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Existencia Y Perseo.

Existencia Y Perseo.

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Acción / Multi-reencarnación
Popularitas:12.9k
Nilai: 5
nombre de autor: XintaRo

Relatos cortos del héroe multiversal Perseo, contado desde la mente de Exístencia, el creador de la realidad y del ser. Ven y ve el abismo y la luz como nunca antes creíste poder verles, adéntrate en esta historia de tragedias, triunfo que saben a derrotar y a la valentia que tiene un alma eterna que viaja libre sin las cadenas de la existencia escrita sobre su ser.

NovelToon tiene autorización de XintaRo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte: 6.

6. Un refugio de condenados.

El almacén de seguridad era una vasta sala de techos altos, llena de estanterías metálicas que ahora servían de soporte para las excrecencias de Amine. Los trajes de seguridad animados, que Perseo y sus compañeros llamaron “Cáscaras”, empezaron a avanzar con una coordinación mecánica que helaba la sangre. No corrían, pero su avance era constante, implacable, como una marea de metal y raíces.

—¡Fuego a discreción! —gritó Carol, apostándose detrás de un contenedor de munición.

A pesar de su herida, su puntería era impecable. Sus disparos de pulsos impactaban en los visores de las Cáscaras, destrozando los nudos de raíces que servían de cerebro. Héctor, por su parte, usaba su soplete para crear una barrera de fuego entre ellos y los enemigos más cercanos. Perseo sentía que el corazón le iba a estallar. Disparaba su rifle, pero por cada Cáscara que caía, dos más parecían emerger de las sombras del fondo del almacén.

—¡No podemos quedarnos aquí! ¡Son demasiados! —gritó Perseo, viendo cómo una de las Cáscaras aplastaba un rifle de asalto con sus manos desnudas, demostrando una fuerza muy superior a la humana.

—informó Andrómeda—.

—¡Corran, rápido! —ordenó Carol, cubriendo su retirada.

Corrieron por los pasillos del almacén, esquivando los ataques de las Cáscaras que saltaban desde las estanterías. Perseo tuvo que usar la culata de su rifle para golpear a una que intentó agarrarle por el cuello. Al contacto, sintió una vibración eléctrica, como si la Cáscara estuviera intentando comunicarse con su traje.

Llegaron a la mampara norte. Héctor introdujo un código en el panel, pero el sistema no respondía.

—¡Maldita sea, la biomasa ha bloqueado los circuitos!

—¡Perseo, usa tu mano! —gritó Carol, disparando a una Cáscara que se acercaba peligrosamente.

Perseo puso su palma sobre el escáner biométrico. Por un segundo, el panel se iluminó de rojo, rechazándolo, pero luego Andrómeda forzó la entrada.

.

La pesada puerta de acero se deslizó con un gemido, y los tres se lanzaron dentro justo antes de que una docena de Cáscaras impactaran contra la superficie. El estruendo del metal golpeando metal resonó en el búnker mientras Héctor sellaba la puerta manualmente.

El silencio que siguió fue casi tan aterrador como el ruido. El búnker estaba tenuemente iluminado por luces de emergencia amarillas. Al fondo de la sala, sentados en el suelo o apoyados en las paredes, había una docena de supervivientes. Se veían en un estado deplorable: ropas rasgadas, ojos perdidos y algunos con signos evidentes de infección.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó un hombre alto y delgado que se levantó lentamente.

Tenía una bata de laboratorio blanca, ahora manchada de un fluido púrpura y rojo.

—Soy Carol, de seguridad. Ellos son Héctor y Perseo —respondió ella, sin bajar su arma del todo—. ¿Quién está al mando aquí?

—Nadie —dijo el hombre de la bata—. Soy el doctor Aloki. He intentado mantener a esta gente con vida, pero el búnker se está quedando sin aire. Y Amine... Amine está llamando a la puerta.

Aloki se acercó a Perseo, fijándose en el emblema de su traje.

—Tú... tú eres el hijo de Cassian. El ADN puro.

—¿Cómo sabe eso? —preguntó Perseo, retrocediendo.

—Soy el jefe de investigación biológica de la Nautilos-Magna —explicó Aloki con una sonrisa triste—. Yo ayudé a tu padre a analizar la primera muestra que llegó de la sonda. En aquel entonces, pensábamos que era un regalo de las estrellas. Una forma de curar todas las enfermedades, de expandir la consciencia humana. No sabíamos que Amine no cura, simplemente reemplaza.

Aloki llevó al grupo hacia una mesa donde había varios microscopios y muestras de tejido.

—Miren esto… —dijo Aloki, encendiendo la pantalla.

En la pantalla se veía una célula humana siendo invadida por filamentos rojos. La célula no moría; se transformaba en algo más complejo, más resistente, pero perdía su individualidad.

—Amine es una mente colmena —respondió Aloki—. Cada persona que absorbe se convierte en una unidad de procesamiento. Tu padre creía que él sería la mente maestra de esa colmena, pero se equivocó. Él solo es el primer servidor.

—¿Y por qué me buscan a mí? —preguntó Perseo.

—Porque tu ADN tiene la secuencia de mando que Cassian codificó en la nave —dijo Aloki—. Si Amine te absorbe, tendrá acceso a los motores de salto. Podrá llevar este horror a la Tierra, a A-beta 33, o directamente a Nebulón Prime, a todas las colonias. Eres el último seguro de vida de la humanidad, Perseo. O el clavo final en su ataúd.

Uno de los supervivientes en el rincón empezó a convulsionar. Sus compañeros se alejaron de él con miedo. De su boca empezaron a salir pequeñas raíces rojas que buscaban el aire.

—Ya ha empezado —susurró Aloki, sacando una jeringuilla con un líquido azul—. Las esporas en el aire del búnker han alcanzado el nivel crítico. No podemos quedarnos aquí.

—¿A dónde vamos? —preguntó Héctor—. La nave es una trampa mortal.

—Hay un hangar de escape en el nivel inferior —dijo Aloki—. Pero para llegar allí, tenemos que atravesar el núcleo de la infección, el lugar donde el objeto impactó originalmente. Es el único camino que las Cáscaras no vigilan porque creen que nadie es lo bastante estúpido para entrar allí.

De repente, una de las paredes del búnker empezó a abombarse. El acero se estiraba como si fuera plástico caliente. Un susurro colectivo llenó la sala, una voz que no venía de fuera, sino de los propios conductos de ventilación.

—¡Están rompiendo el búnker! —gritó Carol.

Sin perder el tiempo, Aloki agarró un maletín con muestras y miró a Perseo.

—Si quieres sobrevivir, tendrás que dejar de ser un niño y empezar a ser el Comandante que esta nave necesita. Pero prepárate: lo que verás en el núcleo te hará desear haber muerto en el sueño criogénico…

1
meganikita
me encanta🥰un perseo sacerdote☺️
Anon
Genial un Perseo sacerdote 😮
Anonymous
😘😘😘
jotape
Me encantan las portadas🤟 la de los 4800 años la pude de pantalla de inicio en el celu
jotape
🤟🤟🤟🤟🤟🤟🤟🤟🤟🤟🤟🤟🤟
jotape
Noooo perseoooo
jotape
🙀
jotape
Me encantaaaaaaaaaaaaa🤟🤟🤟🤟
latifa
algo me dice que el detective de la luz rojo carmesi es un Perseo 🤭😂
jotape: Yo creo lo mismooooo🙀
total 1 replies
jotape
Sige asi Xin
entomomoyan
Me encantaaa 🙀
entomomoyan
Noooo😭
Anon
se quedo sin Helena😭
Anon
me encanta el idioma de estos mundos👏🥰
entomomoyan
Muy buenooo
entomomoyan
Las portadas de los capítulos estan muy buenas
entomomoyan
Que buenas las historias 👍
entomomoyan
Correee Perseo
entomomoyan
😭Pobresito
entomomoyan
Me encanta👍
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