La historia comienza con Agustina y Cristian, dos novios que se amaban profundamente, pero que fueron separados por circunstancias ajenas a su voluntad. Ella se marchó llevándose consigo algo muy valioso.
NovelToon tiene autorización de Lysaira para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 20: Tensión
En el aeropuerto, un hombre bien vestido caminaba con seguridad. Iba acompañado de varios hombres que, por su actitud, dejaban claro que no eran simples acompañantes.
Ellos tomaron su equipaje y lo llevaron hasta un auto elegante que ya los esperaba. Subieron sin decir mucho y se fueron.
Minutos después, el vehículo se detuvo frente a una mansión imponente. El hombre bajó y recorrió el lugar con la mirada, como si por fin tuviera algo digno que ofrecerle a su mujer.
Su mano derecha, un hombre de total confianza, se acercó a él.
—Señor, todo está listo para dar inicio a la empresa aquí —le dijo.
Eduard hizo un leve gesto de aprobación, sin dejar de mirar la propiedad.
—Gracias, Efraín —respondió mientras miraba cada rincón.
En otra parte, Nico dormía sin preocupaciones. Agustina, en cambio, aunque lista para descansar, no lograba calmar su mente.
Sus pensamientos volvían una y otra vez a Cristian… a ese reencuentro inesperado, en esas condiciones que todavía la dejaban intranquila. Cerró los ojos, intentando sacarlo de su mente, pero no lo conseguía.
Esperaba no volver a verlo… aunque en el fondo sabía que eso sería casi imposible. Y menos ahora que Rebeca sabía que estaba ahí.
Agustina soltó un suspiro, pasando una mano por su rostro.
No voy a dejar que esa familia, y menos esa vieja nefasta, se vuelva a meter con nosotros… y con mi hijo, menos, porque ahí sí me van a conocer —pensó, observando a Nico.
A la mañana siguiente, Agustina madrugó para llevar a Nico al colegio. Le llenaba de orgullo verlo avanzar y continuar con sus estudios.
Nico, por su parte, estaba de buen ánimo, agradecido por todo el amor y el esfuerzo de su madre.
—Te prometo, mamá… que voy a ser alguien importante. Voy a estudiar, crecer y convertirme en un profesional, para que ya no tengas que pasar por nada difícil —dijo Nico, rodeándola con sus brazos.
—Mi amor, tú solo échale ganas y sé feliz… lo demás ya vendrá —susurró, acariciándole el rostro—. Ya eres todo para mí.
Nico amaba a su madre, y lo tenía claro en cada decisión que tomaba. Asintió, la abrazó una vez más y juntos salieron, listos para empezar el día.
EMPRESA VILLANUEVA
Cristian no dejó que el dolor en su cuerpo lo detuviera. Aún resentido por los golpes, fue a su empresa. No iba a trabajar como de costumbre, sino porque seguía firme en la idea de buscar a Agustina.
Con dificultad, se dejó caer en su sillón. Volvió a tomar el informe y lo leyó otra vez. La primera vez no pudo seguir… esa información le había dolido más de lo que esperaba: Agustina tenía un hijo.
El informe era reciente. Todo lo que había sobre Agustina comenzaba desde su regreso al país, junto con su información personal.
Vivía en un pequeño apartamento con una amiga y su hijo, Nico. Su rutina era simple, casi predecible: trabajo, casa y el niño.
No había muchos datos sobre su pasado.
Su vida en México era prácticamente un vacío, sin información clara sobre lo que había vivido allí.
Solo una cosa quedaba clara: había regresado al país para empezar de nuevo. Pero Cristian no lo entendía, porque no conocía su historia completa. Y eso lo arrastró de nuevo a la misma confusión que tuvo el día en la torre.
¿Qué la había llevado a irse? ¿Qué la hacía volver ahora? ¿Tenía una familia?
Esa última duda lo inquietaba más… porque sabía que tenía un hijo, pero no tenía idea de quién era el padre.
Doris llegó al hospital con la intención de ver a Cristian, sin saber que él ya se había marchado. Pensaba que seguía en su habitación, así que decidió pasar primero por la oficina de su padre, Vicente, antes de dirigirse con Cristian.
Cuando entró, percibió enseguida la tensión en su rostro, como si algo no estuviera bien.
—Padre, vine a verte antes de ver a mi novio… pero ¿por qué estás así? ¿No te alegra verme? —preguntó Doris, algo incómoda al notar su expresión.
—No, hija… no es eso —dijo Vicente, poniéndose de pie—. Cristian ya no está en el hospital… se fue por su cuenta, sin autorización.
—¿Qué? —gritó Doris, desesperada—. ¿Cómo es posible que lo hayan dejado irse así? ¡Son unos inútiles, cómo no lo vigilaron!
Vicente se acercó despacio, tratando de calmarla. Conocía bien a Doris y sabía que, después de la muerte de su madre, cualquier situación la desbordaba fácilmente.
—Hija, cálmate. Cristian ya no se encontraba en el hospital cuando lo buscamos. Lo conoce demasiado bien, más que cualquiera. Él lo construyó. Tranquilízate —dijo Vicente intentando tranquilizarla.
—¡Por eso mismo, papá! ¡Tenían que estar pendientes! ¡Son unos inútiles! —gritó, antes de tomar su bolso con fuerza y marcharse desesperada.
Vicente se frotó el rostro con cansancio, cada vez más preocupado. La actitud de su hija y esa obsesión con Cristian lo inquietaban demasiado.
Poco después, Doris averiguó el paradero de Cristian a través de sus contactos. No fue a buscarlo personalmente ni a su apartamento ni a la mansión de Rebeca; simplemente llamó y preguntó, y en ambos lugares le confirmaron que no estaba allí.
Entonces supuso que estaría en la empresa, y completamente fuera de sí, fue directo hacia allá.
Al llegar, Doris se dirigió a la recepcionista y, con tono prepotente, preguntó por el arquitecto Cristian. Le confirmaron su presencia, pero le advirtieron que no podía pasar. Sin embargo, Doris ignoró por completo la indicación y entró.
—¿Por qué diablos te fuiste del hospital sin autorización? ¿Y por qué no me avisaste? —dijo Doris, irrumpiendo en la oficina y cerrando la puerta de golpe.
Cristian estaba por salir cuando Doris entró. Había pasado el día en su oficina, entre whisky y los documentos de Agustina, repasándolos una y otra vez. La llegada de Doris solo aumentó su tensión.
—¿Quién te autorizó a entrar así? No tienes por qué venir a cuestionarme lo del hospital —dijo con frialdad, haciendo un esfuerzo por contener el estrés que sentía por dentro.
Doris esta loca mando hacer tarjeta de bodas que obsesión tiene por Cristian pero esta jodida porque si se encuentra con su chaparrita las demás quedan por fuera.
Lectores, sé que muchos se preguntan por qué el investigador no ha logrado dar con Agustina. Como mencioné antes, Rebecca hizo todo para ocultarla y que no estuviera cerca de Cristian.
Por eso, aunque hay un investigador privado, no ha podido encontrarla Rebecca borró pistas, ocultó información y manipuló todo para desviar la búsqueda.
Aun así, él cumple su papel porque la verdad no se revelará de golpe sino poco a poco.
Eso lo mencioné en un capítulo, cuando ya habían pasado los años.
Rebeca ya le dijo a Betania que regreso la campesina que harán este par de arpías 🤔🤔🤔❓❓❓
Quien es el hombre elegante y misterioso que llego 🤔🤔🤔❓❓❓
Ricardo y Martin como que son gay porque hubo una conexión rara.
Doris la insufrible ya no la soporta pero parece una garrapata mal pegada.
Rebeca si reconocio a Agustina que hará y dirá 🤔🤔🤔❓❓❓
Dos locas obsesionadas con Cristian que quieren tenenerlo a como de lugar Doris y Betania no tienen autoestima a una la utilizan y la otra no la ven con ojos de negro gustas que ridículas otras patéticas mas.
Cristian ahora caes de ese edificio e iras a parar al hospital donde esta Agustina y a ella le tocara atenderte y lo peor sera que llegaran todas las arpías osea Doris, Betania y Rebeca la alcohólica y despreciable madre.
Otro director que se fijo en Agustina no me parece que venga otro a joderle la vida.