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De las cenizas, me levanté

De las cenizas, me levanté

Status: Terminada
Genre:Mujer despreciada / Amante arrepentido / Divorcio / Completas
Popularitas:11.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Rere ernie

Valentina Montero lleva siete años entregándole todo a su matrimonio. Vendió la herencia de sus padres, levantó una empresa desde la quiebra y renunció a su propia vida para que Andrés Fuentes alcanzara el éxito. Pero la noche en que él recibe el premio de Empresario del Año, en lugar de agradecerle, pronuncia el nombre de otra mujer frente a cientos de invitados. Minutos después, le entrega los papeles de divorcio ya firmados. Camila Gallardo, joven, ambiciosa y conectada con una de las familias más poderosas del mundo empresarial, ocupa ahora su lugar.

Sin hogar, sin familia y con la dignidad hecha pedazos, Valentina se niega a hundirse. Con la experiencia que ganó en años de trabajo invisible, consigue un puesto directivo en una de las corporaciones más importantes del país. Poco a poco, la mujer que todos descartaron empieza a brillar con luz propia. Y mientras ella asciende, la vida de quienes la humillaron comienza a desmoronarse: secretos enterrados salen a la luz, alianzas se quiebran y el arrepentimiento llega demasiado tarde.

En medio de su renacimiento, un hombre poderoso que la conoce desde mucho antes de que el mundo le diera la espalda empieza a demostrarle que el amor no siempre tiene que doler. Pero Valentina ha aprendido a desconfiar, y abrirle el corazón a alguien de nuevo es un riesgo que no sabe si está dispuesta a correr, sobre todo cuando las rivales que quieren verla destruida no se han dado por vencidas.

NovelToon tiene autorización de Rere ernie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Episode — 32.

Capítulo 32

Valentina salió del elevador en cuanto las puertas se abrieron.

El vestíbulo del hotel lucía mucho más concurrido que esa tarde. Los participantes del Business Leadership Summit iban llegando con trajes de etiqueta y vestidos formales. Conversaciones en distintos idiomas se entrelazaban en el aire, mientras los flashes de los fotógrafos de la prensa financiera centelleaban de tanto en tanto para capturar el momento.

No lejos de la entrada principal, Santiago departía con varios representantes de empresas de Japón y Australia. Al ver aparecer a Valentina, su mirada se desvió un instante hacia ella.

El vestido azul oscuro que llevaba era sobrio, pero irradiaba una elegancia contenida. Llevaba el cabello suelto, bien peinado, y un maquillaje discreto que reforzaba su imagen profesional.

Santiago se disculpó con sus interlocutores y caminó hacia ella.

—¿Te hice esperar?

Santiago negó con suavidad.

—Yo también acabo de llegar hace unos minutos.

Su mirada se detuvo sobre Valentina un par de segundos.

—Estás muy elegante esta noche.

Valentina esbozó una sonrisa breve.

—Gracias.

—Pero que no haya malentendidos.

—¿Qué?

—Te estoy elogiando como compañero de trabajo.

Valentina soltó una risita.

—Menos mal que lo aclaraste.

—¿Y si no lo hubiera hecho?

—Se le habrían subido los colores a alguien.

Santiago también dejó escapar una sonrisa.

—Bien, en ese caso... vamos.

Los dos avanzaron juntos hacia el salón de baile situado en la planta baja del hotel. A sus espaldas, algunos participantes los observaron de reojo antes de retomar sus conversaciones.

Desde el otro extremo del corredor, un par de ojos seguía cada paso de ambos con un rencor apenas contenido. Camila apretó los dientes.

—Míralos.

Miranda dirigió la vista en la misma dirección, pero en lugar de irritarse, dejó asomar una sonrisa fina.

—Dentro de un momento... no les va a quedar tiempo para sonreír.

Camila terminó por exhibir una mueca de satisfacción.

El salón principal albergaba ya a más de quinientos asistentes de distintos países. Arañas de cristal pendían majestuosas del techo, y una pantalla LED gigante proyectaba el logotipo del Business Leadership Summit.

Un maestro de ceremonias subió al escenario.

—Good evening, distinguished guests. Welcome to the International Gala Dinner.

Los aplausos inundaron la sala. El acto arrancó con unas palabras del presidente del comité organizador, seguidas de una presentación de orquesta. Los invitados comenzaron a disfrutar la cena mientras tejían lazos de negocios.

Santiago presentó a Valentina ante varios CEO de empresas multinacionales.

—This is Ms. Valentina Montero, our General Manager of Operations.

Un CEO japonés le tendió la mano.

—Nice to meet you.

—Nice to meet you too.

La conversación fluyó con calidez. No pocos asistentes quedaron impresionados al enterarse de que la estrategia de eficiencia operativa de Valentina había elevado significativamente el rendimiento del Grupo Valverde.

En otra zona del salón, Andrés solo podía observar desde lejos. Veía cómo Valentina hablaba con total seguridad. Sin darse cuenta, la comisura de sus labios se curvó levemente.

Al fin... encontraste un lugar donde te valoran.

En un rincón del salón, Miranda consultó su reloj.

—Es la hora.

Camila se irguió de golpe.

—¿Cuándo?

—Cuestión de minutos.

Poco después, un hombre disfrazado de empleado del hotel se acercó al personal de seguridad del evento y le entregó algo.

La expresión del guardia se endureció al instante.

—¿Está seguro?

—Lo encontré en el área de los participantes.

El guardia abrió una bolsa de evidencia transparente; dentro había una memoria USB negra sin marca alguna.

El hombre le susurró al oído.

—También vi a alguien introducirla en el bolso de una de las asistentes.

—¿Quién?

—La mujer del vestido azul. —Levantó el índice con lentitud.

La mirada del guardia se dirigió de inmediato a Valentina, que en ese momento conversaba con varios inversionistas. Su rostro se tensó y llamó al jefe de seguridad. En menos de un minuto, cuatro agentes se aproximaron al grupo de Santiago.

—Excuse me, Mr. Valverde.

Santiago giró con calma.

—Yes?

—Necesitamos hablar un momento con una integrante de su delegación.

—¿Sobre qué?

El guardia fijó la vista en Valentina.

—La señora Montero.

—¿Algún problema? —Valentina parecía desconcertada.

—Hemos recibido un reporte según el cual usted podría estar en posesión de datos confidenciales pertenecientes a uno de los participantes de la conferencia.

Las palabras del guardia hicieron que las conversaciones a su alrededor se apagaran de golpe; varios invitados voltearon a ver.

—¿A qué se refiere? —preguntó Valentina sin perder la compostura.

—Solo seguimos el protocolo.

El jefe de seguridad hizo un gesto cortés.

—Le pedimos que nos permita revisar el contenido de su bolso.

El salón, que un momento antes bullía de charlas, fue sumergiéndose en el silencio; decenas de miradas convergieron en la escena. Camila contenía una sonrisa; Miranda alzó su copa de vino con serenidad.

Santiago, entretanto, no mostró el menor asomo de alarma. Su mirada permaneció imperturbable frente a los guardias. Como si hubiera estado esperando ese instante desde el principio.

El jefe de seguridad mantuvo una postura profesional.

—Disculpe las molestias, señora Montero. Es solo un procedimiento para salvaguardar la seguridad de todos los asistentes.

La atmósfera del salón, hasta entonces envuelta en la melodía de la orquesta, fue cediendo al silencio. Las conversaciones se apagaron y buena parte de los presentes giró la cabeza hacia la delegación del Grupo Valverde.

Valentina tomó aire despacio.

—No hay problema. —Extendió el bolso de mano que llevaba—. Revísenlo.

Su aplomo desconcertó a varios asistentes, que se miraron unos a otros. El guardia abrió el bolso con cuidado.

Una cartera.

Un celular.

Un tarjetero.

Una pluma.

Una polvera.

Algunos objetos personales más.

Y entonces...

—Un momento.

El guardia frunció el ceño al palpar algo fuera de lo común. Extrajo con lentitud una memoria USB negra, sin logotipo.

El silencio se espesó.

—¿Es este el objeto que mencionó? —le preguntó al otro guardia.

—Sí. —El primero tomó de inmediato una laptop que el comité organizador había dispuesto—. Con autorización del comité, verificaremos el contenido de este dispositivo.

Conectaron la memoria. Segundos después, una carpeta apareció en la pantalla.

CONFIDENTIAL

M&A STRATEGY

ACQUISITION PLAN

En la esquina superior derecha resplandecía el logotipo de una de las multinacionales japonesas que también participaban en el foro.

El rostro de varios CEO se transformó.

—That's our confidential document...

—Son datos internos de nuestra empresa.

—¿Cómo terminaron en sus manos?

Los murmullos inundaron el salón.

Andrés, que se hallaba a poca distancia, se puso de pie.

—¿Qué ocurrió?

Su secretaria también clavó los ojos en la pantalla, el semblante lívido.

—Señor... esos no son datos cualquiera.

—Funcionó... —Camila bajó la cabeza, esforzándose por ocultar una sonrisa triunfal.

Miranda apenas podía disimular su satisfacción.

—Ya casi termina.

El presidente del comité organizador encaró a Valentina con gesto grave.

—Señora Montero, ¿puede explicar por qué documentos confidenciales de otro participante se encontraban dentro de su bolso?

Todas las miradas convergieron en Valentina. La mujer observó la memoria USB durante unos segundos.

—Jamás había visto ese objeto.

—La memoria fue hallada en su bolso.

—Lo sé. —Valentina no perdió la calma—. Pero no es mía.

Algunos asistentes sacudieron la cabeza.

—La evidencia es clara.

—No pudo entrar sola.

—Esto constituye una falta ética gravísima.

El presidente del comité retomó la palabra.

—Hasta que la investigación concluya, nos vemos obligados a suspender todos sus accesos a las actividades del Business Leadership Summit.

La frase iluminó el rostro de Camila; era justo lo que habían esperado. Sin embargo, en medio de aquel silencio tenso, Santiago dio un paso al frente.

—Un momento. —Encaró al presidente del comité con una tranquilidad que contrastaba con el revuelo—. Antes de que tome una decisión respecto a la Gerente General de Operaciones de nuestra empresa, permítame hacerle una petición.

—Adelante.

—Solicito que todos los presentes permanezcan en este salón durante quince minutos.

El presidente del comité arrugó el entrecejo.

—¿Con qué propósito?

—Porque quiero demostrar que ese dispositivo fue encontrado, en efecto, en el bolso de la señora Montero... —Santiago hizo una pausa deliberada— ...pero no fue ella quien lo puso ahí.

El salón estalló en murmullos.

Miranda, que un instante antes todavía esbozaba una sonrisa, frunció el ceño despacio. Camila volteó hacia ella.

La mirada de Santiago se posó entonces en el jefe de seguridad del hotel.

—Hace dos semanas, recibí información de que alguien planeaba incriminar a una de mis colaboradoras durante este foro.

—¿Qué quiere decir? —inquirió el presidente del comité.

—Por eso... desde el momento en que llegamos a este hotel, el equipo de seguridad interna del Grupo Valverde ha trabajado en coordinación con la seguridad del hotel para llevar a cabo una vigilancia continua.

No... imposible. Miranda notó que el corazón le latía cada vez más rápido.

Santiago sacó su celular y envió un mensaje breve. En menos de un minuto, dos miembros del equipo de seguridad del Grupo Valverde ingresaron al salón acompañados del jefe de seguridad del hotel.

Uno de ellos portaba una tablet.

—Señor Santiago.

—Reproduzcan la grabación.

—Sí, señor.

La pantalla LED gigante que hasta entonces mostraba el logotipo del evento fue cambiando lentamente. Una grabación de las cámaras de seguridad del corredor del piso veinte comenzó a reproducirse.

Todos los presentes contuvieron el aliento.

Y el rostro de Miranda, hasta hacía un momento sereno... fue perdiendo el color poco a poco.

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Valentina Vmr
Eso se llama madurez y amor 🥰
Valentina Vmr
Le llego el. Amor también
Valentina Vmr
🥰
Valentina Vmr
Igual a la hija de loca
Valentina Vmr
Buenísima historia 😍
Valentina Vmr
Brujas
Valentina Vmr
🥰
Valentina Vmr
Apareció la. Mosca en la sopa /Doge/
Valentina Vmr
Abors si va a saver Adrian lo que bueno
Valentina Vmr
Por avaricioso
Valentina Vmr
😍
Valentina Vmr
Ahora mastica y tragaaaa pegoooo
Valentina Vmr
👏Tomalaaaa🤭
Valentina Vmr
El karma
Valentina Vmr
Vamos. Valentina tu puedes!!!
Valentina Vmr
Van a llorar por malagradecidos
Valentina Vmr
Malagradecidos,,ya lo pagarán!!
Valentina Vmr
Pegoooo
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