En la vida hay dos tipos de personas: aquellos que cuentan su historia y aquellos que la callan. Todos de alguna manera u otra atesoramos nuestra privacidad, sea por gusto o por necesidad; de alguna manera u otra todos tenemos algo que contar o que ocultar. Jasper Cooper es un hombre atractivo y muy trabajador, pero tiene varios defectos; los mas marcados son su perfeccionismo y su seriedad a la hora de hablar y actuar. Jasper es un hombre parco, solo suele hablar lo necesario y nada más, pero todo cambia cuando contrata a Nichole; una chica trabajadora e independiente que comienza a trabajar como su asistente. Nichole y Jasper se harán muy cercanos y eso hará que muchas veces se creen malos entendidos entre ella, él y sus allegados. Debido a esa gran unión entre ambos, Nichole descubrirá porque Jasper tiene una personalidad tan hermética y tendrá que elegir entre apoyarlo con todo o darle la espalda y dejarlo solo. Dicen que no hay nada oculto que no salga a la luz y el pasado de Jasper no será la excepción.
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Intéres
Nichole
—Por favor, olvide lo de hace un momento. Debe estar pensando cosas raras. Mi padre siempre es así, dice cosas sin pensar— Jasper se veía nervioso.
Le gustan las gorditas y no lo puede aceptar, ¿eh? Ahora entiendo la razón por la que le gusta agarrarle el trasero a las mujeres. Es un pervertido de las grandes ligas.
—No debe preocuparse por eso. Sean los que sean sus gustos, no tiene por qué afectarme a mí. Yo no diré una sola palabra—cerré mi boca con un candado imaginario.
—Me está haciendo ver como un pervertido.
—Yo jamás dije eso.
—No es difícil darse cuenta de lo que piensa.
—No es como que esté disimulando tampoco— otra vez solté la lengua—. Quiero decir, no pienso eso de usted.
Me miró serio y me preocupé.
—No se enoje, no pienso nada malo de usted. No tiene que hacer una mogollón de algo tan simple— reí nerviosa.
Se acercó repentinamente y me encaró, tenerlo muy cerca me puso nerviosa. De cerca, sin duda es atractivo y mientras no tenga esa mirada y cara de bulldog.
—El día está muy lindo y la temperatura está bastante buena, ¿no le parece, Srta. Nichole?
—¡Oh, sí! Estoy totalmente de acuerdo con usted— respondí.
—Me tranquiliza mucho no ser el único que se ha dado cuenta de eso. Deberíamos tomarnos un receso de una hora, para que le dé tiempo a experimentarlo por su cuenta.
—Yo estoy muy bien así, gracias por preocuparse. Soy alérgica a los rayos del sol— reí nerviosa.
—¡Qué lástima!
—Lo siento. ¿Interrumpí algo? — dijo Sally, y Jasper retomó su postura de inmediato.
—No, no interrumpiste nada— carraspeó.
—Tenía que hablar sobre las candidatas. Ya han llegado unas cuantas— informó.
—Bien, habla con las modelos y que bajen de la pasarela. Vamos a examinar esas candidatas haciéndolas modelar de una en una. No quiero perder más tiempo.
—Está bien. Permiso —Sally se fue.
Jasper caminó y, al ver que me quedé quieta, se dio la vuelta y sonrió.
—¿No va a venirse conmigo? —por el tono que usó, pareció una pregunta con doble sentido.
Eso sonó muy raro y casi lo digo en voz alta. Creo que luego de lo que dijo su padre, no puedo seguirlo viendo de la misma forma.
—Sí, lo haré—respondí, a lo que esbozó una sonrisa.
Este hombre es un demonio y está haciendo que piense cosas raras.
Saqué la libreta y el lápiz, esperando sus indicaciones. Las candidatas se pararon en fila en la pasarela y Jasper las examinó.
—Todas ya deben tener conocimiento de lo que estaremos haciendo aquí. La Srta. Sally tuvo que haberles explicado, ¿cierto? — ellas asintieron con la cabeza—. Muy bien, ella les llamará por su nombre y darán un paso al frente, deben responder las preguntas que se les hagan, alto y claro.
—Sí, señor.
Jasper miró una silla y fui a buscarle una.
—¿Prefiere estar de pie? — me preguntó, al ver que solo traje una para él.
—Ya busco otra.
Fui a buscar otra silla y me senté al lado suyo.
—Le iré dictando y usted irá escribiendo, ¿de acuerdo?
—Sí.
Se quedó en silencio, observando y escuchando a las chicas por unos instantes y luego de la nada habló.
—¿Tiene alguna habilidad? — preguntó.
—Comer, en eso soy una experta — dije sin pensar, y Jasper rio.
—Era para que lo escribiera, pero ya que lo responde, me interesa saber más. Me refería a alguna habilidad como, cantar, bailar, dibujar y ese tipo de cosas.
—Solo canto y bailo en el baño— respondí automáticamente otra vez, y no quería ver ni su reacción.
Estoy tan acostumbrada a hablar así con mi amiga Claudia, que se me escapan ese tipo de comentarios. No puedo olvidar que es mi jefe y estoy diciendo muchas cosas que no debo.
—Nada de eso, Sr. Jasper—quise arreglar lo que dije.
—¿Y qué tipo de música canta y baila en el baño? —se mostró interesado en mi respuesta.
—¿Ahora por qué se hace el interesado? — mi boca me estaba traicionando.
Él me miró fijamente, pero no lucía molesto.
—¿Realmente quiere saber? — esbozó una sonrisa.
Mejor me callo.