Una noche equivocada para Emma, su hermanastra quién la detestaba desde muy pequeña, le tendió una trampa al llevarla a la habitación equivocada, con engaños ella esperaba a su novio, sin embargo, la vendió a un hombre poderoso, sin saber quién era.
Cuando nota que salió embarazada, su familia decide abandonarla a su suerte, pensando que era de su novio el hijo que esperaba decide buscarlo, pero él jamás estuvo con ella esa noche.
abandonaba y sola decide irse para salir adelante sola.
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Desaparecida
-Emilio, despierta- Sam movía el cuerpo de Emilio hasta que despertó tocando su cabeza
-¿Qué fue... Qué fue lo qué pasó?- Se paró tambaleándose con un inmenso dolor de cabeza-¿Dónde está, Emma?
-No lo sé. Cuando llegue la casa estaba así y tú en el suelo... Lo único que encontré fue esto en la habitación del bebé
Una caja de listón negro, al abrirla se encontraba el collar de Emma con sangre.
-Eso es de Emma... Emilio ¿qué fue lo que pasó?- pregunto Emma al arrebatarle el collar
-No lo sé...
-¡Emilio!- grito desesperada al ver que su amiga ya no estaba
-¡No lo sé, Samantha!- grito de vuelta con rabia, tenía rabia al pensar que no pudo hacer nada, lo noquearon tan fácil que se llevaron a la mujer que quería. Apretó con fuerza el collar y salió de la casa, Sam fue detrás de él al verlo salir sin explicación
-Espera, debemos de avisarle a la policía sobre esto o al señor Kilmarnock. Sé que él podrá ayudarnos
-¿Cómo? No sabemos a dónde se la llevaron o quienes fueron. Lo único que veo en mi cabeza es ese hombre encapuchado dándome un golpe y dejándome noqueado en el suelo. Eso es lo único que recuerdo y nada más- dijo, frustrado cerrando sus ojos y rezando con que esté bien Emma.
Sam tomó la iniciativa de contactar a su padre y al señor Kilmarnock, Emilio testarudo fue a recepción para saber por qué los habían dejado pasar, bajando las escaleras miro hacia la puerta de servicio estaba forzada para romperse y subir por la sala de los empleados.
-Javier ¿puedes mostrarme las cámaras de mi piso y el de los empleados?
-Las cámaras están dañadas señor Peregrino, hubo una falla en el transformador- se excusó mostrándole el monitor
-¿Sabes algo sobre la puerta de servicio de los empleados?- el joven de recepción se alzó para ver hacia donde apuntaba Emilio, sin embargo, solo negó con la cabeza sobre esa situación- Te voy a reportar, Javier. Por negligente- amenazó yéndose de nuevo a su piso.
-Emilio, viene para acá mi padre y el señor Kilmarnock. Por favor, quiero que estés tranquilo
-¿Cómo quieres que lo esté si se llevaron a Emma? ¿Cómo, Sam? No sé si está bien, si el bebé está bien o si... No la han matado
-Cállate, no digas esas cosas. Yo sé que Emma está viva, solo... Por favor no digas esas cosas- suplicó limpiando su nariz y sus ojos al sollozar
El padre de Sam arribó al edificio y acordonó el lugar de los hechos, la policía estaba interviniendo entre los demás departamentos para saber algo sobre los ruidos que se escucharon hace un momento, la gente solo podía decir que estaba durmiendo, llegando apenas de trabajar y otros diciendo que solo escucharon movimientos bruscos.
-Sam ¿dónde estabas tú?- pregunto su padre dirigiéndose a su hija con la libreta de notas en la mano
-Solo fui a comprar, papá. Fui a comprar algo de comer y unas donas que le prometí a Emma. Me fui solo un momento...
-¿Y usted qué hacía?- el jefe se dirigió a Emilio
-Ya le he dicho, jefe. Su hija me encontró inconsciente en el piso, ellos me atacaron y no supe más ¡Dios!- bufó irritado
-Emilio, tranquilo. El jefe solo hace su trabajo- el señor Kilmarnock se acercó a él dándole palmadas en su espalda- Haga lo que tenga que hacer, jefe. Encuentre a mi ahijada, por favor
-Haremos lo posible, August. Permiso- dijo, dejándolos solos.
La rabia, la confusión y la falta de cordura abundaban en el espacio de Emilio, sabía que debía hacer algo por su cuenta. Sam se sentó junto a él para calmarlo, ella como él se sentían culpables, pero ninguno de ellos iba a saber lo que pasaría, solo les quedaba dar un signo de esperanza a la desaparición de Emma.
En las afueras de la ciudad, los hombres que llevaron a Emma la trasladaban con sigilo a una cabaña abandonada, Emma aún mareada poco a poco podía recuperar la consciencia, escuchando a lo lejos las conversaciones de los hombres; solo podía ver a través de la ventana del auto el cielo y los árboles.
-La jefa dijo que debíamos dejarla ahí. No hay otro lugar- uno de los hombres conversaba con el conductor
Emma se movía para tratar de soltar sus manos atadas hacia la espalda, alzó su cabeza para saber donde estaba, pero no podía distinguir nada. El auto se paró y fingió estar dormida
-Ten cuidado con ella, está embarazada. Trata de moverla bien
-Si, claro- uno de los hombres la cargaba con cuidado para no lastimarla, de reojo solo podía ver a los hombres robustos y pelirrojos- Abre la puerta, debemos dejarla en la cama. La jefa vendrá en un rato, debemos cuidarla
-Odio ser niñero, no nos pagan lo suficiente para esto
Una vez que la dejaron en la habitación, abrió los ojos rápidamente con dificultad trataba de sentarse en la cama, respiro hondo para tener fuerzas y con un impulsó se sentó, miraba hacia la puerta esperando a escuchar que no se acercarán, observando a su alrededor pudo notar que había una ventana fácil podía caber, el problema era su vientre, ya era grande como para caber ahí.
Camino por la habitación buscando algo para cortar la soga de sus manos sin hacer ruido, escucho unos pasos acercarse y se quedó quieta, los pasos cesaron dándole la oportunidad de ir hasta el baño que había junto para buscar algo, con desesperación vio un filo salido de la pared, se acercó y con fuerza empezó a rascar la soga. El miedo y la desesperación la abundaban volteaba a cada segundo y a cada ruido que escuchaba hacia la puerta, rezando de que no la encontrarán. Una vez flojas las cuerdas con fuerza separó sus manos, una luz de esperanza hizo que corriera hasta la ventana, con cautela intento salir por ahí al ver que no podía atravesarlo se le corrió ir por la puerta, dudaba si era buena idea, pero no le quedaba más opción que hacerlo.
En silencio tratando de abrir la puerta, respiro y observo por un centímetro de la puerta abierta, no había nadie en la sala
-Tranquilo, bebé. Estaremos bien- tocando su vientre, paso a paso se fue acercando a la puerta
-Creo que tengo unos tarros en la camioneta, iré por ellos- la voz del hombre hizo que corriera hasta la otra habitación ocultándose detrás de la pared. Sin moros en la costa corrió hasta la salida
Corriendo agarrando su estómago alcanzo a llegar hasta el bosque, no se detuvo pensando que tal vez estaría cerca una vivienda o la carretera; sin embargo, mientras más corría más se daba cuenta que estaba muy lejos de la ciudad. No había nada alrededor, quien la haya secuestrado, tuvo muy buena idea en llevársela demasiado lejos...
Quien será el padre del bebe?