Saena es una madre soltera de 30 años que, en medio del caos, logró salir adelante y convertirse en una médica renombrada, especializada en hematología.
Aunque nunca contó con el apoyo de su familia —nadie la ayudó cuando más lo necesitaba—, Saena siguió luchando por sus sueños, gracias a la ayuda de una desconocida que la apoyó incondicionalmente.
Enrico Villar, de 32 años, es un CEO autoritario y justo, soltero y muy codiciado. Le gusta las fiestas, pero su familia insiste en que encuentre el amor y abandone la vida de soltero.
¿Cómo se cruzarán sus caminos?
¿Nos embarcamos en esta historia?
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Capítulo 2
Seguimos todo el camino en silencio, y ese sonido de coches en esa agitada ciudad hacía que mi corazón se acelerara, algo me decía que no estaba preparada para llegar allí o que tal vez no me gustaría, era la primera vez que venía a la facultad donde él estudia, incluso con la inseguridad intento mantenerme fuerte y ser fuerte, al llegar el conductor de mi amiga nos avisa.
Luana: Llegamos.
Saena: Está bien.
Luana: Vamos a tu ritmo.
Saena: Vamos rápido, antes de que me arrepienta.
Ellas salen del coche, Luana ve a su novio y va hacia él.
Robert: H.hola.
Luana: ¡Hola!
¿Por qué te pusiste pálido al verme?
Robert: Por nada, es tu impresión, amor.
Luana lo mira desconfiada, Robert es amigo de Marcos.
Saena: Hola Robert.
¿Sabes dónde puedo encontrar a Marcos?
Robert: Él no vino hoy.
Saena: Qué extraño.
Me dijo que vendría.
Robert: Y.yo no lo vi.
Saena mira a su alrededor y luego Luana la llama para ir a la cafetería, ellas van hacia allá, Robert va tras ellas e intenta detenerlas.
Luana: ¿Cuál es tu problema?
Robert: Sé dónde está.
Vengan conmigo.
Luana: No, me cansé de ti.
Siento que estás escondiendo algo de nosotras.
Luana, que es muy astuta, toma la mano de Saena y van a la cafetería y cuando llegan encuentran a Marcos besándose con una mujer, Saena siente que le arden los ojos, intenta controlar las lágrimas y va hacia ellos y aplaude.
Marcos: ¿Saena?
Saena: Felicitaciones, Marcos.
Mujer: ¿Quién es ella?
Marcos: Ella es Saena.
Una amiga.
Saena: ¿Amiga Marcos?
Marcos: Deja el show Saena.
Mujer: ¿Quiero una explicación?
Me lo merezco.
La mujer se desprende de sus brazos y lo encara mientras espera la respuesta.
Saena: Soy su novia, y estoy embarazada.
Marcos: ¿EMBARAZADA?
Mujer: ¿Embarazada?
Ambos hablan igual.
Luana: Por lo visto estaba engañando a las dos.
Marcos: Esto no puede haber pasado.
Saena: Y pasó.
¿Qué vamos a hacer?
Marcos: Yo nada, no voy a empatar con un niño.
Tengo un futuro por delante.
Mujer: Canalla.
Nunca más me busques, nuestro noviazgo termina aquí.
Saena: ¿Novia?
Marcos: Nadia, espera.
Fue solo un desliz.
Saena pierde el suelo, Luana se enfurece y le da dos bofetadas en la cara, Robert la sostiene y ella le da una rodilla.
Luana: Nunca más me mires.
Sabía todo el tiempo que estaba engañando a mi amiga, y nunca dijo nada.
Robert: Luana, espera.
Luana: Olvídame Robert.
Quien miente una, siempre mentirá.
Y no voy a pagar para ver.
Saena: Esperaba todo, menos esto de ti.
Marcos: No quiero ser padre.
Luana sale de allí con Saena llorando, ella no sabe cómo hablar con sus padres, su amiga la lleva a casa.
Luana: ¿Estarás bien?
Saena: Sí.
Ella sale del coche y entra en la casa, su madre se da cuenta de que lloró y la sigue a su habitación.
Cíntia: ¿Estás bien?
Saena: Sí (miento)
Cíntia: ¿Estás segura?
Solo muevo la cabeza y ella sale, me voy a duchar y lloro mucho.
Mi hermano entra en la habitación con una bandeja.
Sávio: Necesitas comer.
Saena: No tengo hambre.
Sávio: Tienes que comer.
Sé que estás embarazada.
Lloro aún más.
Sávio: Estoy de tu lado, pero no puedes esconder esto de nuestros padres.
Saena: Nunca me perdonarán.
Sávio: Come.
Y así lo hago, él se queda conmigo y al final de la tarde bajamos y mi padre ya había llegado del trabajo, él me mira y se queda esperando que digamos algo.
Sérgio: Hablen rápido.
Saena: Papá, perdón.
Sérgio: No, si es lo que estoy pensando.
Saena: E.estoy embarazada.
Sérgio: ¿EMBARAZADA?
Vamos ahora a la casa de ese maldito.
Sávio: Calma papá.
Mi padre está trastornado, me jala con fuerza y me mete en el coche, intento hablar y él no me deja, cuando llegamos a su dirección, tocamos el timbre y sale una señora que nunca había visto antes.
Señora: ¿Diga?
Sérgio: Queremos hablar con Marcos Alencar.
Señora: Señor, disculpe.
Pero el señor Marcos no vive aquí hace tres meses, incluso los empleados de la casa ya se fueron.
Sávio: Gracias señora.
Llevo a los dos a casa, mi padre está muy nervioso y Saena desesperada, llegamos y él entra sin mirarla a la cara.
Saena: Gracias por ayudarme.
Sávio: No estás sola.
Saena: Tal vez.
Cuando intentamos entrar la puerta está cerrada con llave y nuestro padre está rompiendo todo, de lejos se oye a nuestra madre empieza a tirar la ropa de Saena a la calle y la gente empieza a mirar.
Cíntia: Vete.
Eres una vergüenza para nuestra familia.
Saena: Mamá.
Cíntia: No me llames más mamá.
Dejaste de ser mi hija.
Sávio: Para con eso mamá.
Ella no tiene la culpa de haber sido engañada.
Saena: Mamá perdóname.
Sérgio: Vete Saena.
A partir de hoy no tienes más padre y madre.
Sávio: Si ella se va de casa.
Yo voy con ella.
Pasa una señora muy cansada, mira todo a su alrededor y se indigna.
Señora: ¿No les da vergüenza hacer esto?
Cíntia: ¿Tiene pena?
Llévatela a tu casa.
Para mí ella murió.
Señora: La señora no sabe lo que dice.
Un día se arrepentirá.
Ven niña, te voy a ayudar.
Saena: La señora no me conoce.
Señora: Me llamo Noemí.
La señora me ayuda, abrazo a mi hermano fuerte.
Sávio: Voy contigo.
Saena: No, quédate.
Noemí: Si quieres la casa tiene espacio.
Sávio: Viste vamos.
Saena está tan avergonzada que no puede mirar a nadie, la señora camina dos calles y luego aparece un coche, un hombre abre la puerta y ella les hace señas para que los dos entren, ella también entra y ellos se quedan aprehensivos, pero sienten que la señora es una persona buena, cuando llegan al centro de la ciudad se quedan en shock al ver la casa de la mujer.
Noemí: Vamos, entren.
Gobernanta: Buenas tardes señora.
Noemí: Prepare dos habitaciones para mis invitados.
La gobernanta sale, y ellos se sientan y observan la casa, la misma tiene varias fotos esparcidas y muchas flores.
Noemí: Siéntanse en casa.
Esta casa es de mi hermana, yo vivo en otra ciudad, vine solo a acompañarla.
Si quieren conversar.
Saena se derrumba en llanto, y termina desahogándose con esa señora que acaba de conocer, la misma se compadece de la joven y le da un abrazo fuerte.
Noemí: Necesito una cuidadora.
No dejará de estudiar, y podrá tener a su hijo en paz en un lugar seguro.
Su hermano puede acompañarla.
Sávio: Lo que decida lo hago.
Tranco la facultad, pero nunca voy a dejar a mi princesa sola.
Saena está de acuerdo, la hermana de la señora Noemí llega y se queda encantada al conocer a la joven y a su hermano, todos cenan y luego Saena fue a descansar, en medio de la noche fue a la habitación de su hermano, él se asusta y al verla él abre los brazos y ambos duermen como si fueran dos niños indefensos, ellos siempre hacían eso era su momento.
Al día siguiente Saena fue a la escuela a pedir el traslado, como el hermano es mayor de edad él logró resolver eso, Luana llega y la abraza, cuando Saena sale ella encuentra a Nadia, ellas conversan.
Saena: Gracias por entender.
Fueron casi tres años perdidos.
Un día él pagará.
Nadia: Su familia necesita saberlo.
Saena: Por ahora no.
Estoy sin cabeza para eso.
Nadia: Te deseo buena suerte.
Ellas se despiden y Sávio no dice nada.
Dos días después los hermanos siguen viaje a la ciudad donde la señora Noemí vive.