Fabián y Maria Luisa han intentado por cinco años tener un hijo, pero por desgracia, eso no se les había dado. Hasta que encontraron a la mujer ideal para este efecto. Aunque, no se sabe si actuarán de manera legal o no.
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¡¿Maricruz?!
Señora, necesito hablar con usted a solas, permítame unos minutos, por favor.
Lo siento, maestra, pero tengo prisa, dijo María Luisa muy grosera. Llevándose a Maricruz de la mano.
Cuando estuvieron en su casa...
¿Qué tanto platicabas con la maestra Abigaíl?
Me calificó mi dibujo, mamá, dijo Maricruz temerosa de que su "mamá" la encerrara en el sótano como acostumbraba hacer cuando se "portaba mal".
Pues ¿sabes qué?, por tu culpa nos vamos a cambiar de casa. Aquí ya es imposible vivir, con esa maestra husmeando donde no la llaman.
Por favor, mamá, no me alejes de mis amigos ni de Abigaíl, son lo único que tengo, suplicó Maricruz con su voz infantil.
Tú misma te lo has buscado, te dije que no hablaras con esa maestra, pero me has desobedecido. Ahora pagarás por tu desobediencia.
Diciendo eso, María Luisa tomó de la mano a la niña y la llevó casi a rastras hacia el sótano.
Vamos, entra ahí...
¡No, mamá! ¡No!
Déjate de niñerías, María Luisa la empujó suavemente quedando ella (Maricruz) en el primer escalón del sótano.
Cerró dando un portazo, sin importarle las súplicas de Maricruz.
Ahí te quedarás hasta nuevo aviso, así aprenderás a obedecerme.
De inmediato, se puso a llenar las maletas de ambas. Llamó para hacer una reservación en un hotel de la hermosa Italia. Intuía que esa maestra había descubierto "su secreto", y de ninguna manera se iba a dejar atrapar.
Mientras Maricruz, atrapada por el miedo, decidió jugársela por su bien.
Había una pequeña ventana, un poco alto para una niña de cinco años.
Haciendo acopio de valor e inteligencia, apiló varios libros que estaban regados por ahí.
Y sin pensarlo dos veces, abrió la ventana y saltó al vacío, por fortuna cayó sobre la hierba que crecía sin ton ni son, saliendo ilesa, solo con los golpes normales de la caída.
Maricruz corrió lo más rápido que le permitían sus piernas.
Ya había avanzado mucho trecho, cuando, de pronto, sin que pudiera evitarlo, al salir a la carretera un auto, que pasaba a gran velocidad arrolló a la niña.
El tipo dio el enfrenón, pero no pudo evitar a la niña. Se detuvo más adelante, la cargó y la llevó lo más rápido que pudo.
Cuando llegaron al hospital, ya los estaban esperando, el hombre había telefoneado antes.
La llevaron a la sala de operaciones, se veía muy mal.
¿Qué pasó?, preguntó uno de los doctores.
Yo... no la vi, salió de la nada, no pude frenar.
Llamaron a la policía, se llevaron al hombre detenido.
¡Fue un accidente!, gritaba él.
Está bien, se harán las averiguaciones necesarias. Mientras tanto, estará detenido.
La niña se debatía entre la vida y la muerte, desgraciadamente, no tenía ninguna identificación, no sabían a quién llamar.
Llamemos a trabajo social, tal vez ellos sepan qué hacer, dijo uno de los doctores.
Sí, será lo mejor.
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Cuando María Luisa se dio cuenta de que Maricruz había escapado por la ventanita del sótano puso el grito en el cielo, se veía muy enojada.
Maldita huerca estúpida. ¿Cómo fue capaz de escaparse?, pero no creo que esté muy lejos.
Salió por la puerta trasera y empezó a buscarla por todo el camino sin tener resultados positivos.
¿Dónde se habrá metido esta niña?, se preguntó. En cuanto la encuentre le va a pesar. Ya verá.
Pasó varias horas buscando a la niña, pero no la encontró.
¡Bah!, total, si ya se perdió ni modo, yo me largo de aquí no voy a esperar hasta que venga la policía y me lleve.
Sin importarle el destino de Maricruz, María Luisa tomó su maleta y se fue hacia un rumbo desconocido.
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Mientras, en la jefatura de policía, Fabián, Elizabeth y Arturo daban su declaración.
Hace unos días vino una mujer reportándome un caso similar.
Pero está bien, iremos de inmediato a esa casa que dice.
Un grupo de policías acompañaron a Arturo y a los otros dos a la casa de María Luisa.
Pero al llegar, María Luisa había escapado.
Al revisar bien la casa se dieron cuenta de que se había llevado su maleta y todas sus cosas, pero la maleta de la niña seguía allí.
Elizabeth abrió la maleta, era obvio que toda la ropa era nueva, habían pasado dos años.
¿No reconoce nada de la ropa, señora?, preguntó uno de los policías.
Elizabeth solo movió la cabeza, negativamente.
De pronto, algo llamó poderosamente la atención de Elizabeth.
Una medallita que estaba tirada a un lado de inmediato.
La recogió y la reconoció de inmediato; esta medallita es la que le puse a mi hija cuando recién nació.
¿Está usted segura, señora?, puede haber un error.
Luego, Elizabeth volteó la medalla y se la enseñó al policía. Mire, yo le mandé graduar su nombre atrás.
Viene el nombre de Maricruz y una fecha, dijo el policía enseñándosela a sus compañeros.
¿Creen que la señora se haya ido sola sin la niña?, de ser así, ¿en dónde está ella?
No lo sé, pero por favor, busquen a mi hija, dijo Elizabeth al borde del llanto.
Fabián abrazó a Elizabeth dándole consuelo y esperanza.
No te preocupes, amor. Estoy seguro de que la encontrarán.
Así permanecieron abrazados un tiempo y después se fueron al hotel.
Fabián y Arturo intercambiaron sus números quedando de verse al otro día para seguir buscando a la niña.
Un grupo de policías se dedicó a buscar a Maricruz y otro a María Luisa.
Ni una ni otra aparecían.
En el hotel, Elizabeth soltó el llanto por fin.
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Abigaíl estaba en su casa cuando recibió una llamada de la directora del kínder.
Abigaíl, necesito que venga es algo muy importante.
Más tarde, buenas tardes, directora, dígame ¿qué es eso tan urgente que necesita hablar conmigo?
Llamaron de un hospital por aquí cerca, ingresaron a una niña que no tiene ninguna identificación y no saben quién es, es preciso que vaya.
Abigail checó su reloj, apenas eran las 4 de la tarde.
Está bien, en este momento voy para allá, gracias.
Cuando llegó al hospital los doctores inmediatamente la pasaron a la sala de juntas.
¿Es usted la trabajadora social?, preguntó uno de los doctores.
Abigaíl Moya, para servirle, trabajadora social de San Luis, por ahora trabajo en el kínder Consuelo Benavides.
Bueno, la hemos hecho venir porque esta mañana ingresó una niña, pero no sabemos nada de ella no tiene ninguna identificación.
¿En dónde está la niña?, preguntó Abigaíl Moya.
Venga conmigo, enseguida la llevaré.
Cuando Abigail entró al cuarto donde estaba la niña su asombro fue genuino.
¡¿Maricruz?!
pd: aquí ambos están cometiendo un error por ejemplo Valeria se le a olvidado que ese bebé no es suyo y actúa como si fuera la madre hablándole al bebé para que el se acostumbre asu voz y acultandole asus padres cuando da sus pataditas y el error de Fabian y Maria luisa es que ellos no le hablan al bebé solo dicen que el bebé es suyo y se preocupa que este bien así que ambos están actuando mal y cometí errores ahora con la aparición de exesposo de Valeria yo creo que este va ayudarla a irse con la bebé ya que creo que al final Valeria no va a querer entregar ala bebé o quiera quedarse con ka bebé si es que los padres de la bebé no la quieran por ser niña
y lo otro es que al parecer Valeria se está encariñando con ese bebé que no es suyo presiento que habrá problemas con valeria más adelante por eso
y ese Fabian es un infeliz se atrevió a engañarla con otra mujer
y no se pero tengo el presentimiento que la mujer con la que fabian pasa su despedida de soltero queda embarazada de el o tal vez sea la mujer que fabian y maría luisa consiguen para que lleve asu hijo y si es así espero que fabian no se enamore de ella y deje a Maria luisa por la mujer por la cual le fue infiel en su despedida de soltero 🤷