Victoria Pérez descubre un secreto íntimo y peligroso de su jefa, Christina Jonas. Una verdad capaz de destruir la imagen impecable de una mujer con un matrimonio perfecto… y de abrirle a una simple empleada la puerta a un sueño que siempre le fue negado.
Convencida de tener el control, Victoria decide usar ese secreto para avanzar. Pero la extorsión se vuelve contra ella cuando el poder cambia de manos y el precio deja de pagarse con silencio o ambición, para exigirse en obediencia y entrega.
¿Qué sucede cuando los límites morales se quiebran y el cuerpo se convierte en moneda de cambio? A veces, la verdadera trampa no es la obligación… sino el deseo que despierta.
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ANTES DE TIEMPO
NARRADOR
Trevor llegó a casa. Vio a Christina sobre el sofá leyendo una revista. Al verlo no se puso de pie. Fue él quien se acercó y le dio un beso frío e inexpresivo a modo de saludo.
--¿Cómo les fue?-- Preguntó ella llamando la atención. Tendria que haberse puesto de pie, saludarlo y preguntarle a él como le había ido
--Bien, todo salió tal como se esperaba. Vi a Bastian allí. Se interesó en mi secretaria-- El respondió relajado
--¿Qué hizo Victoria?-- Preguntó demostrando más interés
--Nada. Se comportó profesionalmente en su trabajo y respecto a Bastian lo rechazó con educación-- Respondió él
--Muy bien entonces. Fue contigo para trabajar, no para tener aventuras-- Christina pareció molesta de repente llamando la atención de Trevor
--Habíamos terminado de trabajar. Si ella deseaba divertirse con Bastian o con alguien más no hubiese existido inconveniente. Es joven y es soltera después de todo-- Respondió con firmeza mirando a su esposa que nuevamente se había delatado sola en cuanto al interés sobre la secretaria
--Bastian no le conviene-- Quiso justificarse
--¿Por qué no?-- Preguntó Trevor apoyando las manos en el sofá donde estaba Christina, inclinando su cuerpo hacia adelante
--Sabemos como es Bastian. Victoria es demasiado inocente para él
--Parece que la conoces bien a mi secretaria. Bastian sabe muy bien lo que hace y con quién. No volveré a hablar contigo sobre trabajo-- Sentenció y se alejó para ir a la habitación
Christina supo que fue muy efusiva para saber sobre Victoria. Le dio más atención a lo que hizo o no hizo la secretaria que a su esposo. Había fallado.
--Si Victoria rechazó a Bastian con lo guapo que es... es porque sabe con quién tiene que estar. Bien jugado-- Murmuró Christina y rellenó su copa de vino con una sonrisa en los labios
Trevor en su cuarto volvía a pensar en que interés su esposa podía tener en Victoria. Estando con la secretaria por momentos había olvidado ese asunto, porque se había concentrado en evaluarla para ser su próxima sumisa. Hasta ese momento ella era la candidata ideal, aunque le inquietaba lo que ella podría decirle.
(....)
En la oficina nada pareció cambiar por parte de Trevor. No hubo provocaciones ni tampoco conversaciones que aumentaran la tensión.
Llegado el jueves, la sumisa de turno había llegado.
Victoria escuchó con más atención el encuentro porque sabía que su jefe la estaba considerando como futura amante. No sabía cómo sentirse al respecto porque de esa manera se acercaba a lo que Christina esperaba, pero ella tenía que entregar todo de sí misma. Él le había dicho que quería algo distinto, pero eso no necesariamente significaría dejar a su esposa.
Lo bueno es que si Christina le reclamaba ella podría decirle que había intentado todo lo que estuvo a su alcance para que ocurriera el divorcio. Si ella le creía o no sería su problema.
--Despacio-- Pidió la mujer de la oficina
--Eso hago. Relájate-- Ordenó Trevor fuerte y claro
Victoria se estremeció de miedo. ¿Qué le estaba haciendo él a esa mujer? No estaba segura de querer saberlo. Le preocupaba su futuro si él fuera su amante por algunas semanas en un futuro cercano.
La mujer se fue veinte minutos antes de que acabara su turno y ella supo, aunque nadie se lo dijera, que su jefe no estaría feliz con eso.
Trevor era absolutamente controlador en todos los aspectos y eso incluía la puntualidad. Si su sumisa se iba antes de haber terminado su hora eso le producía un desajuste imprevisto en su rutina estructurada.
Dentro de la oficina, el CEO estaba nervioso. Había escogido mal a su amante temporal. Esa mujer tan segura de si misma, al perder la ropa y deber mostrar obediencia lo cuestionaba o no se relajaba. Ella esperaba darle órdenes a él en cuanto al ritmo que debía adoptar y eso... no le gustaba ni le satisfacía.
Después, al cumplir media hora tras el encuentro, ella le decía con voz agitada que ya no podía continuar y él, fiel a su palabra y al respeto que entregaba se detenía.
La mujer se había vestido aún notando lo excitado que él se encontraba por no haber podido terminar. Lo hizo con prisa antes de que él deseara volver a comenzar, pero pese a su excitación, él no siguió ni insistió. La dejó marchar, sumamente molesto.
Varios minutos más tarde, Trevor llamó a Victoria. Ella fue. Conocía su rutina y debía llevar su traje a la tintorería. Al entrar lo vio sentado en su silla, visiblemente molesto o frustrado.
--¿Necesita algo más, señor?-- Preguntó sosteniendo el traje
--Si, pero no puedes ayudarme. No ahora-- Respondió él modulando su voz y relajando sus facciones
--No entiendo, señor--No insistió por gusto, sino por curiosidad y por estar en horario laboral
--Victoria, en cuanto el contrato con esa mujer acabe, tendré uno listo para usted. No será similar al estándar que entrego porque usted no quiere eso y a mí ya no me satisface tampoco--Ella sintió que se le aflojaban las piernas
--Yo... no creo cumplir sus expectativas. Usted... debería considerar mejor sus opciones-- Él la observó temblar ligeramente y no supo si se debía a nervios o anticipación
--Victoria, eso prefiero juzgarlo por mí mismo llegado el momento. Sin contrato no la tocaré y cuando eso ocurra previamente hablaremos. Después usted tomará una decisión que respetaré. Tiene mi palabra. Puede retirarse-- Victoria salió de la oficina con el corazón latiendo violentamente
Nunca imaginó que cumplir el pedido de Christina sería tan complicado. ¿Por qué Trevor no podía ser como otro hombre? Eso de firmar un contrato no le convencía demasiado y además... le aterraba lo que pudiera decir en las cláusulas que contuviera. Siendo su jefe tan exigente y directo... un contrato redactado por él seguramente sería demasiado explícito.
Trevor en su oficina comenzó a pensar en que lugar podría usar para los próximos encuentros que tuviese si Victoria aceptaba ser su sumisa y había comenzado a redactar lo que podría pedir y también ofrecer en un futuro muy cercano. Pero lo que más le inquietaba era que podría decirle ella que lo hiciera dudar.
Nunca quiso complacer a su marido por estar con sus perversidades sexuales q muy bien pudo experimentar con su marido
el no es ni victoria
seguro es uno de tantos con los que te acostaste ya que se ayan enterado que eres una empresaria millonaria🤣🤣