"...En un mundo dónde la magia es posible, hadas, dragones, brujas y magos. Dónde las princesas con bellos vestidos son felices al cuidado de su príncipe azul, existió un reino gobernado por una pareja de reyes que se amaban mutuamente.
La paz reinaba hasta que un día un malvado brujo de cabellos de plata quiso hacerse del reino y de la bellísima primera princesa..."
Fue una novela que Nick leyó para transformar su mundo por completo.
NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Kaito
Sus días en la playa se volvieron rutinarios. Brante salía a cazar todas las mañanas mientras Nick cuidaba del niño y Solana.
-¿Sabes qué en algunos días debemos abandonar este lugar?.- El Brujo y su hija jugaban con el pequeño dragón en su forma híbrida en el césped.
-Lo sé, cada vez que pienso en eso siento una punzada en mi corazón. En este lugar he sido feliz por primera vez, aquí nació mi hermano.- Miraba lo lejos el valle cuarzo que el brujo construyó con su poder magnético.
-Entiendo cariño, pero ve esto como una excusa para volver.- El pequeño dragón lograba emitir pequeñas pulsaciones magnéticas de manera involuntaria.
-Este pequeño necesita un lugar donde pueda aprender a controlar el poder de la luna y el fuego. Y tú también cariño, eres mi heredera.-
Cuando se metía el sol, el brujo le cuenta los planes al dragón, él asiente en acuerdo.
Atrevés de un cristal lunar, el brujo proyecta un mapa estelar, indicando donde debe estar la ciudad Luna de Plata. Serán varios días de viaje y necesitarán una góndola para que puedan viajar cómodos en el lomo del dragón.
-No pienso ir a ningún lado sin ti Brante.- Le dijo el brujo y el dragón sintió un palpitar acelerado, confundiendo esos sentimientos que crecían con hermandad. No podía estar más equivocado o tal vez simplemente no quería ser sincero consigo mismo.
Luego de una semana de preparativos dejaban el lugar, eran guiados por el Espíritu de la Luna. Con ayuda de un campo magnético el brujo podía sujetar la góndola en el lomo del dragón.
-Mira Argolux, estamos muy alto.- Solana sostenía al pequeño dragón protegiéndolo del viento.
Dos días de vuelo después, desciende en un archipiélago para descansar y juntar más provisiones.
Todo estaba calmo cuando de repente el campo magnético de plata y fuego se alteró, alguien desconocido se acercaba desde el cielo. Un dragón.
-No se alteren, lo conozco.- Dijo Brante al ver que Nick se preparaba para la batalla. No estaba feliz.
La silueta del gran dragón rojo estaba cada vez más, soltó un gran rugido haciendo que todo vibrara. Solana tomó a su hermano en forma híbrida y se escondieron detrás del Brujo de Plata. Él los protegía con un pequeño campo de luz opalescente y electricidad. Nadie los tocaría sin su permiso.
Cuando el dragón rojo al fin aterrizó, se transforma en un hombre maduro de cabellos y barba roja con canas qué sobresalían, al igual que Brante sus ojos eran como dos brazas ardiendo, lo más llamativo era una cicatriz larga en su mejilla que llegaba hasta sus labios. Llevaba una túnica un poco chamuscada del mismo color que su cabello. Entonces habló con una voz grave que imponía respeto. Pero el brujo no lo vio así, pequeños rayos azul-plateado salían de su cuerpo, listo para atacar.
-Gran Emperador, te he buscado por los cielos infinitos, tu trono te espera junto a tu pueblo. El concejo solicita tu regreso.- Observa al brujo y a los que esconde atrás de él y parece comprender la situación. -Tienes tierras que gobernar, debes dejar de velar por los sueños que no son de los tuyos.-
-Ni me conoce y ya no le caigo bien.- Dijo Nick en sus pensamientos. Y los rayos que emanaban de su cuerpo se hicieron más intensos. Instinto de protección.
Brante da un paso al frente y con la voz segura y profunda hace crujir la tierra.
-Aún no pienso volver, tengo una deuda con el Brujo de Plata, solo él pudo devolverme a mi hijo ileso. En este momento mi fuego de oro es más útil junto a él.- Da un paso más adelante y el dragón rojo inclina su cabeza. - Cuando termine de pagar mi deuda volveré a las grandes montañas de obsidiana.-
Kaito el dragón rojo ve como su Emperador se acerca al brujo y apoya una mano en su hombro, calman mutuamente su aura volcánica y lunar magnética.
Y con una sonrisa irónica a amarga hace una pregunta que dejó al dragón petrificado.
-¿Estás seguro de que esa es la razón o tu corazón ha encontrado un nuevo hogar?- Observó como el brujo retuvo el aire en sus pulmones.
Nadie responde.
-Soy la voz del concejo y acepto, te daremos dos ciclos lunares para que pagues tu deuda y regreses a tu pueblo junto con el heredero.- Mira atentamente al brujo y luego al pequeño dragón. -Si no regresas en ese plazo te llevaremos a la fuerza para que cumplas tus deberes de gobernante.-
Nick comprende rápidamente que el dragón ya tiene fecha de regreso y aún no llegan a la ciudad Luna de Plata.
-Trabajaré tan duro que cuando sea la hora de que regreses, no quieras hacerlo.- No lo expresó en palabras, pero el dragón percibió esos pequeños rayos azulados en sus ojos plateados.
-Esto ya no es una simple búsqueda de un nuevo hogar, es una carrera contra el tiempo. Debemos aprovechar cada segundo juntos.- Miró a su alrededor para enfocar su vista a su familia.
-¿De verdad nos dejarán?. Apenas hemos pasado tiempo juntos. ¿Ya no podré ver a mi hermano?- Solana se encontraba devastada. No podía imaginarse lejos de ellos.
-Haremos lo posible para que no quieran alejarse de nosotros cariño. Solo debemos ser pacientes.-
Esa noche los cuatro durmieron en la playa, envueltos en una manta de hilos de plata y mercurio, el dragón los calentaba con su calor.
El Espíritu de la Luna los bañaba con su luz, podía ver que sus almas sufrían porque muy pronto debían alejarse.
Al día siguiente retoman el viaje con el peso de las palabras de Kaito. Pero el Brujo de Plata tenía un nuevo debate interno.
-¿Debería alejarme de Brante para no sufrir cuándo se vaya de nuestro lado?- Esa pregunta rondaba por su mente día y noche. No sabía qué hacer.
Con sus ojos lunares y la ayuda de la luna por fin pudo localizar Luna de Plata.
-Estamos cerca- Susurró el brujo qué estaba sentado muy cerca del cuello del dragón.
que le isieron ?