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La Secretaria Que Conquistó Al Magnate

La Secretaria Que Conquistó Al Magnate

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Amor-odio
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Scarlet Pacheco

Valentina Mendoza, una joven humilde, de corazón noble, que lucha por salir adelante y ayudar a su familia. No tiene dinero ni contactos, pero sí una dignidad que nadie podrá comprar, y por otro lado Alejandro Montenegro, un empresario multimillonario, atractivo, serio y dominante. Está acostumbrado a conseguir todo lo que desea, hasta que aparece una mujer que no se deja impresionar por su dinero.

NovelToon tiene autorización de Scarlet Pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7. Una invitación inesperada

A las doce y treinta, Valentina recibió una llamada de su madre.

—Hija, ¿estás ocupada?

—Un poquito, mamá. ¿Pasó algo?

—No quiero preocuparte, pero el dueño de la casa volvió a llamar. Dice que necesita el dinero mañana.

Valentina cerró los ojos.

—Lo sé, mamá. Estoy buscando una solución.

—Si necesitas que venda algunas cosas…

—¡No! —la interrumpió—. No vas a vender nada. Ya te dije que yo me encargo.

Hubo un silencio al otro lado de la línea.

—No quiero que te sacrifiques por nosotros, mi niña.

Valentina sintió un nudo en la garganta.

—Ustedes son mi familia. No es un sacrificio. Cuando colgó, se quedó mirando la pantalla de su teléfono.

No podía pedir un adelanto. Acababa de entrar a trabajar y no quería que su jefe pensara que era irresponsable.

Tenía que encontrar otra solución.

—¿Está todo bien?

Valentina levantó la cabeza. Alejandro estaba frente a su escritorio.

—Sí, señor.

—No parece.

—Son asuntos personales.

Él recordó lo que ella le había dicho el día anterior.

«Mis problemas personales no forman parte de mis funciones».

No insistió.

—Esta noche tengo una cena de negocios. Necesito que me acompañe. Valentina lo miró desconcertada.

—¿Yo?

—¿Ve a otra secretaria en esta oficina?

—Pero, señor, no creo que sea necesario que…

—Necesito a alguien que lleve los documentos, registre los acuerdos y tome nota de los compromisos. La cena es parte de una negociación importante.

Ella asintió lentamente.

—Entendido. ¿A qué hora?

—A las siete. Le enviaré la dirección.

—¿Debo llevar algún documento en especial?

—Le daré todo lo necesario antes de salir.

Alejandro se disponía a marcharse cuando se detuvo.

—Y, señorita Mendoza…

—¿Sí?

—Vístase apropiadamente. No quiero que mis socios piensen que no sé elegir a mi personal. Valentina apretó los labios.

—Haré mi trabajo, señor. Puede estar tranquilo.

Él se marchó.

Ella se quedó mirando la puerta.

—Un día de estos voy a contestarle algo de lo que me arrepienta —susurró.

No sabía que aquella cena cambiaría la forma en que ambos se miraban.

Y tampoco sabía que, en ese mismo momento, alguien estaba observándola desde el otro extremo del pasillo.

Isabella Ferrer había llegado sin avisar.

Había escuchado la conversación completa.

Y cuando vio a Alejandro salir del despacho de su secretaria, sintió que algo se encendía dentro de ella.

No era amor.

Era miedo a perder el control.

Isabella entró en la oficina de Alejandro sin tocar.

—¿Qué significa eso de que llevarás a tu secretaria a una cena de negocios?

Alejandro ni siquiera levantó la vista de los documentos.

—Buenos días para ti también.

—No cambies de tema.

—Es una cena de trabajo, Isabella.

—¿Desde cuándo necesitas una secretaria para cenar con tus socios?

—Desde que necesito que alguien se encargue de los documentos.

Isabella soltó una risa incrédula.

—Tienes a veinte empleados que podrían hacerlo.

—Y he elegido a ella.

La respuesta fue demasiado rápida.

Alejandro lo notó.

Isabella también. Se acercó al escritorio.

—¿Te gusta?

Él levantó la mirada.

—No seas absurda.

—Te he hecho una pregunta.

—Y yo no tengo por qué responderla.

Isabella palideció de rabia.

—Alejandro, recuerda quién soy. Mi familia ha invertido millones en esta empresa. Mi padre está convencido de que nos casaremos y no pienso permitir que una secretaria aparecida de la nada destruya todo lo que hemos construido.

Alejandro se puso de pie.

—Valentina es una empleada. No vuelvas a hablar de ella como si fuera una amenaza.

El silencio que siguió fue absoluto.

Isabella lo miró como si acabara de descubrir algo terrible. No era la primera vez que Alejandro la contraria.

Pero sí era la primera vez que lo hacía para defender a otra mujer.

—Esto no se queda así —susurró.

Tomó su bolso y salió del despacho.

En el ascensor, sacó el teléfono y llamó a una persona cuyo número llevaba meses guardado.

—Necesito que investigues a una mujer.

—¿A quién?

—Valentina Mendoza. Trabaja para Alejandro Montenegro.

—¿Qué quieres saber?

Isabella miró su reflejo en las puertas metálicas.

—Todo. Su familia, sus deudas, sus amistades. Quiero saber qué puede utilizarse en su contra.

Hizo una pausa.

—Y necesito que sea antes de que termine la semana. Colgó.

Su rostro recuperó la serenidad habitual.

Si Valentina pensaba que había conseguido una oportunidad para cambiar su vida, estaba equivocada.

Isabella se encargaría de recordarle que, en aquel mundo, el dinero podía abrir todas las puertas.

Y también podía cerrarlas.

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Maria Gerez
una historia interesante pero me molesta que no terminen de escribir ya me paso con otras historias nunca más publicaron es una falta de respeto
Scarlet Pacheco: Claro que la voy a terminar estoy preparando para publicarles una maratón de capítulos nuevos🥰🥰no se olviden de votar🤭🥰
total 1 replies
ana luisa
El papá de la novia de Alejandro es el culpable por eso quiere que se casen pero que luchen por su amor
ana luisa
Hola autora leí todos los capitulos de la novela me encanta que Alejandro y Valeria que luchen por este amor continua por favor
Scarlet Pacheco: Muchas gracias y claro que continuara esta historia☺️☺️
total 1 replies
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