NovelToon NovelToon
La Dama Doctora

La Dama Doctora

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Edad media
Popularitas:34k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Una brillante Doctora reencarna en el cuerpo de una delicada aristócrata. Para evitar un matrimonio forzado y seguir su pasión, decide estudiar medicina, desatando el escándalo.
Su padre la envía a prueba al Hospital Central bajo las órdenes del doctor más estricto del imperio. Él cree que es una noble caprichosa y la manda al peor pabellón para que renuncie.
Pero ella no le teme a la sangre, domina técnicas del futuro y está lista para demostrar que nadie maneja el bisturí mejor que ella.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24

Los días siguientes transcurrieron en una calma tensa. Emilian había vuelto a su rutina, pero algo había cambiado entre ellos. Ya no era solo el profesor y la aprendiz, ni siquiera dos personas que se atraían. Ahora había una capa más profunda, una confianza que comenzaba a tejerse lentamente, como una herida que cicatriza.

Elara notaba que él la miraba diferente. Ya no era solo con deseo o curiosidad. Había algo más. Algo que se parecía a la esperanza.

Pero aquella mañana, todo cambió.

Elara estaba revisando unos informes en su oficina cuando escuchó gritos en el pasillo. Se levantó y salió, encontrándose con un caos que no esperaba.

Una camilla atravesaba las puertas de urgencias, y sobre ella yacía un hombre con el rostro pálido y manchas rojizas en la piel. Sudaba profusamente y sus ojos estaban en blanco, como si estuviera viendo algo que nadie más podía ver.

—¡Fiebre alta! —gritó una enfermera—. ¡Delirios!

Elara se acercó y, con la precisión de quien ha hecho esto miles de veces, tomó el pulso del paciente. Rápido. Demasiado rápido. Su piel ardía al tacto.

—¿Qué ha pasado? —preguntó, con voz tensa.

—Llegó hace unos minutos —respondió la enfermera—. Los compañeros de trabajo lo trajeron. Dicen que empezó a sentirse mal hace tres días. Pero esta mañana empeoró de repente.

Elara frunció el ceño. Algo en los síntomas le resultaba familiar. Demasiado familiar.

—Llévenlo a la sala de aislamiento —ordenó—. Y mantengan a todo el personal alejado hasta que sepamos qué es.

Emilian llegó corriendo momentos después. Su rostro, normalmente sereno, estaba tenso.

—¿Qué tenemos?

—No lo sé aún —respondió Elara—. Pero los síntomas no son normales.

Emilian examinó al paciente con atención. Palpó su cuello, revisó sus ojos, escuchó sus pulmones. Su expresión se oscureció.

—Esto no es una enfermedad común.

—Lo sé.

Las horas siguientes fueron un caos. Llegaron más pacientes. Y luego más. Y luego más.

Todos con los mismos síntomas: fiebre alta, manchas en la piel, delirios, debilidad extrema. Algunos apenas podían hablar. Otros no podían moverse.

El hospital comenzó a llenarse. La sala de urgencias se desbordó, y los pasillos se convirtieron en camas improvisadas. Los médicos trabajaban sin descanso, pero la enfermedad parecía avanzar más rápido que ellos.

—¿Qué es esto? —preguntó uno de los médicos, con el rostro pálido—. ¿Una plaga?

Elara no respondió. Estaba demasiado concentrada en los síntomas, en los patrones que empezaba a reconocer.

No era una plaga. No exactamente.

Emilian la encontró en la sala de aislamiento, examinando a un paciente con más atención que los demás.

—¿Qué ves? —preguntó, con urgencia.

Elara levantó la vista. Sus ojos estaban cansados, pero también llenos de una certeza que no había tenido antes.

—No es una infección viral —dijo—. Al menos no exactamente. Es una reacción. Algo en el ambiente está causando esto.

—¿Cómo lo sabes?

—Los síntomas son demasiado específicos. Las manchas, los delirios, la fiebre... he visto algo similar antes.

Emilian la miró con atención.

—¿Dónde?

Elara dudó un momento. No podía decirle la verdad, que lo había visto en su vida anterior, en otro mundo. Pero tampoco podía mentir.

—En un libro —dijo finalmente—. Un libro que leí hace tiempo. Hablaba de una enfermedad que se propagaba a través del agua contaminada.

Emilian frunció el ceño.

—¿Agua contaminada?

—Sí. Si hay una fuente de agua que está siendo contaminada por algún desecho o materia en descomposición, podría causar estos síntomas.

Emilian la observó durante unos segundos, procesando la información.

—¿Estás segura?

—No del todo —admitió Elara—. Pero si estoy en lo cierto, entonces podemos detener la propagación.

Emilian asintió lentamente.

—Hay un pozo en la plaza central. La mayoría de la gente de la ciudad obtiene agua de allí.

—Entonces debemos cerrarlo. Inmediatamente.

Emilian la miró con una mezcla de admiración y duda.

—¿Y si te equivocas?

Elara lo miró a los ojos.

—¿Y si tengo razón?

El silencio se hizo pesado. Emilian la observó durante un momento más, y luego asintió.

—Voy a hablar con el director.

Elara sintió un alivio inmenso.

—Gracias.

El pozo fue cerrado esa misma tarde. Emilian convenció al director del hospital y a las autoridades de la ciudad para que actuaran con rapidez, aunque no sin resistencia.

—Es una locura —dijo uno de los concejales—. Cerrar el pozo principal de la ciudad por las teorías de una joven aprendiz.

—No son teorías —respondió Emilian, con una frialdad que cortaba el aire—. Es una medida preventiva. Y si se equivoca, yo asumo toda la responsabilidad.

Elara, que estaba presente, sintió un nudo en la garganta.

Él confiaba en ella. A pesar de todo, confiaba en ella.

Los días siguientes fueron difíciles. Los pacientes seguían llegando, pero el número de nuevos casos comenzó a disminuir lentamente.

Elara trabajaba sin descanso, atendiendo a los enfermos, revisando los informes, buscando formas de aliviar el sufrimiento. Emilian estaba a su lado en todo momento, como un ancla que la mantenía firme.

Pero a medida que la situación mejoraba, una nueva preocupación comenzó a hacerse presente en la mente de Elara.

Su familia.

La mansión Crowe no estaba lejos del centro de la ciudad. Si el agua estaba contaminada, su familia podría estar en peligro. Pero no podía simplemente irse sin más. Emilian notaría su ausencia, y no podía decirle que iba a visitar a su familia porque eso significaría revelar su identidad.

Tenía que ser cuidadosa.

Esa noche, cuando el hospital se calmó un poco, Elara se retiró a su oficina y escribió una carta rápida a su madre.

"Querida mamá: He oído que hay una enfermedad en la ciudad. Me preocupa que puedan estar afectados. Por favor, no beban agua de la ciudad por unos días. Usen agua hervida o de las reservas de la mansión. Estoy bien, y estoy ayudando en el hospital. No se preocupen por mí. Les escribiré pronto. Con cariño, Elara."

Llamó a un mensajero de confianza que solía llevar correspondencia entre la mansión y el hospital, y le pidió que entregara la carta a su madre personalmente.

—Asegúrate de que solo ella la reciba —dijo, con seriedad.

El mensajero asintió y salió.

Elara se quedó sola en su oficina, mirando por la ventana. La noche se había cerrado sobre la ciudad, y el silencio del hospital era casi absoluto.

Esperaba que su familia estuviera bien. Esperaba que la carta llegara a tiempo.

Y esperaba que Emilian no descubriera su secreto antes de que ella estuviera lista para contárselo.

Un par de días después, mientras Elara revisaba a un paciente en la sala de urgencias, un mensajero llegó al hospital con una carta para ella.

La abrió con rapidez, reconociendo la letra de su madre.

"Querida hija: Estamos bien. Hemos seguido tus indicaciones y estamos tomando agua hervida. Gracias por avisarnos. Me alegra saber que estás ayudando en el hospital. Tu padre está orgulloso de ti. Cuídate y escríbenos cuando puedas. Con amor, mamá."

Elara sintió un alivio inmenso.

Guardó la carta en su bolsillo y volvió al trabajo con el corazón más ligero.

Pero cuando levantó la vista, Emilian estaba en la puerta, observándola con una expresión que no lograba descifrar.

—¿Quién te escribe? —preguntó, con un tono que intentaba sonar casual.

Elara sintió un escalofrío.

—Mi... mi familia —respondió, guardando la carta rápidamente.

Emilian la miró un momento más, y luego asintió.

—Me alegra que estén bien.

Ella sonrió, pero por dentro sintió que el peso de la mentira comenzaba a hacerse más pesado.

...⁜...

...⁜...

...⁜...

...⁜...

1
Sara Manzanilla
Maravillosa. me encanta la historia de una mujer fuerte, que se abre su propio camino.
Akame Gk
Tanto drama para decir la verdad 🙄
Ana Parra
ya Elara no le des tantas vueltas al asunto y dile todo a Emilian
Ana Parra
así es Elara, cuentas claras conservan amistades.
Viviana Maldonado
creo q debería hablar con emilian
Mitsuki G
Sigo sin entender ya que me acuerdo que solo los necesarios lo sabían y este Emilian al principio la subestimó por ser noble o me equivoco pero por lo menos no se dejó chantajear y a ver si con eso Kael se rinden
Mitsuki G
Por lo menos están curando a las personas y pueden ver más vidas a salvos aunque Emilian contó lo que pasó en esa guerra no entendí como se iría habrá sido el mismo ataque pero el vivió y su amada murió?
Mitsuki G
Pero el sabe que es una noble al inicio lo digiero aunque no de que familia pero lo era por la ropa que usaba y que subestimó verdad? pero debería ser sincera con el y más si quiere que su madre lo acepte y no vea el interés por ser nobles de mejor estatus
Ana Parra: cierto, no 🤷‍♀️ el miedo de Elara en contarle a Emiliano todo sobre su vida, que es una resucita, que era medico en un mundo mucho mas avanzado y que en este en una noble de cuna.
total 1 replies
Mitsuki G
Si tendrá que ser sincera con el más adelante más que ya reviso esa información que al verla debió dejarla no revisar toda por lo menos Emilia dió un paso con ella a ver qué pasa con su venta que su madre está negociando
Mitsuki G
Por lo menos fue sincera con Kael sobre que no tiene los mismos sentimientos para no ilusionarlo de nuevo pero ahora su madre no entendió que ella escoja quiere otra vez que sea una muñeca decorativo a ver si logra evitarlo
Estrella Reyes Reyes
que paso autora,ella,no esta en su casa,vive en el hospital,o fue a visitar a su familia?no me quedo claro
Magnolia
cómo se lanzan miradas asesinas por debajo de la mesa????🤔🤔🤔
que alguien me explique 🤔🤔🤔
Ana Parra
Elara, como de lo único que estas bien clara y segura es que no sientes y no quieres nada con Kael, tienes que decirle con toda honestidad y sinceridad que no insista porque no hay nada que te haga quererlo y desearlo como hombre .
Elizabeth Yepez
la próxima vez se dan un beso
Elizabeth Yepez
simplemente está celoso
Ana Parra
Elara debería confiar en Emiliam y contarle que ella tubo otra vida donde era medico y que murió por posponer su salud ante s7 vocación de servicio
Elizabeth Yepez
elara viene de un mundo moderno actualizado
Mitsuki G
Se notan los celos de Emilian por lo menos se disculpo por ese momento pero también confesó que ese que tiene no le importa que pase va muy bien la verdad
Mitsuki G
Tengo una duda no se supone que tiene su dormitorio cerca del consultorio y como está su madre o solo fue a verla pero se nota que su hermano si sabe y los celos se huelen
Mitsuki G
Si como dije son un buen equipo y ambos ya están reconociendo que algo está empezando a crecer ahí y dejará que todo sea natural
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play