Alessia Ferrer acepta casarse con el heredero de una familia rival para investigar la muerte de su hermano.
Lo que no esperaba descubrir es que su nuevo esposo también está buscando al asesino… y que ambos podrían estar viviendo con el enemigo dentro de sus propias familias.
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El anuncio
La mañana siguiente llegó demasiado rápido.
Alessia apenas había dormido.
Cada vez que cerraba los ojos, recordaba la conversación con Thiago la noche anterior. Sus palabras, su calma, la forma en que parecía observarlo todo como si estuviera varios pasos adelante de todos los demás.
Eso la inquietaba.
Porque Alessia Ferrer no estaba acostumbrada a que alguien pudiera anticiparse a ella.
Pero ahora estaba comprometida con un hombre que claramente sabía jugar el mismo tipo de juego.
El sonido de unos golpes suaves en la puerta la sacó de sus pensamientos.
—Adelante.
Marco entró en la habitación.
—Señorita Ferrer, su padre la espera en el salón principal.
—¿Ya?
—Sí.
Alessia se levantó de la cama.
—¿Ha llegado gente?
Marco asintió.
—Varias personas.
Eso hizo que Alessia frunciera ligeramente el ceño.
—¿Quiénes?
—Socios de la familia… y algunos invitados de los Castellani.
El anuncio iba a ser hoy.
Más rápido de lo que esperaba.
Alessia respiró profundamente.
—Bien. Dile a mi padre que bajaré en unos minutos.
—Sí, señorita.
Marco salió de la habitación.
Alessia caminó hacia su armario.
Después de unos segundos de pensar, eligió un vestido negro elegante.
Simple.
Pero imponente.
Si iba a enfrentarse a los Castellani, lo haría como una Ferrer.
Con la cabeza en alto.
El salón principal de la mansión Ferrer estaba lleno.
Hombres vestidos con trajes oscuros hablaban en pequeños grupos mientras varios asistentes servían bebidas.
Las conversaciones eran bajas, discretas… pero cargadas de curiosidad.
Todos sabían que algo importante estaba por anunciarse.
Cuando Alessia apareció en la parte superior de la escalera, varias miradas se levantaron hacia ella.
Pero una en particular llamó su atención de inmediato.
Thiago Castellani.
Estaba de pie cerca del centro del salón.
Su postura era relajada, pero su presencia dominaba el espacio.
Vestía un traje negro perfectamente ajustado.
Y cuando sus ojos se encontraron con los de Alessia…
una leve sonrisa apareció en su rostro.
Como si estuviera disfrutando la situación.
Alessia comenzó a bajar las escaleras.
Cada paso era firme.
Controlado.
Cuando llegó al último escalón, su padre se acercó a ella.
—Estás lista.
—Eso parece.
—Recuerda lo que hablamos.
—Lo recuerdo.
Vittorio asintió.
Luego levantó ligeramente la mano.
El murmullo en el salón comenzó a desaparecer.
Todos los presentes se giraron hacia él.
—Gracias por venir con tan poca anticipación —dijo con voz firme—. Sé que muchos de ustedes aún están lamentando la pérdida de mi hijo.
El ambiente se volvió más solemne.
—Pero la vida continúa. Y nuestras familias deben seguir adelante.
Vittorio hizo una breve pausa.
Luego continuó.
—Por esa razón, hoy quiero anunciar una nueva alianza.
Varias miradas curiosas se cruzaron entre los invitados.
Alessia sintió la presencia de Thiago acercándose.
Un segundo después, él estaba a su lado.
Su voz baja llegó hasta ella.
—¿Nerviosa?
—No.
—Mientes muy bien.
—Gracias.
Thiago soltó una pequeña risa.
Mientras tanto, Vittorio continuaba hablando.
—Después de varias conversaciones entre nuestras familias, hemos decidido fortalecer nuestras relaciones.
Una tensión invisible llenó la habitación.
Todos sabían lo que eso significaba.
Pero nadie lo dijo en voz alta.
Hasta que Vittorio finalmente pronunció las palabras.
—Mi hija Alessia Ferrer se comprometerá con Thiago Castellani.
El silencio fue absoluto.
Durante un segundo nadie reaccionó.
Luego comenzaron los murmullos.
Sorpresa.
Confusión.
Incluso incredulidad.
Las familias Ferrer y Castellani habían sido rivales durante años.
Y ahora estaban anunciando un matrimonio.
Thiago dio un paso al frente.
Su mano se extendió hacia Alessia.
—¿Me permites?
Ella lo miró durante un segundo.
Luego colocó su mano en la suya.
Los invitados comenzaron a aplaudir.
Algunos con entusiasmo.
Otros con evidente desconfianza.
Thiago levantó la mano de Alessia ligeramente, como si quisiera que todos vieran la escena.
—Parece que ahora somos oficialmente una pareja —susurró cerca de su oído.
—Solo en apariencia.
—Por ahora.
Alessia mantuvo la sonrisa frente a los invitados.
Pero su respuesta fue fría.
—No te acostumbres.
Thiago parecía divertirse con eso.
Mientras tanto, los invitados comenzaron a acercarse para felicitarlos.
Uno tras otro.
Socios.
Aliados.
Hombres que Alessia había visto durante años.
Pero entre todos los rostros, uno llamó su atención.
Un hombre que no estaba sonriendo.
De hecho, parecía… molesto.
Estaba observando la escena desde el otro lado del salón.
Thiago también lo notó.
—Interesante.
—¿Qué?
Thiago inclinó ligeramente la cabeza en dirección al hombre.
—Nuestro primer problema.
Alessia siguió su mirada.
—¿Quién es?
—Matteo Rinaldi.
El nombre le resultaba familiar.
—¿Uno de los socios de mi padre?
—Sí.
—¿Y por qué sería un problema?
Thiago la miró de reojo.
—Porque Rinaldi perdió mucho dinero cuando Gabriel murió.
Eso llamó su atención de inmediato.
—¿Qué quieres decir?
—Que tu hermano estaba trabajando en algo importante antes de morir.
El corazón de Alessia comenzó a latir más rápido.
—¿Qué cosa?
Thiago negó ligeramente con la cabeza.
—Todavía no lo sé.
El hombre llamado Matteo Rinaldi levantó su copa desde el otro lado del salón.
Pero su mirada no era amistosa.
Era fría.
Calculadora.
Y por alguna razón…
Alessia tuvo la sensación de que su compromiso con Thiago Castellani acababa de molestar a la persona equivocada.
Tal vez, pensó…
la respuesta sobre la muerte de Gabriel estaba mucho más cerca de lo que imaginaba.