Perdí la cabeza el día que me enamoré de un playboy bastante atractivo que me arrastró a su pasado doloroso.
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SOLO AMIGOS
—¿Por qué vienen tan sonrientes? —preguntó Damián cuando entramos.
—No jodas tan temprano, mejor ayuda a preparar la comida —respondió Leo.
—Mi amor, vamos a preparar la comida juntos —sugirió Damián, dirigiéndose a mí.
—Yo no soy tu amor —comenté con seriedad.
—Eres mi novia —aseguró mientras me daba un beso en la mejilla.
—¡Basta! Less no es tu novia, más te vale que la respetes —dijo Leo, molesto.
—Tú no te metas, Less me gusta y si quiero salir con ella no es de tu incumbencia.
—Sí lo es, no voy a permitir que te acerques a ella.
—¿Por qué? ¿También te gusta?
Leo apretó los puños y los dientes. Tenía miedo de que dijera algo acerca de nuestra relación por celos y coraje.
—Considero a Less como mi hermanita menor, el día que llegó aquí le prometí que la cuidaría como tal. Así que no te acerques a ella sino quieres perder la mitad de tus dientes.
—Jason es el único que tiene derecho a hacer ese tipo de reclamaciones, y al parecer no le molesta tanto que pretenda a su hermanita. No pienso hacer caso a tus advertencias, si quieres pelear vamos afuera.
—Entonces vamos afuera, te voy a enseñar a respetar.
—¡Basta! ¿Acaso están locos? Tú, Leo, no necesito que me defiendas, puedo hacerlo sola. Y tú, Damián, ya te dije que no quiero salir contigo. Más te vale que me dejes en paz sino quieres recibir una patada en los cojones.
Leo soltó las bolsas del super y se fue a su habitación refunfuñando molesto.
—Se me fue el apetito —dije molesta y me fui a mi habitación.
Cerré de golpe la puerta y conseguí despertar a Jason.
—¿Qué hora es? —preguntó mientras se tallaba los ojos.
—Ya son las cinco de la tarde.
—Me visto y vamos a comer.
—No tengo hambre.
—¿Por qué estás tan molesta? Me quedé dormido, lo siento.
—De todos modos no tengo apetito.
—Te hice una promesa y la pienso cumplir —se levantó de la cama.
—Jason, que horror —dije al ver que estaba en ropa interior.
—¿Te da asco ver a tu hermano en calzones?
—Sí, y mucho.
—Pero no te dio asco ver al cabrón que te metió mano, ¿verdad?
—No seas dramático, vístete y vamos a comer. Te espero afuera, dejas la puerta y la ventana abiertas. El cuarto apesta a alcohol y a sexo.
Salí de la habitación y me senté en la sala a esperar.
—Ya estoy preparando la comida, nena —dijo Damián con un cucharon de madera en su mano.
—Voy a salir con mi hermano, y no me hables. No quiero verte.
—No te enojes, fuera de cotorreo, sí me gustas. Quiero salir contigo, ¿me darías una oportunidad?
—No, Damián. Para ser honesta, me gusta otro hombre.
—¿Quién? ¿Te gusta Leo?
—No, es otro chico que dejé en Monterrey.
—Pero ya no estás en Monterrey, ahora vives aquí con nosotros. Imagino porque no quieres salir conmigo.
—¿Por qué?
—Porque soy un mediocre y un tipo que vende su cuerpo para no morir de hambre.
—No es por eso, bueno sí, una parte. Solo seamos amigos ¿sí?
—Entiendo, está bien. Solo amigos, pero ya no te enojes conmigo.
—Lo prometo si prometes ya no molestarme más.
—No te puedo prometer eso, soy muy impulsivo y puedo llegar a actuar de manera irracional. Solo prometo tratar de controlar mis emociones.
—Es un inicio.
—Vámonos ya —dijo Jason.
Salimos del departamento, en dirección a las hamburguesas.
—¿Piensas salir con Damián?
—No.
—¿Te gusta Leo?
—No.
—Eso espero, no quiero que te involucres con ninguno de los tres.
—No te preocupes, eso no va a suceder.
Ordenamos un par de hamburguesas y comimos en silencio.
—Tienes que cambiar la cama antes de que te vayas a trabajar —le dije mientras caminábamos de regreso a casa.
—Bien, lo haré. Eres una exagerada. Mamá me llamó.
—¿Qué te dijo?
—No creo que quieras saber.
—Sí quiero, le he llamado y enviado textos, pero no me responde. El día que me fui le dejé una nota sobre mi cama.
—Pues me dijo que cuidara bien de ti, al parecer está despreocupada por el asunto. Ese hombre la ha cegado y, aunque suene feo, pienso que le hiciste un favor al irte de la casa. Lo siento, no quiero que te pongas triste por eso.
—No te preocupes, me lo imagino. Una vez que Roberto llegaba, ella me enviaba a encerrarme en mi habitación. Llegó a decirme que me mataría si me atrevía a poner mis ojos sobre su hombre.
—¿Segura que Roberto no fue quién…? —no terminó su pregunta.
—No, no fue Roberto quién me quitó la virginidad.
—Confío en que me dices la verdad.
—Te lo prometo.
Entramos al departamento, Jason cambió las sábanas y se preparó para salir a trabajar.
Less_19:10
¿Sigues molesto?
Leo_19:12
No, pero yo soy tu novio y tienes que permitir que defienda lo que es mío.
Less_19:15
Ya te dije que no soy de tu propiedad.
Leo_19:18
Te quiero, Lees. Y quiero que seas mía y de nadie más. Lo nuestro no es cosa de juego, al menos no para mí. Cuando consiga juntar todo el dinero para montar mi negocio, pienso llevarte conmigo. No te prometo una boda con salón y una gran fiesta, pero quiero que seas mi compañera por el resto de mi vida.
Less_19:21
No llevamos mucho tiempo juntos, creo que es una exageración que me hables acerca de formar una vida juntos. No es que no quiera, pero aún no es el momento.
Leo_19:23
Tienes razón, tal vez sea una exageración. Pero no te estoy hablando del mes que viene o dentro de poco tiempo. Te hablo de un futuro algo lejano, no sé, quizás dos o tres años. Para ese entonces, nuestra relación ya va a ser más solida y podremos hablar de una vida juntos.
Less_19:25
Ya veremos que pasa en dos o tres años, mientras deja de ser tan celoso. El único hombre que me gusta eres tú.
Leo_19:27
Me tranquilizan tus palabras, te quiero. Te veo mañana, ya me voy a trabajar. Voy a dejar a Lucas en casa de Lina.
Less_19:30
Bien, odio tu trabajo. Pero espero que te vaya bien.
Leo_19:32
Gracias, te quiero.
Jason también estaba listo para salir a trabajar.
—Me voy, te portas bien —me dio un beso en la frente.
—Aunque quisiera, aquí estoy sola. No me puedo portar mal.
—Toma la computadora y busca escuelas, ya hablé con mi jefa. Voy a trabajar turnos extra para pagarte una buena escuela.
—Pero…Jason. No hagas eso, puedo ir a un colegio público.
—No está a discusión, busca una buena escuela y ya vemos lo de tus papeles para que te pueda inscribir.
—Gracias.
Jason se fue, me conmovió que quisiera hacer un esfuerzo para darme un buena educación.
Me sentí culpable de ocultar mi relación con Leo, pero sabía que mi hermano jamás aceptaría nuestro amor. Lo único que me quedaba era echarle ganas a la escuela y cuidarme para no salir embarazada. No podía defraudar a mi hermano. Tomé su laptop y comencé a buscar colegios en la zona.