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ÁMAME SIN MEDIDA.

ÁMAME SIN MEDIDA.

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Triángulo amoroso / Romance
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna stars

Dicen que la venganza sabe dulce al principio, pero que termina dejando un sabor amargo que ni el tiempo puede borrar.
Ella lo creyó culpable de su dolor y dedicó cada latido, cada suspiro, a destruirlo. Pero lo que no imaginó era que al herirlo, también desgarraba el corazón de un hombre que solo deseaba amarla incondicionalmente.
Él, marcado por las sombras de un error que nunca cometió, vio cómo el que creía el amor de su vida se le escapaba de las manos sin poder hacer nada, roto antes de poder florecer.
Pero entonces apareció ella, luminosa, inesperada, distinta. Ella que con su sola presencia lo sacaba de su zona de confort, irritandolo a cada momento. Sin embargo, con una sonrisa era capaz de desarmar a cualquiera provocando que su corazón temblara sin medida.
El destino ya había trazado un camino, pero la venganza lo torció… Ahora, se trazaba uno nuevo en el cual ninguno de los dos estaba dispuesto a perder.

NovelToon tiene autorización de Luna stars para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Terminaste con tu espectaculo?

La brisa de la noche era fría y casi nostálgica. Sofía caminaba por el sendero del jardín del hotel, rodeada de las luces que se reflejaban en la fuente que estaba ubicada en el centro de este . Su mente aún divagaba por lo sucedido con Alexander, y ahora el hecho de que Maximiliano viniera a acusarla directamente y la acusará, le daba la razón ante el hecho de que las cosas se estaban saliendo de control. Continuó caminando sin mirar atrás hasta que escuchó unos pasos acercándose.

— ¿Ya terminaste con tu espectáculo? — Preguntó él, con la voz cargada de rabia contenida.

— Espero que te haya gustado. — Habló ella con tranquilidad mientras se detenía.

Lentamente giró sobre sus talones y lo miró, en su rostro tenía la misma sonrisa dulce que había llevado toda la noche. Pero Maximiliano sabía que esto no era real… al contrario era peligrosa.

— ¡Por supuesto que no! — Respondió con evidente molestia.

— ¡Agh! Eres un aguafiestas y un amargado. — Dejo salir un suspiro pesado. — Bien, entonces hablemos. — Dijo en  un tono bajo, casi un susurro.

Maximiliano se acercó hasta quedar frente a ella.

— Dime la verdad, Sofía. — Su tono de voz fue bajo. — ¿Tuviste algo que ver con lo de Alexander?

Sofía mantuvo la mirada fija en la suya, sin moverse mientras la suave brisa provocaba que algunos mechones sueltos de su cabello se deslizaran por su rostro, pero ella ni siquiera se molestó en apartartarlos.

— ¿De verdad crees que haría algo así? — Preguntó, sin cambiar su expresión. — ¿O prefieres creerlo así porque es más fácil culparme a mí? Realmente me desconcierta saber que tienes tan mal concepto de mí. — Dijo con un tono lastimero.

— Fuiste la última persona con la cual él habló.

— ¿Y por eso crees que tuve algo que ver? —  Ella soltó una breve risa, una que no tenía nada de humor. — Me duele que pienses que soy capaz de hacer algo tan atroz.

Y aunque no lo demostrara, a Sofia realmente le dolía que él la considerara esa clase de persona capaz de lastimar a los demás hasta tal magnitud solo por obtener lo que desea.

— Me duele que pienses eso de mí. — Hablo con tristeza.

— ¡No juegues conmigo! — Maximiliano la sujetó del brazo.

Ella se inclinó un poco, tan cerca que pudo sentir su aliento tibio.

— Mmm… Eso me encantaría.

Sofía habló tan cerca del rostro de Maximiliano que sus respiraciones se mezclaron. Él sintió como su cuerpo se estremecía ante esa sorpresiva cercanía, que por un breve instante sintió la necesidad de acercarse un poco más. Pero ella se alejó nuevamente.

— No estoy jugando, Maximiliano. — Dijo ya con fastidio. — Pero si tanto te interesa la verdad, deja de intentar culparme por todo lo malo que te sucede… y empieza a mirar hacía otro lado.

— ¿Qué se supone que significa eso? — Pregunto aún desconcertado por el impulso que sintió hace un momento. — ¿Por qué debería creerte?

Sofía sonrió, y por primera vez, sus ojos se suavizaron apenas un instante.

— Porque si yo realmente quisiera hacerte daño, ya lo habría hecho.

El silencio que siguió fue tan denso que apenas se escuchaba el agua de la fuente cercana. Ella se apartó con elegancia, dejando que su perfume lo envolviera un segundo más antes de girarse.

— Lo mejor es que dejes de culparme siempre por todo, y cuides mejor a los tuyos.

Dicho eso, se alejó sin mirar atrás, con el paso firme y la cabeza en alto. Entre tanto, Maximiliano permaneció allí, inmóvil, observando cómo su figura se desvanecía en la oscuridad. No sabía si creerle o no, pero algo en su mirada lo perturbó profundamente. Esa mezcla de frialdad y sinceridad no lo podrían engañar.

Esa misma noche, mientras conducía de regreso, no podía dejar aun lado sus propias emociones. No entendía porque se sentía de esa manera cada vez que estaban tan cerca. Pero ya no lo podía negar; Sofía le atraía mucho más de lo que él quería admitir.

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Sofía Loreti no siempre fue la mujer que todos conocían hoy; arrogante, elegante y dueña de un temple que podía congelar una habitación entera, algunas veces dulce, otras conflictiva. Ella había adquirido la habilidad de cambiar de personalidad dependiendo de la situación por la cual estaba pasando. Sin embargo, antes de que aprendiera a usar su belleza y su inteligencia como armas, hubo una niña que soñaba con una vida sencilla, que creía en la bondad de las personas y en los finales felices.

Creció junto a su madre en un modesto apartamento de un barrio de clase media. Su madre, una costurera trabajadora y amorosa, le enseñó el valor de la dignidad y el esfuerzo.

Sofía siempre fue una joven aplicada, amable y de sonrisa fácil. Sus profesores la adoraban, y su dedicación la llevó a obtener una beca en la universidad y, más tarde, el patrocinio de una de las familias más influyentes del país. Todo parecía estar guiándola hacia un futuro prometedor.

Pero la vida no siempre sigue el camino que deseamos. Y para Sofía, la aparición de su padre biológico le cambió todo lo que ella tenía planeado. Este era un hombre poderoso, acostumbrado a controlar a todo a su alrededor, pero éste regresó no movido por el amor hacia su hija, sino por la ambición. Después de conocerlo, Sofía descubrió que su madre había sido su amante en el pasado, y que él, por vergüenza o egoísmo, las había abandonado. Pero ahora había vuelto, con la cruel intención de usarla como pieza en sus propios juegos.

Pero lo peor vino después cuando su madre desapareció. Cuando esto sucedió, no hubo ninguna explicación, solo un mensaje; “Haz lo que te diga, y tu madre volverá.”

Sofía, desesperada, accedió. Pensó que sería cuestión de días, quizá semanas, pero lo que ella no imaginó era que estaba firmando su condena. Su padre deseaba apoderarse de la herencia que su madre había colocado a nombre de Sofía, y la única manera de que ésta accediera a dejarle el control era por medio de su madre.

Cuando llegó a la mansión de su padre, lo que la recibió no fue una familia, sino una prisión con paredes doradas. Allí vivían su madrastra y su media hermana, dos mujeres acostumbradas a humillar, a medir el valor de una persona por el apellido que llevaba o la marca de su ropa. Desde el primer día, la trataron como si fuera una sirvienta indeseable.

La joven Sofía, sin embargo, aprendió rápido. Aprendió a callar, a observar y a sobrevivir. Detrás de su aparente docilidad, empezó a gestarse una mente calculadora, una mirada capaz de leer la falsedad en los demás.

— Deberías agradecer que mi padre te haya sacado del basurero donde vivías. — Le dijo un día su media hermana, con un tono cargado de superioridad.

Sofía levantó la vista, con una calma que ocultaba el fuego en su interior, y observó a Fernanda, una joven hermosa a la cual le habían envenenado el alma en contra de ella.

— Y tú, no deberías tentar tu suerte. — Respondió con frialdad, mientras sostenía una tijera en sus manos con la que arreglaba uno de sus vestidos.

— ¡Eres una salvaje! — Dijo Fernanda retrocediendo mientras observaba como Sofía movía las tijeras pensando que ella iba hacerle daño..

— Y tú eres una estúpida que necesita aprender a comportarse ante sus mayores.

Antes de que Fernanda reaccionara, Sofía  tomó una cubeta de agua que tenía a un costado y se la arrojó empapándola por completo. La joven gritó, indignada, pero Sofía ni siquiera parpadeó. Se acercó lentamente, dejando que el sonido de sus pasos llenara el silencio de la habitación.

— Escúchame muy bien. — Dijo, con una voz baja pero firme. — Sé muy bien lo que han estado haciendo tu madre y tú. Créeme que me beneficiaría mucho si ese señor se llegase a enterar. Pero, en estos momentos, me sirven más aquí que en la calle.

El color abandonó el rostro de Fernanda. Ambas sabían que, si su padre descubría sus pequeños robos y mentiras, sería el fin.

— E-Está bien... Prometo que no te molestaremos más.

Sofía asintió lentamente, satisfecha.

— Así me gusta. Ahora... — Tomó la ropa vieja que tenía en las manos y se la entregó. —  Dile a tu preciosa madre que necesito ropa nueva. Iremos de compras.

Esa fue la primera vez que Sofía comprendió el verdadero poder de ser alguien inteligente. Desde entonces, nada volvió a ser igual, porque aprendió a fingir y a sonreír cuando quería gritar, a callar cuando deseaba romperlo todo.

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karencitha
cuando será que estos dos se declararan 😡
Maria Elena Martinez Lazaro
hay no, que rabia me da que cada vez que van a decir algo importante alguien tiene que abrir la puerta e interrumpir, no puede ser yo también quiero saber que paso con el desalmado de su papá
Maria Elena Martinez Lazaro
Dios mío que incertidumbre quien será esa persona que entró así y a quien llamó Fernanda
Maria Elena Martinez Lazaro
Que bien por Sofía y Maximiliano 👏👏👏que bueno que salió a defender el honor de su furia esposa 🤭🤭. Por favor querida autora Luna no te demores mucho en subir capitulos quedé perdida y me tocó volver a leer de nuevo para poder cogerle el hilo
Maria Elena Martinez Lazaro: gracias y bendiciones
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente la historieta
Margalenis
la verdad es q no he entendido es nada esto está enredado
Lucenid Perez Quintero
espero nuevos capítulos 🤭🤭
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