Alguna vez as imaginado que pasaria si sales con tu mejor "amigo? soy Lixy Soledo y vivo con mi mejor amigo mejor dicho él vive conmigo! Damon Falcó el chico que cualquier chica quiere al lado, guapo y carismático pero es mi mejor amigo, y ahí una regla! y la regia es! No salimos con amigos!
NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capítulo 5
La suite en Houston se había convertido en un campo de batalla donde las armas eran caricias, miradas y una tensión sexual que amenazaba con incinerar el contrato de "solo amigos". Tras la noche de películas, donde el cansancio finalmente venció a la excitación, Lixy y Damon despertaron entrelazados en el sofá, una imagen de domesticidad que contrastaba salvajemente con el fuego que se profesaban cuando estaban despiertos.
—¡Damon! Deja de jugar con mi pobre corazón, harás que me dé un infarto —exclamó Lixy a la mañana siguiente, dedicándole una de esas miradas tiernas que solían desarmarlo.
Damon soltó una carcajada mientras se desperezaba.
—¿Yo a ti? Ni tú te la crees, mi niña. Tú eres la que lleva el mando de este caos.
—¡Seee! —insistió ella, inflando las mejillas—. Oye, deja de meter mano, que todavía tengo el pulso acelerado por la película de ayer.
—¡Aquí la mano larga siempre eres tú! —replicó Damon con una chispa de malicia en los ojos—. Yo solo reacciono a tus ataques.
### Conspiraciones y Harina
Más tarde ese día, Damon se encontró con Ulices en una de las avenidas principales de la ciudad. El sol de Texas pegaba fuerte, pero la mente de Damon estaba en otro lado.
—Ulices, ya me tengo que ir —dijo Damon, revisando su reloj con impaciencia.
—¿Por qué tanta prisa, jefe? El bar no abre todavía —se burló su amigo.
—Tengo que ayudar a Lixy a hacer el pastel para Cecilia. No se te olvide llevarla a las siete y que no sospeche nada. Es una sorpresa.
Ulices arqueó una ceja, divertido.
—¿Y por qué no compran el pastel? Se ahorrarían el desastre en la cocina.
—Lixy quiere hacerlo. Es terca; le dije que lo compráramos y no quiso. Ya sabes cómo es cuando se le mete algo en la cabeza.
Damon regresó a la suite y el aroma a vainilla y mantequilla lo recibió desde el pasillo.
—¡Lixy! —llamó mientras entraba.
—Acá en la cocina —respondió ella entre el ruido de las batidoras.
—¿Terminaste? —preguntó Damon, acercándose por detrás.
Lixy estaba concentrada, con un delantal puesto sobre un conjunto que Damon consideró "peligrosamente corto" para estar horneando.
—Nop, apenas tengo las cosas listas. Esto de la repostería es más difícil de lo que parece.
Damon, incapaz de resistir la tentación de romper su concentración, extendió la mano y le dio una nalgada sonora y firme. El "¡Plac!" resonó en la cocina.
—¡Auch! ¡Oye! —gritó Lixy, saltando del susto. Sin pensarlo dos veces, agarró el tazón de la harina y se lo arrojó directamente a la cara.
—¡Hija de la...! —Damon escupió harina, con los ojos blancos y el cabello cubierto de polvo. Lixy salió corriendo hacia la sala, riendo como una loca. Damon, limpiándose los ojos con una mano, salió tras ella con una agilidad felina. En el pasillo, logró estirar el brazo y enganchar uno de los cordones del delantal de Lixy. El tirón la hizo perder el equilibrio.
—¡Aaahh! ¡Oye! ¡Auch! —Lixy cayó sobre la alfombra, quejándose mientras se sujetaba del sofá para levantarse rápido—. ¡Maldoso! ¡Me tiraste!
Damon no le dio tiempo de escapar. La tomó de la cintura, pegándola a su cuerpo lleno de harina.
—Te caíste sola —dijo con cinismo, frotándose contra ella para mancharle la ropa y la piel—. Mira qué bien te queda el blanco.
—¡Qué cínico! ¡Oye, no te limpies en mí! —Lixy forcejeaba, pero terminó sacudiéndole el cabello para que le cayera más harina a él—. ¡Me estás ensuciando! ¡Mi maquillaje! Ya estaba lista para recibir a Ceci...
Damon detuvo sus movimientos, atrapándola contra su pecho.
—Quieta...
—¿Cuál quieta? Ahora por tu culpa tengo que bañarme de nuevo.
Damon sonrió, una expresión oscura y sugerente cruzando su rostro.
—Jajaja, entonces deberías de bañarme tú a mí, porque por tu culpa estoy sucio hasta los huesos. ¿No me vas a bañar, mi niña?
Lixy se quedó inmóvil, sintiendo el calor del cuerpo de Damon a través de la capa de harina. El juego había cambiado de tono en un segundo.
—¿Estás seguro? —preguntó ella con un hilo de voz.
Damon asintió, entrelazando su mano con la de ella y tirando suavemente en dirección al baño principal. Lixy sintió un rubor intenso subiendo por sus mejillas, pero no soltó su mano.
### El Ritual del Agua
Dentro del baño, el vapor comenzó a empañar los espejos mientras el agua caliente golpeaba el suelo de la ducha. Damon se plantó frente a ella, con la ropa blanca por la harina y los ojos fijos en los suyos.
—Quita mi ropa —ordenó con una seriedad que no admitía réplicas.
Lixy tragó saliva. Sus dedos, todavía temblorosos, se acercaron a los botones de la camisa de Damon. Uno a uno, los fue liberando, dejando al descubierto sus pectorales marcados. Al abrir la prenda, deslizó sus uñas con una suavidad felina, arañando apenas la piel de su pecho. Miró hacia arriba, encontrando la mirada intensa de él, y bajó las manos hacia el cinturón.
Desabrochó el pantalón, bajó el cierre y se puso de cuclillas para deslizar la prenda por sus piernas. Desde abajo, levantó la vista, provocadora.
—¿También el bóxer?
Damon se tensó visiblemente, sus manos apretándose a los costados mientras sentía el rastro de las uñas de Lixy en su piel.
—Claro. Tienes que quitarme todo.
Lixy se puso de pie, quedando a milímetros de su rostro.
—Nop —negó con la cabeza, sonriendo con malicia—. Porque yo también me voy a bañar y no puedo hacerlo todo yo.
En un movimiento fluido, Lixy se quitó la blusa y se despojó del pantalón, quedando frente a él únicamente en su lencería de encaje negro.
—Vamos, anda... Entra.
Damon la recorrió con la mirada, su respiración volviéndose pesada.
—No te puedes bañar con eso puesto, Lixy.
—Entonces quítalo tú, porque yo no pienso mover un dedo más —desafió ella.
Damon no se lo hizo repetir. La tomó por los hombros y la obligó a girarse de espaldas. Con una destreza que delataba sus ganas, desabrochó el sostén. Sus manos recorrieron sus hombros, bajando los tirantes lentamente hasta que la prenda cayó al suelo. Lixy sintió un escalofrío eléctrico recorrerle la columna, cubriéndose el pecho con las manos de forma instintiva.
—Omg... —susurró ella.
Damon se inclinó y dejó un beso ardiente en su hombro, bajando las manos por sus costados. Se agachó, deslizando sus bragas hacia abajo, y antes de levantarse, dejó una mordida firme y posesiva en su espalda baja.
—Alza los pies, gatita —le susurró al oído.
Lixy soltó un suave gemido, mordiéndose el labio inferior mientras encorbaba la espalda ante el contacto de sus dientes. Salió de la lencería y se giró para quedar frente a él, completamente expuesta y vibrante.
—Mi turno —dijo ella con un rastro de urgencia.
Damon la tomó de las piernas, hincándose frente a ella. El vapor los envolvía como una neblina mística. Lixy sintió sus manos firmes sujetándola mientras él se acercaba. Damon no esperó más; rompió la última barrera de su autocontrol y hundió su rostro entre las piernas de ella, lamiendo con una devoción hambrienta cada rincón de su intimidad.
—Mm~ —gemía Lixy, echando la cabeza hacia atrás, sintiendo cómo el juego de seducción acababa de transformarse en algo mucho más real, más crudo y más inevitable que cualquier regla que hubieran inventado. El pastel de Cecilia podía esperar; en ese baño, el único festín era el que ellos estaban a punto de consumir.
Lixy...qué fue eso ???....celos !!...no qué no ? /Slight//Chuckle//Chuckle//Proud/