Tatiana es una chica sencilla que, junto a su madre, siempre han ocultado su tipo de sangre, llamada sangre dorada. Al morir su madre, ella decide seguir sus sueños, convirtiéndose en emigrante en Estados Unidos, donde un robo sale mal y su amiga es apuñalada, lo que la lleva a tomar la decisión de darle su sangre. Ese simple buen gesto terminará condenándola, siendo perseguida por un mafioso que quiere salvar la vida de su hija a cualquier costo. Esto la lleva a los territorios de un mafioso llamado "El Diablo" para salvar su vida. ¿Qué pasará cuando él la conozca? ¿Surgirá el amor? ¿Qué pasará cuando se entere de su verdadera identidad? ¿La protegerá o la enviará donde su enemigo?..
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CAP 8 Gordita eres mi objetivo.
Terminé de bañarme y quiero secarme, pero no había una maldita toalla en el baño. Eso me hace sentir enojado. Salgo del baño totalmente desnudo. Ya que me pareció escuchar un pequeño grito, salgo; observé el mejor trasero del mundo que está en esa posición, se ve delicioso, así que me detengo totalmente desnudo delante de ella. Puedo ver cómo su mirada recorre todo mi cuerpo, eso me excita.
—Usted no sabe que está prohibido entrar en mi habitación cuando yo este— le digo sin mostrar emoción.
—Disculpe, traje las toallas— dice ella mientras se levanta del suelo. Puedo sentir su mirada en mí, solo puedo ver esos labios rosados y provocativos. Una parte de mí quería arrojarla en la cama. Así que me acerco más a ella sin cubrirme y sin pizca de vergüenza por mi notable desnudez, pues sé que soy un Dios. Miro cada parte de ella y esos labios.
—Porque te gusta lo que ves—le dije mirando fijamente, como si quisiera grabar cada parte de ella.
—Sr, disculpe, pero tome sus toallas— dice ella mirándome con esos ojos negros. Yo solo me acerco más a ella con mi cuerpo, aún húmedo. Observé su respiración un poco agitada, sus pechos naturales.
—Sr. cúbrase, ya que esto sería catalogado como acoso laboral— me dice con seriedad. Lo que me gusta de ella es que me mira sin ningún miedo. Me río. Juro que estoy controlando de arrancarle ese vestido con esas hermosas piernas y esos muslos que quiero apretar. Decido tentar y le digo:
—Debería sentirse afortunada de verme así— se ríe y se acerca más a mí, me mira todo mi cuerpo hasta detenerse en mi entrepierna. Me habla en tono de burla:
—Ahí no hay nada afortunado— mirando mi entrepierna— yo he visto mejores. Tóme, tápese, no vaya a dar frío.—
Eso me hace enojar, ninguna mujer me había dicho eso. Por lo general, se lanza a mis brazos, así que le digo:
—No creo que alguien como tú sepa de eso.— Cambia su rostro, un poco enojada.
—¿A qué se refiere con eso?— pregunta.
—Por ser gordita— tomando la toalla de sus manos ya que mi amigo se está despertando.
—¿Qué tiene que ver con ser gordita?— me dice ella.
— Que nunca tendrás la fortuna de saber qué es estar con un hombre como yo— la sentí enojada y me mira fríamente. Se acerca más a mí que puedo sentir su suave y delicioso olor. Juro que en este punto, solo la quiero tirar en la cama y follarmela.
—Primero, Sr. soy su empleada, solo vine a traerle sus toallas.
—Segundo, yo no estaría con un hombre como usted ni aunque pagaran.
—Tercero, soy gordita con mucho honor, pero mire bien— mostrándome su cuerpo con sus manos— este cuerpo es mucha carne para ese cuchillito— señalando mi entrepierna—. Solo vine a trabajar con permiso.
La observé irse rápido, pero yo solo puedo ver el movimiento de su trasero al caminar y el dolor de mi erección.
—Tú vas a ser mía, serás mi nueva diversión en esta casa. Vamos a ver cuánto demoras en pedirme que te haga mía. Ahora, gordita, eres mi objetivo. Entro de nuevo al baño para bajar la calentura. Debo admitir que está como quiere y debe ser nueva empleada porque ese trasero no lo he visto por aquí...