Zaidane, es obligada a casarse solo por tradición, pero al lado de que es su esposo, vive un total infierno, pero un accidente hace que su vida de un giro de 180°, ella al despertar se da cuenta que es la esposa del empresario multimillonario Ramses King y al darse cuenta de quien es, se asombra porque es el mismo hombre que por años siempre aparecía en sus sueños.
¿será que en esta ocasión podrá ser feliz?, acompañenme a descubrir el desenlace de esta historia.
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24.- Una nueva vida.
...ADA...
Después de habernos casado, Aika se quedó con nosotros por unos meses, sabía a lo que se dedicaba Jamil y por esa misma razón estaba con nosotros por algunos problemas en Rusia.
Pero me sirvió de compañía, porque últimamente Ramsés tenía más trabajo de lo habitual, él solo decía que su ausencia sería por estos meses y que después sería libre de ataduras, nunca le llegue a entender que quería decir con "libre de ataduras", así que solo asentía, siguieron avanzando los meses hasta que ya estaba a solo días de mi programación, ya que por ser un embarazo gemelar, aliviarme al natural no es una opción...
Venía bajando con dificultad, por el hecho de que mi panza es inmensa y el peso de ella me dificulta el moverme con facilidad, Aika al verme me ayudo a bajar los escalones, me senté en el comedor a esperar a Ramsés para ir a comer y preparar las cosas, ya que en esta noche iré al hospital.
Paso más de media hora cuando entró por la puerta con un enorme ramo de rosas, se acercó a darme un beso y luego saludo a Aika.
- señoras, ¿listas para ir a comer?- asentimos, me levanté con ayuda de mi esposo y fuimos a la camioneta.
Todo el camino fue pláticas y platicas hasta que llegamos al restaurante y al entrar Aika grito de emoción porque en la mesa estaba Jamil, sonreí por tan bonito reencuentro después de meses.
- Ada, ¿cuándo nacen?- lo saludé hasta sentarme, porque me sentía muy fatigada.
- hoy por la noche, iré al hospital y quizás mañana lleguen mis angelitos- asintió sonriente.
- bueno, comamos que mi esposa no puede mal pasarse- sonreí a lo que dijo mi esposo.
Y solo se sentaron y pidieron los platillos, pero yo en verdad moría de hambre, pero no podía comer más, me sentía tan llena que quería llorar porque quería seguir comiendo y no podía.
Al terminar, Jamil y Aika se fueron, sabía que necesitaban tiempo a solas, así que nosotros nos fuimos a casa a terminar de alistar las cosas, mientras mi esposo terminaba de cerrar la maleta.
Camine a la habitación de nuestros hijos, ya que hace meses Ramses hizo una modificación en la habitación contigua, cerrando la puerta que daba al pasillo y la abrió por la nuestra, él decía que para estar más cerca de ellos, puesto que le aterra no escucharlos cuando estén en sus cunas.
Acaricie el borde de madera de la cuna viendo la hermosa habitación, me sentía feliz porque él la decoro con mucho amor para sus hijos, me quede contemplando las iniciales de mis bebes cuando sentí un beso en mi hombro hasta que su mano se posó en mi panza.
- ¿te gusta?- asentí sonriendo.
- me encanta, mi amor, gracias- se puso frente a mí, besando mi frente.
- gracias a ti, por llegar a mi vida cuando más te necesitaba, cambiándola y dándome el mejor regalo, mis hijos- sonreí hasta que nos besamos.
Al separarnos tomo mi mano y salimos de la habitación, tomó la maleta y salimos, ya era hora de ir al hospital, todo el camino quería tranquilizarme, pero los nervios y el temor querían apoderarse de todo mi ser, hasta que mi esposo dejó su beso en mi mano.
- tranquila, todo estará bien, yo no te soltaré ni un momento- asentí.
Hasta que llegamos y unas enfermeras vinieron por mí con una silla de ruedas y de inmediato entramos, mientras Ramses hacia el papeleo a mí me llevaron a la habitación a prepararme cuando sea la hora de entrar a quirófano.
Paso un tiempo cuando mi esposo entró por la puerta, dejó las cosas y se sentó junto a mí, Platicamos y sin darnos cuenta era hora de conocer a nuestros hijos.
A Ramsés se lo llevaron mientras a mi m llevaban al quirófano, este lugar era muy frío, tenía miedo, pero sentí su calidez en mi mano y todo lo que duró la cirugía no paramos de vernos ni de demostrarnos amor.
Hasta que se escuchó el primer llanto, mi rostro se iluminó lo recostaron en mi pecho y no pare de besarlo, hasta que se escuchó otro llanto, daba gracias a Dios por tan maravilloso momento, solo besaba sus cabecitas mientras mis lágrimas no paraban.
Hasta que después de un tiempo me llevaron a mi habitación en donde estaba Ramsés junto a Jamil y Aika, quienes estaban enamorados de mis hijos.
- son tan hermosos estos varoncitos- asentí ante el comentario de Aika.
- mi vida, ¿cómo que ya es tiempo?, ¿no?- solo sonrieron los dos.- y, ¿cómo se llamaran?.
- como el papá y el abuelo de Ramses; Darien y Daryl- Mi esposo me abrazo, porque él no sabía aún sus nombres.
Se quedaron un tiempo más hasta que se despidieron quedándonos los cuatro, nuestra pequeña y hermosa familia.
... RAMSÉS...
Los meses habían avanzado donde mis hijos ya estaban más grandes y donde era el tiempo perfecto para viajar y darle la sorpresa que por más de un año e estado preparando.
Le dije a mi hermosa esposa que nos iríamos de vacaciones a Suiza, ella está tan feliz que no se imagina lo que e preparado para ella y para nuestra familia.
DARIEN & DARYL
Al bajar las maletas subo rápido para ayudarle con mis hijos, al entrar solo sonríen mientras carga a Darien, yo cargo a Daryl, bajamos las escaleras caminando hasta la camioneta.
Al llegar a la pista de inmediato abordamos el jet y solo minutos después ya estábamos por los cielos, las horas pasaban hasta que aterrizamos y al bajar un viento fresco nos dio la bienvenida.
Subimos a la camioneta que nos esperaba, en el camino solo la veía feliz y maravillada con la hermosa vista, al llegar a la casa se quedó tan sorprendida que volteó con verme.
- ¿es tu casa?- negué dándole un beso.
- te corrijo, es nuestra casa mi vida- sonrió hasta asentir.
Nos bajamos caminando al interior, solo la veía recorrer la casa, subió a la segunda planta y solo la seguí, abrió habitación por habitación hasta que descubrió la de nuestros hijos, quedándose paralizada.
- ¿te gusta?- asintió hasta voltear quedando frente a mí.- bienvenidos a nuestra nueva casa y nuestra nueva vida.
- ¿nuestra nueva vida?- asentí besando sus labios.
- si, te prometí que te daría una nueva vida y es esta- asintió sonriendo hasta derramar lágrimas- yo siempre haría todo por ustedes, los amo.
- gracias mi amor,- nos quedamos observando la habitación.
Me sentía tan bien y satisfecho porque hice lo correcto, dejar todo atrás, para comenzar de cero, junto a mi pequeña pero maravillosa familia y seguiré eternamente agradecido, por qué gracias a la vida, el destino o el universo, mi vida está mas que completa, con mi hermosa esposa y mis hijos que siempre serán mi adoración.
... FIN...
..gracias por apoyarme en esta historia queridas, (o), lectores, les mando un muy fuerte abrazo y millones de bendiciones de su autora: PAULINA CHÁVEZ...