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El Precio Del Poder: Estrategias De Un Omega Olvidado

El Precio Del Poder: Estrategias De Un Omega Olvidado

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / Harén / Reencarnación / Completas
Popularitas:80.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Angelo murió cuando estaba a punto de triunfar. Un accidente absurdo y su sueño de poseer un hotel de lujo se desvaneció.

Pero el destino le dio una segunda oportunidad.

Reencarnó en Kael, un omega hombre olvidado en el harén del Emperador Ethan. El más bajo de los bajos. Un regalo que nadie mira. Invisible.

Kael tiene un objetivo: convertirse en Emperatriz. Tiene las armas: una mente fría y años de experiencia seduciendo a hombres poderosos en su vida anterior. Y tiene un plan: hacer que el Emperador, el Alfa más poderoso del imperio, se vuelva loco por él.

Pero el harén es un campo de batalla de secretos y traiciones. La Emperatriz, la favorita, las concubinas... todas lo aplastarían si pudieran verlo. Y el Emperador ni siquiera sabe que existe.

Kael solo necesita una oportunidad para ser visto.

Lo que no sabe es que en el juego más peligroso de su vida, algunas piezas se mueven solas. Y que el hombre al que juró conquistar podría convertirse en algo que nunca esperó

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: La mañana después

Ethan despertó con una sensación extraña.

La luz del amanecer se filtraba suavemente entre los cortinajes, pintando la habitación de tonos dorados. Debía ser más tarde de lo habitual; nadie había venido a despertarlo, y por un momento agradeció esa tregua. Entonces sintió el peso contra su pecho.

Kael.

Dormía profundamente, acurrucado contra él, su respiración lenta y acompasada. El cabello oscuro caía desordenado sobre la almohada, y su rostro, relajado en el sueño, tenía una expresión casi angelical. Nadie que lo viera así podría imaginar a la fiera intensa que había sido horas antes.

Ethan sonrió, apenas un gesto.

Sabía que el encuentro sería diferente. Había escuchado a otros alfas comentar que preferían a los omegas masculinos porque eran más resistentes, menos frágiles, más atrevidos, pero nunca imaginó que sería así. Fue una completa locura. Kael no solo había aguantado su intensidad; la había igualado, la había desafiado, la había superado en algunos momentos.

Pero en el fondo, Ethan sabía que no era cuestión de género, el problema no era que Kael fuera un omega masculino, es que era Kael, un omega totalmente diferente, fuera de lo común. Y eso le encantaba.

Su cuerpo recordaba cada momento de la noche. Tenía una gran resistencia, su condición física era envidiable, pero no podía negar que la intensidad del encuentro había hecho cierta mella. Un agotamiento agradable, como después de una larga batalla ganada.

Observó a Kael un momento más; la piel pálida, los labios ligeramente hinchados, las marcas sutiles que sus propias manos habían dejado. Sintió una oleada de satisfacción y algo más, algo que no quiso examinar demasiado.

Kael se movió en la cama, un pequeño murmullo escapando de sus labios. Abrió los ojos lentamente, parpadeando varias veces como si intentara enfocar a través de la somnolencia.

—Buenos días —dijo Ethan, con su voz grave de primera hora.

Kael lo miró, y entonces una sonrisa tímida se dibujó en su rostro.

—Buenos días, Majestad.

Ethan sintió que el corazón le daba un vuelco. Apartó la mirada un instante, sorprendido por su propia reacción.

—¿Has dormido bien?

—Sí —respondió Kael, y su voz aún tenía un dejo de sueño—. Muy bien.

Se miraron en silencio, y Ethan supo que no quería levantarse todavía. Pero el deber llamaba, y había cosas que atender.

—Tendré que irme pronto —dijo, casi con pesar—. Pero… quédate, descansa todo lo que necesites.

Kael asintió, y Ethan se obligó a separarse de él, a levantarse, a recuperar la cordura.

---

En el harén, la noticia había estallado como una tormenta.

El Emperador había llamado a un hombre a su cama. No solo eso: no había ido a entrenar por la mañana, se había quedado en sus aposentos con él.

Las concubinas comentaban en cada rincón, susurros que se multiplicaban como insectos.

En una pequeña sala de té apartada, dos mujeres conversaban en voz baja. Vania, la de cabello castaño y mirada calculadora, y Hana, la más joven, que la secundaba en cada conspiración.

—¿Lo has oído? —dijo Hana, con los ojos muy abiertos—. Ha pasado la noche con él. Con ese omega hombre.

Vania apretó los labios.

—Lo he oído. Y no solo eso, se ha quedado en la cama hasta tarde. Nunca hace eso.

—Creíamos que Lyra era el problema —murmuró Hana—. La sacamos del tablero, y este… este desgraciado ha tomado la oportunidad.

—Todavía no es momento de preocuparse —dijo Vania, aunque su tono no sonaba convencido—. Tal vez solo fue una vez, una curiosidad. Si se vuelve recurrente…

No terminó la frase. Ambas sabían que los paseos, las llamadas para conversar, las tardes enteras en los aposentos del Emperador… eso no era normal. Eso había activado todas sus alarmas mucho antes de esta noche.

—Observaremos —decidió Vania al fin—. Por ahora, solo observaremos.

Pero en el fondo, ambas sabían que la situación no era tan simple.

---

En sus aposentos, Lyra recibió la noticia con el rostro pálido.

Se dejó caer en un sillón, la mano presionando su pecho como si quisiera calmar los latidos acelerados.

Lo ha llamado a la cama. Ya lo ha llamado a la cama.

Esto era grave, mucho más grave de lo que había imaginado.

Miró el frasco con la muestra de té que había guardado, necesitaba descubrir quién la estaba envenenando, quién quería sacarla del medio y necesitaba hacerlo rápido, antes de que su debilidad se volviera insalvable.

Pero ahora había algo más. Ese omega, ese Kael, había logrado lo que ella llevaba años construyendo: la atención del Emperador. Y no era solo atención superficial. Era algo más profundo.

Tengo que volver, pensó. Tengo que recuperar mi lugar antes de que sea demasiado tarde.

Se levantó con esfuerzo y fue hacia su escritorio. Empezaría por investigar a esa criada, descubriría quién estaba detrás de todo.

---

En sus aposentos, Sera se levantó del tocador y caminó hacia la ventana, algo que solía hacer cuando necesitaba pensar.

Lo ha llamado a la cama. A ese andrajoso, a ese omega que ni siquiera tenía una túnica decente que ponerse.

La humillación era demasiado. Ethan prefería acostarse con un omega masculino, con el último de los últimos, antes que con ella. Su orgullo sangraba.

Pero entonces recordó.

Su plan estaba en marcha. El encargado de tareas hablaría cuando llegara el momento, la información llegaría a oídos de Ethan y entonces… entonces sabría que Kael no era la blanca paloma que fingía ser.

Que disfrute mientras pueda, pensó, con una sonrisa fría. Dentro de poco, todo se vendrá abajo.

Se sentó frente al espejo y observó su propio reflejo. La Emperatriz de hielo. La que siempre ganaba.

Siempre.

---

Horas después, Kael estaba en su nueva habitación, sentado en el borde de la cama. El cuerpo le dolía, un dolor sordo y agradable que le recordaba cada momento de la noche. Mira había aparecido poco después de que él regresara, con una infusión caliente y una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Lo lograste! —exclamó, abrazándolo con fuerza—. ¡Lo lograste, Kael!

Kael había sonreído, agradecido, y había bebido la infusión mientras Mira lo felicitaba una y otra vez. Le había contado, a grandes rasgos, que todo había ido bien. Muy bien.

Pero ahora, solo, las sensaciones lo envolvían.

Nunca se había sentido así.

Había estado con muchos hombres en su vida anterior, sabía lo que era el placer, la entrega, el juego de la seducción. Pero esto… esto era diferente.

No había tenido que fingir. El único verdadero autocontrol había sido el de contener su almizcle, el de no dejar que su aroma se desbocara por completo, pero por lo demás… se había entregado. De verdad.

Recordó el plan. Cada toque calculado, cada beso en el momento justo, cada movimiento estudiado para maximizar el efecto. Lo había ensayado mentalmente cientos de veces y en medio de la vorágine de sensaciones, lo había olvidado por completo.

Eso le daba vueltas en la cabeza.

No puedo dejarme llevar, pensó. Un paso en falso y todo puede irse a la mierda.

Pero entonces recordó a Ethan. Su intensidad, su inteligencia, la forma en que lo había mirado. Y ese olor… Dios, ese olor a vino era delicioso. Quería olerlo otra vez. Quería sentirlo otra vez.

Cálmate, Kael —se obligó a respirar hondo—. Es solo el instinto de un omega, tienes que controlarlo.

Pero mientras se repetía esas palabras, supo que no era tan simple.

El instinto no tenía por qué sentirse así. Tan cálido, tan… personal.

Apartó el pensamiento y se tumbó en la cama, cerrando los ojos, el eco de la noche aún vibraba en su piel.

Todavía no es momento, se dijo. Sigue el plan. Sigue el plan.

Pero en la oscuridad, una pequeña parte de él deseaba que el plan pudiera esperar.

---

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un golpe suave en la puerta.

Kael se incorporó, frunciendo el ceño. ¿A estas horas? La noche ya había caído, y no esperaba visitas.

—¿Sí?

La puerta se abrió, y Kael sintió que el corazón se le detenía.

Ethan.

El Emperador estaba en el umbral, con la luz del pasillo creando un halo a su espalda. Vestía una túnica sencilla, como si hubiera salido apresuradamente de sus aposentos.

Kael se levantó de la cama rápidamente para saludarlo, pero el movimiento brusco provocó una punzada de dolor en su cadera. Su rostro se tensó, apenas un instante, pero Ethan ya había entrado y lo había visto.

—¿Estás bien? —preguntó, acercándose con paso rápido.

Kael sonrió, intentando disimular.

—Sí, solo… una pequeña incomodidad en la cadera por… —Se calló, bajó la mirada, y un leve sonrojo tiñó sus mejillas—. Ambos sabemos por qué.

Ethan sonrió. ¿Cómo podía verse tan avergonzado por algo tan tonto? Kael era una caja de sorpresas.

—Vine a ver cómo estabas —dijo, con voz más suave de lo habitual—. Tuve que salir temprano y no pude ocuparme de ti como merecías. ¿Te dieron algo para el dolor?

—Sí —respondió Kael, levantando la vista—. Mira me trajo una infusión que me ayudó bastante.

—Bien. —Ethan asintió—. Si necesitas algo, pídelo. Sé que no es tu costumbre, pero eso debe cambiar, no te quedes callado si hay algo que está mal.

Kael lo miró, sorprendido por la calidez de sus palabras.

—No se preocupe, Majestad, todo está bien. Gracias por pensar en mi bienestar.

Majestad, pensó Ethan, me gustaría escuchar mi nombre dicho por esos labios una vez más… pero no es correcto. Lo sé.

—Ya que todo está bien, me retiro —dijo en voz alta, apartando la mirada.

—Que pase buena noche, Majestad —respondió Kael.

Ethan quiso besar esa boca, quiso acercarse y perderse en ella una vez más pero se contuvo. Esas muestras de afecto excesivas no iban con él. Tenía que controlarse.

Salió de la habitación sin mirar atrás.

---

Mientras caminaba hacia sus aposentos, la noche fresca acariciaba su piel, pero no lograba calmar el fuego interior.

Había creído que después de una noche con Kael, todo volvería a acomodarse. Que cuando saciara su deseo y su curiosidad, ese omega dejaría de invadir sus pensamientos constantemente.

Pero no fue así.

Ahora quería más. Deseaba otra noche, otro encuentro, la intensidad de su deseo, en vez de disminuir, había aumentado.

Pero no podía centrarse en eso. La paz en el Norte cada vez era más frágil, la guerra se avecinaba, y tenía mucho que hacer antes de que llegara el momento. Lo que sea que sintiera por Kael tenía que esperar.

El deber de un emperador está primero, pensó.

Pero mientras se alejaba, su mente seguía en esa habitación. En esos ojos grises, en esa voz. En esa sonrisa tímida que lo desarmaba por completo.

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Keyla Gonzalez
excelente me encanta mil bendiciones felicidades 😘😘😘
Em Bassante
Una historia llena de emociones desbordantes y personajes muy humanos. Felicidades autora por tan hermoso libro.
Mary
bebe abordo
Liz Camacho
Excelente historia ♥️♥️♥️♥️♥️
marcela Gimenez
muy buena historia gracias
❤~Nicky_Hernandez~❤
/Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
rosanyelis mendoza
es rudo que tú educación sea esa y esperes algo que nunca llegará.
tristemente el fue sincero desde el principio, y ella pudo buscar otro camino, pero el poder fue su perdición, en cierta forma, el orgullo por el poder que le inculcaron no la dejo salir de ese camino
rosanyelis mendoza
ese es el detalle de cua do aprenden una sola cosa, algo que sienten que merecen.

y tristemente esa historia las vivieron mujeres en nuestra historia desde el origen de los tiempos. siempre una estrategia, siempre como objetos, como seres que solo cumplimos un papel y solo ellos pueden decidir el final.

es triste 😭
rosanyelis mendoza
me encanta la primeraa
Pampam
🥰🥰🥰
Mily \♥️/
Awww, sinceramente llore con este capitulo, se que la historia debía acabar en algún momento pero se sintió como si fuera ayer cuando inicie a leerla 😭
Mily \♥️/
Puedo decir, está historia supera totalmente todas las expectativas, te engancha tanto que realmente quería terminar de leerla, ahora que ya acabó, sinceramente debo agradecer a la Autora por tan grandiosa obra que hizo, muchas gracias autora por tu tiempo y dedicación a tal obra maestra, sinceramente me sentí muy feliz de haber estado hasta el final de este libroo 😭🫂🫂
Hanabi Montano: Gracias a ti por leer hasta el final, por el apoyo y por todos los comentarios bonitos que me dejaste. Me alegra mucho que te haya gustado la novela 🥰🥰
total 1 replies
Mily \♥️/
uyy conque no perdieron el tiempo 🥺🥺
Mily \♥️/
AAAA AMEEE 😭🫂🫂🫂
Maru19 Sevilla
Muy lindo final, gracias autora por compartir tu creatividad ❤️❤️❤️❤️
Mary
está vez no fue un camión 😂
Nidia Mojica
Con este epílogo me entro la nostalgia porqué ahora si esta maravillosa historia ha llegado a su fin. Gracias autora por crearla y compartirla.
Nidia Mojica
Y Alba a su lado.
Nidia Mojica
Solo Kael para Ethan que hermoso. Y se agranda la familia. Lyra también encontro su lugar.
Nidia Mojica
Me agrada que ellas dos hayan encontrado su lugar.
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