María soñaba con reencarnar dentro de una novela romántica… pero terminó en el cuerpo de la villana condenada a morir.
Ahora convertida en Xylara Darksong, deberá sobrevivir en un reino lleno de traiciones, seres mágicos y secretos oscuros mientras intenta cambiar el destino que ya conoce. Pero todo cambia cuando despierta a Arkon, el temible Rey de los Dragones, un poder capaz de destruir el imperio entero.
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Cap 10 - El Dragón y el Lobo
Los pasos empezaron acercarse lentamente por el oscuro pasillo de los calabozos. Arkon se puso inmediatamente frente a Xylara mientras gruñía bajito. Dalila dio un paso atrás nerviosa.
- Mi señor… ¿qué sucede?
Los ojos rojos de Arkon brillaron intensamente.
- Ese ser mágico… no es normal.
Xylara frunció el ceño.
- ¿Más fuerte que el leopardo de Logan?
- Mucho más.
El ambiente empezó ponerse pesado. Incluso las antorchas de los calabozos comenzaron a moverse violentamente como si el aire se hubiera alterado. Los pasos finalmente se detuvieron frente a la celda. Una figura alta apareció entre la oscuridad, cabello negro, ojos dorados y detrás de él… un enorme lobo negro de ojos plateados apareció lentamente mostrando unos colmillos aterradores.
Dalila abrió los ojos sorprendida.
- Un… lobo gigante…
Arkon entrecerró los ojos inmediatamente.
- Ese no es un lobo cualquiera.
El animal devolvió la mirada sin retroceder por unos segundos ambos seres mágicos se observaron fijamente haciendo que el aire se volviera pesado. Xylara sintió escalofríos ese ser mágico… era tan intimidante como Arkon. El desconocido finalmente habló.
- Así que eras tú.
Xylara frunció el ceño.
- ¿Disculpa?
El joven desvió la mirada hacia Arkon.
- Desde que entré al palacio sentí una presencia extraña… pero jamás imaginé que vendría de un gato.
Arkon bufó ofendido - Ama déjame matarlo.
- No vas a matar a nadie - respondió xylara rápidamente.
El joven soltó una pequeña risa.
- Vaya… incluso habla mentalmente contigo.
Dalila se tensó inmediatamente.
- ¿Quién eres tú?
El hombre hizo una pequeña reverencia elegante.
- Kael Nightmere.
Los ojos de Dalila se abrieron.
- ¿Nightmere…? ¿La familia desterrada del norte?
Kael sonrió levemente.
- Veo que todavía hay gente inteligente en este reino - El enorme lobo negro se sentó detrás de él sin quitarle la mirada a Arkon.
- Mi nombre es Fenrir - dijo una voz grave dentro de las cabezas de todos. Xylara abrió los ojos sorprendida.
- ¿Su ser mágico también puede hablar?
Arkon sonrió orgulloso.
- Interesante… hacía siglos que no veía uno así.
Kael observó detalladamente a Xylara.
- Y tú eres mucho más interesante de lo que esperaba.
- ¿Esperabas? - preguntó xylara confundida.
- Llevo días investigando este palacio… y hoy todos empezaron hablar de una chica acusada de intentar matar a la futura emperatriz.
Dalila dio un paso al frente desconfiada.
- ¿Y qué quieres con mi reina?
Kael levantó una ceja.
-¿Reina?
Dalila palideció inmediatamente.
-Yo…
- Tranquila Dalila - dijo xylara rápidamente antes de que empeorara las cosas.
Kael sonrió divertido.
- Así que la doncella tiene secretos.
Arkon seguía observando a Fenrir fijamente.
- Ama… ese lobo detectó mi verdadera energía.
Fenrir soltó un gruñido bajo.
- Y yo detecté la tuya dragón.
Hubo silencio.
Dalila abrió los ojos horrorizada.
- ¿Dragón?
Xylara miró rápidamente a Kael.
- Baja la voz.
Kael sonrió lentamente.
- Entonces sí lo eres.
Arkon enseñó los colmillos.
- Si dices una sola palabra más te arranco la garganta humano.
Fenrir inmediatamente se puso de pie mostrando los dientes.
- Inténtalo lagarto.
- ¡Basta los dos! - dijo xylara cansada.
Sorprendentemente ambos seres mágicos se callaron. Kael soltó una pequeña risa.
- Tienes bastante control sobre él.
- Apenas el suficiente - murmuró xylara.
Mientras tanto en otra parte del palacio Logan caminaba por los corredores junto a su leopardo.
El animal se detuvo de repente.
Gruñó agresivamente.
Logan frunció el ceño.
- ¿Qué ocurre?
El leopardo miró directamente hacia los calabozos.
- Hay otro depredador aquí.
Al mismo tiempo en el despacho imperial la enorme serpiente negra levantó violentamente la cabeza.
El emperador inmediatamente lo notó.
- ¿Qué sucede?
La serpiente siseó furiosa.
- Hay una presencia desconocida dentro del palacio.
Los ojos del emperador se oscurecieron.
- ¿Un intruso?
Mientras tanto Aria estaba tranquilamente en su habitación hasta que su paloma empezó agitar las alas desesperadamente.
- ¿Qué pasa ahora?
La paloma miró hacia la ventana nerviosa.
- Algo peligroso acaba de entrar.
Aria frunció lentamente el ceño.
De regreso en los calabozos Kael seguía observando a Xylara atentamente.
- Ahora entiendo porque el palacio entero está tan alterado.
Xylara cruzó los brazos.
- Y yo sigo sin entender qué haces aquí.
Kael se acercó lentamente a la reja.
- Vine por lo mismo que ustedes.
Eso hizo que Dalila y Xylara se tensaran.
- ¿El arma? - preguntó xylara.
Kael sonrió apenas.
- Así que sí existe.
Arkon gruñó molesto.
- Hablas demasiado humano.
Fenrir dio un paso adelante.
- Y tú demasiado poco dragón.
El ambiente volvió ponerse pesado.
Xylara suspiró cansada.
- Esto será un dolor de cabeza…
Kael no apartó la mirada de ella.
- Tal vez… pero también puede ser una alianza interesante.
Xylara entrecerró los ojos.
- ¿Por qué debería confiar en ti?
Kael sonrió lentamente mientras Fenrir mostraba los colmillos detrás de él.
- Porque soy el único en este reino capaz de enfrentarme al emperador… y sobrevivir.
El ambiente en los calabozos seguía pesado. Fenrir y Arkon no dejaban de mirarse desafiantes mientras Kael observaba tranquilamente a Xylara.
- Sigo esperando una respuesta - dijo Kael cruzándose de brazos - ¿van a confiar en mí o no?
- No - respondió Arkon inmediatamente.
Nadie te preguntó a ti gato.
- Repite eso humano y te arranco la cabeza.
Fenrir soltó un gruñido divertido.
- Quiero ver eso.
- ¡Ya basta! - dijo xylara cansada mientras se llevaba una mano a la frente - parecen niños pequeños.
Dalila soltó un pequeño suspiro.
- Mi reina… quizás deberíamos escucharlo.
Xylara miró a Kael con desconfianza.
- ¿Cómo sabes sobre el arma?
Kael guardó silencio unos segundos antes de responder.
- Porque mi familia estuvo presente el día que cayó Draconia.
Eso hizo que Dalila abriera los ojos sorprendida.
- ¿Qué?
Kael desvió la mirada.
- Los Nightmere eran aliados del antiguo reino… hasta que el emperador tomó el poder.
Fenrir bajó lentamente la cabeza.
- Intentamos detener la guerra.
Arkon gruñó molesto.
- Y fallaron.
Sí - respondió Kael sin molestarse - fallamos.
Hubo silencio.
Xylara observó atentamente a Kael intentando descubrir si mentía, pero el joven parecía completamente serio.
- ¿Entonces por qué viniste ahora? - preguntó ella.
Kael volvió a mirarla.
- Porque el emperador volvió mover el arma.
Eso hizo que Arkon levantara la cabeza inmediatamente.
- ¿Cómo sabes eso?
Fenrir puede detectar residuos de esa magia.
El enorme lobo negro mostró los colmillos.
- Esa cosa apesta a muerte.
Dalila tragó saliva nerviosa.
- Entonces sí planean usarla otra vez…
Kael asintió.
- Y esta vez no solo contra dragones.
El corazón de Xylara dio un pequeño salto.
- ¿A qué te refieres?
Kael entrecerró los ojos.
- El emperador se está preparando para una guerra.
Mientras tanto en el despacho imperial Logan seguía hablando con el emperador.
- Padre… encontré rastros extraños cerca de los calabozos.
La serpiente negra siseó agresivamente.
- No me gusta esto - dijo el emperador - aumenta la seguridad del palacio.
El leopardo de Logan caminaba inquieto de un lado a otro.
- Mi ser mágico sigue sintiendo esa presencia.
El emperador golpeó el suelo con el bastón.
- Encuentra al intruso.
Logan asintió.
- Sí padre.
En otra parte del palacio Aria caminaba por los corredores oscuros acompañada de su paloma blanca.
- Logan está demasiado distraído con Xylara - murmuró molesta.
La paloma batió las alas.
- Entonces acaba con ella rápido.
Aria sonrió lentamente.
- Lo haré… pero antes quiero verla romperse por completo.
De regreso en los calabozos Kael seguía explicando el mapa del palacio junto con Dalila.
- Aquí están las bodegas imperiales - dijo señalando una zona - y debajo… está el antiguo salón de sellado.
Dalila frunció el ceño.
- ¿Salón de sellado?
Ahí esconden el arma.
Arkon enseñó los colmillos.
- Entonces iremos ahora mismo.
- ¿Estás loco? - respondió xylara - el palacio entero está vigilado.
Fenrir soltó una pequeña risa grave.
- Eso es lo divertido.
Xylara miró al enorme lobo.
- Tú también eres un problema.
Kael sonrió apenas.
- Ya somos dos.
Dalila volvió mirar el mapa preocupada.
- Hay demasiados guardias… además están los seres mágicos imperiales.
- El leopardo y la serpiente - murmuró xylara.
Arkon sonrió lentamente.
- Déjenmelos a mí.
- No - respondieron xylara y Dalila al mismo tiempo.
Kael soltó una pequeña risa.
- Me agradas princesa.
Xylara lo miró rápidamente.
- No me llames así aquí.
Kael levantó las manos.
- Está bien.
Fenrir seguía observando a Arkon fijamente.
- Nunca pensé encontrar otro ser mágico de nivel antiguo.
Arkon levantó orgullosamente la cabeza.
- Porque no existe otro como yo.
- Ego no te falta.
- Belleza tampoco.
Xylara suspiró cansada.
- De verdad ustedes dos parecen iguales.
En ese momento se escuchó un fuerte ruido afuera de los calabozos.
Todos guardaron silencio.
Pasos.
Muchos pasos.
Dalila palideció.
- Guardias…
Logan apareció al final del pasillo acompañado de su leopardo negro.
Sus ojos recorrieron lentamente los calabozos.
- Sé que hay alguien aquí.
El leopardo rugió mostrando los colmillos.
Arkon inmediatamente erizó el pelaje.
Fenrir hizo lo mismo.
Kael sonrió lentamente.
- Bueno… creo que la parte divertida acaba de empezar.
Xylara miró rápidamente a todos.
- Nadie haga una estupidez.
Arkon y Fenrir se miraron.
- No prometo nada - dijeron ambos al mismo tiempo.