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Memorias Para Amar Al CEO

Memorias Para Amar Al CEO

Status: En proceso
Genre:Pérdida de memoria / Oficina / CEO / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Denis Peinado

En un mundo donde el poder compra silencios y el amor puede destruir imperios, ella se convirtió en su única luz… justo cuando él olvidó quién era.
Un accidente cambia el destino del CEO más temido de la ciudad, y una asistente invisible se convierte en la mujer a la que él promete proteger con una obsesión casi irracional.
Pero la memoria no permanece perdida para siempre… y cuando regrese, todo se romperá. O sanará o ambos.

NovelToon tiene autorización de Denis Peinado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Fracturas del pasado

Mía retrocedió hasta chocar con el mueble de la esquina. Sentía la respiración atrapada en la garganta, como si una mano invisible la apretara, impidiéndole pensar con claridad. La habitación estaba demasiado pequeña, demasiado silenciosa para contener el peso de la verdad que Olivia acababa de arrojar como una bomba.

Liam avanzó un paso, aunque su cuerpo temblaba.

Su voz, sin embargo, fue firme.

Frágil, rota… pero firme.

—Mía… —extendió la mano hacia ella—. Por favor, escúchame. No puedo decirte que recuerdo todo porque estaría mintiendo. Pero sé… sé aquí —se tocó el pecho— que jamás te habría dejado entrar ahí sabiendo lo que pasaría. Jamás.

Ella lo miró con lágrimas en los ojos, pero no habló.

Olivia se cruzó de brazos, con una sonrisa contenida.

—Qué conmovedor —comentó—. Pero no cambia el hecho de que él autorizó esa reunión. Ni el hecho de que tú estabas ahí. Ni que Calder escapó gracias a ti.

—¡Cállate! —estalló Mía, sin poder contenerse.

Olivia dio un paso atrás, sorprendida.

—Yo no hice que nadie escapara —dijo Mía, temblando de rabia—. Yo… yo ni siquiera sabía dónde estaba. ¡Me perdí! ¡Me pasé al corredor equivocado! ¡Y Calder… Calder me tomó por sorpresa!

Su cuerpo se tensó ante el recuerdo.

Liam sintió un latigazo de rabia atravesarle el pecho.

—¿Él te atacó… solo porque sí? —preguntó él, con voz baja y oscura.

Mía apretó los dientes.

—Porque escuché algo que no debía —admitió, con la voz rota—. Una conversación. Un nombre. Alguien lo llamó para… “limpiar” algo.

Olivia levantó una ceja.

—Y ahora culpas al pobre Calder por tu torpeza.

Liam giró hacia ella, sus ojos ardiendo.

—Si vuelves a abrir la boca sin pensar, Olivia, juro que—

Ella lo interrumpió, sin miedo.

—¿Qué, Liam? ¿Vas a echarme? ¿A golpearme? ¿O vas a recordar de una vez que tú mismo te metiste en ese problema?

Liam no respondió.

No porque no quisiera.

Sino porque, en ese instante, una punzada brutal atravesó su sien.

—Ah… —llevó una mano a la cabeza, tambaleándose.

Mía corrió hacia él de inmediato.

—¡Liam! No fuerces tu memoria, vas a colapsar—

Pero él la tomó del antebrazo.

Sus ojos estaban dilatados, llenos de imágenes que trataban de nacer.

—Calder no estuvo ahí solo esa noche… —susurró, temblando—. Hubo más. Mucho más.

El monitor pitó con fuerza.

Olivia perdió algo de color.

—¿Qué… qué estás recordando? —preguntó, con voz pequeña.

Liam cerró los ojos con fuerza.

—Él… —jadeó—… él habló conmigo después de que saqué a Mía de la casa. Me dijo… que no… que no debía haberla salvado. Que no debía… im—po—ner—me…

El recuerdo lo golpeó con tal violencia que cayó de rodillas.

—¡Liam! —Mía lo sostuvo antes de que golpeara el suelo.

Olivia dio dos pasos atrás, respirando agitadamente.

—Eso no puede ser… —susurró—. Eso… no estaba en los informes.

Mía sostuvo el rostro de Liam entre sus manos, desesperada.

—Mírame —rogó—. Mírame, Liam. Estoy aquí. No estás en esa casa. Estás conmigo.

Él abrió los ojos.

La miró.

Y por un segundo, por un respiro, por un mínimo instante de claridad…

Vio la escena completa.

La vio.

A ella.

En el suelo.

Gritando.

Calder levantando un pedazo de vidrio.

Él corriendo.

El olor a humo.

La voz de su padre:

“Déjala morir. No importa.”

El dolor lo desgarró desde adentro.

Y volvió a la realidad con un gemido que hizo que Mía lo apretara contra ella.

—Liam… Liam, por favor…

Él se aferró a ella, enterrando el rostro entre su cuello como si el mundo entero se estuviera rompiendo bajo sus pies.

—Te iban a matar —jadeó él, sin aire—. A ti. A ti, Mía. Te iban a matar… y yo no… no pude… no fui suficiente…

Ella sintió sus lágrimas caliente quemarle la piel.

Ese sonido.

Ese quiebre.

Ese llanto silencioso pero devastador.

Olivia retrocedió un paso más, tambaleándose.

—No… —susurró—. Eso es imposible.

Mía levantó el rostro hacia ella.

Sus ojos brillaban con rabia.

—Tuviste años para saber lo que ocurrió —escupió—. Pero preferiste ignorarlo.

Olivia apretó los labios, sin saber qué decir.

Liam separó el rostro de Mía y la miró con el alma completamente desnuda.

—Mía… tú… —susurró—. Yo… te puse en peligro.

Ella negó con la cabeza.

—Tú me salvaste.

—¡Pero te dejé entrar en ese infierno! —explotó él, tanto emocional como físicamente—. ¡Yo te llevé ahí sin saber que…!

Pero Mía puso su mano sobre su boca.

—No.

No fue tu culpa.

Fue él. Tu padre. Calder. Ese lugar. No tú.

Los ojos de Liam brillaron con un dolor tan profundo que parecía partirlo en dos.

—No quiero ser como él —susurró, tocándose el pecho como si allí le doliera la memoria—. No… no puedo. Mía, por favor… no te alejes. No me dejes solo con esto.

Ella tragó saliva.

Era demasiado.

Todo era demasiado.

Pero lo sostuvo.

Porque él ya no estaba buscando mentiras.

Estaba buscando redención.

—No voy a dejarte —dijo ella, con voz temblorosa—. Pero necesitas sanar primero. Tienes que enfrentarlo todo. No puedo cargarlo sola.

Liam asintió, aferrándose a su mano.

—Quiero hacerlo contigo.

Mía cerró los ojos.

Una lágrima cayó.

—Entonces… no me vuelvas a mentir —susurró.

Liam tomó aire.

Y asintió.

—Nunca más —prometió.

El aire se detuvo.

Por un momento, fueron solo ellos dos.

Heridos.

Rotos.

Pero juntos.

Hasta que la voz de Olivia, temblorosa esta vez, los arrancó del momento.

—No… no puede ser. Si Calder está vivo… si tu padre sabía… entonces la junta…

Mía se giró hacia ella.

—Exacto —dijo con frialdad—. Si estas fotos salen a la luz, Olivia, tú también caes. Porque tú sabías. Y no hiciste nada.

Olivia palideció.

—No puedes probarlo…

—Oh, sí podemos —intervino Sophie, quien apareció de golpe en la puerta destrozada—. Porque hace cinco minutos, los guardias atraparon a alguien en las escaleras intentando huir.

Todos la miraron.

Sophie respiró hondo.

—Era Calder.

Mía se quedó sin aire.

Liam apretó su mano.

Y Sophie añadió:

—Y pidió hablar…

solo con Mía.

La habitación se quedó congelada.

Y por primera vez…

Mía sintió verdadero miedo por lo que estaba a punto de descubrir.

Porque Calder no solo quería terminar lo que empezó.

No.

Calder tenía algo que decirle.

Algo que llevaba dos años enterrado.

Y que podía cambiarlo todo.

Hola, gracias por leer la novel y por ese apoyo que me dan no se les olvide darle me gusta y comentar.😎❤

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Eret Lopez
ES DEMASIADO CANSADO ESTAR LEYENDO ALGO QUE NO CONCLUYE EN NADA BEY
Eret Lopez
Mia PORQUE NO HABLAS CON LA VERDAD ES MEJOR UNA VEZ COLORADO QUE MIL DESCOLORIDO AGARRA EL TORO POR LOS CUERNOS
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