Dos genios.
Una rivalidad que duele.
Un amor que se repite en cada vida.
Cuando él gana, yo recuerdo.
Cuando yo brillo, él tiembla.
Esta vez… ¿podremos elegirnos antes de volver a perdernos?
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Capítulo 6: Antes de que el destino exija su precio
Desde que los nombres de Aiden y Ren aparecieron enfrentados en el tablón del Proyecto Aurora, el ambiente del grupo cambió por completo.
Ya no eran rumores.
Ya no eran miradas curiosas ni susurros mal disimulados.
Ahora era oficial.
El aire en los pasillos se volvió más denso, como si el edificio entero contuviera la respiración. Las conversaciones se apagaban cuando alguno de los dos pasaba cerca.
No había rechazo en esas miradas.
Había algo más inquietante:
expectación.
Como si todos esperaran ver…
quién caería primero.
Ren caminaba con el cuaderno de bocetos apretado contra el pecho, como si fuera un escudo.
Sentía las miradas.
Los silencios.
El peso.
Pero esta vez—
no era el pintor sensible.
Ni la inspiración silenciosa de nadie.
Era un competidor.
En el estudio secundario, se plantó frente a un lienzo enorme.
Demasiado grande.
Demasiado blanco.
Durante años había pintado desde la emoción, desde la intuición.
Pero ahora algo distinto hervía dentro de él.
Rabia.
Miedo.
Determinación.
—No voy a huir…
Cargó el pincel con un rojo intenso y lo lanzó contra el lienzo.
El trazo estalló.
Violento.
Irregular.
Vivo.
Como una herida abierta.
Su corazón latía con fuerza.
Cada color era una decisión.
Cada sombra… un recuerdo.
Un taller antiguo.
El olor a óleo.
Aiden tocando solo para él.
Y esa sensación—
de no pertenecer.
Ren apretó los dientes.
—Esta vez… no.
En el salón principal, Aiden ensayaba solo.
El piano respondía con precisión, pero la música estaba tensa.
Contenida.
Como si cada nota luchara por salir.
Su mente no estaba ahí.
Estaba en Ren.
En el lienzo.
En la decisión.
Si esta competencia lo aleja…
¿vale la pena ganar?
Un recuerdo lo golpeó.
Un escenario.
Luz cegadora.
Ren alejándose.
Y su propia voz—
rompiéndose.
Aiden abrió los ojos.
—No esta vez.
Sus manos descendieron con más fuerza.
La melodía cambió.
Ya no era perfecta.
Era real.
Cruda.
El piano vibró… como si respondiera.
La coordinadora apareció.
—El jurado llegará antes de lo previsto. Necesitamos que estés preparado.
—Lo estaré.
Pero no sabía para qué.
Los días siguientes pasaron igual.
Y completamente distintos.
Se cruzaban.
Se evitaban.
Se encontraban.
Y el silencio hablaba por ellos.
Una tarde, Ren entró al salón principal.
No esperaba verlo.
Aiden.
Sus miradas se encontraron.
—Hola.
—Hola.
Nada más.
Pero fue suficiente.
—Tu música… la escuché ayer —dijo Ren.
Aiden tensó los hombros.
—¿Y?
—Sonaba… distinta.
Aiden lo miró.
—Porque lo es.
Silencio.
Ren apretó el cuaderno.
—No hago esto para lastimarte.
Pausa.
—Lo hago para no desaparecer.
Aiden asintió.
—Lo sé.
Pausa.
—Y por eso duele.
El aire se tensó.
—Aiden…
—¿Interrumpo algo importante?
Milo.
Ren frunció el ceño.
—Siempre.
Milo sonrió levemente, pero sus ojos no.
—El jurado quiere ver avances mañana. Ambos.
Aiden asintió.
Ren respiró hondo.
—Está bien.
Milo no se movió.
Los observó.
Como si comparara algo.
Como si recordara.
—Curioso… —murmuró—. En la última vida, fue aquí donde todo se rompió.
Silencio.
—¿Qué pasó? —preguntó Aiden.
Milo ladeó la cabeza.
—Ren decidió quedarse.
Pausa.
—Y tú decidiste ganar.
El aire se volvió pesado.
—¿Y después? —preguntó Ren.
Milo lo miró fijamente.
Demasiado.
—Después…
Pausa.
—uno de los dos dejó de existir.
Y se fue.
Esa noche, Ren no pudo pintar.
El lienzo estaba ahí.
Vacío.
Pero no lo estaba.
—¿Y si esta vez me quedo…
qué vamos a perder?
Cerró los ojos.
El recuerdo llegó.
Cercanía.
Un intento.
Y algo—
rompiéndose.
Ren se llevó la mano al pecho.
—Tengo miedo…
En otro punto del edificio, Aiden también recordaba.
El momento exacto en que eligió no seguirlo.
—Fui yo…
El piano respondió.
Una nota.
Sola.
Suave.
Como si no estuviera de acuerdo.
Al día siguiente, el tablón se actualizó:
“Primera presentación: mañana.
El que dude… perderá.”
Ren leyó la frase.
El corazón acelerado.
Aiden también.
Desde el otro lado.
Sus miradas se encontraron.
No como amantes.
No como aliados.
Sino como dos personas que se amaban…
y estaban a punto de decidir
si el amor era suficiente…
o si el destino ya había elegido
quién debía caer.
Y entonces—
el rojo del lienzo de Ren…
se oscureció.
Lento.
Silencioso.
Como si la pintura…
estuviera muriendo.
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💬 ¿Qué sintieron con este capítulo?
Quiero saber si lograron percibir esa tensión entre Aiden y Ren… 👀
¿De qué lado están ahora?