Cecilia ha tenido una dificil infancia, pese a esto es una joven trabajadora y alegre su unico pasatiempo es leer, sin embargo su destino cambia drasticamente cuando un joven hombre le hace una tentadora propuesta, cumpliran ellos los acuerdo o la vida les tendra otros planes , por ejemplo un amor que jamas imagino.
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Ha pasado una semana desde el encuentro de Cecilia y Rubén en la cantina. Por su parte el padre de Rubén estando sobrio volvió a insistir en la idea de un matrimonio con tal de acabar con los rumores que circulaban sobre su hijo.
Arthur- joven que hará con el tema del matrimonio por lo que escuche su padre sigue presionándolo con que se case.
Rubén - así es Arthur, pero estoy pensando en una solución que creo que puede ser beneficiosa para todos.
Arthur- joven yo sigo pensando que la mejor opción es que yo me marche, y lo seguiré cuidando desde lejos y sin que su padre se entere.
Rubén - de eso ni hablar ,ya te dije que esa no es una opción, confía en mí, hoy iré al pueblo y si todo sale como lo planeo pronto me verás a los pies del altar esperando a mi futura esposa.
Arthur- y con quién se casará usted si no tiene ninguna mujer que corteje por el momento.
Rubén - esa será una gran sorpresa, te prometo que si acepta serás el primero en saber de quién se trata.
Arthur- joven usted me pone tan nervioso, cuando empieza con sus ideas cualquier cosa puede pasar.
Mientras tanto Cecilia aprovechaba que no abría todavía la cantina y estaba encerrada en su habitación leyendo uno de los libros que Rubén le regaló, en total eran cinco libros y ya llevaba dos de ellos leídos cada uno le gustaba más que el otro, se sentía tan inserta en la lectura que no se dio cuenta cuando su padre entro a su habitación.
William Persi se acercó y le quitó el libro que leía- que significa esto, de dónde sacaste estos libros se nota que son muy costosos.
Cecilia- Papa devuélveme ese libro es mío, entregarlo.
William Persi- de dónde sacaste dinero para comprarte estos libros, me estás robando dinero de la cantina.
Cecilia- como te voy a robar dinero de la cantina si tú llevas registro de todo y nunca me has pagado pese a que trabajo todos los días, nunca recibo nada a cambio.
William Persi- no te basta con haberte mantenido desde que naciste y porque te haga trabajar un poco me lo reclamas así, a ti no te falta nada.
Cecilia- me falta tener vida, salir y conocer, tener amistades, comprarme ropa.
William Persi- de dónde sacaste estos libros entonces, dame una explicación o terminarán todos ellos en el fogón de la cocina.
Cecilia - esos libros me los trajo de regalo el joven Rubén Wallace el otro día en agradecimiento de haberlo enviado a salvo a su casa la noche que se le pasaron las copas con un mensajero.
William Persi- que intenciones tiene el joven Wallace contigo.
Cecilia - no tiene ninguna intención, lo he visto solo un par de veces y este regalo es por mandarlo seguro a su casa.
William Persi- te lo advierto si el joven Wallace te hace algún tipo de insinuación amorosa no le respondas de inmediato, hazte desear, pero no lo alejes mucho, que si quiere algo contigo debe ser algo serio y conveniente, circulan muchos rumores sobre él, pero veo que al parecer no son ciertos.
Cecilia- no entiendo que dices exactamente.
William Persi- hija si se acerca a ti déjalo, muéstrate coqueta y amable pero hazte desear tanto que no pueda dejar de pensar en ti.
Cecilia - yo no voy a hacer eso, no es correcto. Un joven de sociedad como él jamás se fijaría en una mujer pobre como yo, que además trabaja en una cantina.
William Persi- eso no lo sabemos, veamos qué pasa, acuérdate que te estaré vigilando no quiero que se burle de ti y de deje dañada tampoco.
Horas más tarde Cecilia servía la orden en una mesa cuando Rubén entro a la Cantina y se sentó en una mesa apartada y al fondo. El padre de Cecilia también se dio cuenta de su llegada y le hizo un gesto a su hija como para recordarle su conversación.
Cecília acudió a la mesa atender a Rubèn.
Cecilia - buenas tardes que se servirá.
Rubén - hola Cecilia tráeme lo que quieras, pero deseo hablar contigo
Cecilia - mi padre se enteró de su regalo y me tendrá vigilada, así que no creo que podamos hablar, le traeré su orden, espéreme y veremos qué podemos hacer.
Unos minutos más tarde Cecilia le trajo un plato de arroz con carne y ensalada y se lo dejo en la mesa, además le entrego un plato con pan y se marchó.
Rubén no entendió por qué Cecilia era tan distante con él comenzó a comer y cuando saco un pedazo de pan se percató que pegado en la parte de atrás del plato iba un pequeño mensaje" martes a las 12 en la capilla del pueblo", Rubén sonrió al leer el mensaje término de comer, cancelo y se retiró de la cantina. Mientras esto sucedía Cecilia siguió trabajando, pero estaba muy nerviosa que su padre se diera cuenta de su actuar. Hoy era lunes así que tendría que esperar todo un día para saber que quería el joven Rubén con ella.