Ella fue condenada a muerte por el príncipe heredero, su propio esposo. Los dioses, apiadados de su destino, le dieron una segunda oportunidad. Ahora ha regresado con un solo propósito: cambiar su historia y lograr que él se enamore de ella.
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Cap7: Una confesión
Según recordaba Will nunca había estado con una mujer, ni siquiera un beso había dado. Su primera vez fue con Sofía, así que esto era extraño para él.
William me fue bajando poco a poco sin despegar sus labios de los mío y agarrando mi cintura fuertemente.
—Creo que por esta noche fue suficiente —me alejé de él sintiendo el frío que su cuerpo había dejado.
—Eso no lo decides tú —sonrió y me volvió a besar esta vez llevando él el control de la situación. —no tienes ningún derecho sobre lo que es mío.
Sus besos cada vez se intensificaron más y más haciendo que pequeños gemidos y suspiros salieran de mi boca, por primera vez en mucho tiempo me sentía amada de verdad.
—William... —dije jadeando.
Su cabeza fue bajando por mi cuello dejando besos húmedos y luego pasó por mis pechos haciendome estremecer. Will me tiró en la cama y me susurró al oído.
—Ahora sí —mordió y lamió la punta de mi oreja —por esta noche es suficiente querida esposa.
Se alejó de mi y se dirigió a la puerta para retirarse dejándome con ganas de un poco más.
—Pero que sepas que te haré mía dentro de poco... —sonrió satisfecho.
—Eso ya lo veremos —dije frustrada y desafiante.
—Sabias que hace días me tienes loco por ti —pronunció esas palabras y mi boca calló al suelo.
—¿Eso es una confesión mi Rey?
—Si, la más sincera que he hecho mi Reina —dijo sin disimular y luego se fue dejándome con la palabra en la boca.
¿Pero que había acabado de pasar? William, él había confesado estar loco por mí, la alegría no cabía en mi, estaba demasiado emocionada. ¿Pero que había cambiado?¿ Por qué William me había besado en su habitación y ahora esto? El golpe de la caída seguro le afecto el cerebro -pensé-
En mi cabeza rondaban muchas preguntas sin explicación y así me pase la noche entera sobrepensadno y planeando mi siguiente movimiento, en un instante llegué a pensar que William había escuchado mi confesión en su habitación pero lo descarté.
Ahora habían cosas más importantes de las que preocuparse como por ejemplo la llegada de Sofia a este palacio. Según recuerdo en mi vida pasada había llegado como la inocente hija de un marqués que buscaba refugio debido a que se encontraba fuera de su hogar por temas de negocios. Y yo como una tonta inocente la dejé quedarse sin saber cuales eran sus verdaderas intenciones.
Ahora que tenía la atención de mi esposo solo para mi no iba a arruinar las cosas dejando que se quedase aquí, pero tampoco la iba a tratar con inmaduréz o desconfianza, tenía que ser directa y segura de mi misma.
Esa zorra seguro tenía un plan B por si yo no dejaba que se quedase. Muy en el fondo quería ver a la reacción de William al ver por primera vez, seguro se enamoraba de ella a primera vista o puede que no.
—No voy a permitir que te roben de mi lado querido esposo —murmuré enfadada y apreté mi puño fuertemente.