Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion, como saber cual escoger, como saber cual era el camino correcto, a que destino me llevaría cada decision que tomara, ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y Mi salvacion, Mi silencio y mis gritos, Mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger, a quien escogería?
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Hola mis queridos lectores, esta es la segunda parte de mi novela, La luna sangrada del Rey Alfa, la historia de la hija de Azula y Alec. Espero que la disfruten❤️
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Capitulo 24: Enfermos
Hoy sería una noche muy entretenida. Si no había conseguido nada de Sterling entonces lo haría con sus aliados. Me había quedado todo el día sentada en el trono con Rhys y Azuma a cada lado, esperando que llegara el momento para moverme a mi primera parada.
La luna brilló en el cielo resplandeciente, me moví apareciendo en los pasillos oscuros de la casa de la manada del alfa Grauw, el siguiente en mi lista.
Unos ruidos obscenos comenzaron a escucharse al final del pasillo, camine hasta la puerta, me asome por la pequeña rendija de la puerta y casi vomito.
¡¿Qué mierda asquerosa y perversa era esta?!
El alfa grauw estaba sentado en una silla masturbándose mientras veía como 5 de sus hombres se follaban a su luna, la tenían llena por todos sus orificios y dos de ellos se masturbaban en sus tetas.
¡¿Qué clase de enfermos eran estas personas?! ¡Era su luna por la diosa! Era su compañera destinada y estaba dejando que otros hombres la tomaran de una manera para nada agradable. Peor fue mi aturdimiento cuando los hombres salieron de ella dejándola temblorosa tirada en el suelo y fueron hacia él. Masturbándose delante de él y rociando toda su esperma sobre él, mientras él se corría en sus manos.
Fue la escena más perturbadoramente asquerosa que mis ojos habían tenido la desdicha de ver.
Di dos pasos hacia atrás alejándome de la puerta y caminé por el pasillo hasta la habitación del Alfa grauw. Mejor esperaría a los dos enfermos en su habitación.
Estuve media hora sentada en el mueble al lado de su cama hasta que comenzaron a escucharse pasos llegar. La puerta se abrio y la sucia y enferma parejita hizo acto de presencia abrazados y sonrientes.
— ¿Están bien complacidos?
Los dos pegaron un grito volteando hacia mi
— Su majestad, pero que hace en mi habitación? Esto es un abuso a mi privacidad.
— Me importa una mierda tu privacidad Grauw — me levante del mueble y camine hacia ellos, los dos comenzaron a temblar en su lugar — Luna Stella, venga aquí — la chica tembló y se soltó de la mano de él caminando hacia mí, se detuvo a mi lado con la cabeza gacha — No se quede de pie incómoda, tome asiento, debe de estar bastante adolorida — sus mejillas se tiñeron de rojo y casi corrió a sentarse en el mueble, una mueca se posó en su rostro cuando se sentó, pero qué asco.
Voltee mi mirada a grauw y estaba casi que se meaba en sus pantalones — No ensucies tus pantalones Grauw, no estos — lo mire con asco y él se estremeció — No he venido a matarte por tu traición, no hoy. Dejaremos eso para después... hoy quiero respuestas, cuéntame grauw ¿Cuales son tus planes?
Él se quedó en silencio temblando, camine hacia Stella y me detuve detrás de ella, jale su cabello hacia atrás y puse mi mano en su cuello, los ojos de grauw se abrieron en sorpresa
— Entonces que prefieres, que muera tu juguete sexual aquí y ahora o contarme los planes que tienes — apreté el cuello de stella y ella chillo, Grauw cayo al piso suplicando.
— No mi reina por favor, no le haga nada, se lo contaré todo.
Solte el cabello de stella y quite mis manos de su cuello, pensando seriamente en lavarme las manos con cloro cuando llegara a casa.
— Entonces dime grauw, muéstrame las pruebas de tu traicion.
— Yo... tengo unos papeles, ahi esta todo.
— ¿En donde estan?
— En mi escritorio, el primer cajon a la derecha.
— Esta bien, quédense aqui tranquilitos o quien sabe podria arrepentirme de no acabar con ustedes y matarlos ahora mismo y sabes que no estoy jugando con eso — lo mire seria y el tembló en el suelo, sus corazones hacian un ruido en mis odios molesto.
Me moví y aparecí en la oficina de Grauw mirando todo con asco, ni siquiera parecía que hace nada habían estado aquí ensuciando todo con sus asquerosos desperdicios.
Abrí el cajón y ahí estaba todo lo que buscaba, tome los papeles en mis manos y me moví de nuevo a su habitación, los dos seguían en el mismo lugar temblando, comencé a revisar los papeles y una sonrisa macabra apareció en mi rostro.
Los destrozaría hasta que no quedara nada de ellos.
— Me has servido satisfactoriamente grauw, solo por eso hoy no te mataré — me detuve delante de él y trone mis dedos, su cuerpo cayó hacia adelante flácido — Ve a dormir grauw, disfruta los últimos momentos de tu vida tranquilamente — su cuerpo se levantó, fue hacia la cama y se recostó cerrando los ojos, Stella seguía temblando en su lugar — Hazle compañía a tu alfa stella — ella se levantó temblando y se acostó al lado de Grauw, troné mis dedos y sus ojos se cerraron cayendo en un profundo sueño — Ahora dormirán hasta que salga el sol y mañana no recordarán nada de lo que hoy sucedió. Atormentaré sus sueños y todos los días hasta el día su muerte soñarán con las miles de maneras en las que acabaré con sus vidas
Su cuerpo se estremeció y sonrei desapareciendo.
Otra vez en el trono suspire, apretando los papeles que tenía en mis manos con fuerza.
— ¿A donde fuiste diosa?
— Te tardaste demasiado.
— Fui a visitar a una rata asquerosa.
— ¿Fue satisfactorio?
— No tanto como quisiera, mis ojos han visto lo más malditamente asqueroso que he tenido la desdicha de presenciar
Casi vomito al recordarlo, si que habia gente enferma y perversa en el mundo.
— ¿Que haz visto?
— Estuve en una orgia
Azuma se levanto y volteo hacia mi
— ¿Que? ¿De que mierda hablas?
— El alfa grauw estaba dejando que sus guerreros follaran a su luna mientras el miraba — mi rostro se transformo en una mueca de asco — Y cuando terminaron con ella, fueron a por el. Fue... asqueroso.
— Por la diosa Dea, no vayas a lugares asi sin nosotros.
— ¿Por que? ¿Se querian unir a la diversion? — los mire con una sonrisa juguetona y los dos gruñeron — Dejemos el tema, no me interesa seguir hablando de las cochinadas del maldito grauw.