NovelToon NovelToon
MIELY

MIELY

Status: En proceso
Genre:Terror / Maldición / Leyendas de fantasmas / Poderosas criaturas sobrenaturales / Casos sin resolver / Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:95
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.

Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.

Donde deberá elegir si...

¿Ser una heroína?

¿Ayudar a la maldición?

¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #9: Hanako...

Esa noche por primera vez en los 3 meses que estuve trabajando en ese lugar, me bañé en esos baños. Con Moeka me sentía un poco más tranquila, no sucedía nada extraño cuando ella estaba cerca y eso era suficiente como para que no me apartara de ella.

Pero Moeka no podría estar a mi lado todo el tiempo, y debido a que Sora salió corriendo riendo del baño, me quedé sola sentada frente a una ducha a medio bañar.

El silencio envolvió todo el lugar al momento en el que me quedé sola, solo escuchaba el agua cayendo, un pequeño pitido y los latidos de mi corazón que cada vez eran más rápidos.

Traté de seguir bañándome, mis manos no dejaban de temblar mientras enjabonaba mi cuerpo y evitaba mirar mi reflejo en el espejo que tenían las pequeñas regaderas de los baños, mi mirada intentó mantenerse en el suelo.

El silencio no tardó en quebrarse poco a poco, con unos pasos secos que se acercaban cada vez más. Los pasos se detuvieron justo a mi lado, seguido de eso… sentí una mano tan fría como una bolsa de hielo sujetando mi mejilla.

—Aka-chan… —jadeó una mujer—.

Me quedé en silencio por unos segundos con la mirada fija en el suelo, no quería voltear… no quería pero… ella me sujetó de la mandíbula para que volteara a verla.

—Aka-chan…

Ese jadeo fue lo último que escuché debido a que todo se tornó negro, me había desmayado por el miedo de haber visto a esa mujer frente a mí. No recuerdo qué fue lo que vi en esos pocos segundos consciente aunque creo que no es necesario decir que no era una persona viva, ni un humano.

Lo que sí recuerdo bien, es el sueño que tuve mientras estaba inconsciente. Estaba en un vacío con un lago infinito de sangre, confundida caminé por el lago hasta llegar al templo.

Ahí pude encontrarme con una mujer con ojos rojos, ella era una mujer hermosa y por su forma de vestir parecía alguien muy tradicional y arraigada a su cultura.

—¡Yoshimura-san! —gritó un niño calvito mientras corría hacia la mujer—.

—Koshi-san —respondió la mujer mientras cargaba en sus brazos al niño calvito—.

Me acerqué a esos dos intentando entender quiénes eran, ellos al darse cuenta de mi presencia voltearon a verme sonrientes.

—¡Hanako-chan! —gritó el niño calvito al verme—.

Estaba por responder cuando desperté en los baños frente a unas bañeras con agua, estaba vomitando agua y un largo cabello negro.

Sentir como algo rasposo y que parecía estar atado a ti se deslizaba por tu garganta hasta salir, era una sensación aún más horrible que un vomito normal.

—¡¡Brown-san!! —gritó Moeka asustada mientras corría hacia mí—.

Mi cuerpo y mi cabello estaban empapados, el jabón que tenía antes de desmayarme había desaparecido, y por el charco de agua pude deducir que había sido sumergida en una de las bañeras del baño.

—¡Hermanita! ¡¿La viste?! ¡¿La viste?!

—Nozomi-chan, no me digas que esto fue lo que tanto habías planeado con Kairo, ¡Discúlpate con Brown-san!

—¿Qué? ¿Por qué? Mamá no le hizo ningún daño y nunca le haría daño a sus hijos

—¡¡Ella casi la mata!! Nozomi-chan discúlpate

—Mm… está bien, perdón, hermanita

Esa noche solo quería llegar a mi casa y descansar, era lo único que necesitaba para olvidar todo lo que había pasado.

Para mi suerte, el señor Shirakawa me acompañó esa noche hasta mi casa, a causa de que mi mamá estaba celebrando su aniversario con mi papá.

Él solía moverse por la ciudad con su viejo Mustang, que según me contó mi papá, era un regalo de su madre.

Por si se preguntan no solo me llevaba a mí en su coche viejito, sino que también llevaba a una estudiante de intercambio que había llegado a la ciudad hace apenas unos días.

—¡U-Un gusto! ¡Mi nombre es Yoko Nishida! Espero y nos llevemos bien, Brown-senpai

—Mu-mucho… Mu-mucho gusto —respondí agachando la cabeza—.

—No agaches la cabeza jaja, eres muy linda para ocultar tu rostro

—Gra-gracias

Durante todo el camino Yoko se la pasó hablando, no dejaba de contarme anécdotas de su vieja escuela. No las entendía, ni siquiera sus chistes era capaz de entender, y aún así, era agradable tener un podcast andante a mi lado.

—¿Quieres comer mi especial curry? ¡Solo yo puedo hacerlo! Ya que soy la única que sabe el ingrediente secreto

—Ah… eh… s-sí —respondí nerviosa mientras no entendía a qué se refería—.

Tampoco sé cómo pero Yoko terminó en mi casa y debido a que mis papás no estaban, cenamos solo nosotras dos en mi casa.

—¿No está súper picante? Jaja, sabes, mi hermana una vez comió esto y tuvo diarrea

—¿Huh? ¿Ti-Tiene picante? —dije confundida con la boca llena y con la mano en la boca—.

Yoko soltó una carcajada al ver mi indiferencia por el supuesto picante en la comida que había preparado. Lo que me dejó más desconcertada, no entendía siquiera cómo la comida que para ella picaba bastante a mí no me afectaba. Suponía que era por mi gusto heredado de papá de ponerle salsa a casi todo.

Aún así, esa noche no fue solo una noche de amigas, mientras veía una película casi obligada con Yoko, ella se acercó de forma lenta hasta que de pronto se lanzó hacia mí para besarme. Me quedé paralizada por unos segundos hasta que pude empujarla.

—Ha-Hana… es-esto… no, n-no creo que esté bien, tu-tu —la regañé con los ojos llorosos y con la voz temblorosa—

—Jajaja, no te preocupes, tengo 18 años Sydney —respondió risueña—. Si no me crees puedes preguntarle al señor Koshi

—¿Eh? ¿K-Koshi?

—Sí, el señor Shirakawa jaja, él te puede confirmar mi edad aunque… —me acarició de la mano mientras se inclinaba hacia mí de nuevo—. Si quieres yo misma te lo puedo confirmar, si me dejas claro

Me quedé paralizada mientras ella volvía a besarme y subía de nivel poco a poco, no sabía cómo reaccionar pero tampoco quería detenerla… ya que había sido lo único positivo de alguna forma, que me había sucedido en el día.

—Syd… vayamos a tu habitación… —jadeó entre besos—.

Por lo que me dejé llevar por ella esa noche en un intento por olvidar lo horrible que había sido el día. Sabía que acostarme con una completa desconocida no era la mejor solución para eso, pero aún así terminé por pasar la noche con Yoko.

Mientras hacíamos nuestras cosas en mi cama pude ver por momentos una silueta observándonos. Era la de aquella mujer, verla me causó un horrible sabor de boca incluso en mi intento de escapar de lo vivido en todo el día.

En la mañana siguiente, al despertar pude escuchar como Yoko se vestía para ir a clases, y no solo eso, sino que también pude escuchar como ella repetía la misma palabra una y otra vez.

—Inari… —repitió una y otra vez mientras sostenía un peluche de un zorro—.

—Ha-Hana… ¿Qu-Qué es-estás ha-haciendo? ¿N-No es mu-muy temprano? —murmuré adormilada con los ojos entrecerrados—.

Yoko sin decir una sola palabra me lanzó una tarjeta en la que venía su fecha de cumpleaños, con mi visión aún adaptándose pude ver su día de nacimiento pero lo que más destacaba de esa tarjeta, era su apellido.

—Jaja, nos vemos, Syd y saluda a mi hermano Reiko por mi —se despidió riendo—.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play