"INCESTO"
Esa sería la palabra que cualquier persona utilizaría al saber que un adulto de 26 años está interesado en una joven de 17, y más aún, si son tío y sobrina. Cabe aclarar que tan poco soy un maldito puerco, las dudas y emociones surgieron hace unos pocos meses. Aunque he de reconocer que el “interés” ya pasó a segundo plano y fue sustituido por el “me gusta”, pero juro por la más sagrado que me queda, que es mi padre, que esto va mucho más allá del querer tener relaciones sexuales con ella. Jenny es la única persona con la que me siento cómodo y libre de expresarme, nuestra relación es única y especial.
Cuando la conocí, hace cinco años en esa casa hogar, un sentimiento por ayudarla me invadió, no sólo a ella, sino también a mi prima y sobrino. Todos habían sido tratados mal por la vida y recurrieron a mí en busca de ayuda. Los saqué de ese lugar y los traje a vivir conmigo.
Bueno, pero a todo esto, ustedes se preguntarán ¿quién soy yo?
Mi nombre es Daniel Alcocer, un ...
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III- ETHAN
...CAPÍTULO III...
...DANIEL ALCOCER...
Me acerco para ayudarla. - Date la vuelta. – Le ordeno y ella me obedece. Su cuello y espalda son tan seductores. El vestido le sienta demasiado bien, pero se vería mejor sin nada.
-¿De qué se ríe? [tímida] – Sin querer me he reído.
-De nada. – Desato por completo los tirantes. – Este vestido resalta tu figura. – La volteo.
-¿Eso es malo? – Me pregunta con su voz tímida.
Quiero besarla en este momento, pero debo controlarme. - No, para nada.- Contesto.
-Pero … ¿le gusta mi cuerpo? – Agacha su cabeza.
Con una de mis manos tomo su cintura acercándola a mí y la otra acaricia sus mejillas. - Mírame, tú eres hermosa tal y como eres, lo que yo u otros piensen de tu cuerpo no te debe de importar. – Mis palabras provocan su rojez.
-Tío…yo…
Muerde levemente su labio inferior, lo haré, la besaré.
DI DI DI – Celular de Daniel.
¡Mierda!, ¿por qué siempre tengo que ser interrumpido?, le doy un beso en la frente y me alejo.
*Contesta.
-Dime.
-…
-¿Urge?
-…
-Voy en camino
*Cuelga.
-¿Todo bien?
-No, hay un problema, algo de la empresa. Me tengo que ir, adiós.
-Adiós, tío.
Cierro la puerta detrás de mí. Me dirijo al garaje para sacar el auto y conducir a la casa de Roberto.
[Roberto: mejor amigo y compañero del trabajo]
En pocos minutos llego a su casa. Toco el timbre y enseguida me abre la puerta.
-¡Al fin!
-Dime, ¿qué pasó? - Entro y me siento en el sofá de la sala.
-Regresaron el contrato de los inversionistas de Japón.
-¡¿Qué?! – Me entrega los papeles y leo para mí mismo. - Este no es el contrato que revisé.
-Exacto, alguien quiso sabotear la unión con los inversionistas.
-¡¡Necesito nombres!! – Estoy muy enojado.
-Tengo sospechas, pero nada concreto.
-Dime la hora.
-Diez de la noche.
-En Tokio es la una de la tarde. Quieren sabotear mi empresa, pero no lo lograrán, llamaré al inversionista, conecta la llamada …
Horas después.
Pude arreglar el problema del contrato, ahora estoy de vuelta en casa. Abro la puerta del cuarto de visitas, Jenny aún sigue aquí, solo que está profundamente dormida encima de la cama.
Se ve tan linda durmiendo. Me acerco y con mucho cuidado la cargo entre mis brazos hasta mi habitación, ahí la recuesto en la cama y la tapo.
Al otro día.
-[Jenny, a bosteza]
-Levántate dormilona, se te hace tarde para la escuela.
-¿Tío, qué hace aquí?
-Pues es mi cuarto.
-Recuerdo que me bañé en el cuarto de visitas, después me quedé dormida.
-Cuando llegué, revisé el cuarto y te vi acostada, te traje aquí porque el calentador no funciona. [Mentira]
-¿Y usted, en dónde durmió?
-Al lado de ti. – Respondo sin titubeos.
-Me tengo que ir. - Se levanta muy rápido de la cama, pero la retengo tomándola del brazo.
-No, todavía no.
-¿Por qué? – Me pregunta nerviosa, eso me gusta.
-Te faltan las sandalias, estás descalza, te puedes enfermar. – Suelto su brazo y le paso las sandalias.
-Gracias.
-Me debes un masaje.
-¿Por qué?
-Dormir en un sillón no es nada cómodo. - Tomo mi saco para irme.
-¿Durmió en el sillón?
-Claro, tú dormiste en la orilla de la cama y el sillón está al lado, ¿acaso pensaste mal, querida? – Fijo mis ojos en los suyos.
-¡No, claro que no! – Sus orejas se tornan rojas.
-Te dejo, no llegues tarde a la escuela. – Le doy un beso en la frente y salgo de la habitación.
más te vale marrana. 🤣🤣🤣🤣🤣