Todos a su alrededor sabían lo que el sentía por ella, ella solo podía mirarlo como su mejor amigo, su hermano mayor, pero una noche mientras regresaban de una fiesta el se acercó a ella y mirando a los ojos le confesó que sentía cosas por ella. Ella no lo acepto, se alejo de el.
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Borracho
La noche comenzó a caer, Juls y su novio estaban haciendo una fogata. Noa se levantó de la mesa y se acercó a mi.
Me abrazo y yo lo bese.
- Creo que no soy bueno en ese juego, decía triste.
- Ellos llevan años jugando amor.
Nos besamos de nuevo.
- Vamos chicos, es hora de beber un poco, decía Ted sirviendo tequileros con mezcal.
Le entrego uno a Noa.
- El no, le dije sería a Ted.
- Vamos es solo un poco, además el dijo que tomaba mucho.
- Si pero no ha tomado mezcal.
- Está bien bonita, solo un poco.
- Salud amigo, Ted lo hizo que tomara el shot, después le sirvió otro.
Bien amigo, dale otro la regla son tres, decía Ted.
Bebieron tres de golpe, después se marchó dejándole otro.
- Es mezcal Noa, tu nunca lo has probado.
- Siempre hay una primera vez, además estoy contigo, tu me cuidas, decía sonriendo.
Me beso de nuevo, nos sentamos frente a la fogata, los chicos contaban cuentos de terror, mientras bebían, Ted se sentó al lado de Noa y bebían como si fueran competencias. Yo miraba molesta a Ted, el me decía que no fuera pesada.
Caleb le pidió a Ted, que dejara de darle alcohol a Noa.
- Vamos amigo no seas aburrido como Kat. El quiere beber conmigo somos amigos.
- Si somos amigos, decía Noa abrazando a Ted.
Caleb le quitó la botella a Ted y se la llevó.
- ¡Que aburrido, tío!, decía Ted. Noa se reía.
- Vamos a dormir, le dije a Noa.
- No, yo quiero seguir bebiendo, se levantó y caminaba tambaleándose, se paró frente a Caleb.
- Danos la botella amigo.
- Ya estás muy tomado, será mejor que te vayas a dormir, decía Caleb.
- Vamos amigo, porque eres tan aburrido, solo estamos pasándola bien.
- No, ya estás muy borracho y tú novia no quiere que tomes más.
- ¡Ella me ama así!, gritó Noa.
Me levanté y abrace a Noa.
- Vamos a dormir, ven.
- ¡No!, ¡estoy cansado de el!, quien carajos se cree para ordenar que podemos hacer o no, porque no mejor atiendes a tu novia, amigo y me dejas en paz. ¡Dame la puta botella!, decía Noa molesto.
Caleb lo miró enojado.
Ted se reía a lo lejos, Lea lo regañaba.
- ¡Que me des la puta botella!, grito Noa.
Caleb le dio un puñetazo en la cara, que cayó al suelo.
Yo mire a Caleb furiosa.
- ¡Estás loco!, le grité.
Ayude a levantar a Noa, el me empujó iba a golpear a Caleb, pero los chicos lo detuvieron.
- ¡Déjenme!, gritaba Noa
Caleb se marchó enojado.
Todas las chicas se miraban asustadas.
- Déjalo amigo, vamos yo te voy a invitar un trago, decía Patricio
Mire a Patricio nerviosa.
- Tranquila yo lo voy a cuidar.
Patricio se lo llevó y lo sentó en unos árboles, le entrego una taza.
Después le dio una botella de agua, el hablaba con él y trataba de tranquilizarlo.
Noa cerro los ojos y se tranquilizó.
Lea me abrazo.
- ¿Quieres dormir hoy conmigo?, tal vez se ponga pesado, decía Lea.
- Si claro, dije triste.
Noa tenía meses sin beber así, sabía que me molestaba esa personalidad de el, aunque había bebido poco, el mezcal ya lo puso muy borracho.
Todos se fueron a dormir, me acerque a Patricio, el estaba platicando con Noa, pero el aún seguía diciendo tonterías.
- Ella me odia, odia cuando bebo, la amo tanto que deje de beber por ella, decía Noa a Patricio.
- Vamos a dormir Noa, le dije molesta.
- No, yo estoy bebiendo con mi nuevo amigo, quédate un rato más.
Patricio no estaba tomado, el siempre era el más tranquilo del grupo.
- Ve yo me quedo aquí, me dijo sonriendo
Me gire y entre a la casa de campaña de Lea, me puse a llorar.
- Tranquila, la culpa es del idiota de Ted, pero mañana que lo vea te juro que me va a escuchar.
Yo me quedé callada, me quedé dormida, cuando me levanté los primeros rayos del sol salieron. Salí de la casa, Caleb estaba preparando café.
Nos miramos sin decir nada. Pero con su mirada sabía que me decía lo siento.
Me seguí de largo a mi casa de campaña.
El me tomo del brazo.
- Perdón, no quería golpearlo, hablaré con el más tarde para pedirle una disculpa.
Yo no le dije nada, solo jale mi brazo y camine a la casa. Al entrar Noa estaba dormido, tenía un moretón en su mejilla.
Me quedé sentada mirándolo.
Salí de la casa y las chicas estaban despiertas. Ted estaba tomando café.
Me acerque y lo mire enojada.
- Te dije que no le dieras mezcal, porque arruinas todo, se supone que eres mi amigo, yo jamás te he hecho nada, siempre te he apoyado, ¡¿cuál es tu problema?!, le grité furiosa.
Ted me miraba nervioso.
- Perdóname no sabía que el era mala copa.
- Eres un pendejo, le dije molesta.
- El no tiene la culpa, Kat, decía Romina.
Mire a todos, nadie opino nada. Camine enojada hasta las rocas del lago, tenía que tranquilizarme, yo estaba furiosa.
Después me senté y miré el paisaje.
Se sentaron a mi lado y me entregaron una taza de café.
Caleb estaba a mi lado.
- Ted no quería fastidiar, solo que Noa estuvo presumiendo de más cuando estábamos jugando, ya sabes que Ted odia que lo hagan de menos y Noa presumía sobre sus fiestas, sus juegos. Además quien lo golpeó fui yo. Deberías de estar enojada conmigo.
- Tenía que ser especial, yo solo quería pasar tiempo con el, quería crear buenos recuerdos. Pero veo que no siempre las cosas pasan como queremos.
- No, jamás. Creo que después de todo estás serán nuestras últimas vacaciones y eso puso a Ted molesto, yo no iba a venir, otras personas estarían en nuestro lugar favorito, el también se sentía traicionado.
- ¿Pero por qué serán las últimas?, podemos seguir haciendo esto.
- Ted se va a mudar a Arizona, Patricio y Romina se van a ir de intercambio a España. Juls y yo tendremos trabajo. Ya nada será como antes.
- No tenía idea de que ellos se iban a ir.
- Cuando lo contaron tu estabas con Noa.
- Entonces está es la última vez, que vendremos aquí, dije triste.
- Si, es la última vez.
Lo mire, el me miró.
- Yo también te extraño, susurro.
- Yo iba a decirle que no quería estar sin saber de él, pero escuché a Noa, gritarme.
- ¡Kat, lo siento, lo siento!, decía acercándose a mi.
Caleb y yo nos levantamos, el miro a Caleb.
- Perdón amigo, decía Caleb.
- Me lo merecía por ser imprudente.
- Ya no bebas, no es bueno, decía Caleb alejándose de nosotros.
Noa me miró y me abrazo.
- Perdóname la cagué, no debí beber, tenía que escucharte, perdóname por favor. Soy un idiota yo no te merezco, perdóname.
Lo abrace y el me abrazo.