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Corazón Resentido

Corazón Resentido

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Celina González ♥️

Cinco años atrás, ella destrozó su corazón. Hoy, él regresa convertido en el poderoso heredero de un imperio, listo para ver caer a quienes lo despreciaron.

Cuando la familia de ella cae en la ruina, su padre la obliga a comprometerse con el magnate que puede salvarlos, sin imaginar que es el mismo hombre al que ella humilló en el pasado. Él acepta la unión solo para cobrarse cada lágrima y pisotear su orgullo.

Sin embargo, una noche de irresistible pasión arrastra a su corazón a una tregua, aunque al despertar vuelve a tratarla con crueldad. Todo cambia cuando ella se desmaya por una amenaza de aborto y sale a la luz su embarazo.

¿Seguirá buscando venganza o protegerá la vida que los une?

NovelToon tiene autorización de Celina González ♥️ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7

Damián apareció en el umbral de la habitación, ajustándose los gemelos de plata sobre los puños de su esmoquin. Debían asistir a una gala y ya era tarde.

Su mirada recorrió a Camil con brevedad.

—Date prisa —dijo él con tono llano—. El chofer aguarda abajo.

—Damián... este vestido es extremadamente sencillo para una gala de este nivel —murmuró ella, sujetando la tela con timidez—. La gente del círculo de tu padre va a notarlo de inmediato.

Él no se inmutó.

—No deberías preocuparte por qué usar. Agarra un vestido, póntelo y ya. Tu función hoy es acompañarme, no desfilar para la prensa.

Camil se encerró en el baño principal. Frente al espejo iluminado, se maquilló con sutileza y se arregló el cabello, pero al observar su reflejo completo, la opresión en su pecho aumentó. Se veía tan sencilla, tan distante de la imagen que siempre ofreció la heredera del Grupo Fontán. La tela del vestido delataba su origen comercial común. La inseguridad la paralizó y se quedó inmóvil junto al lavabo, sin valor para abrir la puerta.

Unos golpes firmes sobre la madera interrumpieron el silencio.

—¡Camil, date prisa! Te tardas demasiado en el baño y tenemos que llegar a tiempo a la gala —gritó Damián desde la habitación, con evidente impaciencia.

Tragándose el nudo en la garganta, Camil giró el picaporte y salió. Damián estaba de pie junto a la salida, revisando su reloj. Al escuchar sus pasos, levantó la vista.

Durante un segundo imperceptible, el aire se le congeló en los pulmones. El vestido, aunque económico, abrazaba las curvas de Camil con una elegancia natural; el color azul resaltaba la palidez de su piel y la sutileza de su cuello. Su corazón dio un vuelco violento, un latido traicionero que resonó en sus oídos. Sin embargo, su rostro permaneció como una máscara de piedra.

—Vámonos —dijo él, volviéndose de inmediato para no sostenerle la mirada.

El salón de actos del hotel resplandecía bajo la luz de inmensas arañas de cristal. Los apellidos más influyentes de la alta sociedad neoyorquina llenaban el recinto entre copas de champagne y música de cámara.

A los pocos minutos de ingresar, los parientes de la familia adoptiva de Damián —aquellos a quienes Augusto había desheredado para nombrarlo a él único líder— los abordaron. Victoria Rothschild, una mujer madura de mirada altiva, recorrió a Camil de pies a cabeza con una sonrisa mordaz.

—Vaya, Damián —comentó la mujer en voz lo suficientemente alta para llamar la atención del grupo cercano—. Sabíamos que el Grupo Fontán estaba en la ruina, pero no imaginé que la situación fuera tan dramática. Querida Camil, ese diseño parece sacado de una tienda departamental de saldo. Es casi un insulto para un evento de esta categoría vestir algo tan... económico.

Los murmullos no se hicieron esperar. Las miradas inquisitivas se clavaron en Camil, quien sintió cómo la humillación le quemaba las mejillas. Bajó la vista, incapaz de articular defensa sin comprometer la dignidad que le quedaba.

Antes de que la burla se extendiera, Damián dio un paso al frente, colocando su mano firme sobre la cintura de Camil y atrayéndola con fuerza hacia su costado. Su presencia imponente acalló el rumor de inmediato.

—La elegancia de mi esposa no depende de una etiqueta ni del dinero que tu rama de la familia gastaba antes de que mi padre les quitara el acceso a las cuentas —dijo Damián con una voz grave, helada y arrolladora que hizo palidecer a Victoria—. Camil lleva el apellido Rothschild ahora. Y les sugiero que midan sus palabras, porque el único en esta ciudad con el derecho y la autoridad para cuestionar a mi mujer, en lo que sea, soy yo. ¿Quedó claro?

El silencio en el grupo fue absoluto. Sin esperar réplica, Damián guio a Camil hacia el centro del salón mientras los presentes abrían paso.

Camil lo miró de lado, profundamente confundida. La calidez de su mano en su cintura y la ferocidad con la que la había protegido hacían que su pecho se llenara de una vaga esperanza.

—¿Por qué dijiste eso? —le susurró ella con la voz temblorosa—. Pensé que querías verme humillada.

Damián se inclinó ligeramente hacia su oído, sin perder la postura recta.

—No te confundas —le susurró con frialdad—. Solo yo tengo derecho a hacer eso. Nadie más.

Antes de que ella pudiera procesar sus palabras, la orquesta inició un vals lento. Damián la tomó de la mano y la condujo a la pista de baile, buscando un pretexto para apartarla de las miradas venenosas de su familia adoptiva.

La mano de él se posó firme en la espalda baja de Camil, mientras ella colocaba la suya sobre su hombro. La cercanía física se volvió inevitable e intensa. Entre el compás de la música y el roce de sus cuerpos, el odio y el resentimiento parecieron suspendirse por un instante en el aire. Camil lo miró a los ojos, encontrando por primera vez una grieta.

Damián la observó en silencio. El perfume de ella, el mismo que recordaba de sus años universitarios, lo envolvió por completo. Llevado por un impulso primitivo que escapó a su control, levantó su mano libre y le acarició la mejilla con la yema de los dedos, descendiendo con extrema lentitud hasta su mentón. Camil entreabrió los labios, conteniendo el aliento. Damián se inclinó despacio, acortando los últimos centímetros, buscando sus labios con un deseo desgarrador que amenazaba con derribar años de rencor.

Camil cerró los ojos, esperando el roce.

Damián cortó el baile de golpe. Tomándola con firmeza por la muñeca, atravesó los pasillos laterales del hotel a pasos largos, ignorando las miradas inquisitivas, hasta empujar la puerta de una suite privada del recinto.

Apenas la puerta se cerró tras ellos, Damián la acorraló contra la madera maciza. Sus labios se estrellaron contra los de Camil con una rabia desesperada, un choque hambriento que buscaba devorarla. Había en su beso una lucha encarnizada: la amaba con una devoción antigua que jamás pudo arrancarse del pecho y, al mismo tiempo, la odiaba por el poder que ella aún ejercía sobre su autocontrol.

Camil colocó las palmas de las manos sobre el pecho rígido de Damián, frenándolo un segundo mientras intentaba recuperar el aliento.

—¿No quieres? —preguntó él con la voz ronca, los ojos oscuros inyectados en una ira cargada de deseo, tomándole el mentón sin romper el contacto visual—. ¿Vas a rechazarme?

Camil no dijo nada. Su silencio fue la única respuesta. Damián volvió a apresarla en un beso feroz y ella simplemente se dejó llevar. La muralla de contención se derrumbó por completo. Cada roce, cada beso posesivo en su cuello y cada marca que las manos duras de él dejaban sobre su piel arrancaban de su garganta gemidos ahogados que no pudo ni quiso contener.

Damián la despojó del vestido con una prisa salvaje. La cargó hacia la cama de la suite sin dar espacio para las dudas.

La sostuvo contra la cama con el peso de su cuerpo, aprisionando sus muñecas por encima de la cabeza con una sola mano. La penumbra de la suite apenas dejaba ver la silueta tensa de sus hombros y la línea rígida de su mandíbula. Sobre el pecho desnudo de Damián, la fina cadena de oro que llevaba al cuello oscilaba con cada uno de sus movimientos, rozando la piel caliente de Camil como una caricia de metal helado que le provocaba un estremecimiento involuntario a lo largo de la columna.

Sus miradas se cruzaron en la penumbra. No había paz en ese contacto visual; era una guerra silenciosa de pupilas dilatadas, un abismo de rencor y deseo donde la respiración agitada de ambos se mezclaba en el espacio mínimo que separaba sus rostros. Él la miraba con la ferocidad de quien exige una rendición absoluta, mientras Camil, con los labios entreabiertos y el pecho agitado, le devolvía una mirada vulnerada pero dispuesta a entregarse por completo.

Damián rompió la distancia con una embestida profunda y constante. Un gruñido sordo se le escapó del fondo del pecho al sentir la opresión cálida de ella envolviéndolo. La posición la dejaba completamente expuesta a su dominio. Con la mano que le quedaba libre, Damián descendió desde su cadera para acariciar el muslo de Camil, apretando la carne suave con los dedos firmes, delineando la curva de su pierna mientras entraba y salía de ella con un ritmo rítmico, marcado y sin tregua.

Con cada embestida, la fricción volvía el ambiente sofocante. Los pechos de Camil rebotaban suavemente ante la fuerza de sus embestidas, un movimiento rítmico que Damián devoraba con la vista sin perder el compás. El choque sordo de sus pieles sudorosas resonaba en la habitación junto con los gemidos sofocados que ella no podía contener cada vez que él se hundía al máximo. La cadena de oro volvía a rozar sus clavículas, marcando una dualidad constante entre el frío del metal y el calor sofocante de la embriaguez física.

Damián aumentó la velocidad, guiado por un impulso primitivo. Su respiración se volvió áspera, pesada, golpeando directamente la cara de Camil mientras sus miradas permanecían encadenadas. En el fondo, cada embestida de Damián buscaba borrar el dolor del pasado, imponer su presencia y reclamarla como suya; mientras que Camil, sintiendo el peso de las piernas de él sujetándola y el roce áspero de sus piernas entrelazadas, cerraba los ojos por momentos para saborear la intensidad de estar teniéndolo tan cerca, prefiriendo la dureza de ese encuentro antes que la soledad a la que se enfrentaba cada día.

El ritmo se volvió frenético hasta que la tensión estalló entre ambos. Damián se tensó por completo, clavando los dedos con fuerza en la piel de sus muslos mientras un último suspiro profundo se le escapaba contra el cuello de ella.

Minutos después, la marea de frenesí se calmó. Damián se dejó caer a su lado, exhausto, con el torso al descubierto bajando y subiendo a un ritmo todavía agitado. Camil permaneció de lado, sintiendo la piel enrojecida y el latido acelerado de su propio corazón, mientras el brazo pesado de él caía de forma instintiva sobre su cintura, sujetándola aun en medio del sueño profundo en el que cayó de inmediato.

1
Carolina A²V
por algo se empieza 😊🤭🤭
Carolina A²V
ya me estoy molestando con Damian o se calma o le das un cachetaon mandado hacer 😊🤭
Carolina A²V
Camil debe entrar por esa puerta y hacerlo reaccionar
Carolina A²V
porque Camil no está en la clínica aguardando su salida❓️
Carolina A²V
eso no es importante ahora búscala
Carolina A²V
con la única que tienes
SE Pti
Bueno ya queda entre ellos dos saber escucharce y sanar mutuamente sus corazones heridos y recuperar el tiempo perdido entre ellos sin olvidarse de que su hijo los necesita a los dos muy fuertes y felices 🤔
SE Pti
Me doy cuenta que los hombres en toda la extensión de la palabra HOMBRES son más cobardes para primero acmiter sus errores y segundo pedir perdón a esa persona o mujer que hicieron daño quierodo o sin querer o simplemente dejan que su orgullo y ego pueda más consumirlos por dentro que curarse mentalmente y aprender a luchar de verdad un amor y por su familia 🤔
SE Pti
Ve por tu familia y lucha por ellos siempre contratodo para protegerlos🥺🥹🤗
SE Pti
Entonces lucha por salir de esa habitación y de esa clínica y busca la verdad pero esta vez se más inteligente antes de acabar con el verdadero enimigo y no con la víctima 🤔
Maria Guevara Arbulu
🫶
Betty Saavedra Alvarado
Damián ya sabes la verdad ahora a conversar con Camíl por ustedes y su bb
Betty Saavedra Alvarado
Damián tu solo te haciendo daño escucha a Camil ella te ayudo mucho Diana le hablaste claro
Betty Saavedra Alvarado
Damián las palabras de Camil están haciendo que busques la verdad para pedirle perdón a tu Camí y empezar una nueva vida juntos
Nancy romero
Damian ya me estabas haciendo renegar😭😭😭
Nancy romero
Damian ya me estabas haciendo renegar😭😭😭
Carolina A²V
Sebastián debes de recuperarte ser el chico gentil que conoció Camil
SE Pti
Ya era hora de que supieras la verdad de Camil llevaba sobres su hombros y el miedo que siempre le tuvo al desgraciado de su padre y ojalá cuando te recuperes puedas vengarte de ese viejo infeliz que fue el culpable de todo
🤔
SE Pti
Ojalá vuelva a ser ese chico fuerte y a luchar por su verdadero amor hacia su familia 🤔🥺
Betty Saavedra Alvarado
Damián está respondiendo al tratamiento muy pronto se recuperara
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