaba «¿cómo es posible que ella sepa que soy adoptada? Si me encargué de callar a todos los que sabían mi secreto, tal vez si se lo dijo esa maldita de Luna»
—¡Devuelve le, el collar a Edelayn!
—¿Pero cuñado?
—Nada de peros, devuelve lo y ven conmigo a mi despacho.—ordeno Enrique.
Lucía enfadada le devolvió el collar a Edelayn y acto seguido siguió a Enrique a su despacho ahí se dispusieron a hablar sin notar que estaban siendo espiados por los sirvientes.
—¡Así que eres adoptada, eso explica las diferencias entre tú y la familia real de Astrivia!—Exclamo Enrique.
—¡No es como piensas!
—¡No te atrevas a mentirme, sabes que tengo el poder para mandar a investigar el árbol genealógico real!.
—¡Es cierto, soy adoptada, pero no veo el problema nadie más sabe mi secreto!
—Y entonces ¿Por qué Edelayn lo sabe?
—¡Ya lo escuchaste! ¡Fue la maldita de Luna!—exclamo Lucía mientras tomaba la mano de Enrique intentando ganar simpatía.
—No importa, quien se lo haya dicho, si no la gravedad del asunto.
—¿Gravedad?—pregunto Lucía.
—Le pedí al emperador Máximo que le concediera el matrimonio que originalmente, era de Edelayn para Khaterine, el acepto solo porque le dije que era su prima y que era parte de la familia real.
—¿Pero el príncipe Alfred ama a Khaterine, incluso si se enteraran de este asunto el podía interceder.—respondió Lucía intentando calmar a Enrique.
—¡Idiota! ¿Crees que importa el amor?, hace tiempo que el reino de Astrivia está en decadencia, el rey Máximo pretende conquistarlo por medio de la alianza real, el rey Gerald Lierrer hace tiempo que sufrió un accidente y a causa de ello no puede tener descendencia, la única línea directa era Katherine y Edelayn, pero ahora que veo que eres una farsa la única candidata es Edelayn.
—¿Pero y si falsificamos la información?
—Crees que tienes las agallas y el poder para engañar al emperador, si el se entera de esto, lo considerará una ofensa y tu cabeza y la mía estarían en riesgo.
—¿Entonces que vamos a hacer?—pregunto Lucía preocupada.
—¡Por ahora, mantendremos encerrada a Edelayn, para que no salga, no la hagas enfadar no quiero que divulgue está información! ¡Y en cuanto a Khaterine seguiremos con el compromiso, si se llega a saber fingiremos que no sabíamos nada!
Esta información llegó tal cual a los oídos de Edelayn por medio de sus sirvientes.
—¡Así que estos son los planes de mi padre!
—¡cómo se atreven a hacerle algo así señorita!—decía enfadada Matilda.
—¡No te enojes Matilda, no vale la pena!
—Pero señorita ¿cómo puede estar tan tranquila?
—¡porque no me afecta en lo más mínimo, no me interesa ser emperatriz, y el estar encerrada es perfecto, así no levantaré sospechas para llevar a cabo mis planes!
—¿Pero si Khaterine se convierte en Emperatriz, no le hará la vida imposible?
—¡No sucederá Matilda!
—¿A qué se refiere señorita?
—Sobornaremos a la institutriz, para que le pase reportes falsos a mi padre y a mi tía de que solo me la paso estudiando, y con los sirvientes de nuestro lado será más fácil crear cuartadas, además solo quiero que Khaterine disfrute de ser la prometida del príncipe heredero, que sienta que será la futura emperatriz, que piense que ya ha ganado.
—¿Por qué quiere hacerla creer que ha ganado?
—¡Porque será más doloroso para ella, cuando yo arruine sus planes!
—Entonces ¿si se convertirá en Emperatriz?.
—¡Claro que no Matilda, es muy agotador, además la emperatriz no tiene ni voz ni voto y no podré disfrutar de la vida como pretendo!.
—¡Ya no entendí señorita! ¿qué es lo que pretende al final?
—Pues yo no seré la emperatriz, pero podremos buscar a la emperatriz perfecta y solo encargarnos de jalar los hilos—Dijo Edelayn con determinación en la mirada.