Florecía Lopez descubre el cruel engaño de su esposo Armando Paredes y es asesinada de una forma macabra, ella pide con todas sus fuerzas otra oportunidad para vengar a su familia y sus ruegos son escuchados. ¿Lograra vengarse de Armando y su familia? ¿Encontrara el verdadero amor y la felicidad para su madre?
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Capitulo 23
#Ataque
Sentia que la tia Isabel me rondaba, como abeja a la miel, todo lo que hacia, era justo donde yo me encontraba y su excusa para entablar conversación conmigo fue que le toco velar por mi, mientras mis padres averiguaban para ir al convento y asi poder hablar con Lucrecia Paredes, fue lo que afirmo.
-Que locura ¿No?
Inicio la conversación.
-¿Sobre qué?
-Te estuve observando.
-Lo note.
-Las cosas que son tan comunes, tu lo admiras... Tienes esa mirada que descubre algo nuevo, pero aqui no hay nada nuevo.
-No tiene nada de malo admirar las cosas.
-¿Me dejas que te tire las cartas? Indago.
-¿Las qué?
No me respondio, saco directamente de su bolso un maso de cartas, las entrevero.
-Corta con la mano izquierda y con la otra mano, posala en el corazón.
La mire, sonrei a mis adentros, jamás crei en nada de esto.
-¿Qué esperas? Me insiste.
Por lo que lo hago y ella del maso que corte empieza a colocar, de a una, con la cara hacia abajo sobre la cama.
-Ahora pregunta que quieres saber.
-Pues nada, no acepte hacer esto.
-En ese caso ire viendo.
Suspire agotada esperando que entren por la puerta mis abuelos.
El silencio se hizo presente entre las dos, la tia observaba las cartas una a una y parecia confundida.
-Voy a buscar algo de tomar. Dijo saliendo del cuarto.
En eso escucho la puerta, Angel, mi tio en el futuro, entró en el cuarto, cerrando la puerta detrás de él.
Me sente en la cama, él me miro de pies a cabezas, por mi parte pose la mirada en algún punto de la pared, no podia mirarlo de frente, no depues de lo sucedido. Perdio a su amigo de toda la vida, y temia que me culpe de ello, en esta epoca siempre culpaban de todo a la mujer y lo que hacian los hombres siempre estaba justificado.
La habitación estaba llena de un silencio incómodo.
-Trinidad, ¿cómo estás? Me preguntó Angel, intentando romper el hielo.
Suspire hondo, levantó la mirada, por un momento.
-Creo ver un destello de la hermana que conocía. Pero fue solo un instante.
Dijo, no se si queria bromear o no.
Mi expresión endureci, no lograba adivinar lo que intentaba decir.
-Estoy bien, Angel. Le respondi, sin emoción. Mi voz sonó extraña, como si no fuera yo misma.
Angel se me acercó, fruncido el ceño.
-La tía Isabel me había dicho que estabas pasando por un momento difícil, pero no me imaginaba que fuera así. Escuche que reflexiono.
-Exagera, no debes preocuparte.
Carraspeo para aclarar mi voz, no sabia porque sonaba extraña.
-Tía Isabel me pidió que viniera a verte. Me dijo Angel, sentándose en la cama junto a mi.
-Me dijo que te cuidara, que te apoyara en todo lo que necesitabas.
Suspire cansada, no respondi. Simplemente me encogi de hombros, como si no me importara.
-Tu manera de responder me provoca un nudo en el estómago. Algo no esta bien. Trinidad no eras así. Siempre habías sido una persona alegre, llena de vida. ¿Qué ha pasado?
-No es de menos todo lo que paso. Le dije señalando mi costado donde estaba ajustado con las gasas.
-Trinidad, ¿qué está pasando?. Me preguntó Angel, intentando mantener la calma.
-Lo que le dijiste a papá, nadie lo sabia... ¿Cómo supiste?
Levantó la mirada, y por un instante, observo a Angel. Luego, mi expresión se endureció de nuevo.
-Rodrigo dimafa nuestro apellido, Angel.
Respondi, con una sonrisa falsa.
—No te creo, Trinidad. Soy tu hermano mayor, te conozco mejor que nadie. Algo está pasando, y voy a descubrir qué es. Se inclino hacia adelante, su voz baja y seria.
—Me alegra que te preocupes por mí. Pero no estoy mintiendo. Me puse rigida.
-No sera que solo estas molesta con él por lo que te hizo y quieres fundirlo, hay otras maneras, podrias dañar a su familia.
Resople molesta.
-Tu querido amiguito solo quiere fundirnos, porque segun él por culpa de nuestro padre su hermana mayor esta donde esta.
-No tiene sentido eso.
Me pare a mirarlo de frente.
-¿No tiene sentido? O te resulta dificil creer que sea capaz de engañarte, fingir ser tu amigo, planear mancharme, por venganza.
-Es ridículo... Lo conozco desde la escuela.
-Las personas cambian, sobre todo los padres abran influido para que tenga ese rencor hacia nosotros.
-Debe haber otra explicación... Como que cuando ya no le prestaste la atención que tenias por él, se puso celoso al ver que tienes un nuevo candidato como Oscar.
-No te creo, ya estaba con Penelope, si se paseaban juntos por todos lados.
-Sobrina tienes visitas. Aparecio mi tia anunciando.
Al escucharla sonrei al pensar que era Oscar, me arregle el cabello ante el espejo y estire mi vestido para que no luzca desarreglado.
-Te espera en el jardin. Me dijo mi tia al salir del cuarto.
Me fui con una sonrisa deseosa de verlo, la cual se me borro al instante al ver a Penelope.
Estaba sentada en la silla del jardin, con las manos cruzadas sobre su pierna mirando inquieta y al verme forzo una sonrisa apresurandose a pararse.
-Oh, Trini, vine a demostrarte mi apoyo, es terrible que ese desgraciado de Rodrigo te halla manchado, imagino lo doloroso que debe ser para ti, ya no podras casarte bien como tanto anhelabas.
Hablo de manera acelerada y chillona, como si en verdad sintiera pena, pero a mi no me engaña su falsa humildad.
-No ha manchado nada, mi familia le dio su merecido ¿o no le has visto?.
Sabia que solo venia a ver si fui manchada para soltar el chisme.
Abrio grande los ojos como huevo frito y pestañeo nerviosa.
-No... No volvere a verlo despues de que halla tratado asi a mi amiga.
-¿Crees que aun somos amigas?
-¿Por qué no?
-Te ligaste al chico que siendo mi amiga sabias que me gustaba.
-Él me eligio a mi, no es mi culpa ser bonita.
-Tenias la opción de negarte.
-Eso quiere decir que aun te gusta.
-No.
-No entiendo tu reclamo. Se cruzo de brazos.
-Gracias por venir, pero debo descansar.
-Me echas.
-Te dije amablemente.
-Toda esta actitud de niña buena no funciona conmigo, se que eres una arpia y te voy a desenmascarar.
-Adelante.
-Tuviste algo con Rodrigo o no estaria interesado en ti y solo actuaste ese dia porque los pescaron en pleno acto.
-Vete a otro lado con tus falsas afirmaciones, ya no eres bienvenida. Le dije.
En eso ella se abalanza con una tijera hacia mi y puse la mano izquierda para frenarla, porque del lado derecho tenia el dolor de las costillas que aun me recuperaba.
-Dile adios a tu sueño de diseño. Refuto.