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Dejarte ir no fue olvidarte

Dejarte ir no fue olvidarte

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Doctor / Casarse por embarazo / Completas
Popularitas:42.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Aisyah Alfatih

Sara Almeida creyó que lo había dejado todo atrás: el amor, el dolor y la vida que pudo haber tenido junto a Santiago Montero. Cinco años después de una ruptura que le destrozó el alma, Sara ha reconstruido su mundo desde cero. Tiene una floristería modesta, una voluntad de hierro y un hijo de cuatro años llamado Sergio, cuya risa es capaz de iluminar hasta el día más oscuro.

Pero una noche de emergencia en el hospital lo cambia todo.

Santiago, ahora un joven médico brillante y heredero de una de las familias más influyentes de la ciudad, se encuentra cara a cara con la mujer que juró olvidar. Y con un niño que tiene sus mismos ojos.

Lo que ninguno de los dos sabe es que su separación no fue obra del destino, sino de una red de mentiras, manipulaciones y secretos familiares que alguien tejió desde las sombras. Y esa persona no tiene intención de dejarlos ser felices.

Mientras Santiago y Sara luchan por reconstruir lo que se rompió entre ellos, una mujer obsesiva y peligrosa acecha cada uno de sus pasos. Porque hay quienes prefieren destruir lo que no pueden tener.

Entre la pasión que nunca se apagó, un niño que solo quiere una familia completa y enemigos que acechan desde las sombras, Sara y Santiago descubrirán que dejarse ir jamás significó olvidarse.

NovelToon tiene autorización de Aisyah Alfatih para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bab 35

Capítulo 35

La noche se hacía cada vez más profunda cuando el auto de Santiago finalmente entró en el patio de la residencia Montero. Las luces de la casa aún brillaban con fuerza, como si alguien estuviera esperando su regreso.

En cuanto Santiago bajó del auto y entró en la casa, Teresa, que llevaba un buen rato sentada inquieta en la sala, se puso de pie de inmediato.

—Santi… —La voz de la mujer sonó aliviada. Teresa se apresuró a acercarse a su hijo, pero Santiago no la miró en absoluto.

El rostro del hombre estaba frío y agotado. Sus pasos continuaron firmes hasta que finalmente se detuvo en la sala.

Ahí, Don Ricardo seguía sentado en el sofá, observando a su hijo en silencio. El ambiente en la casa se sentía tremendamente tenso. Teresa intentó hablar de nuevo con cautela.

—¿Ya comiste? Mamá mandó a preparar…

—Voy a casarme con Sara. —Las palabras congelaron el ambiente de golpe.

Teresa enmudeció al instante, los ojos muy abiertos.

—¿Qué?

Santiago permaneció de pie, erguido, con la mirada seria.

—Voy a casarme con Sara.

La voz del hombre era serena pero llena de determinación.

—Y voy a reconocer a Sergio como mi hijo ante quien sea.

Teresa contuvo la respiración de inmediato. Sabía que tarde o temprano llegaría esta conversación. Pero escucharlo directamente de boca de Santiago la ponía nerviosa de todas formas.

—Santiago… —la voz de la mujer comenzó a debilitarse—, ¿estás seguro?

La mirada de Santiago se volvió hacia ella.

—Hace cinco años los perdí por culpa de mentiras y la intromisión de otros.

La mandíbula del hombre se endureció.

—Ahora no pienso perderlos de nuevo.

Teresa bajó el rostro lentamente.

Mientras tanto, Don Ricardo, que había permanecido callado todo ese tiempo, habló al fin con voz pausada:

—Si esa es tu decisión…

La mirada del hombre mayor se posó con calidez sobre su hijo.

—Tienes todo mi apoyo.

Santiago volteó hacia su padre. Su expresión se suavizó ligeramente. Pero, del otro lado, Teresa se inquietó aún más. La mujer notó que la mirada de su esposo llevaba un buen rato clavada en ella con severidad.

Como advirtiéndole que no volviera a cometer los mismos errores. Teresa apretó sus propios dedos con suavidad antes de decir al fin en voz baja:

—Mamá… está de acuerdo.

Santiago se sorprendió un poco. Teresa levantó el rostro lentamente. Los ojos de la mujer comenzaron a llenarse de lágrimas.

—Mamá te pide perdón…

La voz de Teresa temblaba, cargada de arrepentimiento.

—Lo que mamá hizo antes estuvo mal.

Santiago se quedó en silencio. Teresa se acercó despacio.

—Mamá no supo nunca que Sara estaba embarazada en ese entonces…

Las lágrimas le cayeron lentamente.

—Si mamá lo hubiera sabido… —su voz se quebró— mamá no habría permitido que su nieto creciera sin su padre.

La sala permaneció en silencio varios segundos. Santiago miró a su madre largamente. La decepción seguía ahí, la herida tampoco había desaparecido. Pero al ver a la mujer que siempre se había mostrado fuerte llorando ahora frente a él, Santiago apartó la mirada poco a poco mientras dejaba escapar un suspiro pesado.

—Estoy cansado, mamá… —La voz del hombre sonó profundamente agotada—. Solo quiero vivir en paz con mi familia.

Esas palabras hicieron que Teresa volviera a llorar en silencio. Mientras tanto, Don Ricardo observaba a su hijo con una culpa que no era menor. Porque al fin se daban cuenta de que su hijo, durante todo ese tiempo, solo había querido una vida sencilla junto a la persona que amaba.

A la mañana siguiente, el ambiente en la casa de los Montero se sentía mucho más tranquilo que en los días anteriores.

La luz del sol matutino entraba por los amplios ventanales del comedor, iluminando la larga mesa ya dispuesta con un desayuno caliente preparado por el servicio de la casa.

Desde que escuchó la voluntad de su hijo la noche anterior, Teresa no se atrevía a oponerse a nada. Santiago bajó de la planta alta con su ropa de trabajo impecable. Al verlo llegar, Teresa se puso de pie por reflejo.

—Mamá mandó a prepararte una sopa —dijo con suavidad—. Anoche casi no cenaste.

Santiago se detuvo un momento al notar el cambio de actitud de su madre. El hombre se sentó sin decir nada. Don Ricardo, que ya estaba en la mesa, observaba a ambos en silencio.

Teresa se apresuró a servirle la comida a Santiago con sus propias manos.

—Esta tarde mamá quiere ir a la costa.

Santiago levantó el rostro de inmediato. Teresa le dedicó una pequeña sonrisa, aunque se le notaba nerviosa.

—Mamá quiere conocer a Sara… —Su voz era suave—. Y a mi nieto.

El corazón de Santiago latió despacio al escuchar aquello. Teresa bajó la mirada antes de añadir en voz baja:

—Mamá sabe que tal vez Sara todavía le tiene miedo a mamá.

Sus ojos volvieron a humedecerse.

—Pero mamá quiere pedirle perdón en persona.

El comedor quedó en completo silencio. Don Ricardo dejó escapar un pequeño suspiro y luego dijo:

—Eso es precisamente lo que deberías hacer.

Teresa asintió despacio.

Mientras tanto, Santiago se limitó a mirar a su madre. No se imaginaba que la mujer que más se había opuesto a Sara ahora quisiera ir ella misma a la costa.

Teresa volvió a hablar con cautela:

—Si de verdad vas a casarte con Sara… —Su mirada se encontró poco a poco con la de Santiago—. Mamá no se va a interponer más.

Santiago sintió que un gran peso en su pecho se aligeraba un poco. Aunque las heridas del pasado no habían sanado del todo, al menos ahora su familia comenzaba a aceptar a la mujer y al niño más valiosos de su vida.

Después de terminar el desayuno, Santiago se levantó de la silla acomodándose la bata de médico.

Ese día era el primero de vuelta al trabajo tras unos días de descanso que se habían sentido como un largo viaje en su vida.

Aunque sus ojos aún guardaban cansancio, había una calma que regresaba poco a poco después de haber encontrado por fin a Sara y a Sergio.

—Ya me voy. —Santiago tomó las llaves del auto.

Don Ricardo asintió despacio, mientras Teresa se puso de pie para acompañarlo hasta la entrada del comedor, como si temiera que su hijo fuera a desaparecer otra vez de repente.

—Ten cuidado en el camino —dijo la mujer con ternura.

Santiago miró a su madre unos segundos y luego asintió brevemente.

—Sí, mamá.

Teresa se quedó un instante en silencio al escuchar esa respuesta. Hacía mucho que Santiago no le respondía con tanta suavidad. Minutos después, el auto de Santiago salió del patio rumbo al hospital.

En el camino, el hombre no podía ocultar su propia sonrisa. Sus manos abrieron varias veces la pantalla del celular antes de presionar finalmente el nombre de Sara.

La llamada conectó bastante rápido. Pero lo que se escuchó fue una vocecita que conocía perfectamente.

[¿Hola?]

Al instante, la sonrisa de Santiago se ensanchó sin que se diera cuenta.

—¿Sergio?

[¡Sí!] —la voz del niño se llenó de entusiasmo de inmediato—. [¡Papá!]

El corazón de Santiago volvió a llenarse de calidez con solo esa simple palabra.

[¿Qué hace papá?] —preguntó Sergio con inocencia.

—Papá va en el carro, de camino al trabajo.

[Ah…] —El tono de Sergio cambió a uno triste de repente—. [¿Pol qué siemple tlabajas?]

Santiago no pudo evitar soltar una pequeña risa.

—Si papá no trabaja, ¿qué va a comer Sergio?

[Está mamá.] —La respuesta ingenua arrancó a Santiago una carcajada suave.

Del otro lado se escucharon pasitos y el sonido de una silla moviéndose.

[¡Papá, sabes qué!] —Sergio empezó a contar con entusiasmo—. [¡Hoy Selgio se despertó solito!]

—Ah, qué bien.

[¡Pues clalo!]

Santiago sonrió durante todo el rato que lo escuchó parlotear.

Mientras tanto, en la pequeña cocina de la casa, Sara, que estaba preparando el desayuno, volteó al escuchar la voz de su hijo.

—Sergio, ¿con quién hablas?

—¡Papá!

El corazón de Sara latió más rápido al instante. La mujer se apresuró a salir secándose las manos aún mojadas. Y efectivamente, Sergio estaba sentado en el sofá sosteniendo el celular con una cara radiante.

—Papá dice que Selgio es genial.

Santiago, que alcanzó a escuchar los pasos de Sara, sonrió levemente.

—Sara…

La voz del hombre sonó mucho más suave de lo habitual. Sara se quedó callada unos segundos antes de tomar el teléfono con cuidado.

[Hola…]

—¿Ya desayunaste? —Esa pregunta tan sencilla, por alguna razón, hizo que el corazón de Sara se llenara de calidez.

[Todavía no] —respondió ella en voz baja—. [Estoy preparando algo para Sergio.]

Santiago sonrió ligeramente mientras conducía.

—Los extraño.

El rostro de Sara enrojeció de golpe. Mientras tanto, a su lado, Sergio se unió gritando con entusiasmo:

[¡Selgio también extlaña a papá!]

La risa de Santiago se escuchó desde el otro lado. Aunque los separaba la distancia entre la ciudad y la costa, aquella mañana se sentía como la de una pequeña familia completa.

Una leve sonrisa seguía adornando el rostro de Santiago mientras escuchaba la voz de Sergio que no paraba de parlotear desde el otro lado.

El auto del hombre avanzaba tranquilo por las calles de la ciudad en la mañana, mientras su corazón se sentía mucho más ligero que en los días anteriores.

[¿Papá llega cansado del tlabajo?] —preguntó Sergio con inocencia.

—Con escuchar la voz de Sergio, se me quita el cansancio.

[Jeje…] —El pequeño soltó una risita contenta.

Sara, de pie junto a la mesa del comedor, solo pudo dejar escapar un pequeño suspiro al ver la complicidad entre padre e hijo. La voz de Santiago se tornó un poco más seria.

—Sara…

La mujer volvió a prestarle toda su atención.

[¿Sí?]

Santiago calló un momento, como si estuviera armando las palabras. Al fin, el hombre dijo con voz pausada:

—Puede que en unos días… mamá y yo vayamos a la costa. —El corazón de Sara latió más rápido de inmediato.

[¿Qué?]

—Quiero ir por ti y por Sergio.

Del otro lado se hizo el silencio durante unos segundos. Santiago continuó con voz suave pero llena de convicción:

—No quiero que sigamos separados así.

La mirada del hombre iba fija en el camino, pero su mente estaba ocupada solo por Sara y su hijo.

—Quiero que vuelvan conmigo.

La respiración de Sara se detuvo. La mujer apretó el celular con un poco más de fuerza. Mientras tanto, Sergio, que seguía sentado en el sofá, exclamó con entusiasmo:

[¡¿Volvel con papá?!]

Santiago sonrió al escucharlo.

—Sí.

[¿Y Selgio puede dolmil con papá?]

La pregunta inocente hizo que el corazón de Santiago se apretara y se llenara de calidez al mismo tiempo.

—Sí.

[¿Podemos il a paseal?]

—Sí.

[¿Puedo ablazal a papá todos los días?] —La voz del niño empezó a sonar cargada de esperanza.

Santiago tuvo que cerrar los ojos un instante para contener la emoción.

—Puedes… —Su respuesta fue apenas un susurro ronco.

Del otro lado, Sara comenzó a inquietarse. La mujer bajó la mirada despacio.

[Santiago…]

—Sé que tienes miedo. —El hombre la interrumpió con suavidad—. Sé que todavía te preocupa lo de mamá.

Sara enmudeció. Porque eso era exactamente lo que más la asustaba. Santiago volvió a hablar con total seguridad:

—Te prometo que esta vez nadie va a hacerte daño.

El tono del hombre era completamente serio.

—Y mamá… —Santiago tomó aire despacio—, mamá también quiere verlos a ti y a Sergio.

El corazón de Sara volvió a latir con fuerza.

[¿Qué?]

Santiago sonrió levemente.

—Quiere pedirte perdón en persona.

Los ojos de Sara se abrieron de par en par.

Mientras tanto, Sergio, que no entendía del todo la conversación de los adultos, volvió a exclamar con inocencia:

[¡¿La abuelita va a venil?!]

Santiago soltó una pequeña risa.

—Sí.

[¡Sí!] —Sergio aplaudió contento al instante.

Mientras tanto, Sara seguía inmóvil, paralizada. Porque todo aquello se sentía como un sueño demasiado difícil de creer. Cinco años atrás se había ido cargando heridas y miedo.

Pero ahora, la persona que más la había rechazado quería ir a buscarla a ella y a su hijo para llevarlos de vuelta a casa.

[Los espero] —respondió ella en voz baja.

Santiago solo sonrió antes de colgar la llamada.

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Mirla Loyo
que patético éste Santiago 🤦‍♀️..me callé cuando insultaron a Sara, pero con Diego no!🤦‍♀️🤣🤣
Mirla Loyo
que estupidez tanta plata y pierden el tiempo hablando gafedades y la idiota puro llorar 🤷‍♀️
Mirla Loyo
para mí el está ahí para evitar que la loca atente contra la vida de Sara y el niño?🤔
Mirla Loyo
y los papás que se hicieron?🤔
Mirla Loyo
y la pregunta es... porqué éste mequetrefe es el títere de esta loca?😱🤔
Mirla Loyo
lo drogaron 😡
Mirla Loyo
no estoy entendiendo na' quién es el tío?..hablan como Sergio 🤣🤣en 3era persona 🤔
Mirla Loyo
pero como concibió a Sergio si no atenido relaciones?🤔.. será que Santiago por despecho se emborracho y tuvo relaciones con ella y por eso no se acuerda?🤔
Mirla Loyo
y entonces?🤔 la violó un familiar?🤔
Mirla Loyo
de seguro ésta zorra tiene mucho que ver con la separación 🤔
Mirla Loyo
va pues y ésta mujer porque no llama a la policía?..dejarse jider por alguien que ni familia es 😡
Maritza Pérez
Excelente
Mirna Lobo
muy buena felicidades escritora 😊
Mirna Lobo
que stress 😡 ahora quién desapareció? /Grimace/
Mirna Lobo
nunca se deja sola a la novia 😡y dónde está la seguridad cuando se necesita 🤬🤬
Mirna Lobo
ese viejo estúpido quiere casar a Santiago con la dañada de su hija 😡 cuando se entere que va estar acusada de asesinato le va a dar un telele 🤣🤣
Mirna Lobo
siempre es lo mismo /Grimace/los baños 😡
Mirna Lobo
con tal y no le vaya hacer algo a Sara o al niño 😡 y como siempre cuando vaya al baño en el CC como pasa siempre /Grimace/
Mirna Lobo
😡 que tipa tan loca 🤬🤬no se cansa
Mirna Lobo
al fin mija abriste la boca /Right Bah!/puro llorar /Right Bah!/
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