¿Pueden dos personas que se buscan una y otra vez encontrarse?
Ella es Katiuska Velázquez una mujer divorciada y madre de una adolescente de 13 años de edad cuya vida ha estado llena de dificultades debido a sus malas decisiones.
Él es Alexander González, un viudo de 38 años y padre soltero cuyo único objetivo en la vida es criar a su hijo y administrar su empresa.
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Capítulo VII: Katiuska Velázquez una chica rebelde parte 2
La vida de Katy era muy difícil debido a las discusiones con su madre por su carrera universitaria, pero esto pronto pasaría a un segundo plano cuando su padre decidió pedirle el divorcio a su madre porque quería casarse con su joven amante.
—No te voy a dar el gusto, Marcos. No me voy a divorciar, y esa zorra siempre será tu amante —gritó Francia.
—Francia, esto es insoportable para ambos. Ya no te quiero y no soporto tu presencia —respondió Marcos, furioso.
—No me importa. Hasta el día de mi muerte voy a ser tu esposa, Marcos Velázquez —advirtió ella con frialdad.
Francia no aceptaba el divorcio a pesar de que Marcos le ofrecía una buena suma de dinero y varias propiedades como compensación, la situación era muy insoportable para todos, pero ella tan terca como siempre y a lo único que accedió fue a mudarse a la ciudad capital con Katy y Julia, y esto fue principalmente porque Julia pasó la audición en la orquesta sinfónica de la ciudad capital y debía mudarse de inmediato.
—Papá, déjame quedarme contigo. No quiero irme con mamá y Julia, por favor —suplicaba Katy.
Katy no quería mudarse con su madre y su hermana menor porque sabía que era una mala idea, ellas siempre se llevaron muy mal, el problema era que su padre se negaba a que se quedara en la hacienda porque estaba finalizando la secundaria y debía estudiar en la universidad y como ella aún era menor de edad no había nada que pudiera hacer al respecto.
—Katy, hija, tengo que trabajar. No tengo tiempo para cuidarte —dijo Marcos.
—Papá, ya soy casi adulta. Puedo ayudarte en la hacienda —insistió Katy.
—Debes estudiar en la universidad. No es justo que dañes tu futuro por los problemas entre tu mamá y yo.
—Dices que no tienes tiempo para mí, pero sí para tu joven novia —respondió Katy, con indignación.
Las palabras de su hija lo frustraron porque eran la verdad y en un arranque de ira, Marcos le dio una bofetada.
—¡Me pegaste, papá! ¿Cómo es posible? Lo único que quiero es quedarme contigo —dijo Katy, tocándose la mejilla, incrédula.
Era la primera vez que Marcos le levantaba la mano a su hija favorita, pero prefería enviarla con su madre a pesar de que sabía que no era lo mejor opción para Katy y se debía a que a su amante Jazmín se negaba a vivir con su hija y siempre estarían en conflicto.
—Katiuska Velázquez, te vas a mudar con tu madre. Es mi última palabra —sentenció Marcos.
Katy lo miró con lágrimas en los ojos, sintiéndose muy decepcionada.
—Te juro que jamás voy a regresar, papá, por más que me lo pidas —dijo, antes de dar un portazo que resonó en toda la casa.
Marcos sabía que había cometido un gran error con su hija, pero estaba harto de los conflictos con Francia y creyó que luego de un tiempo a Katy se le pasaría el enojo, por desgracia eso no ocurrió y fue el punto de ruptura de la relación entre ambos.
Francia y sus dos hijas se mudarían a la ciudad capital al terminar el año escolar justo después del acto de grado de la secundaria.
Alexander tenía una relación no muy formal con Carmen, una compañera de clases desde hace un año, y decidió terminarla porque se iba a Estados Unidos a estudiar, y no quería dejar asuntos pendientes, todos los trámites estaban listos para su viaje después de la graduación.
Era en último día de clases cuando Alex abordó a Carmen en el pasillo de la secundaria y se sentía un poco ansioso, pero ya había tomado su decisión.
—Carmen, debemos hablar —dijo con severidad.
Ella, pálida, aceptó conversar y caminaron juntos hasta un lugar apartado.
—Alex, tengo algo muy importante que decirte —murmuró, al borde de las lágrimas.
Alex la observaba y comenzó a preocuparse porque ella se veía muy contrariada, Carmen revisó en su bolso y sacó un sobre.
—¿Qué es esto, Carmen? —preguntó, sorprendido.
—Estoy embarazada, Alex —respondió ella, asustada.
Él se quedó helado, porque siempre usaban protección, y no lo podía creer, aunque no dudaba de Carmen, simplemente se negaba a creerlo.
—Siempre usamos protección… —balbuceó.
—¿Recuerdas cuando se rompió el preservativo? —preguntó Carmen.
—Sí…
—Yo estaba en mi día de riesgo —dijo ella, desesperada.
Alexander no sabía qué decirle por qué tenía ganas de llorar también debido a que todos sus planes se habían arruinado por un estúpido preservativo defectuoso.
—No llores, Carmen. No te voy a dejar sola con este problema —dijo, intentando consolarla.
—Alex, cuando mi mamá se entere me va a correr de la casa…
Alex sabía que eso era verdad, las personas de ese pueblo eran muy tradicionales y era muy mal visto que una chica tan joven quedara embarazada sin estar casada.
—Yo me voy a hacer responsable —afirmó Alex, con voz firme, aunque por dentro estaba temblando.
Mientras Francia preparaba la mudanza Katy cada vez se sentía más ansiosa porque no quería mudarse con su madre ni estudiar la carrera de Administración de Empresas a la cual ya había sido registrada sin su consentimiento, era como si toda su vida fue organizada por su madre y ella no era más que un simple espectador.
—Nos vamos después de tu graduación —dijo Francia.
—Sí, mamá —respondió Katy, resignada.
Katy y Alex tenían varios días sin conversar debido a que ambos estaban absortos con sus propios asuntos.
—Aquí tenemos un embrión de ocho semanas —dijo el obstetra.
Alex había acompañado a Carmen a un pueblo cercano, el resultado era claro, y la conocía bien: no era una chica promiscua, así que debía tomar una decisión pronto y hacerse responsable, aunque sabía que su padre se enfurecería.
—¿Alex, qué te pasa? —preguntó Katy.
Alexander durante toda la ceremonia de graduación estuvo pensando en lo que debía hacer, él quería ir a la universidad, pero ahora todos sus planes se habían venido abajo, y no podía abandonar a Carmen en este momento.
—Estoy preocupado, Katy —respondió él.
—Necesito contarte algo, Alex —dijo ella, con tristeza.
—Yo también necesito contarte algo —contestó él.
—Tú primero.
—No, las damas primero —dijo, guiñándole un ojo.
—Me mudo a la ciudad capital y no creo que vaya a regresar nunca, Alex.
—Nunca es mucho tiempo, Katy —respondió, acomodándole el cabello con ternura.
Katy le contó todo lo que estaba ocurriendo en su casa y Alex comprendía que era una situación muy difícil para ella y se sentía muy amargada porque su familia la estaba presionando a hacer lo que no quería sin tomar en cuenta su opinión.
—Lo lamento mucho, Katy, espero que las cosas se solucionen pronto —dijo Alex.
—¿Y qué era lo que querías contarme? —preguntó ella, interesada.
Alex, se sentía desesperado porque solo tenía 17 años y nunca se tomó en serio a Carmen, sabía que debía hacerse responsable y sus padres se enojarían mucho, pero quería mucho a Katy y no le gustaba preocuparla, por eso prefirió no contarle su problema
—Es solo un problema tonto con mi papá, nada de lo que debas preocuparte —dijo, abrazándola y besándole la frente.
—Te voy a extrañar mucho, Alex —admitió Katy.
—No te preocupes, Katy. Vamos a hablar con frecuencia, eso te lo prometo.
La promesa entre Katy y Alex no pudo cumplirse por mucho tiempo y al día siguiente, Katy partió con su madre y su hermana a la ciudad capital.
Mientras tanto, Alex enfrentaba a su padre.
—Alex, esa mujer es una oportunista y ni siquiera sabes si realmente es tu hijo —dijo Sergio, con desprecio.
—Estoy seguro de que es mi hijo —respondió Alex, con firmeza.
—Ella debe finalizar ese embarazo porque me niego a que arruines tu futuro por culpa de esa cualquiera —advirtió Sergio.
—No la insultes, papá. Carmen es una buena mujer y me voy a hacer responsable, porque soy un hombre —contestó Alex, decidido.
—Alexander, si dices que eres un hombre, sal por esa puerta y no regreses jamás, porque para mí es como si estuvieras muerto.
El golpe de esas palabras fue devastador y Alex, tras confesar el embarazo y negarse a que Carmen lo interrumpiera, fue echado de su casa y sin otra opción, buscó empleo en un taller mecánico, trabajaba largas jornadas incluso hacía horas extras, pero apenas lograba cubrir los gastos, cada día era una lucha, y aunque el peso de la responsabilidad lo aplastaba, se aferraba a la convicción de no abandonar a Carmen ni al hijo que esperaban.
Katy tiene conocimiento de que estuvo expuesta a Clamidia. ¿Como es posible que no se haya realizado examen formal y exponga a Alex a contagio? (Ni recuerdo cuánto tiempo ha pasado)