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Las Hermanas Venancio Y Sus Dos Amores

Las Hermanas Venancio Y Sus Dos Amores

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor a primera vista / Reencuentro / Completas
Popularitas:66
Nilai: 5
nombre de autor: Rosi araujo

Después de años de dedicación a su carrera como modelos en París, Louise y Elodie Venâncio regresan a Brasil para Navidad, ansiosas por reencontrar a la familia y a sus antiguos amores: Romeo y Bernardo. Sin embargo, lo que debió ser un dulce reencuentro se convierte en un juego de miradas, provocaciones y sentimientos sin resolver: los hombres están comprometidos, pero la atracción entre ellos y las hermanas sigue siendo intensa.

Entre fiestas familiares, cuidados a los sobrinos y planes para abrir su propia agencia de modelos, Louise y Elodie descubren que el corazón no se controla. Cartas antiguas, encuentros inesperados y coqueteos peligrosos revelan deseos secretos, pasiones guardadas y conflictos entre amor, celos y madurez. Ahora tendrán que decidir hasta dónde están dispuestas a llegar para conquistar a quienes siempre amaron, mientras equilibran carrera, familia y emociones a flor de piel.

NovelToon tiene autorización de Rosi araujo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Louis- hija, ¿dónde estabas?

Louise- Estaba con el delegado Bernardo, papá, estoy bien.

Valentina - ¡Dios mío, hija, qué susto nos diste!

Louise- Estoy bien, mamá, solo mi coche sufrió, la chapa del frente se abolló.

Bernardo entra rojo y me guiña un ojo, cínico. Su mirada me atrapó, y su boca se torció en una sonrisa maliciosa, y se plantó frente a mis padres cruzando sus hermosos brazos musculosos.

Bernardo- Vamos a tomar la declaración de Louise, ella sufrió un intento de secuestro por ser extranjera, eso es normal, algunos aprovechan la oportunidad de ver extranjeros.

Louis- Nunca hemos pasado por esto.

Bernardo- Solo querían llevársela, robarle las joyas, al menos eso dijo uno de ellos.

Louise- ¿Qué va a pasar con el que sobrevivió al accidente?

Bernardo- Vamos a entrar.

Entramos en la sala de Bernardo, él se quita el chaleco, exhibiendo un poco de su vientre definido, miré mis manos, él se sienta frente a nosotros.

Bernardo- ¿Cuándo te diste cuenta de que te seguían?

Louise- Cuando iba a cambiar de carril, vi el coche siguiéndome, aceleré y él también, por eso llamé a papá.

Bernardo- Chicas como ustedes, son blancos fáciles, pero fuiste muy lista, ellos saben aprovechar una oportunidad cuando aparece.

Dijo, mirando directamente a mí, su mirada me decía muchas cosas, y una rabia estaba ahí también. Terminamos la declaración, mis padres me esperaban en su coche, para que yo fuera conduciendo mi coche, Bernardo me lleva hasta mi coche, después de que saco todo al coche de él.

Louise- Mi celular, se quedó en tu mesa.

Bernardo sonríe y entramos para buscarlo, él cierra la puerta.

Louise- ¿Qué estás haciendo, Bernardo?

Bernardo - Vamos a aprovechar la oportunidad, estamos solos.

Mi respiración estaba acelerada, pero no me permitiría flaquear.

Louise- Jaja, ese no es el tipo de oportunidad que quiero, ubícate.

Rebatí, sin desviar la mirada de la suya, que sonríe con malicia. Él inclinó la cabeza de lado, como si estuviera evaluando si valía la pena insistir, los dedos cerrados en garras al lado del cuerpo.

Abrió la boca para decir algo, pero, antes de que pudiera pronunciar una palabra, una voz resonó abriendo la puerta de su sala.

Isabele- Ah, Louise, ¿aún estás aquí?

Giré la cabeza rápidamente y vi a Isabele parada en la puerta, mirando fijo a Bernardo. Ella entró, y yo forcé una sonrisa y levanté la mano, balanceando mi celular.

Louise- Olvidé mi celular, ya me iba.

Isabele pasó por nosotros dos sin dudar, atravesando la pequeña sala para sentarse en la mesa, y cruzar los brazos. Mi cuerpo aún estaba tenso, mis músculos trabados, mientras yo sentía a Bernardo alejarse lentamente de mí, rozando su pectoral en mi brazo, pero sin quitar los ojos de mí.

Mi respiración estaba acelerada, mi corazón latiendo fuerte contra el pecho. Yo intentaba mantener la compostura, pero mis manos temblaban.

Isabele - Bernardo me contó, sabes cómo es, los ricos llaman la atención.

Louise- Pues sí, menos mal que tengo un novio héroe, me salvó tan rápido.

Isabele tensó la mandíbula, y volvió rápido su atención al novio héroe, guardo el celular en el bolsillo y Bernardo mirando para mí con preocupación en los ojos.

Louise- Necesito irme, gracias Bernardo, fuiste muy atento conmigo.

Isabele mira a Bernardo.

Bernardo- Te acompaño hasta la salida.

Salí y él dejó a Isabele chupándose el dedo en la sala, él me acompaña hasta el coche, antes de entrar él sujeta mi brazo.

Bernardo- Yo te llevo.

Louise- No es necesario, mis padres, van a acompañarme, tu novia te espera, mejor habla con ella.

Bernardo- Louise, podemos marcar una cena, necesito hablar contigo.

Louise- Creo que no tenemos nada de qué hablar, ¿no es así?

Apunto la mano hacia la puerta de la delegación, donde Isabele estaba analizándonos, Bernardo intenta decir algo más lo interrumpo.

Louise- Soy solo la niñita de siempre, Bernardo, la misma que escribió aquella carta idiota, y que tú te burlas, ve allá, ella te está esperando, una vez más gracias por ayudarme.

Mi respuesta salió casi en desesperación, quería decirle que lo amo cada vez más.

Bernardo- ¿Vas a estar bien?

Louise - Sí, no necesitas preocuparte por mí.

Bernardo- Louise, yo...

Isabele llama por él, y yo asentí con la cabeza, y yo entré en mi coche.

Louise- Gracias, nos vemos por ahí.

Pasé por Bernardo, dejándolo atrás, mi corazón se apretó con él mirándome, salí del patio de la delegación lo más rápido posible, sintiendo su mirada quemando en mis espaldas. Él no dijo nada, pero podía sentir la irritación irradiando de él, como si estuviera apenas esperando el momento cierto para dejar claro que no le había gustado ser rechazado.

Así que salimos seguí a mis padres, hasta el taller que Carlos Eduardo nos indicó, dejé mi coche después de que papá pagó, y entramos en el coche de mamá.

Valentina - ¿Estás bien?

Louise- Sí.

Papá encendió el motor, pero antes de salir, se giró hacia mí.

Louis- ¿Estás bien?

Intenté mentir. Intenté decir que sí. Pero la verdad estaba presa en mi garganta, sofocante. Llegamos a casa, Elodie y Betina me abrazaron fuerte, después de explicar varias veces subí, tomé un baño y me tiré en la cama.

Solté un suspiro trémulo y, sin conseguir contenerme, las lágrimas comenzaron a escurrir por mi rostro.

Louise- Si no fuera por ti...

Hablo casi un susurro. Mi voz salió embargada, Elodie entró, frunció el ceño, preocupada, y apretó mi mano levemente.

Elodie- Ey, está todo bien ahora. Estás segura, y en casa con nosotras.

Louise- Y si me llevaran, ¿qué habría pasado?

Elodie- No pienses en eso, no debería haberte dejado sola.

Louise- Tú no tuviste la culpa. Para con eso. Tú nunca tendrías la culpa. La culpa es de ellos, de aquellos asquerosos que no pueden ver a una mujer con plata, ahora ellos están muertos, y el otro está preso.

Elodie- ¿Qué pasó contigo y Bernardo, sé que no lloras solo por eso?

Louise- Él me invitó a cenar, pero tiene una novia.

Elodie- Creo que ellos solo quieren divertirse con nosotras, creo que nuestro corazón se engañó al enamorarse de dos gallinas, que ya se cogieron todo São Paulo entero.

Louise- ¿Por qué nunca hemos tenido novios?

Elodie- Porque somos dos pesadas, y espantamos a los caritas, y porque ellos no sabían quién es quién, solo aquellos dos idiotas saben diferenciarnos una de la otra.

Louise- ¿Cómo ellos consiguen, hasta nuestros padres nos confunden?

Sonreímos, y Betina entra, y abraza a nosotras dos.

Betina- ¿De qué están riendo?

Louise- Be, ¿cómo sabes quién es quién?

Betina- Genio, rostro, pueden parecerse, pero cada una tiene una expresión, tú Lou, tienes el rostro serio, pero cargas una suavidad en los ojos, y tú Elô, tienes un rostro angelical, tus ojos traen paz, y al mismo tiempo el caos.

Sonreímos, y abrazamos a nuestra hermana.

Louise/Elodie- Siempre vas a estar con nosotras, be.

Betina- Siempre, pero prefiero estar con mi marido, él tiene lo que yo quiero.

Tiramos los almohadones en ella, Betina entra en una lucha con nosotras, y esparcimos plumas por todo el cuarto. Caímos en la cama jadeantes y sonriendo.

Betina- Si aman a los chicos, luchen, vean si vale la pena, voy a apoyarlas. Supe que Bernardo va a dar una fiesta, fuimos invitadas, pero no vamos, hay dos entradas sobrando.

Ella saca del bolsillo, y balancea ellos en el aire.

Betina- Supuse que van a estar sin las novias, quién sabe si dos gatas gemelas no conquistan ellos de una vez.

Cogemos las entradas.

Louise- ¿Cuándo?

Betina- Mañana, cuando es el día libre de Romeo, ellos son muy amigos, e inseparables, Romeo no faltaría por nada, ya que solo sobraron ellos de solterones, en la plaza, pero chicas, quiero ser sincera con ustedes, Cris e Isabele nunca fueron pedidas en noviazgo, ¿están seguras de que es eso lo que quieren?

Elodie- Sí vamos a descubrir, cuando ellos hablen lo que quieren.

Betina- Entonces queden gatas, más de lo que ya son y van al juego.

Louise- Nosotras vamos.

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