Felipe y Catalina tuvieron una boda apresurada luego de una noche de borrachera para evitar un escándalo debido a un embarazo no deseado, sin embargo, la relación de la pareja siempre ha sido muy tensa, harta de todo, Catalina acepta una oportunidad laboral en otro país para irse lejos con su hijo Luis, antes de su viaje le solicita el divorcio a su esposo; a pesar de que Felipe no está de acuerdo con esa decisión, ¿Podrá esta pareja resolver sus diferencias? O, por el contrario, es el final de esta difícil relación y deberán continuar con su vida cada uno por su lado.
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CAPÍTULO VIII Estrategia que da buenos resultados
Catalina llegó a su casa y se encontró con su padre, el cual se encontraba muy molesto, y prefirió ignorarla por temor a que debido a su enorme ira le dijera cosas muy hirientes a su hija, por suerte para Catalina había solicitado sus vacaciones en la empresa en cuanto se enteró de la traición de Julio y se las aprobaron de inmediato, ella decidió hacer sus maletas y se fue de viaje porque necesitaba alejarse por unos días mientras su padre se calmaba y resolvía el problema que ella había causado.
Felipe, luego de su inspección en la obra, se dirigió a la casa de sus padres porque debía aclarar la situación con su madre porque a pesar de que su amigo quitaba las fotos, estas volvían a aparecer una y otra vez.
—¿Mamá, en qué estabas pensando cuando hiciste eso? ¿Te parece divertido convertir mi vida privada en un chiste?
—Felipe, el problema contigo es que piensas con tu “amigo” y no con el cerebro. Deberías aprender de tu hermano. Aunque gracias por tu "esfuerzo", ya conseguí lo que quería —dijo Inés, con sarcasmo venenoso.
—¿A qué te refieres?
Inés ignoró la pregunta. Sonrió con malicia. Para ella, Felipe era solo un peón. El fin justificaba los medios.
—Prepárate. Tenemos un gran proyecto. Volveremos a ser la constructora número uno del país.
—¿Amenazaste a Héctor Sánchez para salvar la reputación de su hija?
—Esa chica es una fácil. Si fuera digna, no habría engañado a su novio con un playboy como tú. Pero eso no importa. Lo importante es el resultado.
A Felipe le molestaron muchos las palabras de su madre porque le constaba que Catalina no era una mujer
fácil, además de que ella había terminado con su novio, aunque era innecesario darle explicaciones a su madre, porque él siempre fue el paria de su familia, ya que siempre el favorito fue Francisco, y esta era la primera vez que se sentía impotente de su patética situación familiar, y de haber sabido lo que ocurriría jamás se habría acercado a Catalina, y aunque ambos dijeron que no debían verse nunca más, algo le decía que probablemente eso sería imposible.
Regresó a su casa, por suerte desde que comenzó a estudiar en la facultad de ingeniería vivía solo, porque desde niño discutía con mucha frecuencia con su madre y sabía que su hermano albergaba malos sentimientos hacia él, solo que no entendía sus motivos por los que esto ocurría porque si alguien debía estar resentido hacia su hermano era el dado lo que le quitó Francisco y en el fondo sentía un poco de envidia de que a Catalina su
hermana mayor la protegía y su padre fue capaz de tragarse su orgullo para que ella no resultara perjudicada.
-¿Qué haces aquí Estrella? - Preguntó Felipe con molestia
Estrella, su exnovia, lo esperaba en la entrada de su casa, porque a pesar de que fueron novios durante un año, Felipe nunca le dio una llave de su hogar, porque este era su refugio.
—¿Qué haces aquí?
—¿Es verdad lo que publicaron?
—Sí.
—¿No me vas a perdonar?
—Si fuera otra persona, tal vez. Pero es mi hermano. Y eso no te lo puedo perdonar.
—Tú me amas. Eso no lo vas a poder cambiar.
—Eres muy engreída. No sé qué te hace pensar que me gusta ser un cornudo. Vete. No quiero hablar contigo.
Felipe pasó de largo, y la dejó en la entrada para luego cerrarle la puerta de un golpe, Estrella estaba tan impactada que no podía aceptarlo, porque Felipe era su boleto para salir de la pobreza, el problema es que fue una tonta y se puso a escuchar la propuesta de Francisco y ahora ninguno de los dos hermanos estaban interesados en ella.
—Felipe, sé que vas a volver conmigo tarde o temprano —se dijo a sí misma, aferrada a una fantasía que ya no tenía lugar.
Julio se sentía muy molesto con Catalina porque se atrevió a acostarse con otro hombre, además se hizo público y todos sus conocidos se burlaban de él, e incluso lo llamaban cornudo.
La llamó desde varios teléfonos y Catalina no respondió, luego fue hasta su casa, pero quien lo recibió fue Héctor Sánchez.
—Siéntate, Julio. Necesito decirte un par de cosas.
—Señor Sánchez, sé que las cosas entre Cata y yo están mal, pero le prometo que van a mejorar.
—Mi hija solicitó sus vacaciones y se fue de viaje. Lo decidió el día que se enteró de lo que estabas haciendo.
—Usted sabe cómo es… a veces un hombre se siente tentado.
—No lo sé, Julio. Estuve casado veinte años y nunca le fui infiel a mi esposa. Así que no me vengas con excusas. Sé por qué quieres estar cerca de mi hija.
—No entiendo de qué habla.
—Me llamaba la atención que un hombre de buena familia como tú no recibiera apoyo. Investigué. Descubrí por qué.
—Eso quedó en el pasado —dijo Julio, incómodo.
—No para mí, ni para Catalina. Te ofrezco mi ayuda, pero con una condición.
—¿Usted sabe lo que yo quiero?
—Todo el mundo tiene su precio. Y yo sé cuál es el tuyo. Acepta mi propuesta y aléjate de Catalina.
—¿Y si no quiero?
—Entonces ningún hospital de esta ciudad te va a contratar. Tal vez un dispensario rural. Y ambos sabemos cuánto ama Catalina su trabajo, así que no lo va a dejar por seguirte.
Julio se levantó con el estómago revuelto porque Héctor le ofrecía una recomendación para uno de los mejores hospitales, pero a cambio debía renunciar a Catalina, a pesar de que dijo que aceptaba, estaba mintiendo porque
no pensaba hacerlo, la recuperaría, la haría suya y cuando se aburriera, la dejaría sintiéndose tan humillada como él lo había estado.
El día lunes Felipe llegó a la empresa y aunque notó la actitud de los empleados, los observó con severidad y prefirió ignorarlos, lo cual era lo que siempre hacía, tuvo una reunión con su equipo de trabajo y se mantuvo ocupado, quería borrar el número de teléfono de Catalina, sin embargo, no podía hacerlo porque sentía mucha curiosidad, leyó en sus estados que se había ido de viaje y publicó una foto de ella en algún lugar tropical donde se mostraba muy relajada.
Durante el siguiente mes Felipe sé mantuvo ocupado y cuando tenía un espacio de tiempo leía las actualizaciones del estado de Catalina, conforme a lo acordado entre Héctor e Inés se les asignó un
proyecto muy importante sin ir al proceso de licitaciones, pero antes de entregarlo, Héctor solicitó hablar con Felipe en persona.
Felipe se sentía muy avergonzado por toda la situación, y aunque no quería encontrarse con Héctor, debía hacerlo porque este proyecto era muy importante para la constructora.
—Por fin lo conozco, Felipe Gutiérrez —dijo Héctor, con ira disimulada.
—Lamento que nos conozcamos en estas circunstancias, señor Sánchez.
—¿Sabes cuál es el problema con la empresa de tu familia?
—La calidad de nuestros trabajos, señor —respondió Felipe, sin rodeos.
La respuesta de Felipe sorprendió mucho a Héctor, porque fue muy honesto, y de no haber ocurrido el incidente con su hija le habría agradado este hombre, sabía que Felipe era un excelente ingeniero civil y bajo su cargo tenía a personal capacitado de primera, además de ser respetado y considerado un líder intachable, el problema de la constructora eran los malos manejos administrativos, y esto comenzó a ocurrir cuando Fernando cedió la gerencia a su hijo Francisco.
—Exactamente. Por eso no quería trabajar con ustedes. Pero debido a las “circunstancias”, les voy a entregar este proyecto. Si cometen el más mínimo error, si usan materiales inferiores, voy a acabar con todos ustedes.
—Entiendo, señor Sánchez.
La conversación entre ambos era muy tensa, y por suerte la comida llegó, aunque Felipe se sintió asqueado debido al olor, y no era la primera vez porque desde hace dos semanas tenía serios problemas estomacales.
—¿Algún problema con la comida? —preguntó Héctor.
—Disculpe. Padezco de gastritis y en las últimas semanas, ha empeorado mucho.
Ines. 0
Bien Cstalina demuestra quien eres