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La Silueta Oculta

La Silueta Oculta

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Amor eterno / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Aidan ha vuelto. Ya no es el niño asustado, sino un hombre de negocios implacable, listo para reclamar todo lo que dejó atrás. Se reencuentra con Iris, ahora una mujer poderosa, socia de la sofisticada Atelier Vértice, cuya figura irradia una elegancia que desarma.
El ya decidió irá por todo y su gordita sera de él

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CAPITULO 6

El lugar de la carrera era un infierno de luces de neón, música a todo volumen que te hacía vibrar hasta las muelas y un olor a caucho quemado que se te pegaba a la ropa. No era el mundo de cristal de los Colman. Era un mundo de asfalto, sudor y apuestas peligrosas.

Aparqué mi coche lejos de la multitud, sintiéndome fuera de lugar con mi chaqueta de cuero y mis botas. Me bajé y caminé hacia la línea de salida, tratando de ignorar las miradas de los tipos que estaban apoyados en sus motores trucados. Mi corazón iba a mil. ¿Qué demonios estaba haciendo yo aquí? Debería estar en mi cama, leyendo o planeando mi próxima gala, no buscando a un imbécil que se dedicaba a jugarse la vida por pura diversión.

—¡Iris! ¡Por aquí! —escuché una voz conocida.

Era Alejandro. Mi hermano estaba allí, con una cerveza en la mano y rodeado de gente que yo nunca dejaría entrar en mi casa. Me acerqué a él, furiosa.

—¿Tú también estás en este antro? —le grité por encima de la música.

—Es el mejor lugar de la ciudad, hermanita. Y hoy corre el mejor —me dijo con una sonrisa de suficiencia, señalando hacia la pista—. Mira.

Y entonces lo vi.

Un Nissan Skyline negro mate, bajo y amenazante, se posicionó en la línea de salida. Los cristales estaban tintados, pero no hacía falta ver quién iba al volante. El rugido de ese motor era diferente al de los demás; sonaba como un animal hambriento pidiendo libertad.

Cuando la puerta se abrió un segundo para que el piloto se ajustara el casco, lo vi. Era él. Aidan.

Llevaba un mono de carreras negro que le marcaba cada músculo de la espalda. Se movía con una confianza que me dio rabia. Se puso el casco, cerró la visera y el coche rugió de nuevo, soltando llamaradas azules por el escape.

—Es un suicida —susurré, apretando los puños.

—Es un artista, Iris —me corrigió Alejandro—. Fíjate bien.

Una chica con muy poca ropa se puso en medio de la pista con dos banderas. El silencio cayó sobre la multitud como una losa, solo roto por el ralentí nervioso de los motores. Las banderas bajaron y el estruendo fue ensordecedor.

Los coches salieron disparados, dejando nubes de humo blanco. El coche de Aidan patinó un segundo, buscando agarre, y luego salió como un proyectil. Me quedé hipnotizada. No podía apartar la vista de ese bólido negro que zigzagueaba entre los otros competidores con una precisión que me dejó sin aliento.

Aidan no manejaba el coche, lo dominaba. Lo obligaba a hacer cosas imposibles. En cada curva cerrada, el coche derrapaba rozando el guardarraíl, soltando chispas que iluminaban la noche. Sentí un nudo en la garganta.

—¡Es un idiota! ¡Se va a matar! —grité, aunque nadie me oía.

Pero mientras lo decía, una parte de mí, una parte traidora y oscura, estaba fascinada. Me sentí la mujer más torpe y estúpida del mundo. ¿Cómo había pasado esto? ¿En qué momento dejé de ver a ese niño molesto que me tiraba de las trenzas y me llamaba "bolita" para ver a este... hombre?

Porque eso era lo que tenía delante. Un hombre. Un hombre con manos grandes que sabían controlar una máquina de mil caballos, y que anoche habían controlado mi cuerpo con la misma fuerza. Me odié por pensar así. Me odié por notar cómo se le tensaban los hombros a través de la tela del mono.

Él siempre había sido mi peor pesadilla, el recordatorio constante de mis inseguridades. Pero verlo allí, desafiando a la muerte con esa arrogancia, me hizo darme cuenta de que el "chiquillo" había muerto hacía mucho tiempo. El que estaba en ese ring de boxeo y en ese coche era alguien nuevo. Alguien peligroso.

Alguien que me despertaba unas ganas locas de salir corriendo hacia él... o de salir corriendo lo más lejos posible.

La carrera terminó en un estallido de gritos. El coche negro cruzó la meta el primero, haciendo un trompo completo que dejó marcas circulares en el suelo. La gente saltó las vallas, rodeando el vehículo.

Aidan se bajó del coche, quitándose el casco con un movimiento brusco. Tenía el pelo empapado en sudor, pegado a la frente, y la respiración agitada. Buscó entre la multitud con la mirada, ignorando a las chicas que intentaban colgarse de su cuello.

Y entonces, me encontró.A pesar de la distancia, de la música y del caos, nuestras miradas se clavaron. Él no sonrió. No hizo ningún gesto de triunfo. Solo me miró con una intensidad que me hizo retroceder un paso. Era la mirada del lobo. La mirada de "S".

Caminó hacia mí, abriéndose paso entre la gente como si fuera el dueño del asfalto. Yo quería moverme, quería irme de allí, pero mis pies estaban clavados en el cemento. Cuando llegó frente a mí, el olor a gasolina y a su perfume caro me mareó de nuevo.

—¿Te gustó el espectáculo, Colman? —preguntó, con la voz rota por el esfuerzo.

—Fue una imprudencia —logré decir, aunque la voz me salió como un hilo—. Podrías haber causado un accidente.

Aidan soltó una carcajada corta y se acercó

tanto que pude sentir el calor que salía de su piel. Me tomó de la barbilla con sus dedos calientes, obligándome a mirarlo.

—A veces hay que arriesgarse para ganar el premio, Iris. Y yo no juego para quedar segundo —se inclinó hacia mi oreja, y su voz bajó a ese tono que me hacía temblar—. ¿Te pusiste lo que te mandé?

Me puse roja como un tomate. El recuerdo del encaje negro en mi cama me golpeó con fuerza.

—Eres un asqueroso, Aidan —le siseé, intentando apartar su mano, pero él la mantuvo allí, firme—. No sé de qué me hablas.

—Mentirosa —susurró él, rozando con su pulgar mi labio inferior, justo donde me había dado el chocolate esa mañana—. Sé que lo hiciste. Sé que te miraste al espejo y pensaste en mí.

—¡Te odio! —le solté, aunque mis ojos decían lo contrario.

—Lo sé. Y eso es lo que más me gusta de esto —Aidan soltó mi barbilla y me guiñó un ojo—. Vámonos de aquí. Este lugar se va a llenar de policías en cinco minutos.

Me agarró de la mano con fuerza y me arrastró hacia su coche. Yo debería haberme soltado, debería haber buscado a Alejandro, pero por primera vez en mi vida, me dejé llevar. Me subí al asiento del copiloto de ese monstruo negro y el corazón me dio un vuelco cuando él arrancó el motor.

—¿A dónde vamos? —pregunté, tratando de sonar valiente.

Aidan metió primera y el coche salió disparado hacia la carretera oscura, lejos de las luces de neón.

—A terminar lo que empezamos en el bosque, Iris. Esta vez, sin máscaras.

El coche devoraba la carretera y yo me hundí en el asiento, mirando sus manos sobre el volante. Eran las mismas manos que me habían apretado en la oscuridad. Eran las manos de mi enemigo. Y por primera vez, no quería que me soltaran.

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Gladys Almonacid Lagos
Maravillosa novela!!!!
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
EXCELENTE.
Sabri Nahir Zapata Zini
Excelente historia!! Me encanto
Sabri Nahir Zapata Zini
Me encanta que tenga una oportunidad
Maria Elena Martinez Lazaro
Muy buena felicitaciones 👏🏼👌🏼 aquí estaré esperando la siguiente historia
Ahmyjusten: muchas gracias 🥰 y ya está la novela..
espero que te guste 🥰
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Gracias querida autora , excelente historia Dios continúe bendiciendo tu vida y talento
Malu Enriquez
Me encantó la novela buena la trama ☺️
Ahmyjusten: muchas gracias 🥰
total 1 replies
Malu Enriquez
Maravillosa novela ☺️
Maria Elena Martinez Lazaro
si ves otra vez dices Alexander
Maria Elena Martinez Lazaro
Bueno se llama Alexander o Alejandro? en unos capítulos atras leí que Alejandro era hermano de Aiden y Darién
Maria Elena Martinez Lazaro: Aaaa ya ok gracias por tu aclaración
total 4 replies
Maru Parera
que Dorian también esta enamorado de Iris ?
Maru Parera
el lobo se quiere comer a caperucita, y mamá se la está entregando en bandeja de plata 🤣🤣🔥
Maru Parera
uffff que calor 🔥 🔥 🔥 🔥
Maru Parera
empezamos bien 👍
Maru Parera
máscara
Aura Fernandez
m♥️♥️♥️♥️♥️♥️🥰🥰🥰🥰me encanta
Ana Yolanda Valerio Rodriguez: Ay niña dignidad le llaman y creo que tú no la conoces 😒
total 2 replies
Aura Fernandez
por fa actualiza
Aura Fernandez
me encanta tu novela ❤️
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