Su familia le dio la espalda y juro vengarse. Ella está dispuesta a ir a la guerra con tal de hacerlos pagar y él será la espada que utilizará.
NovelToon tiene autorización de Lilith James para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 9 (Esposo Falso)
Después de mi discusión con Donatello, decidí buscar mi habitación por mi cuenta y me encerré allí hasta que me quedé dormida.
No estaba interesada en continuar con una conversación que no nos llevaría a ningún lado.
Además, ¿Por qué a él no parecía molestarle en lo absoluto esta situación? Es más, parecía divertirle.
Después de ducharme, me vestí con algo sencillo y fresco y decidí salir en busca de Donatello. Quizás después de que me fui, pudo pensar tranquilo sobre lo que hablamos.
—Buen día— Hablé en cuanto lo vi en la cubierta en una pequeña mesa con dos sillas desayunando.
Al parecer mientras estuve encerrada en mi habitación anoche el yate zarpó, ya que ahora nos encontrábamos en mar abierto.
—¿Por qué no me avisaste? Te abría acompañados a desayunar.
—Temía que aún siguieras enojada— Explicó mientras tomaba la silla para ayudar a sentarme.
—Lo siento— Me serví un poco de jugo antes de seguir. —Ambos estamos siendo presionados por nuestras familias, no debí...
—Por favor no te disculpes. Esta situación no es nada justa para ti, así que lo mejor es que regresemos y terminemos con todo esto del matrimonio— ¿Terminar con esto? ¿De qué está hablando?
—No podemos hacer eso— Si regresamos ¿Qué pasará con mi familia y el dinero que nos dieron? Mi padre de seguro ya ha usado hasta el último centavo para pagar nuestra casa.
—Sé lo que estás pensando y no. No tendrás que devolver el dinero que le dieron a tu padre— ¿Cómo puedo estar segura de que no cambiará de opinión y lo pedirá luego? Yo no podría conseguir una suma así de la nada.
—Pero ¿Y tu abuelo? Él claramente no aceptará que anulemos el matrimonio después de tan solo unos días.
—Mi abuelo quiere que tenga un hijo y yo no deseo obligarte. De seguro podré hacer entender a mi abuelo y conseguir casarme con otra mujer.
Él está dispuesto a anular nuestro matrimonio tan solo para no obligarme a hacer algo que no quiero, además permitirá que mi padre se quede con el dinero, ¿Cómo podría aceptar todo eso cuando yo no hice nada para merecerlo?
—¿Estás seguro de hacer esto?
—No quiero obligarte a nada, Emma. Está es la mejor decisión.
—Ya que estás tan seguro... Está bien, regresemos.
***
Tan pronto el yate volvió a tocar puerto, Donatello se ofreció a llevarme a casa de mi padre para poder darle la noticia juntos, algo que agradecí, ya que temía profundamente a la reacción que mi padre pudiese tener.
Al bajarnos del coche, me sorprendió ver que las luces de la casa estaban apagadas. Era sábado por la noche, Deborah jamás saldría un sábado por la noche. Desde que se casó con papá, creo una especie de tradición familiar a la cual nunca fui bienvenida a participar, de ver películas.
Por eso me extrañaba ver todo tan silencioso.
No le di más vueltas y seguí caminando hacia la casa. Si no se encontraba nadie allí, al menos podría dormir tranquila lejos de las estupideces que de seguro dirá mi querida madrastra en cuanto vea que regresé.
Me acerqué a la puerta seguida por Donatello, introduje mi llave y esta quedó atascada.
—Pero ¿Qué está..?— La llave no funcionaba. ¿Acaso cambiaron las cerraduras?
—¿Estás segura de que esa es la llave?— Donatello me hizo a un lado e intento abrir la puerta, pero todo seguía igual. La llave no funcionaba.
—Claro que estoy segura. He vivido en esta casa toda mi vida.
Probablemente, cambiaron la cerradura y, ya que no tenían forma de saber que regresaría hoy, no pudieron avisarme antes.
—Llamaré a mi padre. Quizás pueda encontrarme con ellos donde sea que estén.
Tomé mi teléfono y marqué varias veces el número de papá, Deborah y Jeremy sin obtener respuesta, había borrado el número de Luke de mi teléfono y no lo recordaba, y aunque lo supiera, aun así él sería la última persona en el planeta a la que llamaría.
¿Qué está ocurriendo? ¿Dónde están todos?
—Puedes irte, Donatello— Coloqué mis maletas a un lado y me senté en el pequeño escalón frente a la puerta. —Esperaré aquí hasta que mi familia regrese.
—¿De verdad piensas que voy a irme y dejarte aquí sola?— Me tomó de las manos y me puso de pie. —Anda, vámonos.
—¿A dónde?— Dije tratando de seguirle el paso hacia sus autos. El hombre camina tan rápido que hace que me cueste caminar junto a él.
—A nuestra casa.
—¿Qué? ¡No! De ninguna manera— Se dio la vuelta mirándome con esos intensos ojos azules.
—¿Cuál es el problema? De todas formas, íbamos a compartir esa casa mientras estuviéramos casados.
—No puedo seguir aceptando más favores tuyos o de tu familia— Suficiente tengo con que me dejara conservar el dinero.
—¿Prefieres pasar la noche aquí afuera?
—No, pero puedo irme a un hotel— Aunque no tenga ni un centavo para pagarlo.
—No dejaré que vayas— ¿Acaso cree que tiene algún poder sobre mí?
—¿Quién te crees como para decirme que puedo hacer?
—Soy tu esposo.
—¿Vamos a tener nuevamente esta conversación?
Dio dos pasos que fueron suficientes para tenerlo a pocos centímetros de mí.
—¿Dirás nuevamente que soy tu esposo falso?— Su mano se deslizó por mi rostro y me sostuvo el mentón. —¿Acaso un esposo falso podría hacer esto?
Me apresó contra sus labios sin ningún descaro envolviendome con sus brazos para que no pudiese resistirme y así fue, no me resistí, no me resistí al menos por unos segundos mientras sus suaves labios acariciaban los míos gentilmente.