Él la conoció de casualidad en el bosque siendo cazada como un animal para ser entregada como un sacrificio para apaciguar la ira de la diosa luna. La salvó, no porque le importara sino porque le fascinaba ver el terror en aquellos que se creían superiores, los quemó bajo el poder de las llamas eternas del infierno, los oyó rogar, gritar y suplicar por piedad, pero era tarde cuando las llamas eternas tocaban la carne humana esta ardía hasta quedar hecha polvo.
Ella al verlo sintió curiosidad, miedo, curiosidad y agradecimiento. Lo siguió en un viaje sin retorno donde conoció cada cosa, experimentó qué era ser libre, qué era ser ella misma, sonreír, respirar con tranquilidad y despreocupación ante la posibilidad de ser nuevamente perseguida, ya no era una preocupación, la dejó atrás.
Pasó el tiempo y los cielos la reclamaron. La diosa se la llevó y en consecuencia se desató el caos y quienes osaron llevársela, ardieron en llamas eternas, mientras que otros vivían peor que un animal.
NovelToon tiene autorización de Tania Uribe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 4
KAELYN
Llegamos a un pueblo lleno de vida y de colores que nunca antes vi, me daban paz y una calma que llevaba años sin sentir. Un gran peso sobre mis hombros desapareció como por arte de magia, respiré profundo y simplemente seguí caminando mientras observaba cada casa, cada negocio lleno de vida y de gente sonriendo ignorando que una bruja los observaba con cierta curiosidad, pero manteniendo la distancia lo más prudente que pude.
Einar, por otro lado, me miraba como si fuera una especie de bicho raro, sin embargo, eso no me importaba. El olor a pan recién horneado invadió mis fosas nasales, haciendo que mi estómago gruñera y Einar se riera. Su risa era melodiosa y perfecta, sin matices, sin filtros. Una risa auténtica y única que me hizo dar cuenta que incluso un hombre como él tenía algo bondad en su corazón. Solo algo...
Fuimos a comer algo. No era elegante, pero simple y eso me gustaba. Había pedido una sopa de hongos y Einar un gran filete poco cocido lo cual hizo que el mesero del puesto lo mirara con cierta extrañes, pero no hizo preguntas simplemente asintió y se fue.
Mientras comíamos la duda del porqué de su viaje me invadió, pero tenía miedo de preguntar. Sin embargo, él me miró juguetear con la cuchara de la sopa humeante, me tomó la mano y simplemente lo dijo.
—No te quedes callada y pregunta, te responderé—. Me sorprendió, pero aun así no dudé.
—¿Por qué vamos a Ciudad Selene?—Pregunté con una claridad y firmeza que hasta a mí me sorprendió.
—Le prometí a un amigo que terminaría un trabajo por él.—asentí sin decir nada más. Era obvio que sus motivos eran otros, pero no iba a discutir eso. Seguimos comiendo sentados en unos bancos de madera sencillos y una mesa igualmente de madera y sencilla.
Miraba a los niños que corrían y reían como cualquier otro niño normal. Nunca tuve una infancia normal, ya que estaba constaba básicamente mantener oculta mi verdadera naturaleza y evitar que otros me vieran usar magia. Desde niña tuve que vivir con el miedo y la incertidumbre de ser consciente de que no podía dejar que me cazaran igual que un animal.
—¿Por qué sonríes?—Preguntó Einar.
—Solo pensaba en cómo un niño normal puede vivir sin preocupaciones, debe ser estimulante e interesante de vivir—. Dejó su tenedor de lado y me miró.
—¿Qué? ¿Nunca tuviste una infancia?—Preguntó en un tono irónico. Negué con la cabeza y él frunció el ceño—. Qué extraño hasta los de tu tipo tienen mejor vida que los licántropos.
—Pues en mi caso... no es así—expliqué—, desde niña he tenido que vivir ocultando lo que soy, escondiéndome de todo y de todos los que fueran lo suficientemente curiosos como para darse cuenta de que soy una bruja. He vivido bajo el miedo y la incertidumbre, porque mi gente ha sido cazada, acechada y perseguida por motivos tan atroces que de solo pensar en ello me da asco.
—No debes de esconderte, además nadie se ha dado cuenta de que eres una bruja—Él tenía un punto, pero eso no importaba—, además no estás haciendo algo que te delate, ¿o sí?—Negué. Era verdad.
—Es verdad, pero... ¿Cómo sabes que alguien en este pueblo aceptará a una bruja sin antes amarrarla a una hoguera y quemarla hasta los cimientos?—Silencio. Exactamente, eso era a lo que me refería. No había garantías de que eso no fuera a ocurrir.
—Vámonos—Puso el dinero sobre la mesa y nos fuimos. Me tomó del brazo con fuerza suficiente para no lastimarme, pero si la necesaria para hacerme dar cuenta de que algo estaba pasando—. No mires, hay guardias mirando desde hace un rato, no te preocupes no se han dado cuenta—. Me calmé por un momento—. No te siguen a ti, sino a mí.
Miré sobre mi hombro y vi el escudo de la luna plateada grabado en el pecho de la armadura de acero de los guardias. No lo había visto antes, pero había escuchado sobre la guardia de los caballeros de la luna de plata. Eran conocidos por detectar a un licántropo fugitivo a menos de un kilómetro de distancia. Y una bruja ni se diga.
—¿Por qué te persiguen?—Pregunté desconcertada. Él sonrió con burla.
—Digamos que les causé unos cuantos problemas en el pasado y ahora buscan ajustar cuentas—. Esa respuesta no me tranquilizó ni un poco.
—¿Qué clase de problemas?—Pregunté, pero antes de obtener mi respuesta. Tuvimos que correr, los guardias nos estaban persiguiendo, corriendo a través de cada puesto, de cada negocio evitando ser atrapados. Einar me tomaba de la mano con tanta fuerza que me hizo aguantar el querer quejarme por incómodo.
Corrimos y corrimos hasta adentrarnos en el bosque, sin más remedio puse una barrera mágica temporal. No lo había hecho por él, sino porque no dejaría que me atraparan junto con él.
Nos detuvimos al darnos cuenta de que ya no nos seguían. Nos dejamos caer en el suelo sentado debajo de la copa de un árbol pensando en qué demonios acababa de pasar. O al menos yo pensaba eso, porque él ni siquiera se inmutó.
—¿Qué carajos fue eso?—Exclamé mientras recuperaba el aliento—. ¿Por qué te persiguen? Y quiero la verdad.—Suspiró pesadamente, me miró con una sonrisa ladina.
—¿Has escuchado del "Alfa de la luna oscura"?—Asentí.—Por eso.
Lo miré con los ojos muy abiertos. Ahora entendía todo.
—¿Eres el idiota que usó el poder de la luna oscura para provocar aquel desastre en Ciudad Luna menguante?—Asintió sin negar ese hecho—. Eres increíble y ahora... ¿Vas a hacer lo mismo en Ciudad Selene?—Negó con la cabeza, se mostró serio.
—No, no haré eso. No vale la pena hacer eso, además solo voy a Ciudad Selene porque un amigo me pidió que entregara esto—. Me mostró un broche de media luna hecho de un hermoso topacio blanco con un hermoso grabado tallado a mano en letras plateadas de unas iniciales en letra cursiva.
"E.L."
—Es muy hermoso...—Murmuré admirando la belleza del broche.—¿A quién le pertenece el broche?—Pregunté desconcertada.
—A mi madre...—Murmuró sin mirarme.—Debo devolver esto antes de la siguiente luna menguante, si no su espíritu atacará a la ciudad y me harán responsable de ello. Además, necesito de una bruja que ayude a pasar desapercibido cuando deje esto en su tumba. Simplemente, lo pongo en su lápida y listo.
—¿Por qué te importa tanto hacer esto?
—Porque tengo mis propios motivos y no se los diré a una bruja como tú—. Me habló con burla, me arrepentí de haber sentido pena por él. Gran error.—Vámonos, acamparemos más adelante. Mañana buscaremos el atajo que te mencioné.
Asentí sin más remedio. Solo deseaba que su magnífico plan funcionara para poder irme lejos de él.