El amor puede ser más difícil de lo que pensaba. Luchar contra viento y marea. (Contiene 33 capítulos)
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Capítulo 23
EFRAÍN
Conduzco impaciente para llegar al club, una vez ahí estaciono el auto y bajo. Entro sin ningún problema, que recuerdos me invaden aquí, a lo lejos veo a Connor y Alex, a uno o dos metros están Sean y su novia. Me acerco a ellos...
– Bienvenido, jefazo –*dice Connor*– Espero que te guste el lugar
– Si, es muy lindo... –*digo*– Tu debes ser Alex
– Así es, señor Victorino –*dice Alex*
– No me digas así, dime Efraín... Está todo muy animado por aquí
– Todos los fines de semana están así, aquí vienen mucho los que trabajan
*Sean se acerca*– Bienvenido, señor Victorino
– Señor Carter, gracias por haber hecho está bienvenida por mí, lo aprecio mucho
– De nada, bueno me alejaré unos momento, enseguida estaré con ustedes –*dice eso y se va*
– Sinceramente y sin ofender a nadie –*digo*– No me cae nada bien tu hermano, Connor
– Ni siquiera a mí –*dice este*– Elizabeth y él salían juntos, la engaño con Emma su actual novia, y eso no es lo peor. Sino que Elizabeth vio como ambos se revolcaban cómo animales en la oficina de Sean
– Eso no lo sabía... ¿Que paso después?
*Connor suspira*– Elizabeth ha intentado renunciar pero por el contrato que firmó no puede hacerlo sino hasta dentro de dos años, seguirá siendo asistente de Sean
– ¿Y él por que no le da la renuncia?
– No quiere, la quiere de nuevo en su vida como novia, pero ella dejo de amarlo al instante en que vio lo que vio
*Alex golpea la mesa*– Te juro que cada vez que lo veo quiero matarlo, conozco de Elizabeth desde niños y ese bastardo...
– Ya está, Alex. Además Elizabeth ya lo superó, es una chica fuerte y creo que está enamorada de nuevo
*Sonrío*
ELIZABETH
Finalmente llegamos a nuestro destino, el taxi se detiene en la entrada del club, le pagamos y bajamos de él. Acomodo mí ropa y mí cabello, ¿Efraín ya habrá llegado?. Entramos bajo la mirada de varios hombres, pero mis ojos no se despegan del hombre al que estoy viendo ahora, Efraín, más guapo que nunca. Ese traje es tan sexy, es él el que hace lucir sexy a ese traje, a nadie le quedaría como a él.
Parece que los chicos se dan cuenta de nuestra presencia ya que giran los tres, rápidamente me encuentro con su mirada, desbocado mí corazón late a toda prisa, sus ojos delatan deseo y ganas, también hay ternura. Helena me saca de mí letargo...
– ¿Es ese él que te tiene loca? –*me susurra al oído*
– Si, ese es Efraín... –*digo aún mirándolo*
– Demonios, hermana, es tan guapo. Pero, una duda... ¿Cómo hizo para no romperte aquella noche?
– No tengo la menor idea... –*llegamos hasta ellos*– Hola chicos
– Hola, buenas noches –*dicen Connor y Alex*
*Me mira fijamente*– Hola
– Hola –*suelto sin dejar de mirarlo*
– Estás súper guapa, Elizabeth –*me dice*
– Gracias, tu estás súper guapo también... –*me tiembla la voz*
*Connor y Alex nos miran*– ¿Que pasa entre ustedes dos?
– Aamm... –*los miro*– nada, nada. Solo nos saludábamos
– Claro... Les aviso que yo no soy un niño de ocho años, conozco muy bien esas miradas –*dice Alex*– Me alegro por ustedes
*Efraín sonríe*– Gracias, Alex, me veo cautivado por ella
– Chicos, por favor... –*cubro mí rostro*
*Sean y Emma llegan*– Ya llegaron chicas, las esperábamos –*Sean me mira*
– Si, ya llegamos –*dice Helena de una y distante*– ¿Que quieren tomar?
– Yo por ahora paso –*digo*– Prefiero no beber
Hablamos entre nosotros mientras los chicos tomaban, Efraín tampoco está bebiendo ya que conduce. Las música se detiene un momento y una lenta comienza a sonar, cada cual saca a su pareja...
– Señorita... –*Efraín me mira*– ¿Me concede esta pieza de baile?
– Claro que sí, joven señor italiano –*tomo su mano*
Me lleva hasta la pista y nos metemos entre las parejas que bailan, sus manos toman mí cintura y me acerca a él, mis brazo automáticamente rodean su cuello, pegó mí frente a la suya y bailamos lento.
De nuevo invadió esa sensación en el ambiente, de ya no aguantar más esta atracción que queda entre nosotros...
– ¿Vamos a acabar la noche de nuevo haciendo el amor? –*pregunta atrayendome más hacia el*
*Cierro los ojos*– Es muy seguro que si, ¿haces la pregunta o la hago yo?
– ¿Quieres que nos vayamos a mí casa?
– Si, si quiero irme contigo –*le sonrío*
– Entonces vamos –*toma mí mano y salimos del club*
– Estás abandonando tu propia fiesta, que mal –*digo burlona*
*Me mira*– Tu eres mala, me haces abandonar mí fiesta
Reímos y subimos a su auto, de nuevo emprendemos el mismo camino de hace dos años, no me arrepiento de haberme ido con él ni hace tiempo ni ahora. Me hace sentir tan viva estar con él, sentirlo cerca, lo necesito.
Llegamos de nuevo a su edificio, de nuevo al ascensor donde nos comemos a besos, la tensión va subiendo mientras nuestros labios se unen con más intensidad. Efraín pasa sus manos por todo mí cuerpo, lo que me vuelve aún más loca.
Salimos del ascensor y nos apuramos a llegar, una vez que entramos no damos tiempo a nada, nos besamos sin para mientras me quita el vestido a jalones...
– ¡Ey!... es un vestido nuevo y único... –*digo mientras lo beso*
*Me mira burlón*– Y te queda muy hermoso, pero prefiero verte desnuda
– Entonces... ¿Que esperas?
*Termina de desvestirme*– Nada, ya nada... –*recorre mí cuello con sus labios*– Mmmhh. Dios mio, me vuelvo loco
– Tu me estás volviendo loca –*le quitó el saco y arranco su camisa*
– Desde que te vi moría por quitarte este provocador vestido –*dice mientras deja que lo desvista*– Mañana cuando despierte si estarás conmigo –*me levanta en sus brazos*
*Pegó mis labios a los suyos*– Puedes apostar a que si, estaré contigo no solo mañana, sino muchas más
– Eso es lo que quiero....
En sus brazos me lleva a su enorme habitación, este hombre podría llevarme dónde quiera y pedirme que lo siga a cualquier lado y lo haría, no sé si es algo bueno o malo. Una vez en su cuarto Efraín choca contra su cama y cae, y yo encima de él pero no paramos aún así. Lo beso con todas las ganas que tengo de él
En un momento siento como me quita el sostén que llevaba, y una de sus manos se dirige hacia mí pecho mientras la otra queda en mí cintura. Me empuja para que quede yo debajo de el y sobre mí me quita la única prenda que me quedaba y junto con la de él queda tirada en el suelo. De nuevo lo siento dentro de mí, sus movimientos lentos y a la vez rápidos me vuelve loca. Digo su nombre en su oído una y otra vez mientras ataca mí cuello a besos. En un momento, cuando ambos estamos lleno de sudor, se detiene y me mira a los ojos, me pierdo en su mirada...
– ¿Que pasa...? –*le pregunto agitada*– ¿Efraín?
– Te amo... –*me dice*
*Me quedo helada unos segundos y luego le sonrío*– Yo también te amo –*lo beso*
Ahora me queda más que claro que esté es el hombre que Dios envío para mí, que está hecho para mí. Lo amo, más que a cualquier cosa que haya amado, lo amo y este hombre es solo para mí