Reencarnado en un mundo de magia y aventuras, Ren solo quiere una vida normal. El problema es que todo a su alrededor insiste en convertirlo en algo que no quiere ser.
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Capítulo 15: El rey del reino élfico
Las enormes puertas del castillo se abrieron lentamente.
El sonido del metal y la piedra resonó por el amplio corredor mientras varios guardias hacían una reverencia al ver entrar a Alicia.
Ren observó todo en silencio.
El interior era incluso más impresionante que el exterior.
Altos pilares blancos.
Ventanas enormes decoradas con símbolos élficos.
Luz mágica flotando suavemente cerca del techo.
Y un ambiente elegante… pero tranquilo.
—
—Esto sí está demasiado lujoso…
Murmuró Ren.
—
Alicia lo escuchó.
—¿No había castillos en tu mundo?
—
—Sí… pero no con magia flotando en el techo.
—
Arit y Lily soltaron pequeñas risas discretas detrás de ellos.
—
Mientras avanzaban por el enorme salón principal…
varios sirvientes y guardias comenzaron a observar discretamente a Ren.
O más específicamente—
a la tortuga sobre su cabeza.
—
Algunos incluso parecían tensarse al verla.
—
Ren ya empezaba a resignarse a eso.
—
Finalmente, las enormes puertas del salón del trono se abrieron.
—
El grupo entró.
—
El lugar era amplio y silencioso.
Grandes ventanales dejaban entrar la luz del exterior mientras banderas élficas colgaban a ambos lados del salón.
Y al fondo…
sentado en un elegante trono de madera blanca decorada con detalles dorados…
se encontraba el rey.
—
Cabello claro.
Presencia firme.
Mirada tranquila pero pesada.
—
El padre de Alicia.
—
Ren lo observó en silencio.
—
Definitivamente parece rey.
—
Alicia avanzó unos pasos e inclinó ligeramente la cabeza.
—Padre.
—
El rey desvió la mirada hacia ella.
Luego…
hacia Ren.
—
Silencio.
—
Sus ojos se detuvieron inmediatamente en la tortuga.
—
Y por primera vez desde que entraron…
la expresión del rey cambió ligeramente.
—
Sorpresa.
—
Pero solo por un instante.
—
Volvió rápidamente a la calma.
—
—Así que es verdad…
Murmuró.
—
Ren ladeó un poco la cabeza.
—¿Eh?
—
El rey volvió a observarlo directamente.
La presión en el ambiente aumentó ligeramente.
No hostil.
Pero sí imponente.
—
—Tú eres el humano del que comenzaron a hablar los guardias.
—
Ren respondió con tranquilidad.
—Supongo.
—
Pausa.
—
—Aunque honestamente creo que exageraron bastante.
—
Silencio.
—
Alicia cerró los ojos un instante.
Arit y Lily bajaron un poco la cabeza.
—
Porque nadie hablaba así frente al rey.
—
Pero Ren parecía no darse cuenta.
—
El rey, sin embargo…
no se molestó.
—
Al contrario.
Parecía intrigado.
—
—Interesante…
—
Su mirada volvió a la pequeña tortuga.
—
Y entonces preguntó directamente:
—¿Sabes qué criatura llevas contigo?
—
Ren respondió inmediatamente:
—Una tortuga.
—
Silencio absoluto.
—
Uno de los guardias del salón casi dejó escapar el aire de golpe.
—
Alicia llevó una mano a la frente.
—
Y por un instante…
el rey simplemente se quedó observándolo.
—
Luego—
Soltó una pequeña risa.
—
—Definitivamente eres alguien extraño, Ren Sato.
—
Ren parpadeó ligeramente.
—Me lo han dicho mucho desde que llegué aquí.
—
El rey apoyó lentamente un brazo sobre el trono.
—
—Entonces…
Pausa.
—Escuchemos tu historia.
—
El ambiente del salón se volvió completamente serio.
—
Y aunque Ren todavía no lo entendía…
aquella conversación…
podría cambiar muchas cosas dentro del reino.
Capítulo 15: El rey del reino élfico (Parte 2)
El enorme salón permanecía en silencio.
Todos esperaban.
Guardias.
Sirvientes.
Alicia.
Incluso Arit y Lily observaban atentamente a Ren.
—
Y en medio de toda esa atención…
Ren soltó una pequeña exhalación.
—Ehhhh…
Se rascó ligeramente la mejilla.
—Está bien.
Pausa.
—Aunque probablemente no entenderán ni pío.
—
Silencio.
—
Varios guardias intercambiaron miradas confundidas.
—
El rey levantó ligeramente una ceja.
—¿“Ni pío”…?
—
Ren desvió un poco la mirada.
—Es una expresión de mi mundo.
—
Alicia suspiró suavemente.
Ya empezaba a acostumbrarse.
—
El rey hizo un pequeño gesto con la mano.
—Continúa.
—
Ren asintió levemente.
—Bueno…
Pausa.
—Como ya le dije antes a Alicia…
Miró un momento hacia ella.
—No soy de este mundo.
—
El ambiente se volvió más pesado inmediatamente.
—
Algunos guardias fruncieron el ceño.
Otros parecían confundidos.
—
Ren continuó hablando con tranquilidad.
—Vengo de un lugar llamado Japón.
—Un mundo donde no existen razas como elfos o magia.
—
Pausa.
—
—Y donde las tortugas normalmente no son espíritus legendarios.
—
La pequeña tortuga giró lentamente sobre su cabeza.
—
El rey seguía observándolo fijamente.
Sin interrumpir.
—
—Morí allá…
Continuó Ren.
—Sin darme cuenta realmente.
—
Silencio.
—
—Y desperté en un lugar completamente blanco donde un anciano me dijo que había sido un error.
—
Alicia bajó ligeramente la mirada.
Ya había escuchado parte de esto.
Pero seguía sintiéndose extraño.
—
Ren se encogió un poco de hombros.
—Después dijo algo sobre reencarnar porque mi alma ya no podía volver a mi mundo.
—
Pausa.
—
—Y luego desperté en el bosque.
—
El salón quedó completamente silencioso.
—
No había burlas.
Ni interrupciones.
—
Solo tensión.
—
Porque aunque la historia sonaba absurda…
Ren la contaba con demasiada naturalidad.
Demasiada honestidad.
—
El rey finalmente habló:
—¿Esperas que creamos eso?
—
Ren respondió inmediatamente:
—No realmente.
—
Silencio otra vez.
—
—Yo tampoco lo creería si alguien me lo dijera.
—
La sinceridad de esa respuesta hizo que varios dentro del salón dudaran por un instante.
—
Porque Ren no intentaba convencer.
No dramatizaba.
No parecía desesperado.
—
Solo estaba diciendo lo que vivió.
—
El rey entrecerró ligeramente los ojos.
Analizando cada palabra.
—
—Entonces…
Pausa.
—¿Afirmas haber venido de otro mundo?
—
Ren asintió.
—Sí.
—
—¿Y no sabes cómo llegaste exactamente?
—
—No.
—
—¿Ni qué tipo de poder posees?
—
Ren guardó silencio unos segundos.
Luego respondió honestamente:
—Tampoco.
—
Alicia observó discretamente a su padre.
—
Sabía perfectamente qué estaba pensando.
—
Todo esto era demasiado extraño.
Demasiado anormal.
—
Y aun así…
había algo en Ren que hacía difícil desconfiar completamente de él.
—
Finalmente, el rey apoyó lentamente la espalda en el trono.
—Ya veo…
—
Su mirada se desvió lentamente hacia la tortuga.
—
Y entonces—
su expresión se volvió más seria.
—
Porque había algo que seguía sin tener explicación.
—
¿Por qué un espíritu tan importante…
había elegido permanecer junto a ese humano?