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Gemelos genios y un CEO implacable

Gemelos genios y un CEO implacable

Status: Terminada
Genre:CEO / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Eli Priwanti

Una noche que no debía ocurrir. Un secreto que dura siete años. Y dos niños dispuestos a cambiarlo todo.

Ariana lo había perdido casi todo: el cariño de su padre, su lugar en casa, su sueño de estudiar. Lo único que le quedaba era su tenacidad. Hasta que una trampa cruel la arroja a los brazos de Edgar Alcázar, el presidente del imperio empresarial más poderoso del país, un hombre tan atractivo como glacial. Al amanecer, ella huye con un secreto que jamás imaginó llevar.

Siete años después, Ariana ha rehecho su vida lejos de todo, convertida en madre de unos gemelos que no son niños comunes: Rayan y Zayan son dos pequeños genios capaces de hackear cualquier sistema... y de trazar el plan maestro para encontrar al padre que nunca conocieron.

Cuando el destino vuelve a cruzar sus caminos, Edgar no piensa dejarla ir por segunda vez. Pero entre ellos se interponen viejas heridas, un comisario que la protegió en silencio durante años y una familia dispuesta a todo con tal de arrebatarle la herencia al heredero.

¿Podrá el amor sobrevivir a siete años de mentiras y a los secretos que aún no han salido a la luz?

NovelToon tiene autorización de Eli Priwanti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Antes de partir a Alemania para acompañar el tratamiento de su padre, Edgar se plantó junto a su jet privado, en el aeropuerto. Miró a su asistente con una expresión sumamente seria.

—Bruno, mientras esté en Alemania, vigila los movimientos del tío David sin que se dé cuenta. No sé por qué, pero siento que hay algo raro en su forma de actuar últimamente —dijo Edgar con contundencia—. Y una cosa más... no dejes nunca de buscar a esa mujer. Sigue hasta dar con ella.

Bruno inclinó la cabeza con respeto.

—Sí, señor. Puede confiarme todo. Ojalá el tratamiento del señor Alcázar salga bien allá.

Edgar asintió apenas y subió al avión. Bruno, que siempre había sido su mano derecha de confianza, se puso de inmediato a ejecutar las instrucciones de su jefe, sin demora.

Un mes después...

El mes pasó volando. Tras una investigación minuciosa e incansable, Bruno por fin empezó a ver luz en cuanto a la identidad de la muchacha mesera de aquella noche aciaga. En cambio, respecto al tío David, aún no había encontrado ninguna prueba demoledora de sus fechorías. David resultaba muy astuto y precavido; se había dado cuenta de que Bruno lo vigilaba. Su único movimiento había sido traer a Aldo, su hijo recién llegado de Estados Unidos, para que lo ayudara en el Grupo Alcázar, algo que, en realidad, Edgar ya había autorizado de antemano.

Detrás de su aparente calma, David se movía más rápido entre las sombras. A través de sus contactos turbios, había logrado olfatear la identidad de la mujer que aquella noche había dormido con Edgar.

En su despacho privado, David soltó una risita satisfecha frente a Aldo.

—Así que solo necesito que esa mujer actúe —dijo David, con los ojos brillantes de intriga—. La obligamos a confesar y a contar una versión falsa delante de toda la familia Alcázar: que Edgar es impotente y no puede tener descendencia. Al fin y al cabo, esa mujer es la única testigo viva que ha dormido con él.

Aldo esbozó una sonrisa cínica.

—Un plan perfecto, papá. El puesto de presidente ejecutivo pronto caerá en nuestras manos.

*

*

En otra parte del mundo, el destino movía sus piezas de un modo prodigioso.

En Alemania, Edgar, que acababa de terminar de cenar, sintió de pronto unas náuseas terribles. El estómago se le revolvía. Con el rostro pálido, corrió al baño y vomitó todo lo que había comido.

En ese mismo instante, en la casa de don Mariano, en la ciudad, aquella mañana Ariana, que se alistaba para ir a la universidad, salió disparada hacia el fregadero de la cocina. Una náusea intensísima le sacudió el pecho y la hizo devolver una y otra vez.

Don Mariano, que bebía café en la mesa, interrumpió lo que hacía. Entornó los ojos con dureza, clavando una mirada llena de sospecha en la espalda de su propia hija.

Al ver la escena, Nova y Dana intercambiaron una mirada cómplice, rebosante de satisfacción. Una sonrisa taimada se dibujó en sus labios. Era la ocasión de oro que tanto habían esperado para echar a Ariana de la casa y manchar su nombre para siempre.

—Cariño... ¿lo ves? —susurró Nova, azuzando a su marido con fingido asombro—. Tu adorada hijita... ¡con náuseas por la mañana, como una embarazada!

*

*

Desde la ventana de su cuarto de hotel en Alemania, Edgar contemplaba la extensión de la ciudad envuelta en la niebla nocturna. Se llevó el celular al oído, listo para anunciar su regreso junto con su padre, cuya condición mejoraba cada vez más.

—Bruno, prepárate. Mañana por la mañana mi papá y yo volvemos al país —dijo Edgar con firmeza.

Pero la respuesta al otro lado de la línea le cortó el aliento de golpe.

—Señor... ya tengo información precisa sobre la mujer de aquella noche —lo interrumpió Bruno, con una voz cargada de seriedad.

El corazón de Edgar se aceleró.

—Dímelo, Bruno. ¿Quién es?

—Se llama Ariana Rivas, señor... Es estudiante de la Universidad Nacional. En efecto, acostumbra trabajar medio tiempo para costearse la carrera ella sola. Y, según lo que averigüé, a la señorita Ariana siempre la han tratado injustamente su madrastra y su hermanastra —expuso Bruno con orden.

Al oír aquello, el pecho de Edgar sintió de pronto el peso de una carga enorme. Un dolor extraño se le coló en la boca del estómago al imaginar el sufrimiento de la muchacha a la que había mancillado.

—Y una cosa más, señor... —continuó Bruno, dudando—. Fue ella quien le acercó la copa con el afrodisíaco, pero lo hizo por orden de una tal Desi, la mujer que le tendió la trampa. La señorita Ariana es tan ingenua que la engañaron con facilidad. Por desgracia, cuando quise ahondar en quién es el verdadero cerebro detrás de todo, esa mujer llamada Desi apareció colgada en su departamento.

Edgar guardó un silencio mudo. Cerró el puño con tanta fuerza que se le blanquearon los nudillos; la rabia y la culpa se mezclaban ardiéndole en el pecho.

—Reúne todos sus datos, Bruno. Iré a verla apenas aterrice —murmuró Edgar, frío y lleno de determinación.

*

*

Mientras tanto, en la ciudad, la tensión en la mesa de la casa de Mariano iba en aumento. Don Mariano, que al principio callaba, empezó a dejarse arrastrar por las provocaciones de Nova y Dana. Ariana estaba de pie junto a la mesa, temblando, el rostro lívido de pánico ante la mirada iracunda de su padre.

—No, papá... ¡Ariana no puede estar embarazada! ¡Es solo un malestar por tener el horario de clases y el trabajo tan cargado! —dijo, tartamudeando, tratando de defenderse de aquella acusación infame.

—¡Bah! ¡Eso es puro pretexto! —replicó Nova con sorna. Se volvió hacia su hija—. Dana, ve corriendo a comprar una prueba de embarazo a la farmacia de enfrente. ¡Vamos a comprobar si de verdad está embarazada o si es un simple malestar!

—¡Sí, mami! —respondió Dana al instante, con una sonrisa de victoria, y salió disparada de la casa.

—¡No, mami! Ariana está bien... ¡Tengo que irme rápido a la universidad! —suplicó Ariana, con las lágrimas ya asomándole a los ojos.

—Nada de eso, Ariana. Vas a usar la prueba para confirmar que de verdad no estás embarazada. Yo solo quiero cuidar el buen nombre de esta familia... ¿No es así, mi amor? —la cortó Nova, tajante, colgándose del brazo de su marido.

Don Mariano miró a Ariana con un rostro frío, sin una pizca de compasión.

—Tu madre tiene razón, Ariana. Vas a hacer lo que acaba de decir. No quiero que llegues a avergonzar a esta familia.

Ariana bajó la cabeza, resignada, sin fuerzas ya para rebatir a su padre. Detrás de la pared de la cocina, la nana Meche solo podía frotarse el pecho, que se le cerraba de la angustia. Se le escaparon las lágrimas de pena al ver a su niña acorralada una y otra vez en aquella casa, convertida en un infierno desde la llegada de Nova y Dana.

No tardó mucho Dana en volver, radiante, con tres pruebas de embarazo de marcas distintas para asegurar un resultado fiable.

—¡Vamos, rápido, Ariana! ¡No te tardes! —bramó Nova, aferrándole el brazo y empujándola dentro del baño.

¡Clic!

La puerta del baño se cerró por dentro. Con los dedos temblándole sin control, Ariana recogió su orina en un frasquito. Una a una, sumergió las puntas de las tres pruebas.

Contuvo el aliento, mirando aquellos aparatos con el corazón desbocado. En cuestión de segundos, el líquido subió absorbido y... dos líneas rojas intensas aparecieron a la vez en las tres pruebas.

Ariana se tapó la boca al instante. Los ojos se le abrieron de par en par, incrédula, tragada por una conmoción descomunal.

—No... no puede ser que esté embarazada... —murmuró con un hilo de voz, antes de romper por fin en un llanto entrecortado—. Entonces lo de aquella noche... ¿de verdad me dejó esperando un hijo? ¿Qué... qué voy a hacer? Ni siquiera sé quién es ese hombre...

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Graciela Saiz
no entiendo porque ellos sabiendo que Edgar es el padre de los gemelos, no o le dijeron nada, muy mal 😡,
Graciela Saiz
y porqué ese policía hermano de Renata la esconde de Édgar, si el no es culpable 🤔😡
Tere Jimenez
gracias increíble novela hermosa un abrazo gracias
Tere Jimenez
muy bueno el libro muchas felicidades increíble familia espero nos regales más éxitos tuyos bendiciones y felicidades
Noemi Fernandez
makdutos ambiciosos pero haci les va ir
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