Mi vida era tan normal y monótona hasta que conocí a un chico un año menor que yo, Alberto, él me hizo sentir segura y bonita.
Un día tuve un accidente y desperté en el cuerpo de una chica sumamente atractiva.
Mi alma estará en ese cuerpo durante 30 días. Tiempo suficiente para jugar con los chicos que se creen inalcanzable, entre ellos, Robin Clay.
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Cap.07
ALBERTO
Desde que Camila llegó a la universidad la pude ver desde lejos, no quise molestarla. No sé si estoy ciego o loco como dicen mis compañeros de clase pero veo a Camila muy hermosa, simpática y lo más importante me gusta, me atrae su persona.
Al pasar por el portón principal de la universidad, entró tan empoderada de su nueva imagen, con seguridad que juro que tanta seguridad la hacia ver radiante.
No quise molestarla. Aún sentía el rechazo doble de ayer.
El día pasó de un momento otro. Y decidí ir a su aula para conversar con ella. Pude notar que Robin se le acercó y la invitó a salir, yo retrocedí. La esperé a cierta distancia. Ella tan concentrada en Robin que no notó que pasó por mi lado. Le tomé la mano.
— ¿Camila?— le dije.
Ella giro hacia mi.
— Hola. No te reconocía. Te pusiste un poco de maquillaje. Te ves preciosa— hice un pucherito.
— Hola. Voy apurada. En otro momento hablamos.
Robin estaba en la entrada de la universidad viéndonos fijamente.
— Me voy. Nos vemos.
No podía soltar su mano, la verdad no quería.
— No me digas que vas con Robin.
— Si pero no lo mal intérpretes. Es cuestión de trabajo.
Solté su mano. Y ella casi corriendo fue al lado de Robin.
No puedo creer que pagué el arreglo de su cabello, solo para que otro disfrute mi hazaña. Era yo quien debería estar con ella.
En la noche no aguanté más y la llamé.
— Hola Cami.
— Buenas noches Alberto. Si, dime en qué soy buena.
— Necesito hablar contigo. Me pasó algo y quiero hablarlo con alguien.
Realmente no me pasaba nada pero necesitaba sacarla de su casa y hablar con ella.
— Estoy ocupada. Pero puedo escucharte.
— No es lo mismo. La verdad es que es algo triste. Dime dónde vives para que vaya a recogerte y me acompañes por favor. Es urgente.
— Está bien.
Ella me dio la dirección. Y en 15 minutos ya estaba enfrente de su casa.
— Estoy afuera.
Ella salió. Llevaba pijama.
— Necesito que me acompañes. Vas a ir así en pijama.
— No tengo tiempo. Y sabes que es lo peor que cuando entre mi mamá empezará a hacerme bullying.
— Sube un momento entonces.
En cuanto ella subió puse a andar mi carro.
— ¿A donde me llevas? Esto es ilegal.
— Tranquila. Cómo podré conversar contigo frente a tu casa.
Me detuve cerca del parque.
— Rápido entonces. ¿Qué te sucedió?
— Camí estoy enamorado de ti.
Ella me miró.
— Ahora estás enamorado. Antes te gustaba y hoy ya estás enamorado.
— Camila, tu crees que esto es de un día para otro. No. Llevo rato así. Acepta ser mi novia por favor. Dime por qué no quieres.
— Hoy ha sido un día bueno. Dos declaraciones. Esta seria la tercera vez que digo que no.
No aguanté más y la besé. Si, besé sus labios. Ella no me rechazó, creo que quedó congelada de la impresión. Pasé mis dedos por sus cabellos. Suavemente ella iba cerrando sus ojos y yo los míos. Fue un beso dulce y sincero.
— Se mi novia. Realmente me gustas, te quiero no sabes cuánto.
— Solo dame tiempo. Me estoy confundiendo. Tengo mis pensamientos hecho un desastre.
— Eso significa que también sientes algo por mi.
Llevé mis manos a sus mejillas y atraje su cara a mis labios. La besé otra vez. Ella no ponía resistencia. La verdad me gustaba besarla.
— Ya no mas beso, por favor. Tengo un conflicto interno que no sabes de que magnitud es. Toda mi vida he estado en un conflicto.
— No entiendo por qué.
— Tú sabes porque. Mi imagen.
— ¿Qué tiene tu imagen? Eres simpática, bonita y no porque te arreglaste el cabello. No es eso. Eres perfecta tal cual eres. El cabello te hace ver más hermosa aún de lo eres, pero no es eso lo que me gusta de ti, es tu esencia como persona, como mujer.
— ¿Mi esencia como mujer? No sé si soy mal pensada o que, pero siento que lo único que buscan es sexo.
— Pasó algo con ese como pensar eso ahora. Siento que nos tenemos confianza y podemos decirnos las cosas como son.
— La confianza no es recíproca. Lo que pasa es que tú eres preguntón y confianzudo.
— Me alegra que hayas salido de tu casa. Me alegra que no me hayas rechazado mi beso. Siente como mi corazón palpita tan de prisa— tomé la mano de Camila y la puse en mi pecho— Dime si no es amor lo que siento por ti, ¿qué es entonces?
— Alberto tu estás consciente que no soy tan bonita como dices que soy y tú te has visto en un espejo, eres demasiado guapo, ahora yo te pregunto. ¿Estas seguro de lo que tú sientes por mí?
— Más que seguro. Dame la oportunidad para demostrarte que todo lo que digo es real.
— No estoy tan convencida. Siento que todo esto es una mentira. Dame tiempo para aclarar mis pensamientos y mis sentimientos.
— Está bien. Solo no abuses del tiempo. Te parece que vayamos a comer algo ligero y te llevo a tu casa.
— Esta bien. Voy a engordar mas comiendo de noche pero no voy a hacer descortés. No demoremos mucho que mañana tengo sistemático y me falta mucho por estudiar. Yo pensé que te había pasado algo grave.
— Pero si era algo urgente— toqué sus labios con mis dedos y besé su mejilla.
— Ya no hagas eso. Soy solo una simple mortal.
— Yo también— sonreí.
La llevé a un puesto de comida rápida.
— ¿Comes hamburguesas?
— Si.
— Me da dos hamburguesas y dos soda— le dije a la señora que atendía el puesto.
Nos sentamos en una de las mesitas que habían y nos pusimos a comer.
Un carro rojo que se me hacía conocido se detuvo casi frente a nosotros y pitó dos veces. Nosotros continuamos comiendo. La puerta de abrió y bajó el famoso Robin.
— Que casualidad. Yo también venía por unas hamburguesas. No quisiste comer conmigo pero aquí estas con este jovencito que dices que no es tu novio.
— Respeta por favor. Sea o no sea no tienes que reprochar o reclamar nada. Y si soy su amigo aún, ella no te ha mentido. Pero que te quede claro que ella pronto será mi novia.
— Lo que digas amigo. Nos vemos mañana Camila en clase.
El mentado Robin se subió a su auto.
— Llévame a mi casa.
— Tranquila. No he podido terminar mi hamburguesa.
Tomé una servilleta y envolví mi hamburguesa.
— Vamos pues. Te llevo a tu casa.
La llevé de regreso a su casa. Ella abrió la puerta. Le tomé la mano antes que bajara. Ella se quedó quieta.
— Aún no bajes. Nadie te verá por los vidrios que son polarizados. Solo quiero decirte algo, si.
— Bueno, pero en serio me toca trasnochar.
— Cerrá bien la puerta. No quiero que nadie escuche— Ella cerró la puerta— Te quiero Camila y quiero algo serio contigo.
Tomé sus dos manos y las entrelacé con las mías. La miré fijamente y me acerqué a su labios. La besé.
Ella suspiró.
— Dios mío, cuántas veces nos hemos besado.
— ¿Puedo pasar mañana por ti?
— Con calma todo. Yo me iré sola a la universidad.
Me despedí con otro beso. Ella bajó y entró a su casa.
No puedo negar que mi corazón estaba tan agitado con ella.