Una hermosa joven caminaba con lagrimas en sus ojos por las oscuras y humedas calles de la cuidad, confundida por el hecho de que todo el mundo la odiaba,incluso sus padres que llegaron hasta el punto de venderla.
Ahora le pertenesia al mafioso mas poderoso de Nueva York, preguntandose si este seria el hombre que la sacaba de un infierno o era el quien la hiba a meter en otro
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VI
-Quiero que me digan que paso exactamente!!- renegaba Stevans frente a sus guardias.
-Jefe investigamos y sabemos quién ataco- el castaño hiso una causa y hablo- se enteraron de la mercancía que le consiguió a Señor Rick
-Dime que los mataron
-Así es jefe matamos a sus hombres pero Damián está al pendiente de usted- aquel hombre estaba harto de que el tal mafioso Damián este en todos sus asuntos, el pelinegro sabía que Damián quería su cabeza, pero él no se dejaría.
-Bien, limpien todo esto- se dirigió hacia las escaleras viendo manchas de sangre, subió hasta llegar a su habitación, al entrar vio a la rubia aun desnuda.
-Seguimos en lo que estábamos- dijo para luego dirigirse al pelinegro, pero este la aparto.
-Vete, acaban de atacar, será mejor que te vallas.
-No me iré!!
-Creo que no te quedo claro quién es el jefe aquí, no me hables como tu igual- dijo para luego dirigirse al baño- cuando salga ya no te quiero aquí.
Y así fue cuando el pelinegro termino de ducharse, salió envolviendo su cuerpo en una toalla que debajo ver sus abdominales marcados.
Se cambió y se recostó en su cama, pensando en donde había aprendido a pelear y usar armas de ese modo, a él le costó años y dedicación. Y ella lo hiso ver tan fácil.
El pelinegro no sacaba de su cabeza el YO SOY MAS EXPERTA QUE USTED, como se atrevió regañar a Stevans, si el empezó a entrenar y hacer conocimiento de las armas a los 16 años, ya que desde los 8 lo involucraron el asuntos de la mafia, su padre quería que su hijo fuera el sucesor más inteligente, aunque en el proceso el niño se vuelva rencoroso y egoísta, tomando una personalidad fría y superior. Lo que su padre justo quería.
Daba vueltas en su inmensa cama, no se quitaba las dudas de su cabeza, miro su reloj en su mesa de noche.
-4 y 45 carajo- maldecía por el hecho que no podía dormir tranquilo, se levantó y salió encontrándose con la mirada de la ojigris.
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Suspirando y reteniendo el doloroso dolor se sentó en el borde de la cama, quitándose los pequeños fragmentos de vidrios que estos se habían medido en sus pies.
Limpio sus pies y se fue a cojas a su escritorio a copiar nuevamente el trabajo que Benjamín le mando hacer, el cual aquella rubia los había destruido.
Miro su reloj 20 para las 5 de la mañana, fue el resultado de este. Saco unos zapatos esponjosos y se los puso, produciéndole dolor.
-Nunca más saldré descalza a ninguna parte- se decía hacia sí misma mientras se paraba con cuidado y caminaba con dolor en cada pisada que daba. Abrió su puerta para ir por algo de comer, puesto por lo sucedió no puedo cenar, sin embargo unos ojos azules detienen su caminar. El pelinegro se encontraba frente a la ojigris.
-Bueno Señor Stevans- dijo para luego dirigirse hacia las escaleras.
El pelinegro observo como caminaba por el pasillo tan lentamente, recordó la sangre en las escaleras y entonces se dio cuenta que pertenecía a Brisa.
-Hey - grita - a donde crees que vas.
-Yo no pude cenar y tengo hambre, acaso eso también me prohibirá, señor.
-Te lastimaste?..
-Un poco, casi nada- Stevans se acerca a ella y la toma entre sus brazos llevándola nuevamente a su habitación.
-Te lastimaste por que no conoces nada de esto, como se te ocurre pelear con eso tipos -dice fríamente.
-No me lastime peleando Señor - Stevans la bajo y la sentó en la esponjosa cama.
Stevans quita las medias de sus pies, observando las heridas que los vidrios le produjeron.
-Porque no pediste que te curaran, se te pudo infectar- sale de la habitación, para volver así de rápido como salió.
De una caja saca vendas, alcohol y pañuelos, saca unos pañuelos para limpiar las heridas junto con el alcohol, provocando cierto dolor a Brisa. El pelinegro moría de la curiosidad respecto al tema de la pelea y armas, sin embargo no dijo nada.
- Que hacías despierta a esta hora
-Yo hacia los ejercicios que me dejaron para resolver- el pelinegro miro su escritorio, encontrándose con las hojas rotas que aquella rubia había pisado.
Al terminar de curar y vendar los pies de Brisa pronuncia algo muy bajito.
-Quiero ofrecerte una disculpa por el comportamiento de Sandra y por la manera en que te trate- dijo seriamente.
-No se preocupe Señor, comprendo, además usted tiene todo el derecho de tratarme como guste, por algo me vendieron.
El pelinegro la miro confundido, asintió y salió pero antes de irse le dijo.
-No suelo perder perdón, a menos de que sea culpa mía, siéntete afortunada.
La ojigris se quedó sorprendida, aquel pelinegro acaso le dijo indirectamente que ella es especial, porque se tomaría la molestia de disculparse, por alguien que no le importa. Sacudió su cabeza para luego quedarse dormida, olvidando la razón principal porque que salió de su habitación.
-Que es lo que tienes, que me dejas tan curioso- decía aquel pelinegro bostece ando para luego quedar profundamente dormido.
Él sabía muy bien que había roto su regla, pues fue capaz de pedir disculpas y siendo sincero aun teniendo el la culpa, jamás pediría una disculpas a alguien, pero porque no pudo contenerse con Brisa, hasta le ayudo curando sus pies. Pero lo quiso justificar por el hecho de que fue culpa de el que se lastimara y se quedara despierta hasta tarde.
😍😍😚😚😍😄 hasta un nuevo capitulo, duerman y coman bien, es fundamental para un cuerpo lleno de energias, byeee