La abogada más brillante de su generación murió a traición... y despertó dentro del cuerpo de Aura Luminar, la hija de un duque a quien su propio prometido, el príncipe Luis, acababa de empujar al fondo de un lago helado para quedarse con su amante.
Craso error.
La joven ingenua que se ahogó por amor ya no existe. Quien sube ahora a la orilla es una mujer de mente fría y lengua afilada, decidida a hacer que todos los que la traicionaron paguen hasta el último centavo. Pero la venganza abierta es un desperdicio: para destruir a un príncipe heredero necesita un arma más letal, alguien que esté por encima de él. Un solo nombre encaja: Zane Caliber, el emperador temido en todo el imperio, un hombre glacial, intocable, que ha mantenido vacío el trono de la emperatriz durante años.
Aura planea usarlo. Lo que no calcula es que ese soberano de hielo, acostumbrado a que el mundo se arrodille ante él, quede fascinado justamente por la única mujer que se atreve a rechazarlo, a desafiarlo y a llamarlo "viejo loco" a la cara.
Entre duelos verbales en la corte, complots que buscan su muerte y enemigos que se niegan a caer, la guerra de Aura por la justicia se irá transformando en algo mucho más peligroso: un amor que ninguno de los dos pidió, pero al que ya no podrán renunciar.
Fue desechada por el príncipe. Reinará en el corazón del emperador.
NovelToon tiene autorización de hofi03 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El hombre del pasado
—¡Vaya! ¿El joven señor Ethan? ¿El amigo de la infancia que antes la protegía de aquellos niños nobles tan latosos? —dijo Sora, entusiasmada.
Aura asintió despacio; el cansancio del incidente en el mercado se esfumó de pronto, reemplazado por la sorpresa y la alegría.
—¿Por qué no avisó de que iba a volver? —murmuró, y enseguida se recogió un poco el vestido.
—¡Vamos, Sora! ¡Al salón, ahora mismo! —dijo, echando a andar a toda prisa hacia el interior de la casa.
—¡Sí, señorita! —respondió Sora, contenta, siguiendo a su ama.
Aura caminó rápido hasta llegar por fin ante la puerta del salón principal, entornada.
Dentro, un joven de figura alta y firme, vestido con un gallardo uniforme militar, estaba sentado con toda calma degustando una taza de té.
La luz que entraba por el amplio ventanal iluminaba el rostro apuesto y de rasgos marcados de aquel joven, resaltando la línea afilada de su mandíbula.
Al oír los pasos que se acercaban, el joven volvió de inmediato la cabeza hacia la puerta.
En cuanto vio la figura de Aura en el umbral, una amplia y cálida sonrisa se dibujó al instante en el apuesto rostro de Ethan.
—¡Aura! —la saludó, alegre, poniéndose de pie de un salto del sofá.
Aura se quedó paralizada un momento y luego le devolvió una sonrisa enorme, dándole la bienvenida a su amigo de la infancia.
—¡Ethan! ¿De verdad ya volviste? —exclamó Aura, incapaz de ocultar su dicha, y caminó hacia él.
Ethan abrió los brazos de par en par en cuanto Aura se plantó frente a él y la recibió con un abrazo cálido.
—Por supuesto; llegué a la capital de madrugada, y el primer lugar al que vine fue, como no, a tu casa, llorona —dijo Ethan con ternura, dándole unas palmaditas suaves en la coronilla.
Aura soltó una risa fresca, se apartó del abrazo y alzó la vista para mirar de cerca a su viejo amigo.
—Vaya, parece que ha pasado años sin vernos; ya tienes toda la pinta de un general de verdad —lo elogió, reparando en el pulcro uniforme militar que llevaba.
Ethan sonrió con orgullo, se cruzó de brazos y arqueó una ceja.
—Claro, en la frontera me entrenaron con dureza, no como a ti, que solo te dedicas a hacerle la cabeza un lío al duque Daren —la picó con tono burlón.
Aura soltó un leve bufido y le dio un golpecito en el brazo musculoso con el pequeño abanico plegable que llevaba en la mano.
—Desgraciado, recién nos vemos y ya te atreves a buscar pleito, ¿eh? —lo regañó, fingiéndose molesta, aunque sus labios seguían curvados en una sonrisa.
Sora, de pie en un rincón del salón, también sonrió de oreja a oreja al ver la complicidad de los dos viejos amigos.
—Bienvenido de vuelta a la capital, joven señor Ethan —lo saludó con cortesía.
Ethan se volvió hacia Sora y le dedicó un asentimiento amable.
—Gracias, Sora; parece que cada vez cuidas mejor a esta llorona de tu ama —respondió, en broma.
Aura puso los ojos en blanco al oír la chanza de Ethan.
—Ya basta, no empieces. Vuelve a sentarte —dijo, tomando asiento en el sofá, frente a él.
Ethan se acomodó de nuevo y clavó la mirada en Aura con unos ojos que de pronto se tornaron algo más serios.
—La verdad, no he venido solo por la nostalgia, Aura —dijo en voz baja, lo que hizo que Aura detuviera la mano con la que iba a servir el té.
Aura levantó el rostro y le sostuvo la mirada, penetrante.
—¿Qué pasa? No me digas que traes malas noticias de la frontera —indagó, yendo directo al grano.
Ethan soltó un breve suspiro y recostó la espalda en el sofá.
—No es la frontera, sino un rumor que oí de camino hacia aquí —respondió, serio.
Aura frunció el ceño; el rumbo de la conversación no le resultaba desconocido.
—¿Qué rumor? —preguntó, intrigada.
Ethan volvió a suspirar y se recostó en aquel lujoso sofá, mirando a Aura con fijeza.
—El de la cancelación de tu compromiso con el príncipe Luis —dijo, serio.
Ethan se inclinó hacia adelante, observándola con una mirada llena de inquietud y desconcierto.
—En cuanto me enteré, salí disparado hacia acá; temía que te hubieras encerrado o que estuvieras llorando a mares por culpa de ese canalla —continuó, escrutando el rostro de la muchacha que tenía delante.
Pero no fue tristeza lo que Ethan encontró: Aura soltó, por el contrario, una risa suave, tranquila y con un dejo de desdén que a él le resultó de lo más extraño.
Aura se acomodó en el asiento, cruzó las piernas con elegancia y se apoyó el mentón en una mano.
—¿Llorar por Luis? —repitió, esbozando una sonrisa de medio lado, afiladísima.
—¿Para qué iba a malgastar mis valiosas lágrimas en una basura como él, Ethan? —dijo con desdén, tan campante, sin la menor carga.
—¿Q-qué?
Ethan abrió los ojos como platos, tanto que dio un pequeño respingo en el respaldo del sofá, y la miró con el ceño fruncido.
—¿A-Aura? ¿De verdad eres tú? —preguntó, balbuceando, entornando los ojos, extrañado.
—Por supuesto que soy yo. ¿Quién más iba a ser, según tú? —respondió ella, arqueando una ceja.
Ethan negaba con la cabeza, sin dar crédito, reparando en la forma de hablar de Aura, de pronto tan atrevida y afilada.
Muy distinta de la Aura que él conocía: una muchacha llorona, dulce, tímida, que rompía a llorar cada vez que el príncipe Luis la lastimaba.
—Parece que he pasado demasiado tiempo fuera; te veo muy diferente, Aura —murmuró Ethan, llevándose una mano a la frente, que de repente le palpitaba.
—Antes, con solo mencionar a Luis, se te llenaban los ojos de lágrimas. Pero ahora, ¿lo llamas basura? —preguntó, titubeante.
Aura notó la mirada de desconcierto de Ethan; el alma astuta de Ester enseguida se puso a maquinar y esbozó una sonrisa dulce para disimular el cambio en su carácter.
—Las personas cambian, Ethan —respondió con calma, dando unas palmaditas suaves a la mesita de té que tenía delante.
—Además, después de que ese miserable casi me matara a base de engaños, ¿de verdad esperabas que siguiera siendo una niña ingenua y boba? —continuó, sosteniéndole la mirada con firmeza.
Ethan guardó silencio un momento, digiriendo aquellas palabras tan tajantes de su amiga.
—Tienes razón —dijo, asintiendo con la cabeza.
—¡Pues mejor así! ¡Eso significa que ya te funciona bien la cabeza! —la elogió, riendo satisfecho.
Aura le lanzó una mirada fiera y sacudió el abanico plegable en su dirección.
—Esa boca tuya, apenas llegas y ya andas buscando problemas —refunfuñó, fingiéndose molesta.
—Y bien, ¿cuál es tu plan ahora que te has librado de ese maldito príncipe? —preguntó Ethan, curioso, volviendo a dar un sorbo a su té caliente.
Aura sonrió de medio lado; un destello ladino y rebosante de seguridad le brilló en las pupilas.
—¿Mi plan? —lo dejó picado.
—Por supuesto, disfrutar de una vida libre mientras veo cómo, uno a uno, mis enemigos caen hasta quedar arrancados de raíz —respondió con un tono dulce, pero de lo más letal.
Ethan se atragantó con su propio té y rompió en toses, contemplando a Aura con una mirada de asombro.
Vaya... mi amiguita de la infancia se ha convertido de verdad en una villana de lo más temible, pensó Ethan, esbozando una sonrisa de orgullo.
Se puso de "escalón" y él ( " el viejo loco") se impulso y voló como Buzz Lightyear, "al balcón y no más allá". ✊🙄😏😈😄😈😆😈😅😂🤣😁
¿O solo se cree Batman, el caballero de la noche "?. ☝️😏
°~😌~°
Eso no significa que sea eficiente. °~🤨~°
Porque, dinero no es sinónimo de eficaz. ☝️🧐😉