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La Viuda

La Viuda

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza de la protagonista / Maltrato Emocional / Traiciones y engaños / Reencuentro / Completas
Popularitas:1.5M
Nilai: 4.8
nombre de autor: K✨RLA

Es la corta historia de Helena, la Viuda del magnate, Edwards Cox.
Un fiel y amoroso esposo.
Un filantropo.
Un gran hombre y ejemplo para la sociedad.
Su asesinato está rodeado de misterio, en donde el principal sospechoso, será Helena.

👀OBRA ORIGINAL.
"PROHIBIDO SU PLAGIO O CUALQUIER ADAPTACIÓN "

NovelToon tiene autorización de K✨RLA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXIII

Helena estaba echada sobre la chaqueta, entre la tierra fresca de las parcelas, sus piernas se encontraban enredadas entre las piernas de Nicolás y aquel vestido de color rosa malva, estaba levantado a la altura de su cintura y su torso, se encontraba desnudo.

Nicolás descendió su boca hasta el vientre, las caderas y más allá, mordía, lamia y sus manos no parecían llenarse de las curvas, del cuerpo de Helena.

—Nicolás—Tú, me matas Helena...

Repetía cada vez, antes de volver a hundir su rostro entre la humedad.

Después de jugar un rato, de llevarla al borde de la locura, levantó su rostro y contemplo los ojos de Helena. Debajo de él, ya no existía la mujer de mirada lúcida y ecuánime, tenía entre sus brazos a una mujer sin inhibiciónes.

Sin desviar la vista de él, Helena desabotono el pantalón de Nicolás. Él sonrío con descaro, a la vez que deslizaba de manera lenta, la pataleta de Helena hasta sus pies.

Helena sentía arder, estaba impaciente.

Nicolás tomó de nuevo su boca de manera exigente, algo que se estaba siendo costumbre para Helena. Ella correspondió el besó con placer, sus lenguas jugaban y sus labios se sentían adormecer.

—Helena—Nicolás...

Soltó en un jadeo, cuando lo sintió invadirla.

Las piernas de Helena rodearon la cintura de Nicolás y sus caderas se movían a la par, del vaivén.

Para ambos se sentía como si fuera la primera vez, en aquella entrega carnal, pues era algo más que pasional, ya que estaba cargada de emociones y sentimientos reprimidos.

El día había llegado al ocaso, Nicolás soltó lentamente de entre sus brazos, a Helena y recostó su mejilla en el hombro desnudo de ella.

Helena se había quedado en silencio, contemplando el cielo, con algunas pocas estrellas que comenzaban a aparecer.

El viento traía consigo un olor fascinante, un aroma señorial de la flor de algodón y tierra húmeda.

—Nicolás—Debemos volver, la noche se volverá más fresca y no quiero que enfermes.

La preocupación de Nicolás provocó en el pecho de Helena una sensación de calor.

Luego de unos minutos, Nicolás ayudó a Helena a levantarse y mientras se acomodaba la ropa, se detuvo a mirarla.

Helena subía su vestido, cubría aquellos valles que hace poco él había tomado como dos joyas preciosas, sacudió su largo cabello color marrón, algunas pequeñas hojas caían y otras se las llevaba el viento.

Los ojos de Nicolás parecían complacidos.

Helena levantó la vista hacia él y esbozo una sonrisa.

Aquella sonrisa dulce, entibio el frío corazón de Nicolás.

En la mansión Cox.

Helena y Nicolás, subieran las escaleras con paso lento, se miraban por el rabillo del ojo, sus corazones golpeaba fuerte contra su pecho, pues había en ellos, la expectativa de entregarse toda la noche al deseo y el amor.

—Helena—Quédate esta noche en mi cama.

Le pidió Helena, cuando abrió la puerta de su habitación.

Sin decir una palabra él la siguió.

Las prendas caían, las caricias eran constantes, los sonidos sensuales de Helena parecían cantos gloriosos para Nicolás.

—Nicolás—Helena...

Susurro él, antes de besarla con voracidad.

La noche fue larga...

Helena abrió los párpados con pesar, soltó un suspiró largo cargado de emociones.

Nicolás tocaba con delicadeza la textura de su piel y sin saberlo él, reparaba poco a poco, las heridas que alguien más había dejado.

—Nicolás—Buenos días, Helena.

La voz ronca de Nicolás, vibro sobre la piel de Helena.

—Helena—Buenos días, Nicolás.

Respondió ella, con un tono de voz sedoso y apacible, su mirada era expresiva, su sonrisa sincera y dulce, Helena destellaba una luz pura.

—Nicolás—Me matas Helena... No quiero que sonrías así para nadie más, solo para mí.

Le reprendió Nicolás con celos.

Helena abrió más los ojos con asombro y soltó una carcajada.

—Helena—Esta bien.

Nicolás sonrío complacido y giro con ella, para que quedara encima de él.

Helena sabía la intención de Nicolás.

—Helena—A este paso, nunca saldremos de la cama.

—Nicolás—No tengo interés de hacerlo.

Helena soltó un jadeo cuando Nicolás se movió debajo de ella.

—Helena—Hay muchas cosas, de las que debemos hablar...

—Nicolás—Lo haremos, pero por el momento quiero recorrerte nuevamente, quiero dejar en tu cuerpo toda mi devoción por ti, Helena.

El ama de llaves miraba por la ventana del jardín.

—Empleada—El desayuno está listo, ¿Quiere que sea yo quien lo suba a la habitación de la señora Helena?.

—Ama de llaves—No. Déjalo ahí.

La empleada obedeció sin chistar.

El ama de llaves apretó con fuerza las llaves que siempre cargaba en el bolsillo de su falda.

Era una aberración para ella lo que sucedía en la habitación de la viuda de Edwards.

Por la noche había escuchado el ruido de los autos, arribar frente a la mansión Cox, sus ojos se engrandecieron cuando vio por la enorme ventana, la unión de la boca de Nicolás y Helena. Para después a escondidas verlos entrar a la habitación.

Era inaceptable, para una mujer llena de prejuicios y de pensamientos retrógrados. Sentía que manchaban la memoria de su apreciado Edwards, el respeto por él lo habían perdido y culpaba a Nicolás por ello, pues más de una vez, vio en sus ojos el deseo de él, por la mujer de su hermano.

Sabía que entre ellos siempre hubo una cierta rivalidad, lo que la llevaba a pensar que tal vez Nicolás, era el intelecto detrás del asesinato de Edwards Cox.

—Ama de llaves—Por la obsesión de una mujer, cualquier hombre se puede corromper.

Murmuró para sí misma.

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Blacina Calvo Fernández
Muchas gracias AUTORA por su maravillosa historia.
Nubia Cecilia Vasquez Mora
super buena si muy diferente a todas.
Ju Flores
Maravillosa historia.
Lidia Nohemi
tienes que ser astuta, y no caer en el juego de sus acusadores porque aunque te defiendas no vez que a fuerzas quieren culparla
Mirta Bernaccki
un poco enredada la historia. mucho suspenso es bastante pesado
Lidia Nohemi
pues les dijo que era una mujer que le gustaba buscar hambres de dinero 😭
Analia Araya
felicidades excelente 👌 termine de leer todas tus novelas ame a cada una de ellas 💕🥰
Analia Araya
felicidades excelente 👌 termine de leer todas tus novelas ame a cada una de ellas 💕🥰👏👏
valeska garay campos
segunda vez que leo esta historia la encuentro muy bella
Polonia Nuñez
como tas estupido Nicolas no lo dejo ni confesarle
Adriana Romero
Me gustó mucho tu novela, al final y a pesar de las circunstancias todo cambia,, cuando los protagonistas se unen para avanzar en la muerte de Edwards Cox, que utilizando las donaciones par personas en desventajas económicas y en instituciones del Estado que servían de fachada,, para su oscura debilidad, simplemente era un hombre que se atrevió a dañar a muchas mujeres incluso hasta su esposa sin temor a nada y a nadie usando como fachada la donación a instituciones que favorecían a huérfanos y mujeres maltratadas y vulnerados sexualmente, tocando te.as sensibles par la sociedad
Graciela Lidia Piotti
muy pero muy buena sos lo mas y CORTAS LO MEJOR 👏👏👏👏
Adriana Romero
Nicolas está enamorado de Helena pero tiene resentimiento hacia ella, a lo mejor porque el se dejó llevar por los comentarios de Yudith, que no supieron ver quién era ella realmente
Adriana Romero
A veces no Todo es tan bello como se pinta!!
Tal vez hay más oscuridad que Luz, y el tal Edwards termine siendo 🙈una joyita que lo que realmente le hacía a Helena era maltrato físico, verbal y psicológico para mantenerla a su lado
Adriana Romero
Elena actúa como una mujer sometida, sin voluntad, seguro que Edwards la mantenía alejada, será que tenía unos cuantos secretos y ella solo rumiaba en casa, con tristeza y sin salida, me imagino que el esposo algo se traía
Adriana Romero
Muy bueno no debia ser Edwards, porque si realmente la quería y la conoció como abogada porque la iba a encerrar en una casa como un adorno más
Adriana Romero
Me gusta el misterio y la intriga en el comienzo de la novela, donde todos pueden ser sospechosos hasta que se demuestre lo contrario
Rosalina Vega Palazuelos
que bueno que trajeron a María y a Teresa se lo merecen y más como familia
Rosalina Vega Palazuelos
que bonito que hayan sacado el dolor que traían ellos desde un principio se enamoraron pero las personas malas se encargaron de separarlos
Rosalina Vega Palazuelos
si alguien no quiere esperar a que subas más capítulos que deje de leer y no hagas caso de sus comentarios.Te agradezco que escribas para entretenernos
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