Eleonor Ribas, una joven de 25 años, pasó la vida luchando por sobrevivir, marcada por un pasado de abandono y dolor. Cuando lo pierde todo de una sola vez, trabajo, hogar y estabilidad, el destino la conduce hasta Dante Bianchi, un mafioso temido, frío e implacable, diez años mayor que ella. Pero es en los hijos de él donde encuentra un nuevo propósito, especialmente en Matteo, un niño autista que solo logra calmarse con su presencia.
Al aceptar trabajar como niñera de los niños, Eleonor se adentra en un mundo peligroso de secretos, traiciones y conspiraciones. Mientras se gana el cariño de los pequeños y resquebraja las murallas de Dante, fuerzas ocultas conspiran desde las sombras. Cuando la verdad sobre su pasado salga a la luz, ¿podrá confiar en el hombre que juró no volver a apegarse? ¿O ya será demasiado tarde?
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Capítulo 15
En los días que siguieron, la mente de Dante Bianchi estaba completamente absorbida por Eleonor. No conseguía quitarse los pensamientos sobre ella de la cabeza. No sabía qué era exactamente lo que le atraía de ella, pero algo en su presencia, en su forma sencilla y honesta, le daba una sensación de inquietud. Ella estaba presente en todos los informes que él pedía, y, por más que intentara ignorarlo, no conseguía entender qué la hacía tan... interesante.
Sentado en el imponente despacho de la empresa Bianchi, Dante observaba la información que su asistente le entregaba. Las hojas estaban repletas de detalles sobre la joven Eleonor. Leyó sobre su pasado, que parecía un gran vacío. Sin registros, sin rastros concretos de su historia antes de ser adoptada. Todo lo que encontró fueron pasajes por varios hogares de acogida, una infancia inestable y marcada por desafíos. Una niña que, probablemente, nunca tuvo un hogar verdadero. No era un secreto, sino algo que Dante sabía que podría dar más pistas sobre su personalidad. El hecho de que su infancia hubiera sido tan desestructurada parecía reflejarse, de algún modo, en su comportamiento actual.
Dante frunció el ceño mientras repasaba la información sobre su trabajo en el club nocturno y su subsiguiente despido. Él se había enterado de la situación del club, pero ahora, al tener acceso a los detalles, se daba cuenta de cómo aquello fue un golpe bajo de Sarah. Eleonor había sido humillada públicamente, pero parecía haber salido de la situación con más dignidad de lo que él imaginaba. A diferencia de muchas personas que, con su historia, sucumbirían al peso de la humillación, ella había dimitido. Ella no cedió. Ella se retiró.
Lo que más le intrigaba era la decisión de Eleonor de dejar el club de forma tan abrupta. Él sabía que Sarah tenía algo que ver con eso. Sarah, con su poder, con su arrogancia, siempre había sabido cómo jugar con las emociones de las personas a su alrededor. Pero Eleonor, al dimitir, parecía haber tomado el control de la situación. Algo que Dante no podía dejar de admirar.
Él era consciente de que la atracción que sentía por Eleonor era más que simple curiosidad. Siempre había sido un hombre calculador, que raramente se dejaba dominar por impulsos, pero algo en Eleonor le hacía querer saber más sobre ella. Tal vez fuera su mirada decidida, o la forma en que había reaccionado en el club. Ella no se quejó, no lloró, ni procuró victimizarse. Ella dimitió y se fue, sin hacer alarde, sin causar más problemas.
El asistente entró de nuevo, interrumpiendo sus pensamientos.
— Señor, más información sobre la joven Eleonor. — Él entregó una nueva carpeta, y Dante la tomó, sin desviar la mirada de la ventana por un momento, mientras pensaba en todo lo que él ya sabía sobre ella.
— ¿Qué más tenemos sobre ella? — Dante preguntó, su voz calmada y controlada, pero la ansiedad por conocer más sobre Eleonor se hacía presente en su tono.
El asistente vaciló, mirando a Dante con cuidado, y entonces entregó la carpeta.
— Además de los registros del club y de su pasado, descubrimos que ella está viviendo actualmente en un pequeño apartamento. No hay muchos detalles sobre su presente, pero ella se ha mantenido alejada de grandes círculos sociales desde el despido. No hay mucha información concreta sobre su día a día. — El asistente hizo una pausa. — Pero lo más interesante es que ella no tiene relaciones con otras empresas o contactos en el mercado. Ella parece mantener una vida bastante reservada.
Dante leyó la carpeta, ahora más curioso. El hecho de que Eleonor se estuviera manteniendo lejos de los ojos del mundo solo aumentaba su fascinación. Él comenzaba a entender lo compleja que ella realmente era.
Él se recostó en la silla, reflexionando sobre lo que acababa de oír. Una parte de sí mismo deseaba seguir adelante, enfocarse en sus negocios y en las personas a su alrededor que él ya conocía, pero había algo en Eleonor que no conseguía ignorar. Ella estaba tan distante y, al mismo tiempo, tan próxima, como si estuviera esperando el momento justo para aparecer en su vida.
— Quiero un informe completo sobre el club. Todo lo ocurrido con ella y el motivo de su dimisión. Quiero saber cada detalle, incluso la implicación de Sarah. — Dante dijo, su voz fría y calculadora.
El asistente, ya acostumbrado a la intensidad del trabajo para Dante, asintió y se retiró rápidamente, yendo tras la información adicional.
Dante se quedó allí, solo de nuevo, los ojos fijos en la ventana, pero su mente estaba en otro lugar. Él pensaba en Eleonor, en su fuerza y en la manera en que ella se levantaba incluso tras los golpes de la vida. Él la veía como alguien que, a pesar de todas las adversidades, aún se mantenía en pie, lista para seguir adelante. Él no sabía por qué, pero eso lo fascinaba.
Una sensación extraña se formaba en su estómago, una mezcla de deseo por control y una necesidad de descubrir más sobre ella. Él quería entender qué la hacía diferente, qué la hacía tan especial. Algo en ella, probablemente en sus ojos, en el modo en que ella enfrentaba la vida, le decía que ella no era alguien común. Dante no creía en coincidencias. Él creía que todo tenía una razón, y Eleonor estaba comenzando a convertirse en la razón de sus pensamientos más inquietos.
Lo que él no sabía era que, más tarde o más temprano, Eleonor cruzaría su camino nuevamente, y este descubrimiento sobre ella no sería solo una curiosidad, sino el inicio de una historia mucho más profunda de lo que cualquiera de los dos imaginaba.
Todos conocían a Sarah y sabían que ella usaba a su padre para conseguir todo.