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La mujer que despertó mi corazón.

La mujer que despertó mi corazón.

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio contratado / Matrimonio arreglado / Enfermizo
Popularitas:102.7k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Sol Linares no tenía tiempo para soñar con vestidos blancos ni finales felices. Su mamá necesitaba una cirugía urgente, y su padre, que llevaba años mirándola desde lejos, le ofreció una sola salida: casarse con Bruno Alcázar, el heredero de una de las familias más poderosas de Buenos Aires.

Bruno no podía hablar. No podía moverse. Después de una caída extraña, todos lo daban por perdido.

Pero Sol descubre algo que nadie le había dicho: ese hombre inmóvil fue quien la salvó una noche en la que ella creyó que no iba a salir viva.

Lo que empezó como un trato frío se vuelve una deuda, después una promesa, y finalmente una guerra silenciosa dentro de una casa llena de secretos. Mientras Sol cuida a Bruno, alguien intenta terminar lo que empezó aquella caída.

Y Bruno, atrapado en su propio cuerpo, escucha todo.

La chica que compraron para acompañarlo no se parece a nadie de su mundo. Habla demasiado, cocina como si pudiera curar con las manos, pelea cuando la acorralan y no sabe rendirse.

Él sólo tiene una idea fija: despertar antes de que la destruyan.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

Capítulo 5

Bruno llevaba casi dos meses encerrado en su propio cuerpo.

Al principio habían venido parientes, socios, amigos. Se paraban al lado de la cama y suspiraban. Decían qué tragedia, qué dolor, qué injusticia. Dos semanas después, casi nadie subía al tercer piso. Su propia madre, Sandra, se había ido al exterior a descansar.

Bruno había dejado de querer ver gente.

También había dejado de querer vivir.

Pero el cuerpo joven seguía siendo un cuerpo joven. Y hasta un lobo solo, perdido en una llanura vacía, desea que alguien escuche cuando aúlla.

La tarde anterior, Ramiro había llevado a una desconocida al cuarto.

—Señora —la llamó.

Así se enteró Bruno de que su abuelo había actuado rápido.

La chica olía distinto a todos los demás. Un perfume suave, casi nada, como jabón limpio y piel joven. Se quedó cerca de la cama, callada. Después fue al escritorio.

Don Ernesto entró y habló del acuerdo sin esconder nada. Plata para los Linares, matrimonio sin cuerpo, cuidado hasta la muerte.

Bruno, por dentro, se burló.

Sólo un idiota aceptaría eso.

Después ella dijo que se quedaría mientras él viviera.

Bruno se enojó.

Qué manera horrible de hablar.

Esa mañana la esperó.

Se durmió dos veces. La chica llegó tarde.

Si fuera su empleada, ya la habría despedido cien veces.

Pero cuando le limpió la cara con agua tibia y le cortó las uñas, la rabia perdió fuerza.

—Me presento bien —dijo ella, concentrada en no lastimarlo—. Soy Sol Linares, estoy en tercer año. Desde ahora voy a cuidarlo.

La voz le rozó el oído como un hilo suave.

—Está demasiado flaco. ¿Qué le dan de comer? Estuve leyendo en el camino. Puedo hacerle cremas, sopas, cosas fáciles de tragar. Cocino bastante bien, no se asuste.

Bruno quiso burlarse.

Otra persona prometiendo cuidarlo.

—Hoy tuve literatura inglesa —siguió Sol—. Jane Eyre. Me encanta cómo está escrita. Tengo que hacer una reseña de dos mil palabras y con eso cierro dos créditos. A la noche no puedo quedarme. Tengo que ir al sanatorio con mi mamá. Mi mamá...

Golpearon la puerta.

Sol levantó la cabeza.

No había cerrado del todo. La mujer elegante del living entró sin esperar permiso.

—Soy Delfina Herrera —dijo—. Amiga de Bruno.

—Sol Linares.

—Ya sé.

Delfina sonrió apenas. Era alta, prolija, con un conjunto celeste claro, cartera chica y tacos altísimos. Tenía esa educación de familias viejas: saludaba con suavidad, hablaba sin levantar la voz y miraba a la gente como si siempre estuviera midiendo distancia.

Se acercó a la cama, miró a Bruno y después miró el cortaúñas, las toallas, el pequeño montoncito de uñas sobre un pañuelo.

No dijo nada, pero el gesto de asco fue suficiente.

Sol recogió todo y se apartó hacia el escritorio.

Delfina se quedó unos minutos frente a la cama. Bruno la conocía. Hija de una familia importante, candidata insistente para una alianza matrimonial que él jamás había considerado. Ella no había ocultado nunca su interés.

La familia Herrera también era fuerte. Su abuelo alguna vez había mirado esa unión con buenos ojos, pero Bruno jamás había visto a Delfina como mujer. Don Ernesto solía decir que Bruno todavía no entendía para qué servían las mujeres.

Delfina admiraba al empresario, al hombre impecable, al apellido en ascenso. Su familia admiraba todavía más lo que podía venir con un hijo de Bruno.

No al cuerpo inmóvil que tenía delante.

Vio un pedacito de uña que Sol no había alcanzado a juntar sobre la alfombra. No dijo nada. Se levantó, acomodó la cartera y se fue.

Amaba al ejecutivo inaccesible.

No a un hombre frío, quieto y dependiente.

Sol volvió junto a Bruno.

—Bueno, su amiga no parece muy amiga.

Bruno, por dentro, soltó una risa amarga.

Sol levantó la manta de los pies.

—A ver esas uñas.

Los pies estaban fríos, flacos, con grietas en los talones.

—Ay, señor Alcázar. Usted necesita comer. Y necesita un baño tibio de pies.

—No quiero comer —pensó Bruno—. La comida es horrible.

—Si come, va a mejorar —insistió Sol, como si pudiera escucharlo—. Y cuando mejore, va a poder salir a ver cosas lindas.

—Ya vi el mundo entero. Aburridísimo.

pensó Bruno.

Sol siguió hablándole mientras revisaba los talones agrietados.

—Yo sí quiero viajar. Todavía no pude. Cuando tenga plata, quiero ver la nieve de verdad, el mar bien al sur, las montañas, todo. Cuando mamá esté fuerte, la voy a llevar conmigo. A las dos nos gusta el mar. Capaz un día compro un departamento chiquito cerca de la costa. Uno humilde, pero nuestro.

Bruno la escuchó con una burla cómoda.

Pobre chica. No había visto nada.

Bajó a buscar a Ramiro.

—Necesito una palangana grande para remojarle los pies al señor Bruno.

Ramiro se iluminó.

—Por supuesto, señora. Ya mismo.

Al rato subió con un recipiente de madera, toallas limpias y agua a temperatura exacta. Detrás venía Marta, con cara de haber tragado limón.

Sol acomodó un sillón reclinable junto a la ventana.

—Lo voy a mover. Si pesa mucho, no se burle. Aunque no puede, pero igual.

Pasó un brazo por la espalda de Bruno y otro bajo sus rodillas. Se sorprendió al levantarlo con tanta facilidad.

—Está demasiado liviano.

La frase le salió con pena.

Bruno sintió vergüenza.

Antes podía ganar una pulseada a cualquiera de sus hombres. Ahora una universitaria lo alzaba como si fuera ropa mojada.

El agua tibia le cubrió los pies. El calor subió lento, delicioso. Bruno no pudo suspirar, pero por dentro el alivio lo recorrió entero.

Sol abrió las cortinas. El sol entró de lleno.

—Esto parece otra habitación, ¿vio?

Ramiro observaba desde la puerta con los ojos húmedos.

—Marta —dijo—. De ahora en más, haga lo que indique la señora Sol.

Marta bajó la cabeza.

—Sí.

Pero cuando salió, pensó que esa chica no sabía cuál era su lugar. Pobre, sin familia que la protegiera, mandada a cuidar a un moribundo. ¿Por qué iba a respetarla?

Sol no vio esa mirada.

Marta

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Marcia Farfan Rojas
Muy entretenido👏👏
Marcia Farfan Rojas: Esperando los siguientes capítulos ☺️
total 1 replies
Omaira Olivier
hola autora como engaña cuando uno se emocionado 😂 usted manda un solo capítulo la novela esta emocionante
Elimar Gutierrez
Quien es Sabrina??
Mirta Ifran
me suoer encanta la historia.mas allá que bruno es muy mando.🤭
Mirta Ifran
👏👏👏👏👏
Lidia Loreta Abascal Alvarez
😍
Yoli Ibarra
me pasa igual ,decía completa tendría que terminar de una vez, el drama esta bueno, pero de un capitulo por día no es bueno, cansa
Maria Eugenia Orozco
que hable rápido con la policia
Bertha Jimenez
es muy aburrido leer y estar pidiendo actualización no me fijé que no estaba completa
Hilda Estrada
a limpiar todo
Ru Sanchez
finalice😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Hilda Estrada
sol: dale más a ese desgdo
Hilda Estrada
Buenos golpes x habladora
Tina Farias
me e leído cuatro Novela super buenas y esta aun no tiene final
me estoy aburriendo 😡
Elena Maza
Pobre tonta 😱😱😱😱ilusa lo mandaran a la chingads
Elena Maza
Esos salieron más abusados qué bruno 🤣😍😍
Elimar Gutierrez
Por fin un avance, sumo puntos con la suegra
Elimar Gutierrez
Ahora se mete la mamá que lala
Carmen Montilla
sube el otrocapitulo
Elena Maza
No le creas a don Tomás por favor bruno deja tu orgullo busca a sol y explicale la situación
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