Xanthus, era conocido como el príncipe sanguinario, quien arrasó con sus enemigos sin piedad hasta obtener el trono. Pero, nadie imaginó que un guerrero tan poderoso, moriría de una forma tan patética, pero su vida no acabó ahí. Xanthus renace en un mundo moderno, donde la magia existe, pero solo para unos pocos, siendo el heredero de un clan, cuyo propósito es combatir a los parásitos, criaturas que poseen el corazón de las personas y se vuelven seres hambrientos de corazones humanos. Xanthus ahora Lawrence, debe de combatir contra estos seres, mientras lidia con los problemas que el verdadero dueño del cuerpo, ya que este, iba en contra de su clan al haberse enamorado de una joven fuera de los clanes principales y debido a esto, podría perder todo
¿podrá Xanthus, ahora como Lawrence, recuperar su gloria y cambiar el rumbo de su destino?
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Capitulo 23.
Aquella batalla rudo tan poco, el comandante había intentado atacar con todo su poder, pero, pronto se vio encerrado en una barrera de fuego, y Lawrence no dudo en atravesar su pecho con la espada. El azabache estaba molesto, era frustrante no poder tener una buena batalla como en sus tiempos.
Al día siguiente, la noticia no tardo en saberse, el comandante fue infectado por un parásito y Lawrence Aslanov, quien había ido a hablar con él, y al llegar, todos estaban dormidos, mientras que el comandante trataba de comerse a uno de los guardias. Fue un suceso muy triste, pero, la gente estaba asustada, los parásitos cada día eran más frecuentes y los únicos que han hecho algo por la humanidad son la mafia, mientras que las autoridades no intentan nada, ni siquiera encontrar una forma de salvar a los infectados.
Peterson tira un pisapapeles contra la televisión ante la noticia del comandante, ¿como era posible que fuese derrotado?, se suponía que era uno de los parásitos más fuertes.
—ese maldito mocoso, estoy seguro que fue él.— aunque las noticias no dijeran quien fue, Peterson esta seguro de saber quien lo hizo.
—los Hunter, de verdad son tan poderosos...— pregunta con algo de temor Jill.
—no seas tonta, ese mocoso se cree poderoso porque posee una bestia infernal...— responde Peterson.
—¿que?, ¿como es eso posible?, incluso a los demonios de clase alta les es difícil poder hacerse de una.— menciona un asombrado Whin.
—¿quien carajos es este chico?, ¿es acaso humano?— pregunta Jill.— Rixton, tenemos que acabar con él. — menciona la joven dirigiéndose a Peterson.
—lo haremos, pero necesitamos apoyo, esa espada es un problema para nosotros.— responde Peterson.
Mientras tanto, el otro Parásito, observa a Kian, quien aun esta conectado a las maquinas que le ayudan a mantenerse vivo. Aquel parásito atraviesa el pecho de Kian, y saca el corazón, el cual esta cubierto de una especie de corazón oscura, así que, el parásito la aplasta, rompiendo la coraza y el corazón que aun parecía latir, comienza a deformarse, así que el parásito abre su boca casi dislocando la mandíbula como una serpiente y se traga aquel corazón.
Tras haberlo tragado, una energía negra rodea su cuerpo y se expande con una onda de choque que rompe los cristales y agrieta las paredes. Hecho esto, se apresura a salir de ese lugar, mientras los empleados de esa zona corren a ver que ha pasado.
Peterson no tarda en llegar en compañía de los otros parásitos, solo para ver a Kian con el pecho abierto y la habitación destrozada.
—maldita sea, averigüen que paso.— ordena Peterson.
Jill y Whin se miran entre ellos, pues suponen quien pudo haber sido. Ya que, ese sujeto, solía devorar corazones de otros parásitos para hacerse más fuerte, lo más seguro es que haya sido él y quizás ha ido a buscar problemas, ya que es más impaciente que Kian.
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Esa noche, Lawrence y Lucien de habían reunido, pues, después de acabar con el comandante, el consejo de ancianos pidió ver a Lawrence. Los ancianos regañaron al chico porque, no debió de estar en aquel lugar, ya que siendo un oficial, sus conocidos en la misma rama, podrían usar este incidente para atacar a los clanes y querer hacerlos ver como una amenaza. Aunque, eso no sucederá, ya que la gente estaba asustada, porque los propios oficiales, quienes deben protegerlos, también pueden ser parásitos. Lucien, supo esto, así que lo llamo para verse en la habitación de siempre, y apenas este llego, la castaña no dudo en llevárselo a la cama, usando de excusa que le daría consuelo por el regaño.
Las ropas quedaron tiradas en un camino hacía la cama, y sobre esta, Lawrence se mueve con frenesí entre las piernas de Lucien, mientras sostiene su cadera. La castaña deja salir sus jadeos apretando las manos en las sábanas. El placer iba en aumento en cada estocada, Lawrence dejaba escapar uno que otro jadeo leve moviéndose con brusquedad, disfrutando del interior de la castaña, hasta finalmente alcanzar por tercera vez el clím*x.
—creo que, ahora quiero que los ancianos me regañen más seguido.— comenta el azabache.
Lawrence se acomoda a lado de la chica, pero la abraza de la cintura. Lucien desliza sus manos sobre el pecho del chico hasta rodear su cuello.
—no necesitas un regaño como excusa...— sonríe ladina.
Lawrence aprovecha la cercanía para fundirse en un apasionado beso, con sus manos deslizandose hacia abajo de la cintura para apretar ese bien formado trasero de la chica.
Más tarde, ambos estaban degustando de una cena que habían pedido a la habitación.
—¿como supiste que era un parásito?, ¿acaso también tienes un poder que te permite saberlo?— pregunta la chica.
—lo sospeche. Ir a su casa, fue por esa sospecha que resulto cierta.— responde con calma.
—supongo que es imposible no sospechar, lo viste con Peterson, y, tal vez él también lo sea.— sugiere.
—es una posibilidad muy alta, quien sabe, hasta sus hijos podrían serlo, por eso han fracasado cazando parásitos.— se encoge de hombros.
Aunque, hasta donde sabe, ese par de hermanos solo son unos inútiles, y Peterson jamás los considero ni siquiera como recipientes de sus aliados. Repentinamente su conversación se ve interrumpida cuando algo hace estallar los cristales de las ventanas arrojando pedazos de rotos por toda la habitación. Lawrence reacciona rápido colocándose delante de Lucien, pero esta, ya ha creado una barrera de hielo delante que impide que los cristales les dañen.
La barrera rompe y ambos se apartan, pues era aquel parásito que lo rompió con sus enormes garras.
—puedo verlo...en la memoria de Kian, fuiste tú.— señala a Lawrence.
—¿Kian?, no tengo idea de quien sea ese.— responde el azabache.
—no importa, porque a diferencia de él, yo si acabaré contigo, hunter.— habla molesto.
Su cuerpo se hace más grande, y su rostro pareciera un enorme lagarto
El parásito ataca lanzando una especie de descargas negras, pero, Lawrence lo detiene con su barrera de fuego.
Y antes que el parásito ataque de nuevo, siente como algo atraviesa su espalda y se asoma por su pecho. Eran lanzas hechas de hielo. Las quita y voltea atacando a Lucien, pero ella esquiva el ataque y vuelve a lanzar dagas de hielo, que el parásito evita.
Lawrence aprovecha esto, y logra golpear al parásito con el puño envuelto en fuego. El parásito voltea y ataca usando sus garras. La batalla parecía difícil, dos hunter contra un enorme parásito. Hasta que, Lucien logra darle con una fuerte ventisca helada que lo empuja hacía la ventana, pero el parásito alcanza jalar con su cola a Lucien. Esta cae y el peso del parásito la arrastra hacía la pared rota. Lawrence usa una ráfaga de fuego para cortar la cola y cuando el parásito cae, el chico invoca la espada y la lanza contra el parásito que va cuesta abajo atravesando a este. Conforme cae, solo se vuelve una esfera de fuego y al llegar al suelo, solo era un cuerpo quemado que se deshace al tocar el piso.
—¿estas herida?— pregunta a la chica.
Lucien se pone de pie, sacudiendo la ropa.
—lo estoy. Llamaré a la base, deben de saber esto.— comenta.
Más tarde, Lawrence regresa a casa, y al pasar por la sala, su madre estaba sentado con los brazos cruzados.
—en un hotel...con la señora Hidaka, Lawrence, me debes una explicación.— habla molesta.
—somos adultos, estamos juntos, no es nada extraño, ¿o debería traerla a mi habitación?, eso sería raro.— responde el azabache.
—¡Lawrence!, la señorita Hidaka es joven decente, ¿que dirán sus padres cuando sepan a donde la llevas?, eres un desvergonzado, así no se hacen estas cosas.— sigue con su regaño.
—no se que digan, pero, ¿acaso no soy buen partido para ella?, no me molesta ir y pedir su mano, ella sería buena esposa.— se encoge de hombros.
La mujer da un largo suspiro, no puede con lo despreocupado que puede ser su hijo.
—no se trata de eso...pero si...ahora que todos sabrán ese suceso...debes hacerte responsable.— advierte.
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