NovelToon NovelToon
Dulce Secreto

Dulce Secreto

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor a primera vista / Malentendidos / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Edad media
Popularitas:13.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Diodora vive en Hermich, un pueblo pobre y olvidado, donde a veces un pan al día es todo lo que hay para sobrevivir. Entre las artesanías que vende, guarda un secreto que nadie debe conocer; recuerda otra vida, con conocimientos imposibles para este mundo.

Un día, un comerciante le ofrece un saco de fertilizante. Pero lo que Diodora descubre es mucho más que eso; cacao, un tesoro desconocido capaz de cambiar el destino de su familia y abrir un futuro nuevo. Sin embargo, un solo error bastaría para que la acusen de bruja y la condenen al fuego.

Y mientras lucha por mantener su secreto, un hombre misterioso aparece dispuesto a protegerla... Siempre y cuando comparta con él lo que nunca nadie ha probado, el chocolate.

¿Hay un mundo donde no exita el chocolate?

Junto a Diodora, volverá a nacer el postre más aclamado de todos los tiempos.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9

La luna entraba por la ventana de Diodora, bañando su cuarto en un resplandor plateado. Era la señal. Tabatha, la única despierta, levantó la cabeza desde su cama.

— No te preocupes, te haré una réplica de ti con las sábanas. —susurró con una sonrisa traviesa.— de todas formas, es mi modelo número 7.

— ¿Has contado cuánta veces me he escapado?

— si.

Diora le sonríe.

— Nos veremos antes del amanecer.—le guiñó un ojo Diodora antes de bajar en puntillas.

Envuelta en su tela blanca, la joven se perdió entre las sombras del bosque, guiada por la luz de la luna. El claro apareció de pronto; un mar de flores silvestres bajo el cielo abierto, y en el centro, Valtor. Estaba con los brazos cruzados, esperándola con esa sonrisa ladeada que tanto la desarmaba.

Él extendió su mano.

— Diora. ¿Siempre llegó temprano o tu llegas muy tarde?

Ella la tomó, sintiendo un calor tan anhelado.

— Valtor… Yo llego en el momento exacto.

Sin decir más, él la atrajo hacia un abrazo. No había prisa ni vergüenza en aquel gesto; solo calma. Juntos, giraron hasta mirar las estrellas.

— ¿Qué te parece? —preguntó él en un murmullo.

— Es precioso… Nunca había sentido la noche tan viva.

Acurrucada contra su pecho, Diodora cerró los ojos. Todo era simple, hasta que se atrevió a preguntar.

— Valtor… ¿A dónde nos lleva esto? No podemos seguir escondiéndonos. Cada encuentro siempre es apartado de todo. No me molesta para nada, pero...

Él se tensó. Guardó silencio unos segundos antes de responder.

— Solo quiero protegerte.

— ¿De qué?

Sus miradas se cruzaron. Él tragó saliva.

— De mí.

El corazón de Diodora se quedó en un latido fuerte. Antes de que pudiera decir algo, él continuó.

— Intenté alejarme… Y no pude. Cada vez que te veía, más quería quedarme. Pero los sueños no duran para siempre. Tengo que volver a mi realidad, lejos de aquí.

— ¿Te irás? —su voz tembló. Preguntó y esperaba que hubiera un no de por medio.

Valtor desvió la mirada.

— Antes del amanecer.

El silencio los cubrió. Diodora se apartó unos centímetros, con los ojos brillantes de lágrimas. Quería cortar ese nudo en su garganta, diciendo.

— No te culparé si me olvidas…

Él reaccionó enseguida, tomándola suavemente del hombro para que lo mirara.

— Diora… ¿Crees que podría? Eres lo único que deseo conservar en mi memoria. Estos días contigo… Son los instantes que me recuerdan que sigo vivo.

Y entonces, sin más, se inclinó hacia ella. El beso llegó despacio, tierno. Ella lo abrazó con fuerza, aferrándose a lo único real en ese momento.

Su primer beso.

Al separarse, Valtor acarició su frente con los labios. Luego, con manos firmes, se quitó el anillo de su meñique y lo deslizó en su dedo.

— Es mi promesa. —susurró— Volveré por ti. Nadie te tocará mientras lo lleves.

Ella lo apretó contra su pecho, sin poder evitar sollozar.

— ¿Cuándo?

Él cerró los ojos, reteniéndola en un último abrazo.

— Cuando las aguas se calmen… Y yo pueda volver como un hombre libre.

Diora tenía el corazón tan apretado que siente como le duele. ¿Cómo fue que sucedió esto? Y es entonces que recordó todo los ratos más especiales que tuvieron.

Cuándo ambos se quedaban a ver el alba del día.

Cuando el jugaba con ella y le decía un chiste para hacerla reír.

Fue cuando casi se besaban en el lago en el último encuentro.

No ha pasado nada más que eso sentimiento puro que hay entre una pareja joven.

El amanecer se acercaba, pintando el cielo de tonos anaranjados. El viento comenzó a enfriar más de lo debido, anunciando que la noche se despedía. Diodora, aún con la frente marcada por el último beso de Valtor, sintió que su pecho se apretaba.

— ¿Ya es hora? —susurró ella, sin soltar su mano.

Valtor no respondió de inmediato. Sus ojos, siempre tan seguros, esta vez parecían fríos y distante. Finalmente, asintió.

Valtor acarició su mejilla, obligándola a mirarlo.

— Te juro que volveré. Aunque todo lo que soy intente alejarme de ti.

La besó con la urgencia de alguien que su tiempo se ha acabado, pero saborea ese beso como si fuese el último. Un beso que no buscó la calma, sino grabarse en su memoria como fuego.

Cuando el primer rayo de sol rozó el claro del bosque, Valtor la apartó con suavidad. Su silueta, envuelta en aquella luz solar, le da aire a un ser sacado de un mundo distinto.

— Guárdame en tu corazón, hasta que vuelva Diora. Yo haré lo mismo.

Ella abrió la boca para responder, pero al parpadear ya no estaba. El claro quedó vacío, solo ella y él amanecer, con el peso del anillo brillando en su dedo. El corazón le temblaba como si quisiera hablar por ella.

Caminó de regreso con pasos pesados, teniendo entre las manos sentimiento grises e insostenible. El aire del bosque, que antes le sabía a libertad, ahora se le hacía estrecho.

Al llegar a la vereda de su casa, se topó con lo inevitable; su padre Ferguson, esperaba en la puerta con los brazos cruzados y el ceño tan duro como piedra. Dentro, su madre reprendía a Tabatha; cada palabra era un látigo que la más pequeña apenas soportaba. Diodora lo veía desde la ventana, se sintió empequeñecer bajo la sombra enorme de su padre cuando se acercó aún más.

— No hace falta que me digas mentiras. Entra. —La voz de Ferguson fue tan cortante que no necesitó gritarle.

El silencio se volvió un peso sobre sus hombros. Tabatha seguía llorando, y Diodora, con el alma desgarrada, decidió tomar la culpa.

— Fui yo. Yo la obligué a cubrirme.

— Eres su hermana mayor.—intervino su madre, con un tono de responsabilidad.— Ella no merece este tipo de ejemplos. ¿Escaparte con un extraño?

— No es un extraño.—respondió Diodora, más firme de lo que esperaba.

La madre se adelantó con la pregunta que ella temía.

—¿Entonces quién es? ¿Es del pueblo?

Diodora tragó saliva, pero contestó con la misma verdad a ambas dudas.

— No lo sé… Pero vive con el señor Thomas y una niña llamada Daya.

Su padre frunció el ceño, y su voz grave cayó como un balde de agua helada.

— Ese granjero no vive con nadie. Estuve en su casa ayer. Thomas recibe forasteros por unas monedas, nada más. Diodora, rezo que no sea el mismo hombre que estoy pensando… Porque él solo traerá calamidad.

— ¡No lo conoces! —su voz quebró, más por miedo que por enojo.

— Y tú, mucho menos.—sentenció Ferguson, con la verdad.

Las palabras rebotaron en el pecho de Diodora. No quiso llorar ni gritar, solo se aferró al recuerdo de la noche. Al final, exhaló con frialdad.

— No se preocupen. Todo terminó. Él se fue.

Siguió con calma y subió a su habitación. Ferguson dio un paso tras ella, pero la madre lo detuvo con una mano en el brazo.

— Es inmadura en el amor.—dijo ella, con un suspiro— Déjala. Lo que siente ahora se apagará pronto. Una relación que nace sin base se destruye por si sola.

Ferguson chasqueó la lengua, molesto, pero no respondió.

Ya sola en su cuarto, Diodora abrió la mano. El anillo descansaba ahí, frío, como su secreto. Lo guardó en el bolsillo, no para olvidarlo, sino porque sabía que no podía mostrarlo. Por dentro, sin embargo, lo apretaba con toda la fuerza de su fe.

«Él volverá...»

Cada noche, Diodora esperaba volverlo a ver. O una carta recibir. Pero desde hace casi un año, no volvió a saber más de él.

1
Nancy Cortes J
jajajajajaja y usted un glotón
Limaesfra🍾🥂🌟
adiós Elena...eres pesima perdedora..te arrastras x alguien que no te quiere...
Mónica Aulet
Despidamos a Elena
Mónica Aulet
Y ahora comienza la tortura del chocolate!!!
Laura Ojeda
bueno gran comienzo gracias autora 🥰
Limaesfra🍾🥂🌟
no tardes en actualizar xfa, la historia esta buenisima!!! Feliz.2026🌲🍾🥂
Limaesfra🍾🥂🌟
sera un 🐺😎
Limaesfra🍾🥂🌟
a Tabatha le encantará el popó🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣👀😎☕🍫
Henrry Romero
espero que no te desentiendas de esta historia porfa sube un maraton de capitulos gracias muchos exitos y bendiciones 👏👏👏en este nuevo año por iniciar 🥰
Olga L. Rozo
chocoholicos....😂😂🤭
Olga L. Rozo
es necesaria la separación???eso es muy doloroso 😥
Olga L. Rozo
maldito rey de mie.. tras que se quedo con el trono ahora quiere ser dueño de la vida
Olga L. Rozo
hablando se entiende la gente...lo que hay que hacer es sacar a Valeruis del camino...que parezca un accidente 😂😂😂😂
Olga L. Rozo
son unos desgraciados Valerius tiene que pagar....
Olga L. Rozo
es ahora o nunca....a correr se dijo....☠️☠️☠️
Olga L. Rozo
maldito rey ya sabía todo lo que está haciendo es vengándose
Olga L. Rozo
ay no y ahora como la va a encontrar? nooo😥😥😥
Olga L. Rozo
una promesa de amor.....sin importar el tiempo...
Olga L. Rozo
ahí si es colo la película...como agua para el chocolate 🤭🤭
Olga L. Rozo
no es una visión...es Valtor....siiii🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play