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La Falsedad Del Amor

La Falsedad Del Amor

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Síndrome de Estocolmo / Atracción entre enemigos / Venganza / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Completas
Popularitas:69.9k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Crisbella

Soy Anabella Estrada, única y amada hija de Ezequiel y Lorena Estrada. Estoy enamorada de Agustín Linares, un hombre que viene de una familia tan adinerada como la mía y que pronto será mi esposo.
Mi vida es un cuento de hadas donde los problemas no existen y todo era un idilio... Hasta que Máximo Santana entró en escena volviendo mi vida un infierno y revelando los más oscuros secretos de mi familia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XXIII La amenaza

Punto de vista de Agustín

​Supe por boca de mi padre que Anabella estaba viviendo en la mansión de un tal Máximo Santana. Me advirtió que ese hombre era realmente peligroso, un animal herido con demasiado poder, pero la verdad es que sus advertencias me entraban por un oído y me salían por el otro. No me importaba quién fuera él; yo solo quería de regreso lo que consideraba mío, y ni ese tipo ni nadie me lo iba a arrebatar tan fácilmente.

​—Las invitaciones para tu boda ya están listas. En tres meses te casarás con Leticia y nuestra familia finalmente será salvada de la ruina —anunció mi madre, entrando en mi oficina con esa suficiencia que me revolvía el estómago.

​Los odiaba. Los odiaba profundamente por lo que me estaban obligando a hacer. Yo no quería unir mi vida a Leticia ni a ninguna otra mujer de su clase; yo solo quería seguir disfrutando de los placeres de la vida y divertirme con Ana, con su ingenuidad y su belleza. Pero ahora, por las malas decisiones financieras de mis padres, tenía que encadenarme a la persona más detestable y aburrida que he conocido.

​La frustración me quemaba, y fue entonces cuando una idea retorcida cruzó mi mente. Si yo no podía tener a Ana por ahora, al menos me encargaría de que su estancia con Santana fuera un infierno. Envié aquel regalo a la mansión: una fotografía nuestra y una nota cargada de falsa nostalgia dirigida a mi "querida" Ana. Estaba absolutamente seguro de que ese sujeto interceptaría el paquete y lo leería.

​Esperaba una reacción inmediata, un ataque directo o una amenaza de Máximo Santana que me diera una excusa para intervenir. Sin embargo, pasaron los días y él no hizo nada en mi contra. El silencio absoluto desde la mansión solo me confirmó lo que sospechaba: Santana no era más que un cobarde con un apellido ruidoso.

​—Si no viene a buscarme él, iré yo a su territorio —murmuré para mí mismo, guardando una de las invitaciones de mi boda en el bolsillo—. Veremos qué tan valiente es cuando tenga que entregarme a mi mujer frente a frente.

Punto de vista de Anabella

Estaba en la biblioteca, tratando de concentrarme en unos viejos libros de contabilidad que Emilia me había ayudado a conseguir de la bodega, cuando el sonido de un motor potente rompió la calma de la tarde. Mi corazón dio un vuelco. No era el coche de Máximo; este sonaba diferente, más ruidoso.

Me asomé por la ventana y sentí que la sangre se me helaba. Un deportivo rojo estaba estacionado frente a la entrada principal. De él bajó Agustín, luciendo un traje impecable y esa sonrisa de suficiencia que, por primera vez en mi vida, no me dio seguridad, sino miedo.

—¿Qué hace él aquí?, ¿Cómo logró pasar la seguridad?—susurré, retrocediendo.

Antes de que pudiera reaccionar, escuché pasos pesados en el pasillo. No eran los de Agustín. Eran los de Máximo, que bajaba las escaleras con una lentitud que resultaba aterradora.

Punto de vista de Máximo

Había visto el coche desde mi estudio. Sabía exactamente quién era, pues yo mismo había autorizado su entrada a mi propiedad, quería saber que quería el idiota de Agustín. La foto y la nota que ese imbécil había enviado meses atrás seguían quemando en el cajón de mi escritorio, pero no las había destruido. Estaba esperando que tuviera las agallas de aparecer.

Abrí la puerta principal antes de que el servicio pudiera llegar. Agustín estaba allí, con una mano en el bolsillo y una invitación de boda en la otra.

—Santana —dijo con un tono informal que me hizo apretar la mandíbula hasta que me dolió—. Supuse que no habías recibido mi regalo, así que decidí venir a entregarte esto en persona.

—Estás en propiedad privada, Agustín —respondí, mi voz era un rugido contenido—. Da un paso más y te aseguro que no saldrás caminando.

—Vine a ver a Anabella —me desafió, ignorando mi advertencia—. Sé que la tienes aquí contra su voluntad. He venido a proponerle algo... y a entregarte la invitación para mi boda. No querrás que tu "invitada" se pierda el evento del año, ¿verdad?

En ese momento, vi a Ana aparecer al final del pasillo. Estaba pálida, mirándonos a ambos como si estuviéramos a punto de despedazarnos.

—Agustín, vete por favor —suplicó ella con la voz temblorosa.

—No me voy a ir sin ti, Ana —declaró él, dando un paso hacia el umbral—. Este hombre es un criminal. Mi familia y yo podemos protegerte de su locura. Solo tienes que venir conmigo ahora.

Me eché a reír, una risa seca y carente de humor que hizo que Agustín diera un paso atrás instintivamente.

—¿Protegerla? —me acerqué a él, invadiendo su espacio personal hasta que nuestras narices casi se tocaban—. ¿Con qué dinero, Agustín? ¿Con el de la dote de Leticia? Sé que tu familia está en la quiebra. Sé que tu padre ha estado suplicando préstamos en todos los bancos de la ciudad... bancos que, por cierto, ahora son de mi propiedad.

El rostro de Agustín pasó del rosa al blanco en un segundo.

—Tú... ¿de qué estás hablando?

—Hablo de que no solo tengo a la mujer que creías tuya —susurré para que solo él pudiera oírme—, sino que ahora también tengo las escrituras de tu casa y las deudas de tu padre. Si quieres que tu familia no termine durmiendo bajo un puente antes de tu boda, te sugiero que des media vuelta y no vuelvas a pronunciar el nombre de mi esposa.

Punto de vista de Agustín

Máximo era mucho más peligroso de lo que pensaba, el muy maldito nos tenía bao su poder y no podía hacer nada para contrarrestarlo, además no sabía si había escuchado bien, pero había dicho que Anabella es su esposa. Imposible ella me amaba a mí.

—¿Cómo que tu esposa? — pregunté ignorando todo lo demás.

—Así es, Máximo y yo estamos felizmente casados — respondió Ana acercándose a Máximo y tomando su mano.

—No puede ser posible, tú me amas a mí.

Máximo sonrió mirándola a ella, para luego voltear a verme con cara de satisfacción.

—El amor de Ana es mío y nadie me lo quitará, gracias por su invitación señor Linares con gusto lo acompañaremos, ahora por favor retírese de mi propiedad.

La arrogancia de ese hombre era de un nivel superior. Si el creía que había ganado este juego estaba muy equivocado, algo debía ocultar y yo lo descubriría.

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Elizabeth Vivas
hermosa historia.....gracias autora
aunque quede con una duda y la nana?
Mirta Bernaccki
todavía no se lo q hizo Ezequiel pero ese Santana es un loco. no puede tener esa actitud tan mala con Ana. pobre chica, es preferible ser pobre 😭
Helizahira Cohen
Esto es interesante hasta la mamá parece que se enamoro de un Santana, esta intriga esta super
Helizahira Cohen
No creo que el padre de él sea tan inocente, así que se empezarán a descubrir secretos
Violette Hernandez
Ojalá y si sea un ser perverso y ratero el padre de ella 😅😅
Violette Hernandez
pues es lo que debería de hacer, ya que también por culpa de sus padres es que está ahí con él, que no le dice la mamá que hicieron para que Máximo los odie, dejarse morir.
Violette Hernandez
Espero y sea verdad y que lo haga sufrir al menos un poco, ya que enseguida luego, luego se calientan y se ponen flojitas y cooperando sólo porque el hombre en cuestión sufrió mucho y está bien bueno 🤣🤣😛🤣
Violette Hernandez
Es lo malo de los ricos se acostumbran a la opulencia y por no sufrir hasta la dignidad pierden,en primera no hubiera usado la ropa que le mandó mucho menos las joyas, y preferible estar en la pobreza y tener amor propio, que estar a sus caprichosa venganza 😁😁
Anonymous
Estoy de acuerdo, interesante.
Violette Hernandez
Porque el afán de ser tan tontas, no conocen al sujeto aaahh pero como es guapísimo entonces no hacen nada.😅😅😅
Violette Hernandez
Bueno pues se pasa de tonta, porque por muy dolida que esté como es que se sube en el auto de un desconocido, jajajaja o sea no piensa que le pueda hacer algo, sólo porque está súper guapo ya no le tiene miedo????
Violette Hernandez
Pudo haber buscado el taxi, pero no,se sintió rescatada por el hombre imponente.😅😅
Violette Hernandez
no me gusta que siempre les ponen de diez a doce o hasta catorce años de diferencia a los protagonistas 😒 siempre ponen a las mujeres muy chicas y tontas 😃 y a los hombres muy grandes
Anonymous
yo lo dije varios capítulos atrás, incluso les decía que me disculparan si estaba equivocada, pero el coño de madre de Fernando era el culpable o el mayor culpable.
Anonymous
si me equivoco me perdonan, pero les diré que coño de madre es el verdadero culpable de lo que pasó con la familia de Máximo...
Maggi González
Maravillosa, me encantó, muy lindo final, FELICITACIONES 👏👏👏👏
Nayade Caruso Rangel
cuando yo espero la parte más importante ,que es la intimidad, espero que sea explícito , no evade nada ,para eso esto es para adultos , cuando eso no pasa se pierde el interés de la novela ,carajo
Ana Moreno
Estuvo buena felicidades, pero que paso con la nana de maximiliano
Petra Melo
me encantó tu novela escritora de principio a fin. gracias y bendiciones ♥️🇻🇪🌻
Petra Melo
ahora a ser felices, Anabella y max♥️♥️
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